Descubre Cómo Contabilizar Eficazmente el Pago con Factoraje Financiero – Guía Definitivapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Si tienes un negocio y necesitas liquidez, adelantar el cobro de tus facturas es algo que puedes realizar utilizando un recurso financiero llamado Factoring. En este artículo te vamos a explicar qué es el Factoring, cómo funciona y cómo puedes utilizar esta herramienta a favor de tu negocio. Ante este panorama, analizaremos entonces, ¿qué es el descuento de documentos?, o ¿qué representa el Factoraje financiero? Así las cosas, el factoraje tiene como finalidad reducir los ciclos de cobro y con ello otorgar liquidez a la empresa.

¿Qué es el Factoring?

El Factoring es un tipo de operación financiera que entidades bancarias y financieras ofrecen a pymes y grandes empresas para gestionar el cobro de sus facturas y poder tener el pago por adelantado para disponer de liquidez. Aunque esta operación no la hace la financiera directamente, sino que la delega a otra empresa especializada en este tipo de operaciones. Por lo tanto, el Factoring se utiliza como herramienta de las cuentas a cobrar.

En el Factoring, la empresa que emite las facturas realiza una cesión de crédito a cobrar de su facturación a favor de una entidad de Factoring, la que a su vez prestará los siguientes servicios:

  • Administrar la cartera de clientes que tienen las facturas factorizadas pendientes de pago.
  • Gestionar el cobro de las facturas.
  • Asumir el riesgo en el tipo de cambio cuando se realice en monedas diferentes.
  • Ofrecer asesoramiento financiero.
  • Ofrecer la posibilidad de asumir el riesgo de impago.

¿Cómo Funciona el Factoring?

La base del funcionamiento del Factoring es muy sencilla: dejar que un tercero te adelante el dinero de las facturas de tus clientes y que él se encargue de cobrarlas. Esto es posible porque tú vendes el derecho sobre tus facturas (factoraje) a una entidad financiera (factor) que es la que se va a encargar de ellas desde ese momento y recibirá el importe de las mismas.

Lo primero es saber quiénes intervienen en esta operación:

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  • La empresa emisora de las facturas o “cedente” que es la que necesita liquidez.
  • Los deudores que son los destinatarios de las facturas y clientes del cedente y que aún no las han pagado.
  • La entidad financiera de crédito o “factor” que es la que va a prestar los servicios de Factoring.

A partir de aquí, la entidad financiera (factor) y la empresa cedente firman un contrato por el cual se formaliza el servicio y se establecen las condiciones. En este punto, es importante que los deudores estén informados de que a partir de ese momento van a tener que pagar las facturas a la entidad factor. En el contrato de Factoring se van a determinar las siguientes cuestiones:

  • La cantidad total factorizado, es decir, el importe total de las facturas que se van a ceder y el importe que va a recibir el cedente por adelantado, que puede ser el total de las facturas o menos. Esto será el llamado límite de crédito para el cedente.
  • La cantidad que corresponde a cada uno de los deudores, es decir, cómo se reparte la cantidad factorizada entre los deudores y si es por el importe total de las facturas completas o parcial.
  • El envío de la documentación a la entidad factor para que abone el importe pactado correspondiente a las facturas a la empresa cedente.
  • La realización de las gestiones de cobro cuando vencen las facturas.

Cuando llega el momento del vencimiento de las facturas y los deudores tienen que pagar a la entidad financiera, pueden ocurrir 2 cosas:

  1. Que los deudores paguen las facturas (lo más frecuente) con lo que se da por finalizada la operación hasta que la empresa cedente quiera volver a utilizar este servicio y contrate de nuevo el Factoring.
  2. Que los deudores no paguen.

Si nos encontramos en el segundo caso, lo que ocurra después dependerá del tipo de servicio de Factoring que se haya contratado, es decir, si la entidad financiera ha asumido el riesgo de impago o no:

  • Si la entidad financiera asume el riesgo, ella será la responsable de realizar todos los trámites y reclamaciones necesarios del recobro de la deuda, dejando a la empresa cedente liberada de esta responsabilidad.
  • Si la entidad financiera (factor) no asume el riesgo, entonces será la empresa cedente la que deberá de realizar las gestiones para el reclamo de la deuda y tendrá que devolver el dinero que la financiera le ha adelantado.

Esta cuestión es fundamental, ya que la asunción del riesgo por parte de la entidad financiera hará que el coste del servicio sea más elevado.

Tipos de Factoring

Dentro de los servicios de Factoring se pueden distinguir 2 tipos principales:

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  • Factoring sin recurso: cuando la entidad financiera asume el riesgo de impago del deudor. Es la modalidad más extendida, aunque sea más cara, porque la empresa se desvincula totalmente de la factura y posibles problemas.
  • Factoring con recurso: la financiera que presta el servicio no asume el riesgo de impago. En ese caso, si el deudor no paga la factura, la financiera devolverá a la empresa cedente la factura impagada, quien tendrá que hacerse cargo de dicha insolvencia. Las empresas contratan este tipo de servicio cuando están seguros de la solvencia de sus clientes.

A su vez, el Factoring también puede ser:

  • Factoring con notificación: la entidad financiera notifica al deudor que ha cedido la factura. A partir de ese momento, este queda obligado a pagar a la entidad según los términos acordados. Esta es la más común.
  • Factoring sin notificación: el deudor, al no tener constancia de la cesión de la factura, pagará a la empresa. Con esta opción, la empresa tendrá que hacer la transferencia de los importes cobrados a la entidad financiera.
  • Factoring de agencia: la empresa cedente puede ser nombrada agente de cobro por parte de la entidad. Esto quiere decir que la financiera adelanta el dinero de las facturas, pero al final la propia empresa será la que realiza el cobro de los créditos cedidos, informando a la financiera cada vez que se efectúe un pago.
  • Factoring con/sin globalidad: el contrato requiere que la empresa ceda a la entidad financiera la globalidad de su facturación.

Características del Factoring sin Recurso

El Factoring sin recurso es aquel donde la entidad financiera asume el riesgo del impago de las facturas. En este caso se suele incluir una retención en concepto de seguro de impago que se descontaría del importe que se adelanta a la empresa cedente. Esta retención eleva el coste de la operación, por eso el Factoring sin recurso es más caro, ya que, si al vencimiento del crédito no hubiese cobro, la entidad se quedaría con la retención practicada ante impagos. El factor asume el riesgo de impago y exime a la empresa de esa responsabilidad.

Características del Factoring con Recurso

Cuando se contrata este tipo de Factoring es porque se está muy seguro de la solvencia de los clientes y de que van a pagar porque aquí, en caso de impago, la empresa cedente es quien asume el riesgo en lugar de la entidad financiera. Entonces, es cuando debe aparecer en el pasivo de nuestro balance como una deuda, hasta que llegue el vencimiento de la factura y la empresa de Factoring o la entidad financiera lo cobren quitando la deuda del pasivo. En el caso de que no se produjera dicho cobro, el saldo de la cuenta de deudas de Factoring pasaría al banco, porque tendría que devolver el dinero adelantado a la financiera e iría a pérdida. Para contabilizar el factoring con recurso la clave es que la empresa responde por su cliente hasta el vencimiento de los activos.

Coste del Factoring

Otro punto a tener en cuenta a la hora de pensar en utilizar este servicio es precisamente el coste de los servicios de Factoring. El coste del uso de esta herramienta ronda aproximadamente el 3% del nominal, aunque a veces, llevan unos servicios accesorios, como un seguro de riesgo o un informe previo del cliente con el que vamos a trabajar. El coste estará formado principalmente por:

  • Financiero: se aplica un tipo de interés estipulado, similar a cualquier producto de activo circulante.
  • Comisiones: irán en función de los servicios contratados, como gestión de cobro, seguro ante insolvencia, etc.

Por todo lo visto anteriormente sobre la asunción o no del riesgo de impago, los costes pueden oscilar bastante entre un tipo u otro de Factoring, es decir, si tiene recurso o no. Por ello, las pymes suelen utilizar el Factoring cuando trabajan con grandes empresas, que tienen pagos aplazados muy elevados, ya que si no tampoco le saldría rentable debido al alto coste. Tener siempre un simulador de préstamos a mano nos puede ayudar a calcular lo que nos cobraría una empresa que ofreciera este tipo de servicio.

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Contabilidad del Factoring

Como siempre, cualquier tipo de operación financiera que realicemos tiene que estar correctamente reflejada en nuestra contabilidad. Para contabilizar el factoring hay que tener en cuenta si se traspasan también los riesgos de los activos porque eso afecta a las normas de valoración. En Circulantis, subrayamos la importancia que tiene para una empresa presentar sus cuentas de forma correcta para mostrar a su público y posibles inversores una imagen fiel.

Al método descrito en este apartado y que es usado tanto para fines contables como fiscales, se le conoce también como el Método del Interés o Método de Devengado y básicamente consiste en enfrentar a los ingresos con sus respectivos costos. Bajo este método, los ingresos se reconocen, en el caso de servicios, conforme estos se prestan. En ambos casos la utilidad o ganancia se considera interés.

En el caso del factoraje financiero, puede considerarse que para fines económicos y financieros, la empresa de factoraje o sociedad financiera de objeto múltiple, presta servicios de financiamiento al cedente, y este último otorga la cartera como garantía. En relación con lo anterior, el factoraje financiero se encuentra regulado en el artículo 1- C de la LIVA, el cual establece un tratamiento específico para esta actividad, consistente en considerar que el factorante causa el IVA por la actividad que dio lugar a la cartera, en el momento en que la misma sea transmitida. Hasta ahora, la cesión de documentos pendientes de cobro y el factoraje financiero detonan el IVA en el mismo momento, sin embargo, el propio artículo en comento establece la opción de que el IVA sea causado en el momento en que se cobren los documentos, siempre que se cumpla con ciertos requisitos. El IVA se aplica sobre el importe de las comisiones que en este servicio están sujetas y no exentas.

Resulta relevante señalar que en julio de 2006 se derogó el capítulo de las entidades de factoraje financiero en la Ley General de Organizaciones y Actividades Auxiliares del Crédito, para que ahora se establezca que el otorgamiento de crédito, así como la celebración de arrendamiento financiero o factoraje financiero podrán realizarse en forma habitual y profesional por cualquier persona sin necesidad de requerir autorización del Gobierno Federal para ello; únicamente se contempla la inclusión expresa en sus estatutos sociales que como objeto social principal realizan de manera habitual y profesional una o más de las actividades señaladas. Este tipo de entidades se consideraran como sociedades financieras de objeto múltiple.

Contabilidad del Factoring con Recurso

En el caso del Factoring con recurso, la empresa cedente responde de la deuda por impago. Las cuentas contables relevantes incluyen Deudas por operaciones de Factoring, que refleja la situación en la que hasta que no se produzca el vencimiento de la factura, no se sabrá si será finalmente abonada por el deudor o no. En el caso de impago, entonces se tendría que declarar como Pérdidas de créditos comerciales incobrables, el importe como pérdida porque no se ha podido cobrar y se ha tenido que devolver a la financiera el importe porque no asumía el riesgo de la operación.

Al tratarse de un factoring con recurso, la entidad de factoring no asume el riesgo de insolvencia del cliente, por tanto, la entidad cedente no da de baja el crédito que mantiene frente a éste. Con independencia de cómo se califique el factoring por las partes, si éstas acuerdan retener una garantía a favor de la entidad financiera, que será devuelta en caso de producirse el cumplimiento por parte del cliente, no se da de baja el activo (crédito) del cedente ni total ni parcialmente, pues así se ha concluido por parte del ICAC en la Consulta estudiada.

Cuando se realiza la operación de Factoring con recurso, la empresa cedente realiza un asiento contable que refleja esta responsabilidad. Al vencimiento de la factura, si el cliente realiza el pago, se ajusta el asiento para reflejar la cancelación de la deuda. Si el cliente no paga, la financiera reclamaría el importe de la deuda (abono completo) y la deuda se daría por perdida, lo que implica un asiento contable específico para registrar esta pérdida y la devolución del dinero adelantado a la financiera.

Contabilidad del Factoring sin Recurso

Este sería el caso más sencillo, puesto que la financiera asume el riesgo de impago y entonces la empresa cedente se desvincula totalmente del recobro de la factura. Para contabilizar las operaciones de Factoring sin recurso se utiliza la cuenta Clientes por operaciones de Factoring. En este caso se traslada el riesgo de impago al factor. El asiento contable inicial en la empresa cedente de la factura refleja esta cesión de riesgo. Es interesante consultar la Resolución de la Dirección General de Tributos sobre el tratamiento de los contratos de “factoring” en el IVA, para entender mejor la implicación contable de este tipo de operaciones.

Ejemplo de Factoring

Para entender de manera práctica el Factoring, vamos a ver un ejemplo. Supongamos que la empresa “X” tiene una factura pendiente de cobro con vencimiento a 90 días por un valor de 100.000 €. “X” se encuentra en un momento en el que necesita liquidez inmediata y, por ello, contrata a la empresa “Fact” que es una empresa de Factoring. En el contrato de servicios se establece que “Fact” se hace cargo de la factura pendiente y adelantará a “X” el cobro equivalente a un 90 % del total de la factura, es decir, 90.000 €. En este ejemplo, el 10% restante sería la comisión por el servicio de factoring.

Pasado el plazo de los 90 días, “Fact” cobrará el 100% de la factura directamente al cliente cedido (el que debe la factura), y no la empresa “X”. El beneficio que consigue “Fact” por financiar la operación a la empresa “X” es la diferencia entre el importe cobrado al deudor y el adelantado a “X”, es decir, el 10% de la factura tal y como se firmó en el contrato.

Ventajas y Desventajas del Factoring

El Factoring es una herramienta financiera que puede ayudarte en tu negocio, pero es muy importante que tengas en cuenta no solo las ventajas de utilizarla, sino también sus inconvenientes para tomar la mejor decisión.

Ventajas del Factoring Desventajas del Factoring
Obtención de liquidez inmediata Coste elevado del servicio
Reducción de gestiones de cobro Requiere volúmenes de facturación significativos para ser rentable
Posible asunción del riesgo de impago por el factor (sin recurso) Puede implicar responsabilidades de cobro para el cedente (con recurso)
Mejora la situación financiera de la empresa No siempre cubre servicios accesorios sin costo adicional

Diferencia entre Factoring y Confirming

Aunque ambas operaciones son herramientas financieras que puede utilizar un negocio, en realidad son totalmente contrarias, puesto que: el Factoring se enfoca en mejorar la liquidez de tu empresa anticipando el cobro de tus facturas pendientes. El Confirming lo que hace es facilitar a tu empresa la gestión del pago a tus proveedores, ya que les ofrece poder cobrar antes de tiempo lo que tú les debes, con lo que cuando venzan las facturas en lugar de pagárselas a ellos le pagarás a la entidad financiera. Dicho de manera más sencilla, con el Factoring recibes el dinero antes de tiempo y con el Confirming mantienes el plazo de pago de tus gastos, pero tus proveedores consiguen cobrar antes. La combinación de estos 2 tipos de operaciones puede hacer que la tesorería de tu empresa esté controlada y te permita realizar otro tipo de operaciones que de otra forma te resultarían más complicadas o no podrías hacer.

Preguntas Frecuentes

¿Cuándo es recomendable el uso del Factoring?

Según todo lo que hemos expuesto a lo largo del artículo, podríamos decir que la utilización del Factoring sería recomendable cuando:

  • Tengas niveles de facturación elevados y grandes clientes para que la operación sea rentable, aunque los costes sean altos.
  • Necesites liquidez de forma rápida.
  • Quieras reducir tus gestiones de cobro y los riesgos de impago.
  • Quieras mostrar una situación financiera saneada frente a posibles inversores.

¿El Factoring de facturas es un préstamo?

No, el Factoring no es un préstamo porque se trata de un intercambio de los derechos de cobro sobre las facturas que emites. Por este motivo, no genera deuda ni endeudamiento para la empresa que la comprometa frente a otras entidades. El descuento comercial puede solucionar muchos problemas de liquidez.

¿Cuánto dura el Factoring?

La duración del Factoring dependerá de lo que se pacte en el contrato. Normalmente, lo que se negocian son una serie de condiciones que se aplicarán siempre que la empresa tenga la necesidad de anticipar el cobro de sus facturas.

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