¡Descubre Las 7 Declaraciones Clave del Catecismo de la Independencia de Ludovico!post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Al consumarse la independencia de México, las concepciones liberales basadas en la igualdad de los hombres ante la ley, la justicia y la fraternidad se hicieron presentes en el escenario político y social emanado del proceso de emancipación de la Metrópoli española. Entre los problemas que se presentaron en México después de haber logrado su independencia estuvo el de conformar y consolidar una nueva mentalidad colectiva que se basara en ideas y planteamientos tales como la democracia, la libertad, la independencia, la igualdad, la justicia social y la fraternidad.

François-Xavier Guerra plantea que el rasgo más evidente de la época de las revoluciones de independencia fue la conciencia de crear un nuevo hombre y por tanto una nueva sociedad y una nueva organización política. Para poder crear ese hombre nuevo fue necesario pensar en su educación, pretendiendo llevar a cabo la divulgación de las nuevas doctrinas políticas y constitucionales a la gente del pueblo, incluyendo a los niños y jóvenes. Resultaba, pues, evidente la necesidad de adquirir un nuevo modelo cívico que reposara sobre una redefinición de lo público y sobre todo de un tipo humano específico: el ciudadano.

A partir de la independencia, el ciudadano fue visto como un individuo racional que nació en contraposición a las ideas jerárquicas y corporativistas, convirtiéndose en el principal componente del sistema político y social de la Nación. Durante el tiempo que duró la primera república federal (1824-1835), la elite política tuvo presente la necesidad de instruir a los ciudadanos sobre sus derechos y deberes políticos.

La estructura catequística como herramienta pedagógica

Antes de analizar la función de los catecismos políticos dentro de la enseñanza cívica de México, parece pertinente hacer mención a la historia de la aparición del sistema catequístico, el cual consiste en la organización de los temas a enseñar en forma de preguntas y respuestas. La palabra catecismo proviene de la voz griega katejismós, cuyo significado es repetir de viva voz. Su estilo interrogativo fue fundamental para la formación intelectual de los niños, siendo utilizado en América desde el siglo XVI como una forma de instrucción popular.

Con la llegada de los catecismos políticos al proceso de enseñanza-aprendizaje, el nuevo Estado mexicano quiso consolidarse y la elite política consideró que a través de la estructura catequística aplicada a temas cívicos se podría promover el respeto hacia la institución gubernamental.

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El Catecismo de la Independencia de Ludovico de Lato Monte

Al ser consumada la independencia de México en 1821, uno de los primeros catecismos políticos en aparecer fue el de Luis de Mendizábal (1776-1834). Bajo el seudónimo de Ludovico de Lato Monte publicó su Catecismo de la Independencia, el cual dedicó al emperador Agustín de Iturbide. Es un texto de 71 páginas que contiene 113 preguntas.

Para Dorothy Tanck, “el librito consideraba la interrelación entre la educación y las ideas políticas independentistas; la importancia de la libertad de imprenta; la preferencia por un gobierno monárquico y constitucional”. Luis de Mendizábal simpatizaba con la idea de que el monarca debía sujetarse a las leyes y no estar por encima de ellas. Para lograrlo, el pueblo debía crear un código de leyes que el rey debía ejecutar.

En el catecismo se expresa una posición moderada respecto de la religión y no rechaza el liberalismo de la Constitución Gaditana; sin embargo, por haberse escrito bajo un gobierno monárquico, apoya este sistema sobre otros modelos de gobierno.

Contexto y recepción

  • Uso educativo: Su contenido era aprendido de memoria; repetir las preguntas y respuestas fue la forma de transmitir el conocimiento.
  • Temática: Incluía la definición de ciudadanía, la descripción de las diversas formas de gobierno, la defensa del republicanismo, así como los derechos, deberes y virtudes cívicas de los ciudadanos.
  • Religión: La religión no fue erradicada de estos textos, incluso se consideraba una virtud cívica más, coexistiendo los catecismos religiosos con los políticos.

La adopción del sistema lancasteriano impulsó en gran medida la expansión de la instrucción pública y con ello la educación cívica entre los más jóvenes. Las escuelas lancasterianas consistían en grandes salones donde todos los niños tomaban clases en un solo espacio, ya que en el método de enseñanza mutua aprendían al mismo tiempo lectura, escritura, aritmética y doctrina. Los catecismos políticos exaltaban el amor a la patria y fueron utilizados como libros de texto fundamentales para la formación de la nueva ciudadanía mexicana.

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