Impactantes Cambios Físicos en Personas Adictas que Destruyen tu Salud y Organismopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

A menudo, caemos en el error de asociar la palabra droga únicamente a sustancias ilegales y dejamos de lado otras sustancias, como la nicotina o el alcohol, por ser legales y de fácil acceso. Sin embargo, el término droga hace referencia a todas aquellas sustancias que, cuando se introducen en el organismo, actúan sobre el sistema nervioso central y provocan cambios que afectan a la conducta, al estado de ánimo o la percepción y, además, pueden generar dependencia.

Una droga es cualquier sustancia que, al ser inhalada, inyectada, fumada, ingerida, disuelta bajo la lengua, absorbida a través de un parche en la piel o de las mucosas, provoca un cambio psicofísico temporal en el sujeto, su estado de ánimo y sus actividades mentales. El consumo de drogas, el abuso del alcohol o la ingesta inadecuada y excesiva de medicamentos puede generar una adicción en las personas.

La adicción es la necesidad compulsiva de tomar sustancias que crean hábito, como son drogas. La adicción a las sustancias adictivas es una enfermedad que afecta el cerebro y el comportamiento de una persona, y da lugar a una incapacidad para controlar el consumo de medicamentos o drogas ilícitas. El abuso de drogas provoca efectos tanto a corto como a largo plazo en la salud, impactando negativamente en el cuerpo y en la salud mental de la persona. Cuando una persona consume sustancias nocivas en exceso, afecta de manera negativa a la salud física.

El Desarrollo de la Dependencia Física

La dependencia física se desencadena por la capacidad de las drogas de alterar algunos procesos importantes del cerebro. El organismo se adapta a la presencia de la sustancia y no puede prescindir de ella. Con el paso del tiempo, es posible que necesites dosis mayores de la sustancia adictiva para sentir los efectos. En poco tiempo, es posible que la necesites solo para sentirte bien. A medida que aumenta tu consumo de la sustancia adictiva, te darás cuenta de que es cada vez más difícil vivir sin ella.

Impacto en el Sistema Nervioso Central y el Cerebro

Los efectos negativos de las drogas en el sistema nervioso son diversos. Sus principales víctimas son los neurotransmisores, las sustancias que permiten que nuestro sistema cerebral funcione correctamente como la endorfina, la serotonina y la dopamina. El consumo de cocaína, por ejemplo, altera el córtex prefrontal, la zona que controla el comportamiento y la capacidad de decisión, hasta el punto de provocar convulsiones y sufrimientos comparables a los de la esquizofrenia paranoide.

Lea también: conoce cómo cambia el cuerpo en cada etapa del desarrollo

El efecto de las drogas sobre el sistema nervioso es muy insidioso, ya que ese breve placer inicial cuesta lapsos de memoria en el cerebro comparables a los de los ancianos, lo que conduce a la demencia temprana y al Alzheimer. Entre los efectos negativos de las drogas en el sistema nervioso destacan la alteración del funcionamiento cerebral que cambia la producción, la liberación o la degradación de los neurotransmisores cerebrales. Esto provoca la modificación del proceso natural de intercomunicación neuronal, así como la disminución de la capacidad de aprendizaje, de memorización, la capacidad afectiva y el juicio crítico. Se ha observado que también afecta a los circuitos cerebrales involucrados en la motivación y la toma de decisiones.

El consumo de sustancias psicoactivas causa cambios en la función y estructura cerebral. Las drogas pueden alterar zonas importantes del cerebro que son necesarias para las siguientes funciones vitales: los ganglios basales, que cumplen una función importante en las formas positivas de motivación; la amígdala extendida, que cumple una función en las sensaciones estresantes como la ansiedad, la irritabilidad y la inquietud; y la corteza prefrontal, que dirige la capacidad de pensar, planificar, resolver problemas, tomar decisiones y controlar los propios impulsos.

El abuso de drogas puede alterar la estructura y el funcionamiento del cerebro de una persona. Además, el consumo de drogas genera cambios de humor, episodios de psicosis (pérdida de contacto con la realidad) y, a largo plazo también afecta a la memoria, al aprendizaje y a la concentración. Los consumidores de largo plazo de ciertas drogas pueden experimentar cambios penetrantes en las funciones cerebrales.

Manifestaciones Físicas Externas

Existen otros efectos de las drogas a corto y largo plazo que se manifiestan físicamente. Los efectos de las drogas en la cara pueden ser los primeros signos identificables del abuso de estas sustancias y de las enfermedades sistémicas relacionadas. Marcas de agujas y venas quemadas son los efectos más visibles del consumo de droga en la piel, como líneas de pequeños puntos oscuros (pinchazos) rodeados de una zona de piel oscurecida o aclarada.

Otros signos incluyen la calvicie y el crecimiento de vello facial (en el caso de las mujeres). Asimismo, se presentan problemas en la mandíbula y en los dientes por apretar y rechinar los dientes. Las caries, la pérdida de dientes, la inflamación de las encías y la halitosis son algunos de los efectos más comunes de las drogas en la dentadura. En general, los problemas dentales y de piel son consecuencias frecuentes.

Lea también: Maximiza la precisión de tu inventario con nuestra guía de auditorías físicas.

Deterioro en Otros Sistemas del Organismo

El impacto de las drogas no se limita al sistema nervioso; también puede afectar de manera importante a otros sistemas del organismo, generando consecuencias tanto a corto como a largo plazo. Las consecuencias físicas de las adicciones dan lugar a problemas de salud de menor y mayor gravedad, como el deterioro de la salud general, que se produce por una reducción del bienestar físico y un mayor aumento de enfermedades a causa del debilitamiento del sistema inmunológico y a que la nutrición se vuelve deficiente. También causan daño de órganos vitales y una tendencia a padecer enfermedades crónicas o problemas en el hígado, corazón y otros órganos.

Los problemas cardiovasculares son comunes por el uso indebido de sustancias como el alcohol, que eleva la presión arterial, y el abuso de medicamentos o de drogas como la cocaína. También se presentan problemas respiratorios, con mayores dificultades respiratorias, especialmente en adicciones a sustancias inhaladas. El sistema inmunológico se debilita, lo que se asocia a un mayor riesgo de infecciones y enfermedades. La intensidad y gravedad de estos efectos pueden variar según la sustancia, la dosis, la frecuencia de consumo y las características individuales de cada persona.

A continuación, se detallan los efectos en sistemas específicos:

  • Sistema Nervioso Central y Cerebro: Alteración de neurotransmisores, daño cerebral, convulsiones, demencia temprana, lapsos de memoria, menor control de impulsos.
  • Piel y Apariencia: Marcas de agujas y venas quemadas, calvicie, crecimiento de vello facial (en mujeres), problemas dentales como caries, pérdida de dientes, inflamación de encías y halitosis.
  • Sistema Cardiovascular: Arritmias, hipertensión, infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares, taquicardia.
  • Sistema Respiratorio: Bronquitis crónica, infecciones pulmonares, insuficiencia respiratoria, disminución de la frecuencia respiratoria, lo que incrementa el riesgo de sobredosis.
  • Sistema Inmunológico: Debilitamiento general, mayor susceptibilidad a infecciones, reducción de la capacidad del cuerpo para defenderse frente a bacterias y virus.
  • Sistema Digestivo y Hepático: Cirrosis, daño al páncreas, aumento del riesgo de úlceras y hemorragias digestivas, náuseas.

Síntomas Fisiológicos de la Abstinencia

Las personas adictas pierden el control y el juicio y, cuando dejan de tomar la droga, pueden sufrir graves síntomas fisiológicos. Abstenerse de ciertas drogas también puede causar incomodidad física grave, como temblores, síntomas parecidos a la gripe, diarrea, dolor de huesos e incluso convulsiones. En caso de abandonar el consumo de droga, o de proporcionarle al organismo una cantidad inferior, es cuando se produce la crisis de abstinencia.

Al abandonar de forma parcial o absoluta el consumo de una sustancia, se pueden presentar síntomas de gravedad variable. Por ejemplo, una persona adicta al éxtasis, al intentar dejar la droga, puede experimentar taquicardias, sudoración en todo el cuerpo, mareos, dolor en el brazo, náuseas y vómito.

Lea también: evolución física a lo largo de la vida

Riesgo de Transmisión de Enfermedades Infecciosas

Asimismo, el consumo de drogas, especialmente cuando se comparten jeringuillas, también puede aumentar de manera significativa el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas graves. Compartir material de inyección representa una de las principales formas de transmisión del VIH. Aproximadamente el 10% de las nuevas infecciones por VIH en el mundo están relacionadas con el uso de drogas inyectables.

Además, el consumo de drogas inyectables fue responsable del 20% de las infecciones por VIH fuera del África subsahariana. Estas infecciones virales, como la hepatitis B y C, pueden transmitirse con facilidad a través de agujas contaminadas. La hepatitis C es especialmente frecuente entre personas que se inyectan drogas, y en algunos grupos las tasas de infección pueden superar el 50%. El uso de drogas inyectables también puede favorecer la aparición de infecciones bacterianas graves, como la endocarditis (infección de las válvulas cardíacas) y abscesos en la piel. Todo esto conlleva una mayor exposición a infecciones y conductas de riesgo, tanto por el uso compartido de agujas como por la desinhibición ocasionada por el consumo de sustancias.

Consecuencias Físicas a Largo Plazo

El consumo continuado de drogas puede generar consecuencias que pueden ser crónicas y, en algunos casos, difíciles de revertir para la salud física y mental. Entre estas, se incluyen enfermedades crónicas, donde el daño en órganos vitales como el hígado, los pulmones o el corazón, puede favorecer la aparición de afecciones que requieren atención médica continuada.

También se observa un aumento de la mortalidad, ya que el consumo de drogas se asocia con un riesgo más elevado de fallecimiento prematuro, tanto por sobredosis como por complicaciones médicas o accidentes. Más de 600.000 muertes anuales en el mundo guardan relación directa con el consumo de drogas.

Efectos Físicos Según el Tipo de Sustancia

Según los tipos de drogas, sus efectos y consecuencias físicas varían.

Cannabinoides

Un cannabinoide es un compuesto orgánico que pertenece al grupo de los terpenofenoles y activa los receptores cannabinoides en el organismo humano. Los cannabinoides más conocidos del cannabis son el cannabidiol (CBD) y el tetrahidrocannabinol (THC), el principal compuesto psicoactivo de la marihuana. Los efectos secundarios de esta droga pueden ser la somnolencia, los cambios en la percepción espacio-temporal, la agitación, irritación, conjuntivitis y midriasis (pupilas dilatadas). También se han documentado efectos cardiovasculares como taquicardia y cambios en la presión arterial.

Alcohol

El alcohol es uno de los tipos de drogas más consumidas, y sus efectos son bastante conocidos. El alcohol que encontramos en las bebidas se llama etanol. Es una molécula fácilmente soluble en agua y de pequeño tamaño que puede alterar la actividad mental. Un porcentaje del etanol es absorbido inmediatamente por el estómago y los intestinos, sin necesidad de digestión. De ahí pasa directamente al torrente sanguíneo, por eso tomarlo con el estómago vacío hace que sus efectos se manifiesten antes y con más intensidad. Sin embargo, alrededor de un 90% del alcohol se metaboliza en el hígado, motivo por el que causa tanto daño hepático como la cirrosis.

La circulación del alcohol en el torrente sanguíneo hace que sus sustancias lleguen al corazón, a los riñones y al cerebro, donde los efectos más notables son los cambios en el estado de ánimo, el comportamiento, el pensamiento y el movimiento. Tras su consumo se suele dar la llamada resaca con náuseas. El consumo de alcohol durante el embarazo conlleva riesgos para el bebé, incluyendo síndrome de abstinencia, síndrome de la muerte súbita, infecciones, malformaciones congénitas y trastornos del espectro del alcoholismo fetal (TEAF), como el síndrome del alcoholismo fetal (SAF) y TDAH.

Estimulantes (Metanfetaminas, Cocaína, Opioides)

Los estimulantes incluyen anfetaminas, metanfetaminas, cocaína, metilfenidato y anfetamina con dextroanfetamina. La metanfetamina, los opiáceos y la cocaína son sustancias muy adictivas que pueden traer múltiples consecuencias para la salud a corto y largo plazo, tales como convulsiones o muerte por sobredosis. El consumo de sustancias como la cocaína, las anfetaminas y los opioides puede estar relacionado con arritmias, hipertensión, infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Los opioides afectan la parte del cerebro que controla la respiración y una sobredosis puede ocasionar la muerte.

Drogas Sintéticas y Otros

El ácido gammahidroxibutírico (GHB) y el flunitrazepam pueden provocar sedación y, en dosis elevadas, pueden causar convulsiones, estado de coma y la muerte. El MDMA, también conocido como Molly o éxtasis, puede interferir en la capacidad de regular la temperatura corporal. Una subida grave y repentina de la temperatura corporal puede ocasionar insuficiencia hepática, renal o cardíaca y la muerte. Otras complicaciones pueden incluir deshidratación grave, lo que lleva a convulsiones. Debido a las características tóxicas de las sustancias inhalatorias, los consumidores pueden sufrir daños cerebrales de distintos niveles de gravedad.

tags: #cambios #fisicos #en #personas #adictas #información