La Ley General de Sociedades Mercantiles, publicada el 4 de agosto de 1934 y con su última reforma en 2018, define en su Art. 87 que la “Sociedad anónima es la que existe bajo una denominación y se compone exclusivamente de socios cuya obligación se limita al pago de sus acciones”. Dentro de esta ley, se dedica un capítulo a la liquidación de sociedades, la cual requiere una disolución previa, siendo una de las causas de disolución la pérdida de dos terceras partes de su capital social.
La NIF A-5, Elementos básicos de los estados financieros, define el capital contable como: “es el valor residual de los activos de la entidad, una vez deducidos todos sus pasivos”. Este surge por las aportaciones de los propietarios, conocidas como capital social, así como por transacciones y otros eventos. Desde el punto de vista legal, el capital contable representa el derecho de los propietarios de una entidad lucrativa sobre los activos netos, el cual se ejerce mediante su reembolso o el decreto de dividendos.
Clasificación del Capital Contable
De acuerdo con su origen, el capital contable se clasifica en capital contribuido y en capital ganado. Las reservas de capital se crean mediante una asignación de utilidades acumuladas para un fin específico.
También se menciona que “En caso de que los propietarios absorban pérdidas de la entidad, entregando efectivo o bienes, o asumiendo pasivos, los importes correspondientes deben considerarse como una reducción de las pérdidas acumuladas”. En caso de que así lo hicieran, pero no tendrían la obligación, no se pudiera ir en contra del patrimonio personal de los socios.
El Abono en Contabilidad
Dentro de la contabilidad, un abono es una transacción cuya finalidad es registrar una entrada o salida de dinero o bienes relacionados con un negocio. Debemos mencionar que un abono es una anotación en el libro mayor que representa una disminución en los activos.
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Los abonos son utilizados para reflejar movimientos financieros relacionados con la reducción de deudas o pagos realizados.
Un abono registrado a una partida en cuentas de activos disminuye el valor, mientras que en cuentas de pasivos y capital, el abono aumenta el valor.
En primer lugar, es importante familiarizarse con la clasificación de cuentas para saber dónde deben registrarse los abonos. Para eso es mejor utilizar un software contable como Facturama que hacer un registro preciso y organizado minimizando los errores.
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