¿Realmente es Seguro y Beneficioso el Té de Suelda para Bebés? Descubre la Verdad Ocultapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Desde hace siglos las plantas se han empleado para el tratamiento de todo tipo de dolencias, y hemos llegado al punto en el que existen preparados comerciales a base de hierbas diseñados específicamente para niños. Es común escuchar que a los bebés les administran desde sus primeros días de vida agüita de manzana, apio, manzanilla y otras hierbas con el fin de mejorar los «cólicos» o permitir un sueño más prolongado. ¿Tu bebé tiene gases? Mira dale esta infusión que en un ratito se le pasan… Es probable que alguien de tu entorno ya te haya dicho alguna frase similar. Hasta puede que algún pediatra desactualizado te haya recomendado alguna infusión para aliviar los cólicos de tu bebé o para que duerma mejor… Pues nada más lejos de la realidad porque resulta que además de no ser recomendables, pueden ser peligrosas para su salud. En el siguiente artículo vas a descubrir el peligro que supone dar infusiones a los bebés, cómo pueden afectar los principios activos de esas plantas a su organismo y la composición que tienen las “infusiones para bebés”.

La Recomendación Fundamental: Leche Exclusiva

En el primer año de vida, la alimentación del bebé es de suma importancia. La leche (materna o fórmula) debe ser el único alimento de los bebés hasta los 6 meses. La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad (o de fórmula en su defecto). Durante los primeros meses del bebé suelen aparecer los llamados cólicos del lactante, generalmente uno de cada 4 bebés suelen padecerlos y esto se da porque el sistema digestivo del bebé está aún inmaduro. El cólico del lactante es un trastorno común que se produce en los bebés en los primeros meses de vida. Suele hablarse de la “regla de 3” para identificar los cólicos: 3 horas al día, 3 veces a la semana durante 3 semanas. Sin embargo, las infusiones no son la solución para estos malestares.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) advierte que durante el primer año de vida, los bebés no deberían tomar infusiones de ningún tipo. ¡Los bebés menores de 6 meses solo deben tomar su leche y nada más! Que no te engañen porque no necesitan ni agua, ni infusiones, ni papillas de cereales, ni potitos de frutas. Dar infusiones a los bebés puede reducir la cantidad de leche materna o fórmula que consumen, lo cual desplaza el consumo de leche. Además, las infusiones no aportan ningún valor nutricional significativo para los bebés. Como asesora de lactancia, Marqués recuerda que “las recomendaciones actuales se basan en el fomento de la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad (o de fórmula en su defecto), evitando cualquier líquido diferente a la leche”.

Riesgos y Peligros de las Infusiones para Bebés

Aunque las plantas que se emplean para hacerlas sean naturales, sus principios activos pueden provocar diversos problemas en el organismo de los bebés. En realidad, las infusiones para los bebés pueden ser peligrosas, ya que contienen principios activos cuyo efecto varía en función de la dosis y la capacidad del organismo para metabolizarlas. No por el hecho de ser naturales carecen de efectos secundarios. Los organismos de los bebés y de los niños todavía no están lo suficientemente desarrollados como para asimilar correctamente los principios de estas plantas.

Problemas de Salud Potenciales:

  • Acidez: Algunas hierbas pueden causar acidez.
  • Intoxicación: Los principios activos pueden ser tóxicos en dosis incorrectas para un bebé.
  • Convulsiones: En ciertos casos, algunas hierbas pueden inducir convulsiones.
  • Vómitos: Un efecto secundario común de muchas hierbas.
  • Deshidratación: A pesar de ser líquidos, las infusiones pueden contribuir a la deshidratación si desplazan la leche materna.
  • Insuficiencia hepática: El hígado inmaduro de los bebés tiene dificultades para procesar ciertos compuestos.
  • Hemorragias: Un riesgo grave asociado a algunas plantas.
  • Botulismo infantil: El consumo de infusiones o incluso alimentos como la miel puede propiciar la ingesta de esporas de Clostridium botulinum. Es una bacteria que estando presente en un organismo inmaduro puede generar intoxicaciones o parálisis graves. Aunque es poco habitual, en algunos casos la preparación inadecuada de las infusiones con agua no hervida, o con hierbas contaminadas, por ejemplo las recogidas en el campo y no procesadas por ningún laboratorio, podría suponer el contagio de la bacteria Clostridium botulinum, que causa el botulismo. Se trata de una enfermedad grave que puede afectar el sistema nervioso del bebé provocando síntomas como parálisis muscular, dificultad para respirar y estreñimiento.

Dependiendo de la dosis y de la hierba, estos problemas pueden llegar a ser muy graves e incluso podrían causarles la muerte.

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Cómo Afectan los Componentes de las Infusiones

Los órganos de los niños todavía están en su proceso de formación y desarrollo, lo que supone que les resulte más difícil metabolizar los compuestos activos que poseen muchas hierbas. Los riñones de los bebés aún no están lo suficientemente desarrollados para procesar grandes cantidades de líquido.

  • Taninos: Las infusiones contienen taninos, un compuesto que impide la absorción de hierro, lo que puede dar lugar a la aparición de anemia. Se trata de un mineral clave durante el crecimiento, que podría verse afectado debido a la ingesta de bebidas como el té de manzanilla o té verde, ya que poseen taninos. Es un compuesto químico que se adhiere al hierro en el intestino y forma compuestos insolubles, que el organismo del menor no puede absorber con facilidad.
  • Teína y estimulantes: También pueden contener teína que es un estimulante similar a la cafeína, por tanto, no es recomendable para el consumo infantil. Lo mejor es no dar este tipo de bebidas con teína o similares de cafeína a los niños más pequeños porque también pueden afectar considerablemente a su sistema nervioso.
  • Dosis imprecisas: Además, resulta complejo determinar la dosis exacta que sería segura para los niños y el principio activo total que se extrae de la planta.
  • Efectos a largo plazo desconocidos: No se conoce a ciencia cierta cuáles pueden ser los efectos a largo plazo de consumir infusiones en la salud de los bebés.

La Realidad de las Infusiones "Especiales para Bebés"

Podrías pensar que las infusiones especiales para bebés que venden en farmacias, herbolarios y supermercados son seguras. En el caso de las infusiones especiales para bebés la dosis de plantas que contienen suele ser mínima, pero eso no significa que sean adecuadas. Concretamente si nos fijamos en su composición la dosis de planta que suelen llevar apenas supera el 5%, mientras que el otro 95% restante es dextrosa y jarabe de glucosa (azúcar). Vamos que una infusión para bebés básicamente es agua con azúcar. El azúcar contiene calorías vacías (sin nutrientes), aumenta el riesgo de obesidad y caries, y predispone a los niños al sabor dulce (dificultando más adelante la aceptación de otros sabores). El mensaje del artículo es visibilizar que, incluso en pequeñas cantidades, sigue siendo una carga elevada de azúcares para un bebé.

Composición Típica de Infusiones para Bebés

Componente Proporción Aproximada
Dextrosa y jarabe de glucosa (azúcar) 95%
Dosis de plantas < 5%

Mitos y Tradiciones: Manzanilla e Hinojo

Dormir mejor, hacer mejores digestiones, acabar con los cólicos del lactante o, simplemente, proporcionar una bebida con un sabor distinto del agua. Esas suelen ser las excusas más habituales por las que se plantea dar algún tipo de infusiones al bebé. Hay dos grandes corrientes ancestrales en esto de usar tisanas para aplacar algunos males de los lactantes: los que recurren a alguna infusión para ayudar al bebé a dormir y las míticas infusiones para los gases del bebé.

La Manzanilla

Desde siempre se ha considerado a la manzanilla en bebés como uno de los mejores “remedios” para calmarlos. Las bondades de la manzanilla para el bebé son un clásico que ha pasado de generación en generación. Esta infusión se conoce por sus propiedades relajantes y sedantes, lo que la convierte en una opción popular para ayudar a los bebés a dormir. También se cree que puede aliviar los gases. Esta hierba también se ha utilizado tradicionalmente para promover el sueño. En este caso, sus propiedades calmantes pueden ayudar a reducir la ansiedad y el estrés. Sin embargo, el consenso actual es desaconsejarlos en los primeros meses de vida. Es importante recordar que natural no significa inocuo.

Como alternativa, basta con que la madre beba la infusión de manzanilla para transmitir los beneficios al bebé a través de la leche materna. En cambio, vía libre al uso tópico de la manzanilla para limpiar, calmar y proteger la delicada piel del pequeño, como aceite, cremas y lociones a base de esta preciosa planta.

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El Hinojo

La infusión de hinojo se ha utilizado tradicionalmente para aliviar los gases y la hinchazón en los bebés. Sus propiedades carminativas ayudan a mover el gas a través del sistema digestivo, explica. No obstante, al igual que con otras infusiones, se recomienda precaución extrema o abstenerse de su uso en bebés pequeños.

¿Cuándo y Bajo Qué Circunstancias se Podrían Considerar las Infusiones?

Ya sabemos que no es buena idea darles infusiones a los bebés, ni para que duerman mejor, ni para que los gases les resulten menos molestos. Pero es normal preguntarse cuándo pueden comenzar a tomarlas. Por regla general, conviene tener en cuenta que no son muy recomendables para los niños menores de 4 años de edad, no porque puedan ser perjudiciales para la salud, sino porque hasta esa edad, los órganos de los niños todavía están en su proceso de formación y desarrollo.

Esto supone que les resulte más difícil metabolizar los compuestos activos que poseen muchas hierbas, tales como la teína u otros estimulantes o relajantes naturales, por lo que no se aconseja que los tomen los niños más pequeños. Una vez que el organismo ya está formado, en menores de 4 años en adelante, sí que es posible darles ocasionalmente y con moderación pequeñas dosis de infusiones, para que se vayan acostumbrando.

A partir del año de edad los niños pueden tomar ciertas infusiones específicas para bebé. Es importante elegir infusiones específicas para bebés, elaboradas con hierbas suaves y adecuadas para su edad, y que procedan de un laboratorio especializado en estos productos. Las más habituales son la manzanilla, la tila, el hinojo y la melisa. Los bebés son muy sensibles a las hierbas y especias. Incluso pequeñas cantidades pueden tener efectos adversos en ellos. Algunas infusiones, además, pueden interactuar con medicamentos, por lo que es importante consultar siempre con el pediatra antes de dárselas al bebé. También pueden causar reacciones alérgicas o intolerancias. Es importante observar si el niño presenta alguna reacción alérgica después de tomar una infusión por primera vez.

Recomendaciones para la Preparación (para niños mayores y bajo supervisión pediátrica):

Si quieres elaborar tés e infusiones saludables para los niños debes hacer lo siguiente:

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  1. En primer lugar, trata de reducir el tiempo de la infusión. Es decir, si para un adulto un té verde tarda 2 minutos más o menos, para un niño podrías reducirlo a tan solo 1 minuto.
  2. En caso de que el sabor lo consideres demasiado fuerte, puedes ponerle un poquito más agua, pero trata de que esté a temperatura ambiente.
  3. En cuanto a la temperatura, lo más recomendable es que oscile entre 26ºC y 36ºC. Intenta que sea similar a la temperatura ambiente para que el niño no se queme accidentalmente.
  4. También es preferible que huyas del azúcar y la miel. En cambio, puedes emplear algún edulcorante natural. Debes evitar la manzanilla soluble, que casi siempre está edulcorada, sin añadir azúcar o miel a la infusión porque el bebé ya está en la cama o le queda poco para dormirse, y la presencia de azúcar no sólo favorece la aparición de caries, sino que también altera al bebé y no se duerme con tanta facilidad.

Recuerda mantener limpias las tetinas, vasos u otros recipientes. A partir de los seis meses ya puede dar agua a tu bebé, siempre que no interfiera con la lactancia materna.

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