La parálisis de Bell es un trastorno neurológico que causa parálisis o debilidad en un lado de la cara. Es una afección que provoca debilidad repentina en los músculos de un lado de la cara. Este trastorno ocurre cuando uno de los nervios que controla los músculos de la cara se lesiona o deja de funcionar correctamente. Este nervio se denomina nervio facial o séptimo par craneal.
El daño a este nervio causa debilidad o parálisis de estos músculos. Parálisis significa que usted no puede usar los músculos en absoluto. La parálisis facial consiste en la incapacidad parcial o total de realizar movimientos musculares voluntarios en un lado de la cara. La parálisis de Bell es la causa más frecuente de parálisis facial. Casi todos los casos de parálisis de Bell afectan solo un lado de la cara, que puede parecer caído.
El nervio craneal VII también participa en el gusto y la sensación del oído. Dicho nervio tiene cinco ramas (temporal, cigomática, bucal, mandibular y cervical).
Causas de la Parálisis de Bell
Se piensa que la parálisis de Bell se debe a la hinchazón (inflamación) del nervio facial en el área donde atraviesa los huesos del cráneo. La causa de la parálisis de Bell puede ser una infección vírica o un trastorno inmunitario que causa la tumefacción del nervio facial o bien la causa puede ser desconocida.
Aunque la razón exacta por la que se produce la parálisis de Bell no está clara, a menudo está relacionada con una infección viral. Los expertos creen que está causada por la hinchazón e irritación del nervio que controla los músculos de un lado de la cara. El nervio que controla los músculos faciales atraviesa un conducto estrecho de hueso hasta llegar a la cara. Cuando se tiene parálisis de Bell, ese nervio se inflama, por lo general a causa de una infección viral.
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Las pruebas sugieren que las causas frecuentes de la parálisis de Bell incluyen:
- Infección por el virus del herpes simple tipo 1 (que causa infecciones de la boca, como el herpes labial).
- Herpes zóster (culebrilla).
- Otros virus, como el virus Coxsackie, el citomegalovirus y los virus que causan la COVID-19, las paperas, la rubéola, la mononucleosis o la gripe o las vacunas para estos virus también pueden causar parálisis de Bell.
- Infección por VIH/sida.
- Enfermedad de Lyme.
- Infección del oído medio.
- Sarcoidosis (una inflamación de los nódulos linfáticos, pulmones, hígado, oídos, piel u otros tejidos).
La infección hace que el nervio se inflame y en este caso, queda presionado (comprimido) por los estrechos conductos del cráneo que atraviesa.
Factores de Riesgo
La parálisis de Bell puede afectar a cualquier persona de cualquier sexo o edad, pero con mayor frecuencia afecta a personas de entre 15 y 45 años. Es más común en personas mayores de 65 años y también puede afectar a niños menores de 10 años.
Los factores de riesgo para la parálisis de Bell incluyen:
- Embarazo y preeclampsia.
- Obesity.
- Presión arterial alta.
- Diabetes.
- Enfermedades de las vías respiratorias superiores.
- Deterioro de la inmunidad debido al estrés, la privación del sueño, un traumatismo físico, una enfermedad menor o síndromes autoinmunes.
Algunas veces, usted puede presentar un resfriado poco antes del comienzo de los síntomas de la parálisis de Bell.
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Síntomas de la Parálisis de Bell
Los síntomas con mayor frecuencia empiezan de manera repentina, pero puede tomar de 2 a 3 días para que se desarrollen por completo. En un periodo de 48 a 72 horas, la debilidad alcanza su intensidad máxima. No se vuelven más graves después de ese tiempo. Los síntomas casi siempre se presentan solo de un lado de la cara y pueden ir de leves a graves.
En la parálisis de Bell, el dolor detrás de la oreja puede ser el primer síntoma. Muchas personas sienten molestia por detrás del oído antes de que se note la debilidad. La cara se sentirá estirada o jalada hacia un lado y puede lucir diferente. La sensación en la cara no debería verse afectada por la parálisis de Bell, pero a veces las personas sienten que tienen la cara "adormecida" o "extraña" debido a la dificultad para mover ese lado.
| Categoría de Síntoma | Descripción |
|---|---|
| Síntomas Faciales Específicos |
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| Otros Síntomas Asociados |
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Diagnóstico de la Parálisis de Bell
A menudo, la parálisis de Bell se puede diagnosticar simplemente por la historia clínica y realizando un examen físico completo. El diagnóstico de la parálisis facial se realiza fundamentalmente con la exploración del médico especialista. Un médico verificará si hay debilidad de los músculos faciales superior e inferior en un lado de la cara (incluida la frente, los párpados y la boca) que se iniciara en las últimas 72 horas.
Durante el examen, el médico descartará otras posibles causas de parálisis facial. No existen pruebas de laboratorio específicas para confirmar el diagnóstico de parálisis de Bell. Por regla general, la parálisis del nervio facial se puede diagnosticar y distinguir de otros trastornos basándose en los síntomas. Por ejemplo, la parálisis del nervio facial se diferencia de un accidente cerebrovascular porque este último suele causar debilidad únicamente en la parte inferior de un lado de la cara y no en la totalidad del lado de la cara.
Se pueden hacer exámenes para buscar problemas médicos que puedan causar parálisis de Bell o para descartar otras condiciones:
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- Análisis de sangre: Para detectar otras causas de parálisis del nervio facial como la enfermedad de Lyme o la sarcoidosis.
- Estudios de la función nerviosa:
- Electromiografía (EMG) para revisar la salud de los músculos faciales y nervios que controlan los músculos.
- Prueba de la conducción nerviosa para revisar la rapidez con la que los impulsos eléctricos viajan a través de un nervio.
- Imágenes diagnósticas: Si el proveedor de atención médica sospecha otra causa o si los síntomas se desarrollaron gradualmente, puede sugerir:
- Tomografía computarizada de la cabeza (TC).
- Imágenes por resonancia magnética (IRM) de la cabeza.
- Punción lumbar (punción raquídea).
Tratamiento de la Parálisis de Bell
Con frecuencia, no se necesita ningún tratamiento ya que los síntomas a menudo empiezan a mejorar espontáneamente. Sin embargo, pueden pasar semanas o incluso meses para que los músculos se fortalezcan.
Protección Ocular
El ojo debe estar protegido de la sequedad para reducir el riesgo de lesiones oculares. Si la persona tiene problemas para cerrar uno o ambos párpados, las gotas oftálmicas lubricantes o los parches pueden ayudar a mantener los ojos húmedos y protegerlos de residuos o lesiones, especialmente mientras duerme. Su proveedor puede darle gotas para lubricar los ojos o ungüentos oculares para mantener la superficie del ojo húmeda en caso de que no pueda cerrarlo completamente. Es necesario llevar un parche en el ojo durante un tiempo, sobre todo para dormir.
Medicamentos
Con frecuencia, los medicamentos se pueden utilizar para mejorar las oportunidades de recuperación, pero se deben iniciar inmediatamente. Los medicamentos comunes son:
- Corticoesteroides: Pueden reducir la hinchazón alrededor del nervio facial. Se administran por vía oral, como la prednisona, para reducir la inflamación del nervio. Tomar un corticoesteroide acelera ligeramente y mejora la recuperación del movimiento si se administra dentro de los primeros 3 días después del inicio de los síntomas.
- Medicamentos antivirales: En algunos casos, pueden recetarse medicamentos antivirales (como el valaciclovir) además de corticosteroides para combatir el virus que puede estar causando la parálisis de Bell y aumentar la posibilidad de recuperar la función de la cara. La eficacia de los medicamentos antivíricos es objeto de duda, incluso la de los medicamentos antivíricos que son eficaces contra el virus del herpes simple y el virus del herpes zóster.
- Analgésicos: Si la persona experimenta dolor con la parálisis de Bell, puede encontrar alivio al tomar analgésicos como aspirina, acetaminofeno o ibuprofeno.
Otras Terapias y Cirugía
La fisioterapia, el masaje facial o la acupuntura pueden mejorar la función del nervio facial y disminuir el dolor.
No se ha comprobado que la cirugía para aliviar la presión en el nervio (cirugía de descompresión) beneficie a la mayoría de las personas con parálisis de Bell. En algunos casos, una cirugía estética o reconstructiva puede ser adecuada para solucionar una sonrisa torcida permanentemente o un párpado que no cierra. Cuando el tratamiento conservador no ha tenido éxito y el nervio no se ha recuperado, pueden realizarse técnicas de reconstrucción para mejorar las secuelas:
- Técnicas estáticas: Persiguen la suspensión más natural de la cara, cierre del párpado o elevación de la ceja, entre otras. Mejoran la apariencia física. Los pacientes con parálisis facial pueden abrir el ojo, pero no cerrarlo. Se implanta una pesa de oro en el párpado para que se cierre por gravedad.
- Técnicas dinámicas: Orientadas a que el paciente consiga mover la cara y sonreír de nuevo. Para recuperar la sonrisa se pueden utilizar transferencias nerviosas si la parálisis no ha transcurrido más de 2 años o trasplantes musculares si han transcurrido más de dos años.
Pronóstico y Recuperación
La mayoría de los casos de parálisis de Bell desaparece completamente al cabo de unas pocas semanas o meses. Los síntomas por lo general comienzan a mejorar después de algunas semanas y se alcanza la recuperación completa en unos seis meses. Las personas con parálisis de Bell generalmente recuperan parte o toda la función facial en un plazo de algunas semanas a seis meses.
Si usted no perdió toda la función del nervio y los síntomas comienzan a mejorar al cabo de 3 semanas, tiene más probabilidades de recuperar toda o la mayor parte de la fuerza en los músculos faciales. Cuando la parálisis facial es parcial, la mayoría de las personas afectadas se recuperan por completo en varios meses, con o sin tratamiento. Casi todos los niños con parálisis de Bell se recuperan por completo, incluso sin tratamiento.
Si bien es poco frecuente, algunos pueden tener debilidad facial grave que no se recupera por completo, y la debilidad facial puede durar más tiempo o ser permanente. Cuando la parálisis es total, el resultado definitivo varía. Se realizan pruebas (estudios de conducción nerviosa y electromiografía) para ayudar a predecir las probabilidades de recuperación. Algunas personas no se recuperan por completo. Los músculos faciales permanecen a veces débiles, haciendo que la cara quede colgante.
La recuperación se produce cuando las fibras nerviosas vuelven a crecer. Sin embargo, los nervios pueden volver a crecer en el lugar equivocado, por ejemplo, en los ojos en lugar de en la parte inferior de la cara.
Posibles Complicaciones
Aunque la mayoría de los casos se recupera completamente, pueden presentarse algunas complicaciones:
- Cambios prolongados en el sentido del gusto.
- Espasmos de músculos o párpados.
- Debilidad persistente en los músculos faciales.
- La superficie ocular puede resecarse, lo que lleva a que se presenten úlceras o infecciones en los ojos, y pérdida de la visión.
- Ceguera parcial o completa del ojo que no se cierra.
- Hinchazón en el músculo por la pérdida de funcionamiento del nervio.
- Crecimiento irregular de las fibras nerviosas, lo que puede causar una contracción involuntaria de ciertos músculos cuando se intenta mover otros músculos (sincinesia).
- En algunos casos se produce tirantez permanente de los músculos (contracturas) debido a que los músculos faciales no se utilizan durante mucho tiempo.
