En 1867 se cumplían prácticamente cinco años desde que las primeras fuerzas invasoras francesas habían llegado a suelo mexicano para pacificar el país y, con ello, asegurar una llegada, viaje y estancia sin sobresaltos para Maximiliano de Habsburgo y su séquito, destinado a gobernar México. No obstante, la resistencia armada del ejército mexicano (o mejor dicho, ejércitos), bajo el liderazgo de Benito Juárez desde el norte -que en combinación con otros factores, como la inminente guerra entre Prusia y Francia-, resultaron en el empuje victorioso de las fuerzas liberales que lograron asediar y capturar Querétaro, último enclave de resistencia de las fuerzas imperiales el 15 de mayo de 1867. La situación no podía ser más halagadora: en unos cuantos meses las tropas liberales emprendieron una campaña victoriosa que los condujo a expulsar de suelo mexicano a los invasores, así como a recuperar la ciudad de México, la capital del país. Por eso se le conoce a este periodo como la República Restaurada, porque después de pasar cinco años en guerra, huyendo de aquí para allá por todo el norte del país, resistiendo contra un príncipe europeo por la autoridad de la nación, el gobierno republicano encabezado por Benito Juárez pudo retomar el control de todo el país.
El Ejército al Final de la Intervención Francesa
Después de prácticamente cinco años de ocupación extranjera, el ejército había elevado su número de efectivos notablemente para hacer frente a la amenaza de la invasión. Dicho ejército se nutrió, además, de partidas irregulares que se formaron de manera improvisada al calor del conflicto y conforme fuesen siendo útiles. Así pues, cuando por fin las tropas enemigas abandonaron el país, el gobierno se encontró con un serio problema referente a las fuerzas y cuerpos armados de que se había echado mano para lograr la victoria militar. Ese problema fue que ante la recién conquistada paz, un ejército de amplias proporciones como el que entonces se tenía ya no era de ninguna utilidad y, peor aún, requería de enormes sumas de dinero.
La Política de Reducción Militar y el Ahorro Económico
Y es por ello que el gobierno se decidió, casi recién llegado Juárez a la capital, por disminuir y poner en receso las fuerzas levantadas con motivo de la guerra que acababa de terminar. Al finalizar la guerra, como medida económica, disminuyó el número de elementos del ejército, esta medida generó descontento entre los generales. Concluida la campaña en que el Ejército Nacional conquistó gloriosamente como fruto de su constancia y sacrificios el aseguramiento de la Independencia y el restablecimiento de las instituciones republicanas, el C. Presidente de la República. ,se sirvió determinar, según se ha comunicado á V., la parte que de este mismo Ejército debiera quedar en servicio para la conservación de la paz y el orden público, así como los lugares de su situación en los que se ha tenido presente que puedan acudir con su servicio donde fuera necesario.
La lectura de dicha circular revela el estado en como se encontraban las cosas recién terminada la aventura monárquica en México. En tal virtud, las fuerzas que ecsistan [sic] en el Estado de su mando al servicio federal, y que no formen parte de las divisiones organizadas, las mandará V. poner en asamblea, depositando el armamento y organizando la Guardia Nacional, de manera que sin gravamen del erario se instruya y reglamente para llenar el objeto de su institución. En cuanto á la fuerza necesaria para la guarnición del Estado de su mando, ya en las localidades, como para la seguridad de los caminos, mandará V. organizar las de policía correspondientes para que presten este servicio, y que serán pagadas precisamente de los fondos del Estado, cuidando con el mayor esmero, de que su número no esceda [sic] de aquel que demanden las atenciones que deban cubrir; pues el erogar en este ramo mayor gasto que el indispensable, causará á V. dificultades en la buena administración del Estado que se le ha encomendado, ó le impediría dedicar esos fondos con mas provecho á los demás ramos vitales que forman la base del adelanto yprogreso de las poblaciones.
Desafíos y Consecuencias de la Desmovilización
Evidentemente esta disposición acarreó numerosos problemas. Por ejemplo, al mandar poner en asamblea las fuerzas no federales, el gobierno persigue el desarme de todas las fuerzas irregulares que se levantaron para combatir al invasor, y que sin duda fueron muy numerosas. Un segundo problema estribaba, nuevamente, en la ociosidad de los excombatientes, pues sin un empleo fijo, sin medios para subsistir y negándose a volver a su anterior vida de campesinos o artesanos, podían comenzar a dedicarse, como en efecto sucedió, a la delincuencia, poniendo en jaque especialmente la seguridad de los caminos (los asaltos en el camino México-Puebla era ya famosos). Esta situación afectaba el desarrollo económico del país, los estados y municipios, pues inhibía el comercio y la circulación de bienes y personas.
Lea también: Ubicación y Horarios: Administración Tributaria
Un tercer problema radicó en la negativa de los excombatientes a desarmarse y retirarse pacíficamente a sus hogares, pues la guerra les había dado un estatus social ostensiblemente mejor al que tenían antes de comenzar sus actividades militares, un modo de vida y, además, habilidades específicas de la profesión de las armas, así como un reputación en el área o región en la que operaban, por lo que fue difícil ponerlos “en asamblea”. Además, persistían problemas como el del bandolerismo, guerra de castas y el problema con los indios nómadas en el norte del país, esta situación hacía ingobernable algunos puntos. Así pues, como vemos, la disminución de un ejército al término de una guerra es una cuestión bastante delicada que exige llevar a cabo la tarea de manera gradual y con tino.
Contexto Político y Económico de la República Restaurada
La derrota del Segundo Imperio y de los conservadores, puso fin a la disputa entre los distintos modelos políticos que buscaron implantar los bandos en guerra como son: monarquía y república; centralismo y federalismo; y conservadurismo y liberalismo. El grupo liberal al no tener un enemigo en común se dividió. Otro gran problema que afectaba a nuestro país en ese entonces, como ahora, era la crisis económica. El gobierno buscaba que el pueblo mexicano lo aceptara como una autoridad verdadera, uno de los principales problemas durante la República Restaurada era convencer a la población de que el gobierno era legítimo, o sea legal, válido y justo. Entonces tenemos que, por un lado, los gobiernos de la República Restaurada buscaron que el pueblo los reconociera como autoridades legítimas y en ese proceso se enfrentaron con la rebelión de los militares.
La Ley Lerdo trataba sobre la desamortización, con la que se buscaba nacionalizar las propiedades de la iglesia para dividirlas y venderlas, de tal forma que el gobierno pudiera quedarse con una parte de esas ganancias. Con la venta y distribución de los viejos terrenos de la Iglesia, las ciudades empezaron a cambiar. Además, otra medida importantísima que se tomó en esta época para resolver la crisis económica fue la construcción del ferrocarril. La educación fue el tema central para los gobiernos de la República Restaurada. Después de que la Constitución de 1857 se encargó de establecer que la educación sería laica, o sea, independiente de cualquier religión, durante la República Restaurada se trató de lograr que la educación también llegara a ser gratuita y obligatoria.
Lea también: Guía Completa: Fiscalías y Denuncias
Lea también: todo lo que debes saber sobre la Ley de Hacienda municipal
tags: #reformas #militares #Benito #Juárez #reducción #ejército
