La agricultura es una actividad fundamental para la alimentación y el desarrollo de la humanidad que también implica una serie de retos y desafíos para el medio ambiente, la sociedad y la economía. Pero ¿cómo se puede lograr una agricultura sostenible y rentable para los productores? La respuesta reside en una eficiente gestión que abarca desde el cultivo hasta el consumidor final.
Rentabilidad en Producción Agrícola se refiere a la generación de beneficios económicos a partir de actividades agrícolas. Esta rentabilidad es un reflejo directo del éxito financiero en el sector agroalimentario. La Calidad Agrícola, desde la selección de semillas hasta el Manejo Postcosecha, juega un rol crucial en esta ecuación. En definitiva, potenciar la Rentabilidad en Producción Agrícola es fundamental para el éxito continuado de productores y empresas.
México se ha convertido en una potencia agroalimentaria, destacando entre los 10 principales productores hortofrutícolas del mundo. Pero, ¿cuáles son realmente los cultivos con mayores ingresos en México? Antes de entrar en la lista, es importante entender que los cultivos más rentables no siempre son los de mayor rendimiento. La rentabilidad depende de varios factores como el precio de venta, los costos de producción, la demanda en el mercado y la oportunidad de exportación. Entre las hortalizas destacan el tomate, la berenjena y el taro con ingresos por encima de 500 mil pesos por hectárea.
Como en la mayoría de los casos, el productor agrícola es quien siembra y cosecha un rubro en los predios de su unidad productiva e igualmente es quien administra sus recursos financieros, no debe descuidar su rentabilidad porque de ésta depende el logro de sus objetivos a corto, mediano o largo plazo. Por tanto, la actividad debe tratarse como un negocio, cuyo objetivo es la obtención del éxito y la maximización de beneficios medidos sobre la base de términos económicos cuantificables y no cuantificables.
En el sector agrícola el término producción encierra un componente adicional: crecimiento biológico, vegetativo o natural, propio de los seres vivos, base fundamental de este tipo de actividad (Martínez, 1995). Aparte de esto, la producción se realiza en fincas pequeñas, medianas, extensas haciendas, y depende de los siguientes elementos: superficie del terreno, mano de obra empleada, capital invertido y valor de los beneficios anuales (Molina de P., 2008). Asimismo, es necesario conocer el proceso de producción, el cual comprende el conjunto de fases o etapas que se articulan y repiten constantemente, con el fin de garantizar el abastecimiento de bienes tangibles que requiere la sociedad (Santiago, 1995).
Lea también: Qué es Capitalización en Contabilidad
La Gestión de Costos como Pilar de la Rentabilidad Agrícola
Gestionar una explotación y generar cálculos de rentabilidad agrícola no es fácil en los tiempos que corren. Este artículo explica, de manera simplificada, cómo realizar un cálculo de rentabilidad agrícola y qué factores son importantes para tener en cuenta. Tradicionalmente, un primer análisis sobre la viabilidad de un cultivo se ha efectuado mediante el cálculo de sus costes de cultivo por hectárea, y por la estimación de su rendimiento anual, lo que permite establecer los llamados umbrales de rentabilidad, que se definen según la estructura de costes utilizada.
Para poder determinar la rentabilidad de un lote previo a su siembra, se debe tener un estimado de producción del mismo. Con este cálculo que parece fácil, se puede obtener la rentabilidad final de un cultivo a lo largo de su ciclo. El rendimiento superior que obtenga el cultivo será ganancia para el productor. Para poder determinar si existe rentabilidad agrícola, se deben conocer todos los costos por lote, por hectárea y por cultivo. Partiendo del cultivo que se quiera producir y determinando el lote, comenzaremos calculando los costos de producción. Al tener los costos totales y un ingreso estimado por la venta del producto cosechado, podremos determinar la ganancia. Para determinar la rentabilidad final, debemos calcular en porcentaje: cuánto se ha ganado en base a la inversión que se realizó. En cuestiones económicas, para mejorar la rentabilidad se deben tener menos costos o una mayor producción. Para poder calcular la rentabilidad agrícola se necesita de mucha información sobre costos y gastos.
Definición y Elementos del Costo Agrícola
Según Horngren, Datar y Rajan (2012, p. 27), los contadores definen el costo como “un sacrificio de recursos que se asigna para lograr un objetivo específico”. Mientras que Mallo et ál., (2000, p. 33) le agregan al concepto, “…todo sacrificio, para que sea costo, debe aumentar el valor social del bien al que se aplica”. De manera que el costo agrícola, se definiría como el importe monetario de los recursos utilizados para obtener un producto, aumentando el valor social del bien definido, reflejado en su precio de venta. Un costo real es un costo histórico o pasado, ya incurrido, en cambio el costo presupuestado, es un costo pronosticado o futuro.
Por su parte, Gayle (1999, p. 5) introduce los elementos que componen el costo de un producto, cuando manifiesta que “…representa la medición monetaria de los recursos que se hayan usado, como los materiales, la mano de obra y los costos indirectos”, con el fin de lograr beneficios presentes o futuros. Estos recursos serían las semillas, los insumos, la mano de obra y los costos indirectos de producción. El referido concepto se complementa con la exposición de Martínez (1995, p. 301) quien se concentra en los elementos del costo:
- El primer elemento corresponde al material y otros insumos directos, que “pueden ser identificados, tanto desde el punto de vista lógico como desde el punto de vista práctico, con el producto”. Por ejemplo, las semillas de papa, dentro del cultivo de papa. Desde el punto de vista económico, un material es empleado en la producción del rubro no sólo cuando se incorpora físicamente a él, sino también cuando se desperdicia, se gasta o pierde valor por su uso en el proceso productivo. Por ejemplo, en la fumigación de las plantas, el pesticida que se esparce por el aire durante este proceso es un desperdicio cuyo costo se carga al producto final.
- El segundo comprende la remuneración de toda la mano de obra que labora en la producción. Por ejemplo, el sueldo del productor que riega la semilla, así como el agricultor que abona las plantas, quienes recogen la cosecha. La mano de obra incluye los costes totales de la mano de obra requerida a lo largo del ciclo productivo para la realización de las labores culturales.
- Un tercer componente está constituido por los costos indirectos de producción, los cuales están relacionados con el objeto de costos (productos en proceso y luego productos cosechados), pero que no pueden asignarse a ese objeto de costos de una forma económicamente factible (Horngren et ál., 2012). Por ejemplo, el costo de arrendamiento de la parcela, el costo de la depreciación de un equipo, como el tractor; el sueldo del personal de supervisión del cultivo. Costes fijos comprende la totalidad de los costes correspondientes a los factores fijos de producción.
Clasificación de Costos para la Toma de Decisiones
En cualquier negocio agrícola es preciso incentivar a los usuarios internos, es decir, a los tomadores de decisiones, para que reconozcan que el costo es una herramienta necesaria y de gran utilidad para confrontar realidades signadas por crisis ambientales, sociales, financieras, que exigen planificar, controlar y tomar decisiones oportunas y concretas. Existen costos que limitan la toma de decisiones, por lo que deben ser considerados en cualquier organización, inclusive en la empresa agrícola. Entre éstos se cuentan los costos cuantificables o económicos y los no cuantificables.
Lea también: Cálculo de la Rentabilidad Antes de Impuestos
Para Martínez (1995), los primeros se dividen en costos incurridos, que son las erogaciones que efectúa el productor, por ejemplo, el pago a los trabajadores agrícolas, y los costos imputados, que comprenden dos tipos: 1) Los que se realizan en otros períodos y se imputan contablemente, por ejemplo, la depreciación de equipos, y 2) Los que él considera “imputaciones contables puras” (Martínez, 1995, p. 16), como el costo de oportunidad. Los segundos, costos no cuantificables, son producto de los riesgos climáticos a los que debe enfrentarse un agricultor, cuyas probabilidades de producirse son conocidas por quien debe tomar una decisión. Es decir, que la actividad agrícola tradicionalmente es afectada por los factores climáticos (lluvias, sequía, nevadas, heladas, vientos, etc.).
El costo de oportunidad se define como “todo aquello a lo que debe renunciarse para obtener una cosa” (Mankiw, 1998, p. 6). También, se puede definir como el beneficio del que se prescinde al preferir una opción en lugar de otra. Según Spencer (1993) se le conoce como costo alternativo porque constituye el costo implícito que la alternativa no aceptada tiene para el individuo, la familia o la empresa; no entra en la contabilidad formal. El interés del capital circulante se trata de un coste de oportunidad. La renta de la tierra se entiende este concepto, como un coste de oportunidad para el empresario.
Los autores González y Pagliettini (2006) también clasifican los costos tomando en cuenta los diferentes propósitos, de la siguiente manera: costos explícitos, contables u objetivos, los cuales consideran cierta cantidad de un bien o servicio adquirido a valor de mercado, con el fin de ser consumido durante el proceso productivo y registrado contablemente. “Se incluyen en el concepto de costos explícitos los gastos propiamente dichos y la depreciación” (González y Pagliettini, 2006, p. 5). En cambio, los costos implícitos, (imputados o subjetivos), corresponden a cualquier elemento que cuesta el ingreso de la mejor alternativa, y por ello recibe además, el nombre de costo de oportunidad.
Existen otros costos, igualmente importantes en el proceso de toma de decisiones, tales como los costos relevantes, igualmente denominados costos diferenciales. Los costos relevantes son aquellos costos futuros, que permiten evaluar las diferentes alternativas de los posibles cursos de acción. Por ello, se deben seleccionar las futuras acciones a realizar en función de los costos-beneficios futuros deseados y no en función de los costos históricos. En cambio, los costos irrelevantes son los que permanecen constantes sin importar el curso de acción elegido. Se pueden relacionar con los costos sumergidos, aunque estos son históricos, ya realizados, producto de decisiones pasadas, que no se pueden recuperar por una decisión presente o futura, por ejemplo, el costo por depreciación de una maquinaria.
Otros que merecen ser citados, por su relevancia en el momento de tomar cualquier decisión, son los costos fijos y los costos variables. Los costos fijos, permanecen constantes para un período y nivel de actividad de la empresa, lo que quiere decir que un costo fijo total no disminuye ni aumenta aun cuando fluctúe el nivel de producción, ya que no están afectados por el volumen de operaciones. En contraste con los anteriores, los costos variables, son aquellos en los que el costo total cambia en proporción directa con las variaciones en los volúmenes de producción o nivel de actividad, dentro del rango relevante, mientras que el costo unitario variable permanece constante. El costo operativo de esta labor tiene componentes fijos y variables.
Lea también: Cálculo Detallado del ROE
En el sector agrícola, los productores toman decisiones como parte de sus funciones diarias. Tales decisiones se enfocan a responder preguntas como ¿Qué abonos, fungicidas y herbicidas utilizar en la producción? ¿Qué resulta mejor, eliminar el follaje de forma manual o con herbicidas? ¿Qué variedad de semilla utilizar en cada siembra? ¿Cuánto pagar por el salario o jornal al trabajador? ¿Cómo debe cancelarse el salario, en efectivo o en especie?, entre otras. En tales circunstancias se requiere un análisis del costo real de producción, el cual no es más que la sumatoria de los costos económico-monetarios o cuantificables y los costos no cuantificables, por ser éste un instrumento que sustenta los propósitos de una gestión gerencial que tiene como objetivo lograr el desarrollo integral y sostenible de la agricultura en el ámbito nacional y regional. De acuerdo con Warren, Reeve y Duchac (2009, p. 777), “El análisis de rentabilidad se concentra en la capacidad de una empresa para obtener ganancias”. No obstante, el investigador alerta acerca de no ignorar la importancia de los costos reales en el cálculo de la rentabilidad.
La amortización es la compensación de la depreciación o pérdida de valor que sufren los bienes por desgaste y obsolescencia. La fórmula de cálculo es: A = (VN - VRP) / n. Gastos operativos son todas las erogaciones en bienes o servicios que sirven para un solo acto productivo. Como contabilizar esto en la práctica es bastante complejo, se utiliza un coeficiente, que se encuentra tabulado para las diferentes máquinas. Por otra parte, los gastos operativos dependen de la potencia y la carga del motor. Existe un coeficiente para determinarlo fácilmente y varía entre 0,14 y 0,18 en motores diesel. En primer lugar el llamado pago de la inversión, o desembolso necesario para su puesta en funcionamiento, que en este caso se limitará al valor de los plantones y las labores propias de establecimiento, así como de las instalaciones de riego. La corriente de cobros y pagos que genera la inversión a lo largo de la vida de la misma dará lugar a los llamados flujos de caja. Para la obtención de los cobros se ha partido de la información facilitada por las explotaciones analizadas, que se ha contrastado con la de otros estudios, sin que se observen grandes diferencias significativas. En cuanto a los precios se ha seguido el mismo procedimiento, tomándose los precios medios percibidos en campo por los agricultores de las explotaciones objeto de estudio. En cuanto a los cobros y pagos extraordinarios que genera la inversión, se corresponden con los derivados de la renovación de equipos e instalaciones que se producen a lo largo de la vida de la inversión.
Resumen de Tipos de Costos en la Agricultura
| Tipo de Costo | Descripción |
|---|---|
| Costo | Sacrificio de recursos que se asigna para lograr un objetivo específico; debe aumentar el valor social del bien al que se aplica. |
| Costo Real | Costo histórico o pasado, ya incurrido. |
| Costo Presupuestado | Costo pronosticado o futuro. |
| Costo Agrícola | Importe monetario de los recursos utilizados (semillas, insumos, mano de obra, costos indirectos) para obtener un producto, aumentando su valor social. |
| Costo de Oportunidad | Todo aquello a lo que debe renunciarse para obtener una cosa; el beneficio del que se prescinde al preferir una opción en lugar de otra. (También llamado Costo Alternativo). Ej. Interés del capital circulante, renta de la tierra. |
| Costos Cuantificables | Erogaciones que efectúa el productor (incurridos) o aquellos que se realizan en otros períodos y se imputan contablemente (imputados). |
| Costos No Cuantificables | Producto de los riesgos climáticos (lluvias, sequía, heladas, etc.) a los que se enfrenta un agricultor. |
| Costos Explícitos | Cantidad de un bien o servicio adquirido a valor de mercado y registrado contablemente. Incluyen gastos propiamente dichos y depreciación. |
| Costos Implícitos | Cualquier elemento que cuesta el ingreso de la mejor alternativa; sinónimo de costo de oportunidad. |
| Costos Relevantes | Costos futuros que permiten evaluar alternativas para cursos de acción; se basan en costos-beneficios futuros. |
| Costos Irrelevantes | Costos que permanecen constantes sin importar el curso de acción elegido; pueden ser costos sumergidos (históricos e irrecuperables). |
| Costos Fijos | Permanecen constantes para un período y nivel de actividad, sin verse afectados por el volumen de producción. Comprende la totalidad de los costes correspondientes a los factores fijos de producción. |
| Costos Variables | El costo total cambia en proporción directa con las variaciones en los volúmenes de producción, mientras que el costo unitario permanece constante. |
| Amortización | Compensación de la depreciación o pérdida de valor de bienes por desgaste y obsolescencia. Fórmula: A = (VN - VRP) / n. |
| Gastos Operativos | Erogaciones en bienes o servicios que sirven para un solo acto productivo. Dependen de la potencia y carga del motor. |
Estrategias Sostenibles para Maximizar la Rentabilidad de los Cultivos
La rentabilidad de los cultivos no solo depende de los factores productivos, sino también de los factores comerciales. Para lograr una mayor Rentabilidad en Producción Agrícola, es crucial implementar un conjunto de estrategias que optimicen tanto la producción como la comercialización. Estas son algunas de las posibles formas de aumentar de manera sostenible la rentabilidad de los cultivos, pero existen muchas otras que pueden adaptarse a las condiciones y objetivos específicos de cada caso. Lo importante es tener una visión integral de la agricultura que considere todos los aspectos ambientales, sociales y económicos involucrados, buscando el equilibrio entre la producción y la conservación.
- Elegir los cultivos más adecuados de acuerdo al terreno, clima y las demandas del mercado. Hoy los cultivos deben adaptarse para obtener mejores ingresos, con programas de nutrición que permitan maximizar el retorno de inversión.
- Implementar sistemas de riego eficientes que optimicen el uso del agua y eviten el desperdicio. Esta práctica es un factor clave para el desarrollo de los cultivos, que también implica un alto consumo de recursos hídricos. Mediante el uso de sistemas de riego, se puede aumentar el rendimiento de los cultivos hasta en un 50%, dependiendo de factores como características del suelo, tipo de cultivo y condiciones climáticas.
- Aplicar técnicas de fertilización orgánica e integrada que mejoren la fertilidad y la calidad del suelo. Éste es el recurso más importante para la agricultura, ya que proporciona los nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas. Sin embargo, el uso intensivo de fertilizantes químicos puede provocar problemas como la contaminación, la acidificación, la salinización o la erosión del suelo.
- Optimizar la nutrición de los cultivos con nitratos. Si reemplazas la urea por fertilizantes a base de nitratos puedes cosechar más y mejores alimentos, en el mismo espacio de tierra cultivable. Sin lugar a duda, producir grandes volúmenes, con cultivos de mejor calidad, es la forma más adecuada de maximizar tus ingresos. Una gran ventaja de los nitratos es que proporcionan una absorción óptima en las plantas, obteniendo un mayor contenido de Nitrógeno en cada cosecha. Cuando el suministro de Nitrógeno en las plantas alcanza un nivel óptimo, éstas utilizan hasta un 40% menos agua por cada tonelada producida. Asimismo, variables como la calidad, trazabilidad y vida en anaquel (en el caso de las frutas), cobran cada vez mayor importancia en la cadena de valor y los consumidores. En muchos casos, la calidad depende del porcentaje de Nitrógeno que contengan las plantas. Las tasas de rechazo se pueden reducir si aumentas la proporción de nitratos en fertilización. Entregar a los cultivos la cantidad exacta de nutrientes que necesitan es una prioridad a la hora de fertilizar.
- Adoptar medidas de control biológico y ecológico de plagas y enfermedades que minimicen el uso de plaguicidas ya que estos factores adversos impactan directamente en el rendimiento y la calidad de los cultivos y también suponen un riesgo para la salud humana. Por eso, se debe optar por métodos alternativos que prevengan o reduzcan los ataques de los organismos nocivos sin dañar a los beneficiosos.
- Incorporar elementos de biodiversidad que favorezcan el equilibrio ecológico y la prestación de servicios ecosistémicos. La biodiversidad es esencial para el funcionamiento y la resiliencia de los ecosistemas agrarios, ya que contribuye a la polinización, el control biológico, la fertilización, la depuración del agua, la regulación climática, la conservación del suelo o la provisión de recursos genéticos.
- Añadir valor a los productos agrícolas mediante la diferenciación, la calidad, la innovación o la certificación. Las certificaciones, si bien el coste establecido en algunos casos es de 1.000 ptas./Ha., la inscripción en el Comité de Agricultura Ecológica supone un pago único de 15.000 ptas., reflejando la inversión en valor añadido.
- Utilizar la agricultura de precisión y herramientas digitales. En la actualidad, con la agricultura de precisión, se están minimizando costos gracias a ambientaciones de lotes y trabajos diferenciales por sectores. Muchas veces estas técnicas de reducción de costos también determinan un aumento de rendimiento final. Las tecnologías de agricultura digital son un elemento fundamental de las soluciones basadas en nitratos que Yara ofrece. Nuestras herramientas digitales fueron diseñadas para poner a tu alcance la experiencia y conocimiento agronómico acumulados por más de 110 años de trayectoria. La precisión conduce a las decisiones correctas.
tags: #estrategias #para #capitalizar #la #rentabilidad #obtenida
