Uno de los temas que más ha ocupado la atención de los economistas en los últimos años es el de la relación entre la inflación y el desempleo. En este informe se explica en forma sencilla el nexo existente entre inflación y desempleo, y el estado actual de los conocimientos sobre la materia. Ambos fenómenos se cuentan entre las primeras preocupaciones de la política económica moderna. La inflación, de una parte, es un fenómeno que distorsiona el adecuado funcionamiento de la economía y que representa un costo social, el cual se distribuye inequitativamente entre los distintos estamentos económicos. El desempleo, de otra parte, acentúa las desigualdades y limita las posibilidades productivas de la economía, para no mencionar los costos sicológicos que les representa a las personas involuntariamente ociosas el sentirse marginadas del medio en que habitan.
Dentro de la problemática de la inflación, la disyuntiva entre inflación y desempleo es una de las principales preocupaciones que enfrenta un gobierno cuando implementa políticas económicas que tienen por objetivo incentivar la actividad productiva del país. Dos medidas importantes del desempeño de estos en el terreno económico son el desempleo y la inflación. El desempleo perjudica nuestro bienestar, pero la inflación también nos importa. Si un político busca responder a las preocupaciones de los ciudadanos y también a su propia carrera, lo que debería hacer es minimizar tanto el desempleo como la inflación.
Definiciones Fundamentales
Para comprender mejor la relación entre estos fenómenos, es crucial definir algunos conceptos:
- inflación: Aumento en el nivel general de precios en la economía. Suele medirse a lo largo de un año.
- deflación: Disminución en el nivel general de precios.
- desinflación: Disminución en la tasa de inflación.
- tasa de interés nominal: Tasa de interés sin corregir para tomar en cuenta la inflación. Es la tasa de interés que cita la banca minorista.
- tasa de interés real: Tasa de interés corregida para tomar en cuenta la inflación (es decir, la tasa de interés nominal menos la tasa de inflación). Representa cuántos bienes se obtienen en el futuro por los bienes que no se consumen ahora.
- costo de oportunidad: Asumir una acción implica dejar de tomar la siguiente mejor alternativa. Este costo es el beneficio neto de la alternativa que se dejó de tomar.
- precio relativo: Precio de un bien o servicio comparado con otro (por lo general, expresado como una razón).
- costos de menú: Recursos utilizados para establecer y cambiar los precios.
La Curva de Phillips: Relación entre Inflación y Desempleo
La curva de Phillips es un concepto económico introducido por el economista neozelandés William Phillips en 1958. En su investigación, Phillips demostró que, históricamente, cuando la tasa de desempleo era baja, la tasa de inflación era alta y viceversa. Esta teoría establece que un aumento del desempleo reduce la inflación, al igual que una disminución del desempleo se asocia con un incremento de la inflación. La base de este modelo radica en que, cuando las economías se acercan al pleno empleo, las empresas encuentran más difícil contratar trabajadores. Esto aumenta los costes laborales, los cual se traduce en precios más altos, incrementando el nivel de inflación.
La relación entre la tasa de desempleo e inflación se explica por la forma en que los aumentos de la demanda afectan los salarios y precios. En situaciones de bajo desempleo, las empresas compiten por trabajadores ofreciendo salarios más altos. Estos costes laborales se trasladan a los precios, incrementando el nivel de inflación.
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Corto y Largo Plazo en la Curva de Phillips
Sin embargo, esta teoría funciona principalmente en el corto plazo, ya que en el largo plazo esta relación deja de ser válida. Es lo que los economistas Milton Friedman y Samuelson y Robert, denominaron ilusión monetaria. En otras palabras, los trabajadores no seguirán aceptando salarios que no compensen la pérdida de poder adquisitivo debido a la inflación. Para el largo plazo, la curva de Phillips tradicional no muestra esa correlación, se torna bastante inestable, sin que exista esa relación entre inflación y desempleo. No obstante, aunque su validez haya quedado en entredicho por la influencia de otros factores, la curva de Phillips ha sido, desde hace muchos años, un instrumento fundamental para comprender el comportamiento de la economía.
Estanflación y Expectativas Racionales
La estanflación es un fenómeno que combina alto desempleo con alta inflación. Durante las décadas de 1970 y 1980, las crisis del petróleo generaron aumentos simultáneos de precios y desempleo. En respuesta, Milton Friedman, junto con Edmund Phelps, argumentó que la curva de Phillips a largo plazo es vertical. Según esta teoría, la inflación depende de las expectativas de los trabajadores sobre la tasa de inflación, conocidas como expectativas racionales. Friedman también introdujo el concepto de tasa natural de desempleo, definida como el nivel de desempleo compatible con un mercado laboral equilibrado. En esta situación, la economía tiende a estabilizarse independientemente del nivel de inflación.
Existe una tasa de desempleo de equilibrio con inflación estable. La llamada tasa natural de desempleo está dada por la intersección entre la curva de Beveridge y la línea de 45 grados, donde el número de solicitantes de empleo (desempleados) es igual al número de ofertas de empleo (vacantes), y así el mercado laboral está en equilibrio a largo plazo.
Impacto de la Inflación en el Bienestar Económico
Los votantes no les gusta el desempleo, pero ¿por qué no les gusta la inflación? Para algunas personas participantes en la economía, como los pensionistas, los ingresos son fijos en términos nominales, lo que implica que reciben una cantidad fija de yuanes o dólares o euros. Si los precios suben durante el año, estos hogares pueden comprar menos bienes y servicios al final del año, en comparación con los que podían comprar al principio. Los trabajadores no desean perder poder adquisitivo. La preocupación radica en que no existe la “inflación pura”, ya que durante los periodos de inflación los precios y los salarios no suben proporcionalmente, generándose pérdida en el poder adquisitivo de la moneda nacional. La inflación afecta al nivel de ingreso real y crea incertidumbre en las empresas en la toma de decisiones de inversión futura.
El que uno pierda o gane como consecuencia de la inflación también depende del lado del mercado de crédito en que se encuentre. Los prestamistas con activos nominales pierden: los bancos u otras entidades que presten dinero a una tasa de interés nominal fija perderán, pues, cuando se les devuelva la suma, esta valdrá menos en términos de los bienes y servicios que pueden comprarse con esa cantidad. Además de redistribuir el ingreso de manos de los acreedores (quienes tienen activos) y quienes tienen ingresos nominales fijos (como los pensionistas) a manos de los deudores, en algunos casos la inflación también puede hacer que la economía funcione peor.
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Por otra parte, al interactuar los impuestos con la inflación, si los tramos impositivos no se ajustan para tenerla en cuenta, los contribuyentes pasan a tramos cada vez más altos a medida que aumenta su salario nominal aunque su salario real no aumente o incluso disminuya. Si bien no existe evidencia de que la inflación moderada sea mala para la economía, cuando la inflación es alta, también suele ser volátil y, por tanto, difícil de predecir. En un contexto de inflación alta y volátil, es difícil distinguir las señales de escasez de recursos (enviadas por los precios relativos) del ruido generado por unos precios que van creciendo de forma errática. En consecuencia, para las empresas podría resultar más difícil saber en qué sector invertir o qué plantar. Para los individuos, será más difícil saber si un producto se ha vuelto más caro respecto a otras fuentes de proteína. Más aún: en un ambiente inflacionario, las empresas tienen que actualizar sus precios con más frecuencia de lo que les gustaría, lo que implica costos de menú.
El incremento en la demanda de bienes y servicios puede ocasionar que las empresas aumenten sus precios, pero antes de que esto suceda, el incremento en la demanda estimula a las empresas para que produzcan más y, por tanto, contraten a más trabajadores para satisfacer el aumento en la producción. El aumento en el número de trabajadores contratados, debido al incremento de la demanda, disminuye el desempleo. Sin embargo, esto también tiene como consecuencia a la inflación, que resta poder adquisitivo al consumidor. Los tres efectos anteriores son sujetos a fuertes debates entre los economistas, ya que en un periodo de uno o dos años varias de las medidas económicas implementadas por las autoridades influyen en la inflación y en el desempleo en sentidos contrarios.
La Inflación de Alimentos como Caso Particular
La inflación de alimentos del 20% pone otro palo en la rueda de la recuperación del poder adquisitivo de los hogares. En Colombia, por ejemplo, la inflación es un factor que ha impedido la traducción de la actividad económica en un mayor poder adquisitivo de los hogares. En segundo lugar, además de tener un presupuesto más volcado sobre el consumo, dicho consumo tiene mayor tendencia hacia los productos alimenticios. Colombia está experimentando la mayor inflación de alimentos en los últimos 30 años.
La Deflación: Un Problema Igualmente Serio
¿Les iría mejor a hogares y empresas con unos precios decrecientes? No. Una caída sostenida de los precios no es algo deseable por muchas de las mismas razones por las que la inflación no es tampoco deseable, y podría tener consecuencias económicas incluso más dramáticas. Cuando los precios están cayendo, los hogares posponen el consumo (en particular de artículos caros como refrigeradores, televisores y automóviles) porque esperan que esos bienes sean más baratos en el futuro. Un incremento de la carga de la deuda deprime el consumo porque algunos de los hogares afectados ahorran para restaurar su riqueza objetivo y otros se enfrentan a restricciones crediticias. La caída del consumo induce una caída de la demanda agregada y de la actividad económica. Esto ocurrió en Japón, donde, a pesar de un fuerte crecimiento económico en la posguerra, en los últimos 25 años se ha enfrentado a un bajo crecimiento y un desempleo creciente.
Un Poco de Inflación Moderada Puede Ser Beneficiosa
Muchas economistas creen que un poco de inflación es buena, mientras se mantenga estable. El proceso de innovación y cambio que caracteriza a una economía dinámica implica que, en un año determinado, habrá más demanda de trabajadores en algunas empresas y algunos sectores que en otros. Si los precios están al alza, una caída del ingreso real entre los perdedores puede verse disimulada por el hecho de que los ingresos nominales estén aumentando, o por lo menos no estén cayendo. Por ejemplo, muchas personas no notarían una pequeña caída en su salario real debido a una inflación modesta, pero a nadie se le escaparía una reducción de su salario nominal. Con una inflación baja, como respuesta a cambios en los salarios relativos, se pueden producir ajustes entre distintas empresas y sectores en términos de número de trabajadores y cantidad recursos sin necesidad de que los perdedores experimenten una caída de sus salarios nominales. Otra razón para preferir un poco de inflación en vez de ninguna inflación en absoluto es que le da más margen de maniobra a la política monetaria.
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Política Económica y la Disyuntiva Inflación-Desempleo
Por más que el diseñador de política económica quiera alcanzar tanto un bajo nivel de desempleo como una inflación baja, la economía opera de tal manera que, cuando el desempleo baja, la inflación tiende a subir. De manera similar, cuando la inflación cae, el desempleo tiende a subir. Este es un problema que ya hemos visto: los diseñadores de política económica solo pueden hacer lo que es posible, lo cual implica un cierto nivel de disyuntiva entre objetivos. Dicho de otra forma, más inflación es el costo de oportunidad de un mayor desempleo, y menos inflación es el costo de oportunidad de un menor desempleo. Más aún: la economía está sujeta a perturbaciones que pueden empeorar tanto la inflación como el desempleo, limitando así el conjunto de combinaciones de los mismos que se pueden alcanzar.
Instrumentos de Política y Causas de la Inflación
A corto plazo, las autoridades económicas pueden utilizar diversos instrumentos para tratar de aminorar los efectos negativos de la inflación, por ejemplo, pueden cambiar la cantidad de dinero destinada al gasto público, variar los montos de los impuestos, modificar la cantidad de dinero que se imprime, y utilizar diversas combinaciones de política monetaria y política fiscal. Otra solución es utilizar a la tasa de interés como instrumento de política monetaria para retirar el excedente de dinero a través de operaciones de mercado abierto. Para darle mayor claridad a la exposición, cabe destacar que la causa principal de la inflación es el elevado crecimiento de la cantidad nominal de dinero, el cual a su vez se debe a la existencia de un gran déficit presupuestario y a la imposibilidad de financiarlo mediante préstamos procedentes del público nacional o extranjero. Además, la inflación es el resultado de la incapacidad del Banco Central para retirar de circulación la gran cantidad de dinero inyectada previamente para financiar el déficit presupuestario. Aunque también puede ser el resultado de incentivos políticos para reducir el valor real de la deuda pública por medio de un breve periodo de inflación.
Evolución de la Política Monetaria
La experiencia de finales de la década de 1960 mostró que la inflación seguiría subiendo siempre que el desempleo siguiese siendo tan bajo. Tras un periodo de inflación creciente en todo el mundo, a finales de la década de los 80 se replanteó el diseño de la política macroeconómica. En la década de 1990, los bancos centrales adoptaron de manera generalizada una política conocida como de fijación de objetivos de inflación. La política económica, especialmente la política monetaria, ha evolucionado en torno a los debates sobre la curva de Phillips. Hoy, con conceptos como las expectativas racionales, los bancos centrales deben considerar por igual los efectos a corto y a largo plazo.
Factores Modernos y Ejemplos de Casos
Automatización e Inteligencia Artificial
La automatización y la inteligencia artificial (IA) están transformando la economía global, modificando las dinámicas entre desempleo e inflación. Estos avances tecnológicos podrían alterar la forma en que los agentes económicos responden a los aumentos de la demanda. Por otro lado, la IA mejora la eficiencia y productividad, impactando tanto el empleo como los precios.
La Gran Recesión y el Caso de España
La Gran Recesión (2007-2013) ha dado lugar a muchas divergencias en el comportamiento de las economías desarrolladas. También ha enfatizado la necesidad de llevar a cabo diferentes políticas económicas y reformas estructurales en dichas economías. Durante este período, el mercado laboral sufrió un impacto negativo, lo cual llevó a que los entes responsables de las políticas implementaran diversas propuestas económicas que permitieran recuperar el nivel de empleo registrado antes del comienzo de la Gran Recesión, tratando, entre otros objetivos instrumentales, de mejorar la eficiencia del ajuste entre la oferta y la demanda en el mercado laboral.
Para analizar estos desequilibrios se utilizan herramientas teóricas como la curva de Beveridge y la curva de Phillips, las cuales se combinan para generar el concepto teórico de brecha de producción modificada (MOG, por sus siglas en inglés, modified output gap). En esta perspectiva, el presente estudio se centra en el primer periodo de la recesión económica en España, entre 2007 y 2010. La mayoría de los estudios recientes asocian esta situación al estallido de la burbuja inmobiliaria y al colapso del modelo de producción que caracterizó la expansión de la economía antes del período de crisis. Para mitigar el impacto negativo de la recesión en el mercado laboral al inicio de la crisis, el gobierno español decidió aplicar un plan de estímulo económico conocido como Plan de Estímulo de la Economía y el Empleo (Plan E).
El Plan E inicialmente favoreció la creación de empleo, similar a los planes económicos de estímulo realizados al comienzo de la recesión por otros países de la OCDE, y el aumento de las vacantes disponibles en el mercado laboral en un 10.6 % entre el cuarto trimestre de 2008 y el segundo de 2010. Además, este plan redujo la tasa de crecimiento del desempleo; el cual, sin embargo, aumentó en un 44,8 % en el período. El crecimiento de las vacantes experimentadas durante el plan de estímulo económico se concentró en el sector de servicios. Este proceso impulsó el empleo en sectores como la educación, los servicios de salud, la administración pública y la electricidad, el gas, el vapor y el suministro de aire acondicionado. Tales sectores compensaron la caída general del empleo durante este período con la creación de más de 144 300 nuevos empleos, mientras que al mismo tiempo aumentó el número de horas trabajadas.
Sin embargo, el impacto general de este plan económico fue limitado. Por un lado, no pudo detener, a lo largo de su implementación, la pérdida progresiva de empleos y el creciente desempleo, especialmente en los sectores más afectados por la crisis. Por otro lado, las empresas donde la demanda laboral aumentó durante el período de aplicación de este plan económico se concentraron, básicamente, en el sector de servicios. Al mismo tiempo se registró un aumento simultáneo en las horas extraordinarias de trabajo, a causa de la carencia de personal adecuado disponible en el mercado para ocupar las nuevas vacantes generadas en las actividades económicas en expansión. En general, el Plan E se convirtió en un ejemplo de una política económica mal diseñada que impulsó la demanda en el mercado de bienes y servicios, sin corregir el desequilibrio entre la oferta y la demanda en el mercado laboral, poniendo en riesgo el equilibrio macroeconómico.
