El inicio de la década de los años veinte del siglo XX tuvo matices y características particulares debido a que la lucha armada acababa de encontrar su fin con el triunfo y ascenso del grupo Sonora al poder tras la rebelión de Agua Prieta. La rebelión de Agua Prieta dio el poder a los sonorenses tras el asesinato de Carranza en Tlaxcalantongo, el 20 de mayo de 1920. Después del interinato de Adolfo de la Huerta, Álvaro Obregón asumió la presidencia constitucional en diciembre de 1920. Cuando Obregón finalmente ocupó la silla más codiciada del país en diciembre de 1920 contó con una doble autoridad, por un lado se convirtió en presidente constitucional y al mismo tiempo conservó su aura de caudillo. El periodo 1920-1924 apenas ha tenido avances en épocas recientes.
Consolidación del Poder Político y Económico
Para afianzar su poder tuvo que llevar a cabo una serie de alianzas con el ejército ―factor principal de poder al iniciar la tercera década del siglo XX―, con los caciques regionales y con los distintos grupos sociales que lo rodeaban. Los vínculos con cada uno de los actores políticos importantes fueron fundamentales y se consiguieron con base en recompensas y favores, es decir, a través de su carisma y habilidad política.
A partir de este momento, el llamado grupo de Sonora inició una transformación que buscó homogenizar el mosaico que era México entonces; para lograrlo, el gobierno fue reduciendo poco a poco los grupos rebeldes eliminándolos uno a uno, así logró controlar al ejército, a los generales y jefes militares que aspiraban al poder. Durante los gobiernos de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles se logró dar pasos importantes para lograr la centralización del poder político y económico en manos del presidente y su grupo más cercano. En la siguiente lectura se examinan los aspectos más importantes de los gobiernos de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, que propiciaron adelantos importantes en la construcción del Estado-nación-moderno.
En la consolidación de todo proyecto político modernizador la educación desempeña un papel de importancia capital. Así lo demostraron los diversos gobiernos revolucionarios, al intentar dar cauce a las dificultades que la aplicación del artículo 3° imponía. En 1921 José Vasconcelos asumió el cargo de titular de la Secretaría de Educación Pública, organismo creado ese mismo año por el presidente Álvaro Obregón. Uno de los objetivos de Vasconcelos fue alfabetizar a la población del país que, al vivir en zonas rurales, había quedado fuera de los proyectos educativos anteriores. Esto se llevó a cabo a través de Misiones Culturales a partir de 1923, gracias al trabajo de cientos de maestras y maestros.
El Monopolio de la Información y el Departamento de Prensa
El régimen sonorense siempre se interesó por obtener el monopolio de la información. El revolucionario no desconocía la importancia de los periódicos. La prensa era importante y con gran influencia en la sociedad. Una de las dependencias de la secretaría de Gobernación que mantuvo informado al Ejecutivo federal sobre gran parte de lo que sucedía en el territorio nacional y más allá de las fronteras fue el Departamento de Prensa, cuyo encargado fue el sonorense Clodoveo Valenzuela.
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El Departamento de Prensa se encargaba de que se distinguiera la información que facilitaba a los periódicos. Se protegía la imagen del mismo y de su administración. El gobierno federal ejerció control sobre los diarios.
Las funciones principales del Departamento de Prensa eran:
- Transmitía a los periódicos de los estados boletines diarios de noticias, declaraciones, rectificaciones (cuando eran necesarias).
- Cultivaba “las mejores relaciones” con la prensa de la capital, “suministrándole informaciones, en ocasiones de tal importancia, que han sido utilizadas en concepto de noticia principal” (primera plana, título a siete columnas).
- Para la prensa capitalina, la de los estados, y la prensa exterior se utilizaban las traducciones que los empleados (cónsules o representantes de México en el extranjero) enviaban de los artículos de “importantes periódicos y revistas norteamericanos o europeos”; información que se difundía a través de “Boletines especiales”.
El Departamento de Prensa estaba en constante comunicación con los cónsules y otros representantes de México en el extranjero, quienes enviaban “valioso material periodístico de actualidad”. Se publicaban los artículos que le parecían de interés.
La Relación con Periódicos Clave: El Universal y Excélsior
La relación entre los periódicos nacionales y el gobierno fue drásticamente cambiante. A veces se buscó desestabilizar a empresas periodísticas.
El Universal
El Universal era un periódico influyente. Félix F. Palavicini, asociado al Comité Central, lo hacía un personaje incómodo para el grupo Sonora en 1916-1917. Para dar el golpe definitivo a El Universal, se cortó el servicio de luz y fuerza a los talleres del periódico. Se expulsó a los trabajadores del periódico por la fuerza. Se dañaron las rotativas y se rociaron agua sobre la edición que se preparaba. El Universal debía dejar de ser un dolor de cabeza para el gobierno.
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Álvaro Obregón, una vez que abandonó la prisión, pidió que cesara la campaña emprendida por esa hoja, indicando que se respetaría, aun cuando criticara los actos del gobierno.
Excélsior
Excélsior y su líder Luis N. Morones eran sus principales aliados del gobierno. Antonio I. Villareal recibió la oferta de un millón de pesos para silenciar a Excélsior, pero no se especificó de quién provenía la oferta. Se buscó silenciar a Excélsior, pero no surtió efecto. Calles fue entrevistado y en múltiples ocasiones contradijo la información de los periódicos. Se buscó regularizar la situación de los periodistas que criticaban al gobierno, y se analizaba su personalidad y se destacaba su “bolshevismo”. Se usó la prensa como parte para tal fin, ya sea con dinero o con otros elementos.
Control y Desaparición de El Heraldo de México y El Demócrata
El Demócrata vivió múltiples cambios a lo largo de su existencia. Fue el periódico carrancista más importante tras la desaparición en mayo de 1919 de El Pueblo. Tras la aparición del plan de Agua Prieta, El Demócrata cambió drásticamente de línea editorial, pasando de carrancista a ser más afín al nuevo grupo en el poder: el licenciado Froylán C. Manjarrez. Froylán C. Manjarrez se hizo cargo de la administración de El Demócrata. En la redacción estuvieron Enrique de Llano (de noche) y J. E. Valenzuela.
Por otro lado, después de la caída del gobierno carrancista El Heraldo de México mostró una tendencia favorable hacia los sonorenses triunfantes, aunque fue crítico de las acciones obregonistas y de la política personalista imperante en el país, situación que quedó plasmada tras el triunfo de Obregón en las elecciones. Al final El Heraldo fue comprado por Alfonso E. Cravioto, quien impulsó la candidatura y el liderazgo de Álvaro Obregón en la presidencia.
En los inicios de la coyuntura electoral de 1924, el periódico El Demócrata se involucró de nuevo a los diversos periódicos capitalinos. La contienda electoral de 1924 sería disputada por callistas y delahuertistas. Se habían puesto sobre la mesa la nada despreciable cifra de 220 mil pesos para su adquisición. Francisco W. (Francisco W. L.) tuvo que desaparecerlo prácticamente después de su adquisición. Francisco W. había pagado, probablemente con el apoyo de Alberto J. Pani. El hecho de que quedara en manos de opositores generó preocupación. La situación de los periódicos El Heraldo de México y El Demócrata no fue la excepción. El Informador de Guadalajara también fue un objetivo, con el Secretario de Gobernación involucrado. Se llegó a pedir que se liquidara íntegramente todo el personal que tuviera Z. (un opositor).
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