Descubre la Clasificación Definitiva y Todo lo que Debes Saber sobre Ingresos Hospitalariospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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¿Sabías que conocer la clasificación de los hospitales en México es fundamental para entender cómo se organizan los servicios de salud en el país? Los hospitales proporcionan amplios recursos y conocimientos que permiten a los médicos diagnosticar rápidamente y tratar una amplia gama de enfermedades. Una mayor comprensión de lo que se hace en los hospitales y por qué se hace ayuda a que el paciente se sienta menos intimidado por su experiencia en el hospital, y a tener una mayor sensación de seguridad con respecto a su salud cuando es dado de alta.

Clasificación de Hospitales en México

Los hospitales mexicanos se clasifican principalmente según la gestión u origen de servicio, el nivel de infraestructura y atención y también según el tipo de servicio que brindan. Cada una de estas 3 categorías tiene sus particularidades, lo que afecta directamente el tipo de cuidado que los pacientes reciben dependiendo de sus necesidades médicas. Vale aclarar que las instituciones de salud en México, tanto públicas como privadas, desempeñan un papel fundamental en la clasificación hospitalaria. Tener buena salud es una prioridad y una necesidad básica, por ello, en México existen diferentes tipos de hospitales para brindar un servicio adecuado con médicos especialistas, un nivel tecnológico óptimo y accesibilidad en costos para adaptarse a las necesidades de cada paciente.

Por Gestión u Origen de Servicio

La clasificación de hospitales se refiere a los que son públicos y privados. A diferencia de los hospitales públicos, los hospitales privados normalmente ofrecen una gama más amplia de especialidades médicas y tratamientos. Los hospitales privados tienen costos más elevados, pero también ofrecen atención médica a la población abierta.

Por Nivel de Infraestructura y Atención

La respuesta depende de la infraestructura con la que cuenta cada hospital, lo que a su vez está asociada a los niveles de atención médica que ofrecen y la capacidad del hospital para atender a los pacientes. De los 3 niveles hospitalarios, este es el que destaca por atender los casos de salud con mayor complejidad y gravedad.

Hospitales de Primer Nivel

Se refiere a los diferentes tipos de hospitales que brindan atención médica general, ya que su función es prevenir enfermedades o tratar aquellas que son de poca gravedad. Por ejemplo: resfriado común, tos, dolor de cabeza o dolor de estómago. Algunos hospitales que corresponden a este primer nivel son: laboratorios, consultorios médicos y ginecólogos. Son aquellos que ofrecen servicios de atención primaria, básica y preventiva.

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Hospitales de Segundo Nivel

Comparados con los anteriores, en este nivel se encuentran los hospitales que son más especializados y que tienen la capacidad de tratar padecimientos de mayor complejidad. Estos hospitales tienen unidades de atención para distintas especialidades médicas, como cardiología, gineco-obstetricia, ortopedia, entre otras.

Hospitales de Tercer Nivel

Están más capacitados para manejar casos que requieren atención especializada. Son los hospitales más especializados, por lo que están en el nivel más alto dentro de la clasificación de hospitales en México. Estos tipos de hospitales cuentan con médicos especialistas y aparatos tecnológicos avanzados para hacer intervenciones de gran importancia.

Comprensión de los Ingresos Hospitalarios

No obstante, el hospital puede ser un lugar que provoque miedo y confusión. A menudo, la atención médica se produce de forma rápida y sin explicación alguna. Saber qué va a suceder puede ayudar al paciente a afrontar y participar activamente en su cuidado durante su estancia.

¿Cuándo es Necesaria la Hospitalización?

Una persona necesita ser ingresada en el hospital cuando tiene un problema de salud grave o potencialmente mortal (como un infarto de miocardio). También es necesario el ingreso en caso de trastornos menos graves que no pueden ser tratados de forma adecuada en otro lugar (como en el domicilio o en un centro de atención ambulatoria). El médico (de atención primaria, un especialista o un médico de urgencias) determinará si el individuo tiene un problema médico lo suficientemente grave como para justificar su ingreso en el hospital.

Objetivo de la Hospitalización

El principal objetivo de la hospitalización es: Para restaurar o mejorar la salud de modo que el paciente pueda ser dado de alta de forma segura. Por lo tanto, se intenta que las estancias hospitalarias sean relativamente cortas y que el paciente pueda ser dado de alta de manera segura a su domicilio o a otro centro sanitario donde se pueda completar el tratamiento.

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Ingresos por Urgencias

En muchos casos, el ingreso hospitalario se produce después de acudir al servicio de urgencias. Es importante saber cuándo y cómo acudir a un servicio de urgencias. Cuando se acude a urgencias debe aportarse toda la información médica de la que se disponga. Por motivos de urgencias: estos ingresos ocurren por causa sobrevenida en el que la vida del paciente está en juego, y requiere una atención inmediata.

El Proceso de Ingreso Hospitalario

La gestión del ingreso hospitalario es una de las áreas críticas en la administración médica. La entrada del paciente es fundamental, porque requiere atención inmediata y de calidad. El manejo adecuado y automatización de algunos procesos administrativos agiliza el ingreso del paciente.

Registro de Ingreso Hospitalario

El primer paso para el ingreso es el registro. A veces el registro se puede hacer antes de llegar al hospital. Consiste en completar una serie de formularios que recogen:

  • Información básica (como el nombre y la dirección).
  • Información del seguro médico de la persona que va a ser hospitalizada.
  • Los números de teléfono de familiares o amigos con quienes contactar en caso de urgencia.
  • El consentimiento para ser tratado.
  • El consentimiento para proporcionar información a las compañías de seguros.
  • El compromiso de pago de los cargos.

Se coloca al paciente una pulsera de identificación para llevar en la muñeca. Es conveniente que se comprueben los datos de la pulsera de identificación para verificar que la información que contiene es correcta, siendo necesario que este la lleve en todo momento. De esa manera, cuando se realicen pruebas o procedimientos, el personal sanitario puede asegurarse de que se realizan en la persona correcta. En muchos hospitales, el brazalete de identificación contiene un código de barras único y personal que los proveedores de atención médica escanean antes de administrar medicamentos u otros tratamientos o realizar pruebas a fin de garantizar que se proporcione la atención adecuada a la persona adecuada y en el momento adecuado. En Estados Unidos, a la mayoría de las instituciones y de los profesionales de la salud se les aplica una ley federal llamada Health Insurance Portability and Accountability Act (HIPAA) (Ley de portabilidad y rendición de cuentas de los seguros médicos). La ley establece normas detalladas sobre la privacidad, el acceso a la información y la divulgación de información médica identificable individualmente, denominada información médica protegida.

Qué se debe Llevar al Hospital

Tanto si se ingresa en el hospital a través de urgencias como si el ingreso lo dictamina el médico que trata normalmente a la persona, debe aportarse toda la información médica de la que se disponga. Toda esta información se debe dar a la enfermera responsable de la habitación en la que se ingresa. Las cosas más importantes que el paciente debe llevar al hospital son:

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  • Una lista con todos los fármacos que se están tomando y sus dosis, incluyendo los medicamentos sin receta, los medicamentos con receta y los suplementos dietéticos (como vitaminas, minerales y hierbas medicinales).
  • Una lista de las alergias a medicamentos.
  • Cualquier instrucción por escrito de su médico.

Si el paciente no dispone de esta información o está demasiado enfermo como para comunicarse, los miembros de la familia o amigos deben aportarla, si es posible, y aportar también todos los envases de fármacos que puedan encontrar en casa del paciente, de manera que el personal del hospital pueda redactar una lista de dichos fármacos para el historial médico. También se debe aportar una copia con un resumen de su historia clínica y los informes de alta hospitalaria más recientes. Sin embargo, muchas personas no disponen de dichos registros. Cuando esto es así, el personal del hospital suele obtener la información del médico de atención primaria y/o del departamento de documentación del hospital. Los hospitales recomiendan que los pacientes aporten también un documento de voluntades anticipadas y cualquier forma legal que indique quién puede tomar decisiones médicas en su lugar en caso de que no puedan tomar decisiones por sí mismos (poder legal permanente para asuntos médicos).

Objetos Personales

También se deben llevar al hospital:

  • Artículos de tocador, incluida una máquina de afeitar si se usa en casa.
  • Una bata.
  • Ropa de dormir.
  • Zapatillas.
  • Gafas, audífonos y prótesis dentales (si se utilizan en el domicilio).
  • Un dispositivo CPAP (presión positiva continua en las vías respiratorias) para ayudar a la respiración (si lo usan).
  • Algún objeto personal, como fotografías de sus seres queridos, para sentirse más cómodos y, si lo desean, algo para leer.
  • El teléfono móvil y su cargador.

Si el que está hospitalizado es un niño, los padres deben traer algún objeto reconfortante, como la manta favorita o un juguete de peluche. Debido a que los objetos se pierden con frecuencia en el hospital (especialmente cuando se cambian las habitaciones), todos los objetos personales deben estar marcados o etiquetados. Los objetos de valor (como un anillo de matrimonio u otras joyas, tarjetas de crédito y grandes sumas de dinero) no se deben llevar al hospital.

Fármacos con Receta Médica

Muchos pacientes llevan sus propios medicamentos al hospital pensando que pueden utilizar su propio suministro. Sin embargo, para asegurarse de que los pacientes están recibiendo el tipo y la dosis correctos de medicamentos, se administran los mismos medicamentos o medicamentos similares a los suministrados por el hospital. Si el paciente lleva medicamentos al hospital para que el médico o el personal los revisen, los familiares o amigos los devuelven a casa después de anotarlos en la historia clínica. Por lo tanto, en general, los medicamentos con receta deben dejarse en casa. Excepto en el caso de fármacos caros, inusuales o difíciles de obtener. Estos medicamentos deben ser llevados al hospital porque este puede no ser capaz de proporcionar medicamentos equivalentes de forma inmediata. Estos fármacos incluyen medicamentos de quimioterapia poco frecuentes y medicamentos experimentales. En estos casos, se proporcionan estos fármacos al servicio de farmacia del hospital, que los inspecciona y verifica antes de su administración. Durante la estancia en el hospital, el medicamento se mantiene en un área de almacenamiento y el personal de enfermería administra cada dosis del medicamento al paciente.

Durante la Estancia Hospitalaria

Durante el ingreso, el equipo médico y de enfermería deben considerar cuáles son los principales objetivos del ingreso hospitalario. Proporcionar atención médica especializada: los pacientes ingresados en un hospital tienen acceso a un equipo de profesionales de la salud altamente capacitados.

Después del Ingreso

Tras el ingreso en el hospital puede realizarse un análisis de sangre o una radiografía, o bien se traslada al paciente directamente a la habitación. Las habitaciones de los hospitales pueden ser individuales (una sola cama) o compartidas (más de una cama). Incluso en una habitación privada, la privacidad se encuentra limitada porque el personal entra y sale de la habitación con frecuencia, y aunque por lo general llama a la puerta, suele entrar sin dar tiempo a responder. Durante una estancia hospitalaria, se pueden hacer diversas pruebas, como análisis de sangre u orina, para detectar problemas. El personal puede hacer preguntas para determinar si es probable que el paciente desarrolle problemas en el hospital o si es probable que necesite ayuda adicional tras ser dado de alta. Se le puede preguntar acerca de los hábitos alimentarios, el estado de ánimo, las vacunas y los medicamentos que toma.

Consentimiento Informado

Antes de realizar cualquier prueba invasiva o de proporcionar tratamiento médico, los médicos deben obtener el permiso del paciente o de un decisor autorizado, explicando los posibles daños y beneficios de las pruebas y/o tratamientos. Este procedimiento se denomina consentimiento informado.

Vías Intravenosas

A casi todos los pacientes que ingresan en un hospital se les coloca una vía intravenosa. Una vía intravenosa consiste en un tubo flexible (catéter) insertado en una vena, por lo general una vena situada en el pliegue del brazo. La vía intravenosa se pueden utilizar para administrar líquidos, fármacos y, si es necesario, nutrientes. Si el paciente va a permanecer ingresado durante más de unos pocos días, puede ser necesario utilizar otra zona del brazo para colocar la vía intravenosa para evitar la irritación de la vena.

Preferencias y Derechos del Paciente

Preferencias para la Reanimación

A todas las personas ingresadas en el hospital se les pregunta si disponen de un testamento vital que documenta si desean reanimación y cuáles son sus preferencias en caso afirmativo, incluso cuando están en el hospital por problemas menores y por lo demás están sanos. Por lo tanto, no se debe asumir que esta pregunta significa que el paciente tiene una enfermedad grave. Las medidas de reanimación incluyen las siguientes:

  • Reanimación cardiopulmonar.
  • Descargas eléctricas en el corazón.
  • Uso de ciertos medicamentos.
  • La colocación de un tubo de respiración en la garganta (intubación) y el uso de una máquina para ayudar con la respiración (ventilación mecánica).
  • La colocación de un tubo de alimentación en el estómago para la nutrición.

La decisión sobre las medidas de reanimación es muy personal y depende de muchos factores, incluyendo la salud del paciente, la esperanza de vida, metas, valores y creencias religiosas y filosóficas, y la opinión de los familiares. Lo ideal sería que el paciente decidiese por su cuenta después de hablar con su familia, médicos y otras personas cercanas. No debe permitir que otras personas tomen esta decisión por él. Una persona puede no estar a favor de la reanimación si es mayor y siente que ha vivido una vida plena, o si padece un trastorno grave con una esperanza de vida corta o un trastorno que hace que su calidad de vida sea pobre. Con la aportación de sus médicos, las personas pueden considerar decidir en contra de las medidas de reanimación si padecen un trastorno terminal o un trastorno que hace improbable recuperar una calidad de vida aceptable tras la reanimación. Si el paciente decide que no se le reanime, el médico anota en la historia clínica una orden de no reanimar. La decisión en contra de las medidas de reanimación no significa la ausencia de tratamiento. Los cuidados paliativos y el tratamiento para el dolor se proporcionan en toda circunstancia, pero se convierten en un objetivo principal para los proveedores de salud cuando se trata de personas que se encuentran al final de sus vidas. Si el paciente no sabe cómo responder, los médicos suponen que quiere todas las medidas de reanimación. Los pacientes pueden cambiar de opinión acerca de las medidas de reanimación en cualquier momento, diciéndoselo a su médico. No tienen que explicar por qué han cambiado de opinión.

Idealmente, las medidas de reanimación deberían restaurar las funciones normales del cuerpo, dejando de ser necesaria la ayuda con la respiración u otro tipo de apoyo. Sin embargo, a diferencia de lo que suele representarse en la televisión o en el cine, estos esfuerzos tienen distintos grados de éxito, según la edad y el estado general de la persona. Estos esfuerzos tienden a tener más éxito en las personas más jóvenes, más saludables y son mucho menos eficaces en las personas mayores cuando existe un trastorno grave. Sin embargo, no hay manera segura de predecir qué paciente va a tener un resultado exitoso después de la reanimación y cuál no. Además, la reanimación puede causar problemas. Si el paciente indica que no quieren ser reanimado (orden de no reanimación), se coloca una pulsera de plástico en su muñeca que se mantiene durante su ingreso en el hospital para indicar sus preferencias. Además, el médico rellena un formulario denominado orden médica portátil o Órdenes médicas para tratamiento de soporte vital (POLST) para indicar que la persona no desea ser reanimada. El paciente recibe una copia de este formulario. Así, tras el alta hospitalaria, aquellos pacientes que sufran una enfermedad grave pueden dejar el formulario en un sitio visible de su domicilio (por ejemplo, en la nevera) por si son encontrados en su casa inconscientes por un equipo de urgencias.

Evaluación de la Adecuación de Ingresos Hospitalarios: La Herramienta AEP

En la gestión clínica de un hospital el manejo de los ingresos y estancias hospitalarias constituye un aspecto clave en la programación y actividad diaria del centro. Este aumento de la complejidad médica y quirúrgica se refleja en la necesidad creciente del recurso de cama/ingreso hospitalario, así como de la especificidad de los cuidados otorgados. En los programas de calidad asistencial uno de los objetivos principales es supervisar la adecuación en la utilización de recursos sanitarios y su optimización para proporcionar los servicios y cuidados requeridos, especialmente en situaciones críticas (p. ej., ante la falta de camas hospitalarias y muchos pacientes pendientes de ingreso en urgencias). Consecuentemente, una acción que nos puede ayudar a la gestión clínica es identificar la tasa de adecuación de ingresos y estancias hospitalarias.

Propósito y Contexto del AEP

La herramienta Appropriateness Evaluation Protocol (AEP) analiza las estancias e ingresos hospitalarios inadecuados. El objetivo de este estudio fue adaptar el cuestionario AEP para analizar la adecuación de los ingresos y las estancias hospitalarias en nuestra realidad asistencial.

Evolución y Aplicación del AEP

La herramienta más conocida y utilizada es el Appropriateness Evaluation Protocol o AEP. Fue descrita en 1981 por Gertman et al. y consta de una serie de criterios o ítems, donde se valoran el estado clínico del paciente y la intensidad de los servicios médicos y de los cuidados de enfermería que precisa. Diversos estudios han establecido el AEP como un instrumento válido y fiable. Desde su aparición y debido a su extensa utilización fueron desarrolladas diferentes versiones: la adaptación pediátrica Pediatric Appropriateness Evaluation Protocol (PAEP), el Surgical Appropriateness Evaluation Protocol (SAEP) en paciente quirúrgico, el Community Hospital Appropriateness Evaluatión Protocol (CHAEP) para valorar los cuidados intermedios, la versión europea del Appropriateness Evaluatión Protocol (EU-AEP) y la versión española. Los cambios en los criterios de hospitalización por el desarrollo de programas de ambulatorización o procesos innovadores como la hospitalización domiciliaria plantean que probablemente el AEP debería adaptarse a la nueva realidad asistencial de nuestro entorno hospitalario.

El objetivo principal de este estudio consistió en adaptar el instrumento AEP para analizar la adecuación de los ingresos y las estancias hospitalarias en nuestra realidad asistencial. Finalmente 47 ítems obtuvieron una puntuación media igual o superior a 3. El cuestionario resultante modificado consta de 17 ítems en «causas de admisiones adecuadas», 5 en «causas de admisiones inadecuadas», 15 en «causas de estancias adecuadas» y 10 en «causas de estancias inadecuadas».

Ítems del Cuestionario AEP Modificado
Dimensión del AEP Número de Ítems
Causas de Admisiones Adecuadas 17
Causas de Admisiones Inadecuadas 5
Causas de Estancias Adecuadas 15
Causas de Estancias Inadecuadas 10

Servicios de Acompañamiento Hospitalario

A menudo, las obligaciones laborales y la gestión del día a día dificultan el acompañamiento a familiares y seres queridos en el hospital. El equipo de enfermería es el personal indispensable para mediar con la situación y calmar al paciente y a sus familiares.

Servicios de Asistencia Hospitalaria

Constatado el deseo de las familias de estar al lado de sus parientes en los momentos más complejos, en Toda Una Vida ofrecemos un servicio de asistencia hospitalaria (SAH) con el que los pacientes se verán acompañados, cuidados y atendidos durante su estancia en el hospital. Este servicio de acompañamiento en hospitales brinda tranquilidad y descanso a los familiares. En Toda Una Vida contamos con un equipo de profesionales, comprometidos con el enfoque humano y afectivo, con experiencia en este tipo de asistencia. En Toda Una Vida consideramos cada caso como único. Por ello, ofrecemos servicios personalizados adaptados a cada situación: desde servicios puntuales, por ejemplo, de un día concreto, a servicios periódicos que se mantienen en el tiempo. Sea cual sea tu necesidad, estaremos siempre a tu lado para ofrecerte la mejor asistencia. Las modalidades de servicio incluyen:

  1. SERVICIOS PUNTUALES
  2. SERVICIOS PERIÓDICOS
  3. SERVICIOS POR CONVALECENCIAS

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