La bioética es un campo de estudio interdisciplinario que examina los dilemas éticos y morales que surgen con el avance de la ciencia y la medicina. Desde su aparición en la década de 1970, la bioética ha servido como un puente entre la ciencia y los valores humanos, estableciendo criterios éticos para la práctica médica y la investigación. El término «bioética» fue acuñado por Van Rensselaer Potter en 1971, quien la concibió como un puente entre la biología y la ética, con el fin de garantizar que los avances en ciencias de la vida contribuyan al bienestar humano sin comprometer los valores fundamentales.
Precedentes y evolución histórica
Históricamente, el precedente más notable es el Código de Núremberg, publicado en 1947, como consecuencia de los juicios realizados tras el final de la II Guerra Mundial; este código marcó un antes y un después en la regulación de la práctica médica y la investigación científica. La bioética no es un concepto estático, sino que evoluciona con los cambios en la ciencia y la sociedad. La Encyclopaedia of Bioethics define la bioética como el «estudio sistemático de las dimensiones morales -incluida la visión moral, las decisiones, la conducta y las líneas de acción- de las ciencias de la vida y los cuidados sanitarios, con el empleo de una variedad de metodologías éticas y en un planteamiento interdisciplinar».
Principios fundamentales de la bioética
Dentro de la bioética, el modelo que más desarrollo ha logrado es el principialista, definido por la National Commission for the Protection of Human Subjects of Biomedical and Behavioral Research en 1978 con el Informe Belmont. Los principios bioéticos están orientados a guiar la práctica médica y científica de manera ética y justa. A continuación, se detallan los cuatro pilares fundamentales:
- Respeto por la autonomía: La persona es dueña de tomar sus propias decisiones sin coacciones, restricciones, presiones o interrupciones relacionadas con sus creencias o valores antes de ser sometido a cualquier intervención.
- La justicia: Los recursos de salud se deben distribuir de manera equitativa y justa siguiendo el principio básico de que todos los seres humanos son iguales en dignidad y derechos.
- La beneficencia: Busca el bienestar de los demás protegiendo a terceros de posibles daños. Vela por brindar un beneficio ante un problema de salud entre aquellos que solicitan asistencia sanitaria.
- La no maleficencia: Principio básico que previene de acciones malintencionadas cuyo objetivo sea el hacer daño a otros.
La bioética en el ámbito institucional y los códigos éticos
Los principios de bioética representan la necesidad creciente de cualquier organización sanitaria a la hora de garantizar la ética de sus procedimientos y decisiones. El código de ética de una empresa es un referente formal e institucional de la conducta personal y profesional que deben cumplir todos los trabajadores. Las características que debe tener un código ético incluyen:
- Nunca debe ser fruto de un acto puntual; debe ser un proceso de reflexión participativa en torno a las responsabilidades.
- Debe ser realista y coherente.
- Los valores que se transcriben deben ser valores en los que se cree.
En España, en 2008 se creó el Comité de Bioética de España como un “órgano colegiado, independiente y de carácter consultivo” que, con plena transparencia, desarrolla sus funciones sobre materias relacionadas con las implicaciones éticas y sociales de la Biomedicina y de las Ciencias de la Salud.
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Corrientes y modelos de relación médico-paciente
Dentro de las distintas corrientes, el personalismo pone el foco en la dignidad intrínseca de la persona, entendida como un ser dotado de valor en sí mismo, y no como un simple medio para otros fines. Frente a modelos bioéticos más centrados en la autonomía individual, el personalismo ofrece una perspectiva que integra la dimensión ética, social y antropológica del ser humano.
Asimismo, existen diversos modelos de relación profesional, como el modelo informativo, donde el objetivo es proporcionar al paciente toda la información relevante para que pueda elegir la intervención que desee. En este modelo, el médico solo es un suministrador de experiencia técnica y dota al paciente de los medios necesarios para ejercer el control de la situación.
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