Descubre la Controvertida Historia de Carranza y las Acusaciones de Traición en la Revolución Mexicanapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Noviembre del 2020 pasará a la historia como un mes donde el combate a la corrupción por parte del gobierno de México cobró una gran relevancia. Sin embargo lo más relevante son los casos armados por la dependencia que dirige Alejandro Gertz Manero, pues en la historia moderna de la república nunca se había acusado a ningún ex servidor público por traición a la patria y, por lo mismo, el proceso penal, así como el marco jurídico y la argumentación de la parte acusatoria captaron la atención de usuarios de redes sociales. A lo largo de la historia de México, las acusaciones de "traición a la patria" han resonado en momentos clave, particularmente durante periodos de gran turbulencia como la Revolución Mexicana, donde Venustiano Carranza, líder del movimiento constitucionalista, utilizó la prensa como una herramienta fundamental para cimentar su autoridad y desacreditar a sus adversarios.

Vida y Legado de Venustiano Carranza

El 29 de diciembre de 1859 en la Villa de Cuatro Ciénegas, Coahuila, nació Venustiano Carranza Garza. En 1887, inició su vida política al ser electo presidente municipal de su pueblo natal. Al estallar la revolución se trasladó a San Antonio, Texas, y se unió a la Junta Revolucionaria Mexicana. Ésta lo nombró gobernador provisional de Coahuila y jefe de las fuerzas revolucionarias de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Al consumarse el golpe de Estado encabezado por Victoriano Huerta, el estado de Coahuila lo desconoció y llamó a la conformación de un nuevo ejército para la defensa del constitucionalismo, siendo Venustiano Carranza su cabeza. En marzo de 1913, enarboló el Plan de Guadalupe y tras cuatro años de una guerra fratricida los constitucionalistas triunfaron. De su victoria surgió, un cinco de febrero de 1917, la Carta Magna de Querétaro que sin lugar a dudas, fue una síntesis de los ideales y demandas del movimiento revolucionario que conformaron durante el siglo XX nuestro proyecto de nación. Dos años después, a principios del año de 1920 se inició la lucha electoral por suceder a Carranza.

La Prensa como Herramienta del Constitucionalismo: "El Pueblo"

El vínculo entre la prensa y la propaganda es indisoluble al abordar conflictos de poder en los ámbitos político y militar. El diario El Pueblo es una muestra de la orientación y la línea política definida por el bando carrancista para sus periódicos -entre los que se encontraban, además, El Liberal, El Demócrata y El Constitucionalista- cuando el Primer Jefe y el Ejército Constitucionalista ocupan la Ciudad de México en agosto de 1914, después de derrotar al general golpista Victoriano Huerta.

El Pueblo. Diario de la Mañana se publica por vez primera en la Ciudad de México el jueves 1o. de octubre de 1914. Isidro Fabela lo funda cuando era encargado de la Secretaría de Relaciones Exteriores del gobierno constitucionalista. El Pueblo, especialmente dentro del tiempo que estuvo radicando en la ciudad de Veracruz el gobierno constitucionalista, fue el órgano periodístico donde se definieron con mayor precisión las ideas fundamentales respecto a las reformas de orden social y económico que la Revolución debería promover, y es probable que mucho haya contribuido aquel periódico a la formación del acervo doctrinario con que los diputados de más alta capacidad intelectual llegaron al Congreso constituyente de 1917. Cuando el señor Carranza, jefe de aquel gobierno, resolvió poner la dirección política de la prensa constitucionalista en la persona del encargado de la Secretaría de Instrucción Pública, que era el ingeniero Félix F. Con esos antecedentes, en la Hemeroteca Nacional de México se realizó una consulta diaria de más de cien ejemplares de El Pueblo, que cubre de octubre a diciembre de 1914 y enero de 1915.

En el conjunto de estos materiales destacan precisamente las notas informativas y los editoriales, artículos de opinión y manifiestos como principales fuentes de la propaganda política de este grupo revolucionario, según consta en las referencias hemerográficas que sustentan nuestra investigación. En esta coyuntura tiene lugar la difusión, diseminación y explotación de un conjunto de mensajes con un tratamiento específico que obedece a ciertas técnicas propias de la propaganda política durante un periodo de enfrentamiento armado entre las dos fuerzas militares y políticas en pugna.

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La Lucha contra "La Reacción" y la Defensa de la Nación

El primer número de El Pueblo coincide con el inicio de la Convención de generales y gobernadores organizada por el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista en la Ciudad de México. En dicho periodo se registra el rompimiento de Venustiano Carranza con Francisco Villa, Emiliano Zapata y el gobierno de la Soberana Convención, dando inicio a la lucha de facciones. En esa reunión Carranza esboza una propuesta de gobierno apoyado por Luis Cabrera, quien impulsa la ratificación de su liderazgo. Asimismo, en los textos del periodo analizado se definen el uso de varias directrices en la campaña: la reacción, la organización de la desinformación, el programa de la revolución social, que incluye la disputa de la bandera agraria y la atracción de los obreros; el constitucionalismo y la convocatoria a un nuevo congreso constituyente.

En términos generales, la preparación de este escenario la previene el grupo cercano del Primer Jefe desde finales de 1913. Utilizan su cualidad militar y la convierten en una tendencia que va calificando negativamente sus acciones frente a Carranza, “segregándose de sus compañeros y constituyendo una disidencia abierta, manifiesta a las claras el deseo de que la personalidad prepondere eclipsando a todas las demás”, hasta que la definen con un concepto-etiqueta con el cual lo desacreditan: “la reacción”. Usan este término y lo asocian con los grupos privilegiados del régimen porfirista que apoyaron el golpe de Estado contra el presidente Francisco I. Madero. El editorial titulado “¿A qué vamos a Aguascalientes?” y la nota que reseña la participación de Luis Cabrera en la Convención mencionan a los futuros contrincantes: “los enemigos son Zapata, Villa y todos los del antiguo régimen”.

De esta forma, la campaña propagandística en el escenario político de disputa contra los enemigos del carrancismo tiene en “la reacción” un concepto de gran dimensión: da unidad, dirección y efectividad a la explotación de los mensajes publicados; representa el arma política principal de sus ataques. Su información y opinión se concentran en los aspectos negativos de los actores, Villa y Zapata, en su mal proceder, para destruir su prestigio y trayectorias. “La reacción” devela la asociación de objetivos contra el bando constitucionalista, por ello llama a combatirla militar y políticamente. Es señalada como una amenaza para la nación, y se identifica su propósito: la instauración de una dictadura.

Tácticas Propagandísticas y la Construcción del Enemigo

Las crónicas y notas del corresponsal de El Pueblo en la Convención resaltan los aspectos negativos de las sesiones y de sus participantes. Los editoriales se oponen abiertamente a sus acuerdos. Los convencionistas protestan porque El Pueblo y El Liberal hacen labor de “perfidia y división”, con una campaña de desprestigio en la capital de la república. Cambios internos en El Pueblo acentúan su tendencia contraria a la Convención. Con tres editoriales muestra una renovada táctica de descalificación de las decisiones y los acuerdos de esa asamblea: “La Soberanía de la Convención”, “¿Será violado en Aguascalientes el Plan de Guadalupe?” y “¿Nuevo golpe de Estado?”. En ellos se aconseja a la asamblea no violar el Plan de Guadalupe ni intentar un nuevo golpe de Estado, sustituyendo al Primer Jefe.

Así, el constitucionalismo proyecta su representatividad única e indisputable a través de su órgano periodístico: un movimiento que defiende la legalidad de las instituciones del país, los valores de la nación, la patria, la libertad y la democracia. El Pueblo inaugura esta fase en diciembre de 1914 con un frente propagandístico que explota una gran campaña de desinformación y manipulación de los acontecimientos en la Ciudad de México, ocupada por las fuerzas militares de Villa y Zapata, y de la Soberana Convención.

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El Pueblo cumple un propósito claro: no informa, se dedica a deformar acontecimientos y personajes en el escenario convulso de la Ciudad de México. Sin información sobre la situación real, construye juicios e imágenes definitivas de los sucesos mediante informaciones parciales, acusaciones, amenazas, rumores y desmentidos. Asimismo, resalta el uso de testimonios donde, supuestamente, algunos residentes del puerto reciben cartas de amigos de la Ciudad de México que les participan “los acontecimientos que se han registrado con motivo de la ocupación de la plaza por los reaccionarios”. La manipulación y diseminación de rumores es utilizada para remarcar errores y situaciones alrededor de la estancia de los caudillos populares y el gobierno convencionista en la Ciudad de México. Es evidente que allí el escenario enrarecido era caldo de cultivo para recrear, con toda clase de adjetivos, “una atmósfera de terror”.

Los ataques contra Villa permiten destruir su imagen por medio de la descalificación, desacreditación, el desprestigio y la denigración. El Pueblo conforma así un estado de calificación política del actor central, al sumar a los males de su historia personal, la del gobierno de la Soberana Convención, con el resultado definitivo: la falta de unidad, de proyecto político y de programa social. Si bien con menor intensidad, una parte del fuego propagandístico del carrancismo centra sus ataques contra la imagen y causa de Emiliano Zapata, basándose en un razonamiento militar: representa un peligro menor, en comparación con Villa. El error más grande de Zapata es su alianza con Villa. Todo un esquema calificador del movimiento campesino, diseminado y explotado por la propaganda política carrancista en su medio periodístico. En resumen, al conjuntar a los caudillos populares en una serie de males, El Pueblo los encapsula en una comunidad de intereses negativos que deben ser atacados y destruidos.

Casos Históricos de Acusación de Traición a la Patria

A finales de 1913 el Primer Jefe de la revolución constitucionalista, Venustiano Carranza, se hallaba en Navojoa y ordenó que el general Cándido Aguilar -destacado en Tamaulipas- “sin excusa ni pretexto” se presentara ante él “poniéndose en camino inmediatamente”. Le había formado un consejo de guerra por traición a la patria; es decir, sería fusilado. En los primeros días de diciembre de 1913, el general Aguilar emprendió un ataque al puerto de Tuxpan, Veracruz, con el ostensible propósito de concentrar allí todas sus fuerzas y apoderarse, como lo hizo, de la plaza de Tamiahua, dominando así la región petrolera.

Al Jefe de las fuerzas rebeldes. Sinceramente, H. J. Señor Almirante H. J. Fletcher. Manifiesto a usted, que en caso de cumplirse su amenaza ordenando el desembarque de sus tropas en territorio mexicano, me veré obligado a atacarlas e incendiaré todos los campos petroleros que están en mi poder y mandaré pasar por las armas a los americanos que aquí se encuentren. Atentamente. El general en jefe de la División de Oriente. A bordo del acorazado insignia Nebraska. Señor general Cándido Aguilar. Jefe de las tropas revolucionarias. Recibí su atenta nota en que me hace saber que las vidas y las propiedades de los ciudadanos americanos en la zona que usted domina tienen amplias garantías de parte de las fuerzas de su mando. Agradezco a usted su informe y le suplico decirme día y lugar en que puede usted recibir al capitán J. M. Sinceramente, H. J. Fletcher.

Contexto Geopolítico y Amenazas Externas a la Soberanía

En efecto, las poderosas compañías petroleras americanas que operaban en el norte de Veracruz y que luego de adueñarse de ricas y extensas zonas petroleras, pagando por éstas precios irrisorios o mediante procedimientos reprobables de atropello, de venalidad y de despojo, llegaron a considerar esa faja del territorio nacional como un protectorado americano. Al estallar la Revolución Constitucionalista consideraron amenazada su “soberanía” y demandaron con urgencia del gobierno americano la protección de su escuadra, despachando en su obsequio el mencionado escuadrón naval que fondeó en Tuxpan enarbolando la insignia de mando en el acorazado Nebraska del almirante J.

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