Descubre los Campos de Especialización de la Contabilidad y su Información Clavepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La contabilidad es una parte esencial de cualquier negocio exitoso. Sirve como base para la toma de decisiones, la planificación financiera y el cumplimiento normativo. La contabilidad se basa en principios y normas establecidas que aseguran la consistencia y la fiabilidad de la información financiera. Cuando nos referimos a tipos de contabilidad de una empresa, todas las sociedades de la empresa tienen claro qué es la contabilidad general, y para qué sirve. Pero dentro de la contabilidad de la empresa podemos encontrar varios tipos especializados en fases concretas, que pueden ser muy útiles en función de las necesidades y objetivos de la empresa.

El panorama económico actual presenta connotaciones muy variadas, aspecto este que condiciona que los diferentes agentes económicos estén interesados en la obtención de información de muy diversa índole para tomar decisiones de carácter muy diverso. De ahí, que puedan distinguirse diversas áreas contables. Comprender las diferencias entre estas ramas es crucial para las empresas que desean mantener registros financieros precisos, optimizar la asignación de recursos y tomar decisiones estratégicas informadas. Sin un conocimiento exhaustivo de estos diversos tipos de contabilidad, las empresas corren el riesgo de administrar mal sus finanzas, enfrentarse a sanciones regulatorias y perder oportunidades de crecimiento.

Las sanciones para las empresas que no presentan sus cuentas anuales en el Registro Mercantil están establecidas en el artículo 283 de la Ley de Sociedades de Capital, aprobada por el Real Decreto Legislativo 1/2010. No presentar las cuentas anuales dará lugar a multas que van desde los 1.200 euros hasta los 60.000 euros. Para las empresas con una facturación superior a 6 millones de euros, las multas se elevan a 300.000 euros por cada año de retraso. Cada una de estas ramas de la contabilidad tiene un enfoque y un propósito únicos. En este artículo, explicaremos las diferencias entre ramas comunes de la contabilidad, destacando sus particularidades y aplicaciones.

Tipos de Contabilidad Especializada

Contabilidad Financiera

La contabilidad financiera, también llamada contabilidad general o contabilidad externa, es la que se ocupa de registrar aquellas operaciones que relacionan a la empresa con el exterior y suministra datos a los usuarios externos e internos. Se centra en la preparación de estados financieros, como balances, estados de ingresos y flujos de efectivo. Esta rama es crucial para la toma de decisiones estratégicas dentro de las empresas. Se utiliza sobre todo para obtener información cuantitativa de tipo financiera de forma estructurada, a través del balance de situación y el balance de pérdidas y ganancias. Con esto, podemos llevar un histórico de la vida económica de nuestra empresa.

Es útil y necesaria cuando se tiene que presentar estados contables de forma estandarizada a inversores, entidades públicas u otros organismos interesados. Por lo tanto, no está enfocada a la gestión empresarial. Con este tipo de contabilidad de empresa se pueden obtener datos en unidades monetarias de interés a nivel financiero, como solvencia, liquidez, apalancamiento, solidez, rentabilidad económica o ciclo de caja, entre otros. La contabilidad financiera emite datos que se plasman en estados contables que son objeto de difusión pública. En éstos, la empresa ha de informar del patrimonio, constituido por recursos económicos y financieros, con los que cuenta en una fecha determinada y del beneficio, o pérdida, obtenido en cierto período de tiempo. De esta información se derivarán decisiones por parte de los inversores, la Administración Pública, los sindicatos, los gestores de la empresa, etc. Son requisitos primordiales la objetividad y la credibilidad. Para que la información sea útil y consensuada es imprescindible que esta información sea objetiva, ya que son muchos los contables que la elaboran y muchos los usuarios que la toman como punto de referencia. Además, este rasgo permite comparar datos entre distintas empresas y entre fechas diferentes.

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Contabilidad de Gestión y Gerencial

La contabilidad de gestión, también llamada contabilidad directiva, recopila información del mismo tipo que la contabilidad financiera, pero para un uso interno, y además, de forma normalmente más exhaustiva. La contabilidad gerencial, también llamada contabilidad administrativa, es una herramienta dentro de los tipos de contabilidad de una empresa que tiene el objetivo de evaluar, identificar y proporcionar información sobre la actividad económica de la compañía. Permite el control de la sociedad y el cumplimiento de los objetivos estratégicos de ésta. También permite un análisis de la evolución de la empresa, puesto que puede incluir resultados de ejercicios anteriores. Así, resulta ser una herramienta básica para la planificación óptima de la gestión empresarial.

Su uso es exclusivamente interno, ya que se utiliza para adaptar la información contable a las necesidades de la administración de la empresa. Suele expresarse casi siempre en unidades monetarias, si bien no está regulada, al tratarse de un proceso que no trasciende de la sociedad. La información emanada de la contabilidad de gestión se restringe generalmente al ámbito interno de la entidad para tomar decisiones tendentes a mejorar su gestión. La Asocación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (en adelante AECA) define la contabilidad de gestión como «la rama de la contabilidad que tiene por objeto la captación, medición y valoración de la circulación interna, así como su racionalización y control, con el fin de suministrar a la organización información relevante para la toma de decisiones empresariales».

Contabilidad de Costes

La contabilidad de costes clasifica, contabiliza, distribuye y recopila información sobre los costes que genera la compañía, además de ocuparse de la gestión de los costes futuros previstos. Esta contabilidad -conocida también como analítica, industrial o interna- proporciona a la organización datos periódicos sobre las materias primas empleadas, el desgaste experimentado por las máquinas, las horas de mano de obra empleadas, tiempos ociosos, precios de venta, stocks existentes en almacén en su proceso productivo, etc. Este tipo de contabilidad engloba el diseño y la operación de procedimientos de costes; la determinación de costes por departamentos, funciones, responsabilidades, actividades, productos, territorios, periodos y otras unidades; la comparación de los costes de diferentes periodos; de los costes reales con los costes estimados, presupuestados o estándar, y de los costes alternativos, entre otros conceptos.

De este modo, los responsables de la empresa podrán conocer el coste de los productos fabricados o de los servicios prestados, los costes correspondientes a cada departamento y sección, así como los resultados logrados por cada línea de productos y en cada departamento. Esta información pretende medir la productividad lograda por la unidad empresarial en un intervalo de tiempo y orienta a los responsables de la misma ante cuestiones como: si debe aceptar o no un pedido, si sería rentable lanzar un nuevo producto o comercializar en nuevos mercados, etc.

Contabilidad por Actividad

La contabilidad por actividad se trata de una contabilidad que une la contabilidad administrativa y la de costes, aunque también se puede considerar como un modelo de contabilidad de costes. Busca operar y clasificar las cuentas que cada una de las actividades, para mejorar la productividad de la empresa. Esta herramienta es muy útil en la toma de decisiones, puesto que hace un retrato fidedigno de la situación de la sociedad, pero resulta difícil de realizar por la cantidad de factores que se deben tomar en cuenta, como los cinco niveles de actividad que incluyen actividades a nivel de unidad, actividades a nivel de lote, actividades a nivel de producto, actividades a nivel de cliente y actividades de mantenimiento de la organización.

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Contabilidad Fiscal y Tributaria

La contabilidad fiscal se basa en los criterios fiscales establecidos por la ley, y regula la forma de hacer los registros e informes para la declaración y el pago de tributos. Este tipo de contabilidad de una empresa puede distar mucho de la financiera, por las grandes diferencias existentes entre los principios contables y las leyes financieras. La contabilidad fiscal es una especialidad enfocada en la administración de los impuestos y en asegurar que una empresa cumpla con sus obligaciones tributarias.

Contabilidad de Organización de Servicios

La contabilidad de organización de servicios se trata de un tipo particular de contabilidad de empresas que proporcionan servicios, y no bienes, como bancos, hoteles, consultorías, empresas de transporte, etc. La contabilidad de organizaciones de servicios o el cálculo de costes de servicios es un concepto esencial, ya que toda organización de servicios necesita determinar sus gastos generales de negocio para garantizar que los servicios tengan un precio justo. Por ejemplo, los hoteles ofrecen alojamiento a sus huéspedes como servicios pagos. Estos servicios implican un alto coste de mantenimiento junto con costes fijos. Los costes fijos pueden referirse a los salarios del personal, los intereses sobre el capital o los impuestos. Mientras tanto, los costes variables se refieren a los cargos por electricidad u otros cargos por servicios públicos.

Contabilidad Pública o Gubernamental

De una forma genérica se podría decir que el sector público está constituido por las empresas públicas y las Administraciones Públicas. La contabilidad pública se ocupa del sistema contable de estas últimas, que al prestar servicios públicos sin afán de lucro, presenta notables diferencias con respecto a la contabilidad de la empresa. Es un sistema de registro, control y evaluación de las operaciones financieras de los entes públicos, es decir, de los gobiernos, tanto a nivel federal, estatal o municipal. La pieza clave de la contabilidad pública es el presupuesto, concretamente en España el Presupuesto General del Estado, en el que se plasman cifras previsionales de ingresos y gastos, así como su posterior realización.

Pero esta área no debe limitarse al presupuesto, lo que ha venido sucediendo durante mucho tiempo. Su campo de aplicación debería extenderse a niveles similares a los de la contabilidad de la empresa, puesto que un gran colectivo precisa información de esta índole para adoptar decisiones económico-financieras. En el ámbito político, económico e institucional, interesa -igual les ocurre a las empresas y a los ciudadanos en general- conocer el resultado y el patrimonio nacional, y saber cómo se redistribuyen éstos, puesto que la mayor parte de su financiación proviene de impuestos y otros pagos obligatorios en los que todos colaboramos. Una peculiaridad muy importante es que hay que rendir cuentas del presupuesto realizado, del patrimonio y de los resultados ante un órgano de control externo; en nuestro país es el Tribunal de Cuentas. Por otra parte, cada día con mayor intensidad se reclama la implantación de modelos de contabilidad de gestión en los entes pertenecientes a este sector. De este modo, sus directivos estarán en condiciones de gestionar más eficazmente los recursos de los que disponen y, además, los ciudadanos podrían conocer el coste de los servicios que generan.

Auditoría

La auditoría es otra rama fundamental de la contabilidad que se enfoca en la revisión y verificación de los estados financieros para asegurar que sean precisos y estén libres de errores. La veracidad de los datos es fundamental para cualquier destinatario, por eso ha cobrado tanta importancia en nuestra sociedad la figura del auditor.

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Macrocontabilidad

Si la información económica tiene presentes a todas las unidades económicas que integran el sistema económico, entonces se habla de macrocontabilidad. Puede referirse a una economía nacional o regional en su conjunto. Los datos que proporciona la macrocontabilidad valen a los responsables de la política económica para tomar decisiones que potencien la expansión económica de la nación o de la comunidad autónoma; aunque también son útiles a los ciudadanos, a los demás países y a las restantes regiones. Los fines perseguidos por la macrocontabilidad y la microcontabilidad son análogos, pero entre ambas áreas existen grandes diferencias, que principalmente radican en el campo de estudio y en la aplicación del método contable. La macrocontabilidad aborda y estudia aspectos concretos de la realidad económica, con el fin de dar respuesta y contribuir a tomar decisiones de distinta índole.

Así, se distinguen modelos contables macroeconómicos relativos a la renta nacional, las transacciones interindustriales, los flujos monetarios y crediticios y a la balanza de pagos; cada uno de ellos contempla la parcela referida en su denominación y para su obtención se siguen procesos distintos. La diferencia fundamental entre el ámbito micro y macroeconómico radica en los datos contables, que en el caso de la macrocontabilidad son las magnitudes macroeconómicas. En principio y teóricamente, estos datos se podrían obtener sumando todos los provenientes de las unidades económicas que componen el sistema, pero dada la heterogeneidad del proceso de captación en cada una de ellas, la dificultad que entraña la obtención de datos de las unidades de consumo, etc., se recurre a estimaciones estadísticas y métodos econométricos. Para la obtención de las macromagnitudes, se divide la economía en ramas de actividad que engloban unidades productivas homogéneas, y en sectores institucionales compuestos por las diversas instituciones existentes en la economía. La macrocontabilidad se ocupa de informar acerca de las transacciones económicas habidas entre los sectores desde una óptica dinámica y no estática.

A fin de que la exposición resulte más clara, se va a hacer una breve referencia al modelo de las transacciones interindustriales o modelo input-output, formulado por W. Leontief en 1941, que describe las interdependencias existentes entre los sectores que componen la vida económica nacional o regional, así como las que se prevén en un futuro. Así, si se programa un aumento en la construcción de casas, de una forma más o menos directa, se está planeando también un incremento en la producción de cemento, de vigas de acero, de madera y, en una palabra, de cualquier materia prima necesaria para edificar. Pero, a su vez, la creciente demanda de todas estas mercancías va a provocar una mayor producción de las mismas, y así sucesivamente. De lo anteriormente expresado, se deduce que los distintos sectores productivos están interrelacionados. Este modelo resulta un instrumento adecuado y correcto, siempre que se analice a lo largo del tiempo, para programar el desarrollo económico de un país, ya que indica, en cierto grado, los sectores que deben potenciarse y la dirección que hay que imprimir a la economía nacional para que ésta resulte competitiva.

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