Descubre Cómo Deben Actuar las Autoridades en un Régimen Democrático: Principios Clave y Legitimidad Fundamentalpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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En una democracia, la ciudadanía tiene la responsabilidad de elegir de manera directa, mediante el voto universal, libre y secreto, a sus gobernantes, y éstos tienen la obligación de ejercer las funciones asignadas en beneficio del pueblo, procurando siempre el interés general. La democracia es considerada como una forma de gobierno justa y conveniente para vivir en armonía.

Es un ideal universalmente reconocido que se basa en valores comunes compartidos por personas de todo el mundo, independientemente de las diferencias culturales, políticas, sociales y económicas. En sentido estricto, la democracia es un tipo de organización del Estado en el cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante herramientas de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes. La democracia, el desarrollo, el Estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales son interdependientes y se refuerzan mutuamente.

Como sostuvo el profesor estadounidense Robert Dahl, una democracia tiene como principal objetivo satisfacer entera o casi enteramente lo que espera la ciudadanía. Es precisamente el objetivo de la democracia procesar esas diferencias de tal manera que permita una convivencia pacífica y satisfactoria para todas y todos.

Principios Fundamentales de la Democracia

Para que un régimen democrático funcione, no basta con tener autoridades y un servicio público que respete las leyes y trabaje de manera imparcial en beneficio de la sociedad. Así es, hay ciertos principios del Estado Democrático que no pueden ser reducidos por la actuación de las propias instituciones que se han constituido a la luz de la Democracia y, además, tampoco pueden ser olvidados por las mayorías democráticas aun cuando estas lo hubieren determinado así mediante los procesos y mecanismos que se hubieren establecido en la Constitución. La presencia de instituciones y procedimientos a través de los cuales los ciudadanos y ciudadanas podemos expresar nuestras ideas sobre la política, las políticas y los líderes es una condición necesaria para que haya democracia. De hecho, efectivamente, hay ciertos elementos que deben existir para que una democracia sea una democracia.

Los principales principios que guían la actuación de las autoridades en un régimen democrático son:

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Principio de la Democracia Descripción Breve
1. Participación de la ciudadanía El pueblo participa activamente en el rumbo del gobierno, ya sea directamente o eligiendo representantes, y tiene libertad para expresar opiniones.
2. Igualdad Todas las personas reciben el mismo trato, sin discriminación por etnia, religión, género u orientación sexual, y sus votos tienen el mismo valor.
3. Rendición de cuentas Los políticos son responsables ante el pueblo, deben actuar según su voluntad y no abusar de su poder para enriquecerse.
4. Transparencia La ciudadanía está informada sobre las gestiones del gobierno, sus resultados y consecuencias, con acceso a la información y libertad para preguntar.
5. Tolerancia política Se respetan los derechos de todos los ciudadanos, incluyendo las minorías, y sus opiniones son válidas incluso si no triunfan en las elecciones.
6. Sistema multipartidista Debe haber más de un partido político que pueda participar libremente en las campañas y opciones de elección, con traspaso pacífico de poder.
7. Control del abuso de poder El poder se distribuye entre distintas ramas del gobierno para asegurar la rendición de cuentas y proteger contra la corrupción.
8. Libertad de la economía Las personas tienen la libertad de decidir sobre su vida y trabajo, sin que el gobierno les indique qué estudiar o hacer, respetando las normas.
9. Carta de derechos Una declaración de derechos y libertades (como expresión y reunión) protege a la población del abuso de poder gubernamental, a menudo parte de la constitución.
10. Derechos humanos Un sistema democrático debe proteger y promover los derechos inherentes a todas las personas, independientemente de su país de residencia.
11. Elecciones libres y justas Las elecciones deben celebrarse de forma libre, justa y periódica, con información precisa, debate libre, acceso igualitario a las urnas y recuento honesto de votos.
12. Tribunales independientes Un sistema judicial independiente resuelve disputas, aplicando las reglas por igual a todas las partes.
13. Aceptar los resultados de las elecciones Quienes ocupan el poder deben aceptar los resultados electorales y dimitir si no ganan, garantizando una transferencia pacífica del poder.
14. Estado de derecho Las leyes se aplican por igual a todas las personas, incluyendo al gobierno, y se respetan y fomentan los derechos y libertades fundamentales.

Participación Ciudadana

La definición misma de la democracia implica que el pueblo participe a la hora de trazar el rumbo de su gobierno y de su futuro. En las democracias directas, esto puede significar que la ciudadanía vota directamente las leyes que rigen su vida. En las democracias representativas, implica que pueden elegir a quienes les representan y que tienen libertad para expresar sus opiniones y deseos. La participación no se limita a votar el día de las elecciones, aunque seguramente sea la expresión más visible. Igualmente importantes son el debate público, las reuniones municipales y las protestas pacíficas, entre otras cosas. Todas ellas son formas de participación que ayudan a que la gente esté informada cuando llega el momento de marcar una papeleta. La suma de la participación de cada uno de los ciudadanos y de las ciudadanas es lo que hace posible la democracia. Sin la participación activa de la ciudadanía en el proceso de toma de decisiones, la democracia es débil o carece de sustento. Ser ciudadana o ciudadano significa ser miembro pleno de una comunidad, tener los mismos derechos que los demás y las mismas oportunidades de influir en el destino de la comunidad. Las y los ciudadanos tienen el derecho a participar en la definición de las decisiones.

Igualdad

No solo es importante, es necesario que todas las personas reciban el mismo trato en una democracia. Esto significa que no se les discrimina por su etnia, religión, género u orientación sexual. También significa que las personas gozan del mismo acceso al ejercicio libre de sus derechos, por ejemplo, la igualdad de acceso al voto. Y cuando llega el momento de votar, significa que todos los votos cuentan igual: tu voto es tan valioso y cuenta tanto como el de la persona más rica o poderosa de tu país. Es evidente que, partiendo del supuesto de que todos los individuos que participamos en la toma de decisiones políticas somos iguales -por lo que respecta a nuestro Derecho a participar-, nace el concepto de la democracia. Es esta la trascendencia del principio de igualdad, porque, sin ella, no será posible generar que los individuos se sientan con la responsabilidad de participar en la toma de decisiones dentro del ente político que ostenta el poder.

Rendición de Cuentas y Transparencia

La ciudadanía confía poderes a quienes elige, y estos tienen la obligación de utilizarlos para enriquecer a sus comunidades. Los políticos son responsables ante el pueblo, deben actuar de acuerdo con su voluntad y tienen el deber de no abusar de su poder para enriquecerse a sí mismos y a sus amigos. Para poder votar con conocimiento de causa, los votantes tienen que estar bien informados, saber si su gobierno está tomando buenas decisiones o si sus políticas no están funcionando, si está cumpliendo las normas o saqueando el dinero público. La transparencia significa que la ciudadanía está al tanto de las gestiones del gobierno, así como de sus resultados y consecuencias. La información relacionada con el gobierno debería, salvo contadas excepciones, estar disponible para quien la solicite y, tanto los periodistas como cualquier ciudadano debería poder hacer preguntas a sus políticos. La transparencia es, en este sentido, fundamental para el ejercicio de control del poder, porque permite el ejercicio público del poder y le da a la ciudadanía la información acerca de cómo se toman las decisiones, con qué motivaciones y qué fines se pretenden lograr. La transparencia posibilita la rendición de cuentas y el control de los gobernantes. La representación sometida a una puntual rendición de cuentas, ante y para el representado, es crucial. Finalmente, en este ámbito, entra en juego la rendición de cuentas del quehacer político al margen de la evaluación mediante el voto, lo que, si bien refiere una iniciativa que en alguna medida se ha venido atendiendo, en la mayoría de las democracias occidentales carece de la debida institucionalización.

Tolerancia Política, Pluralismo y Diversidad

Aunque la democracia se fundamenta en el gobierno de la mayoría, esto no significa que se deje de lado a la minoría. En una verdadera democracia, los derechos de todos los ciudadanos son iguales y deben respetarse independientemente de quién esté en el poder. Y aunque sus opiniones no hayan triunfado el día de las elecciones, siguen teniendo derecho a transmitirlas a los demás ciudadanos y al gobierno. Y esto es saludable, si no necesario. La democracia debe asegurar el pluralismo, la libertad y la diversidad. El pluralismo considera que esa diversidad de posturas, opiniones, preferencias, valores, identidades o ideologías no es algo negativo, sino que, al contrario, es un fenómeno que enriquece nuestras sociedades. Las democracias reconocen y celebran la diversidad y el pluralismo. Consideran que la pluralidad de experiencias, miradas y voces es lo que hace nuestras sociedades tan valiosas y les permite un desarrollo cultural y económico pleno. El pluralismo nos exige evitar posturas extremas que nieguen a los demás la posibilidad de pensar, sentir o vivir de manera distinta. Por el contrario, demanda de nosotros estar abiertas y abiertos al diálogo, a tolerar y respetar a quienes son diferentes y a quienes piensen de manera diferente. La tolerancia exige reconocer que los demás tienen el mismo derecho que nosotros (que uno mismo) para expresar sus opiniones y para buscar la realización de sus intereses, preferencias o ideologías. Ello implica que, aunque no compartamos esas ideas, aunque nos parezcan equivocadas, debemos respetarlas. Y debemos recordar siempre que lo que pensamos nosotros sobre lo equivocado de las ideas de los demás, estas personas probablemente piensan lo mismo sobre nuestras ideas. En este sentido, la democracia exige un poco de humildad por parte de cada persona, lo suficiente para reconocer que los demás tienen derecho a pensar de manera diferente a nosotros. La solidaridad es otro valor importante que caracteriza a las sociedades democráticas. La solidaridad nos pide ir un paso más allá de la tolerancia, para no sólo reconocer el derecho de los demás a pensar o vivir de manera diferente, sino a tratar de sentir algo de empatía, de “ponernos en los zapatos de los demás”, para entenderlos y aceptarlos.

Estado de Derecho y Control del Abuso de Poder

La democracia solo puede sobrevivir si todo el mundo se la cree: la ciudadanía, mediante su apoyo el día de las votaciones y el resto del año, y los políticos, cumpliendo las normas y trabajando para mejorar la vida de todos. Cuando un gobierno decide que está por encima de la ley, cuando los políticos creen que a ellos les corresponden otras normas, cuando las cuerdas del Estado se mueven para favorecer únicamente a un determinado segmento de la sociedad a expensas de otros, o cuando el dinero público se desvía hacia las cuentas de dirigentes corruptos y sus amigos, se produce un abuso de poder. Existen formas de proteger a la democracia contra estos abusos, pero no hay una manera de protegerla por completo. Distribuir los poderes entre las distintas ramas del gobierno facilita el que todos tengan que rendir cuentas, por ejemplo. Los jueces son como los árbitros: un órgano independiente que debe aplicar las reglas de la misma forma para todos. Al limitarse el poder, se garantiza que no existirán abusos en el ejercicio del mismo. De acuerdo con esto, los individuos podrán gozar de condiciones propias para el libre ejercicio de sus derechos individuales.

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Sistema Multipartidista y Elecciones Libres y Justas

La ciudadanía debe poder elegir el día de las elecciones, es decir, que debe haber más de un partido político que pueda participar libremente en la campaña electoral y convertirse en una opción. Y cuando ganan los partidos de la oposición, se produce un traspaso de poder y se renueva el debate público sobre cómo dirigir el país. El cambio debe considerarse una característica natural y saludable para la democracia. Puesto que la función del gobierno es servir al pueblo, y que la opinión pública cambia constantemente sobre todo tipo de cuestiones, es natural que las elecciones produzcan resultados diferentes en distintos momentos. Por lo tanto, es fundamental que estas elecciones se celebren de forma libre y justa. Esto significa que la gente recibe información buena y precisa antes de votar, y puede debatirla libremente. También significa que el día de las elecciones la gente tiene el mismo acceso a las urnas, que todos los votos tienen el mismo valor y que todos los votos se cuentan. Cuando las elecciones no salen como quieren quienes ocupan el poder, deben aceptarlas y dimitir. La transferencia pacífica del poder define el proceso democrático. La elección de una autoridad debe cumplir con una serie de requisitos y estándares para que sea considerada democrática. El proceso debe contar con la libre participación de las personas, quienes deben tener la oportunidad de elegir entre varias opciones (candidaturas, partidos y/o proyectos políticos). Quienes aspiran a ganar la elección deben, a su vez, poder compartir en condiciones de equidad por el apoyo ciudadano.

Libertad Económica y Derechos Humanos

En una democracia, una persona debe poder decidir lo que quiere hacer con su vida. Mientras respete las normas, el gobierno no debe indicarle lo que debe estudiar, el trabajo que debe aceptar o qué tiene que cultivar. Una Carta de derechos es una lista de los derechos y libertades que tienen las personas, como la libertad de expresión y la libertad de reunión. Muchos de los derechos protegidos por una carta de derechos son los llamados derechos humanos. Estos, son derechos que se considera que deben tener todas las personas independientemente del país en el que vivan, pero, se supone, que un sistema democrático debe proteger y promover estos derechos especialmente. La democracia como forma de gobierno es un punto de referencia universal para la protección de los derechos humanos; proporciona un entorno para la protección y la realización efectiva de los derechos humanos.

La Legitimidad de las Autoridades Democráticas

Un gobierno democrático debe contar con legitimidad. Eso significa que debe contar con el reconocimiento de las personas que están sujetas a sus decisiones y que son afectadas por sus consecuencias. La legitimidad supone que para un determinado momento se considera que ese gobierno, líder, partido o política es la mejor posible que se puede tener. En las democracias modernas, las personas reconocen como legítimo un gobierno que fue electo mediante unas elecciones libres, competitivas y justas, y cuanto ejerce el poder en beneficio de la comunidad y conforme a las reglas previstas para ello. Cuando eso sucede, las decisiones legítimas de los gobiernos legítimos son respetados y acatados por las personas, incluso cuando no están de acuerdo con todas ellas.

Para que la democracia exista y funcione, las autoridades deben contar con legitimidad de origen, a partir del cumplimiento con los mecanismos previstos para su elección, y de resultados, que deriva de su apego a la legalidad y de su capacidad de responder a las necesidades de la ciudadanía. La legitimidad es de origen cuando se refiere a la manera en la que las personas obtienen el poder. El politólogo español Juan J. Linz decía que la legitimidad es la “creencia de que las instituciones políticas existentes, a pesar de sus defectos y fallos, son mejores que otras que pudieran haber sido establecidas” y que, por lo tanto, depende no sólo del origen de la autoridad, sino también está vinculada a la evaluación del desempeño del gobierno: a su capacidad de responder a las demandas ciudadanas. Por ello, la legitimidad no es algo dado una vez por todas; ya que las y los ciudadanos pueden retirar ese reconocimiento a sus gobernantes y negarse a obedecer las decisiones de quienes ejercen el poder. Es decir, cuando las personas perciben que el gobierno actúa en contra de sus intereses y con frecuencia derivan en crisis políticas y sociales muy fuertes. Como puedes darte cuenta, la legalidad y la legitimidad de la autoridad son fundamentales para que las sociedades puedan vivir en paz, procesando las diferencias a través de los mecanismos institucionales que existen en las democracias.

La Democracia Representativa y la Calidad de la Acción

La forma del gobierno representativo que hoy se asimila al concepto de democracia nació enfrentada con la concepción clásica de ésta, es decir, del ciudadano activo participando directamente en los asuntos públicos de gobierno, se transitó a la figura del representante político que sustituiría a aquél, tanto en la integración de los órganos de gobierno como al momento de optar en torno a los asuntos de interés general. Entre los autores renacentistas, habría entonces de prevalecer un interés en la participación política del ciudadano ante la necesidad de construir una justificación teórica que reconociera un poder secular en manos de éste opuesto al predominio papal y al de la corona.

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Los regímenes políticos que han sido influenciados por las ideas que motivaron las revoluciones inglesa, norteamericana y francesa -e identificados a partir del siglo XVIII bajo el concepto de la democracia representativa- se han caracterizado por atender a cuatro principios básicos:

  • Quienes gobiernan son nombrados por elección con intervalos regulares.
  • La toma de decisiones de los gobernantes conserva un grado de independencia con respecto a los deseos del electorado.
  • Los gobernados pueden expresar sus opiniones y deseos políticos sin estar sujetos al control de los que gobiernan.
  • Las decisiones públicas se someten a un proceso de debate.

El modelo de democracia fundado en la representación política, ha girado en torno a la representación de los intereses de grupos, colectivos, sectores y facciones, tal y como los concebía el "Padre de la Constitución" norteamericana, James Madison. No obstante, es imprescindible distinguir que, alrededor del concepto de la representación política, se pueden identificar al menos cinco dimensiones no excluyentes cuya preponderancia de cada una ha estado determinada por diferentes circunstancias históricas concretas:

  • La representación asociada al término de autorización, donde el representante actúa en nombre del representado, siendo éste quién asume las consecuencias de los actos que ejecute aquél.
  • La representación sometida a una puntual rendición de cuentas, ante y para el representado.
  • La representación descriptiva, en la que prevalece algún grado de correspondencia entre las características personales e intereses laborales, profesionales o de asociación, entre representantes y representados.
  • La representación simbólica, basada en una identificación entre ambas partes fundamentalmente de tipo emocional.
  • La representación sustantiva, que tiene que ver con el contenido y la calidad de la acción del representante con respecto a los intereses del representado.

El meollo de la representación reside en el resultado verificable del quehacer del representante, es decir, lo fundamental aquí es el contenido de la acción; en ese sentido, la importancia de la representación sustantiva no debiera residir en el hecho de que una persona sea electa periódicamente, sino en la evaluación de cómo actúa ésta para promover y gestionar los intereses de quienes representa. En el marco del debate sobre el mandato y la independencia de los representantes frente a los representados, cabe añadir que a la dimensión sustantiva de la representación le subyacen algunas cuestiones básicas sobre las cuales es conveniente hacer algunas reflexiones. Inicialmente, cabe aludir al criterio racional del elector a partir del cual decide la elección del representante, donde entra en juego la consideración de aptitud para el desempeño del quehacer político; de este criterio derivará la idea de la capacidad del representante para cumplir las expectativas del elector. Asimismo, deben desempeñar un papel fundamental los intereses de los representados, siendo un referente central para la actuación del representante, lo que implica que éste no debe entrar en conflicto con la voluntad expresa de sus electores y, en caso contrario, debiera emitir una explicación pública de sus decisiones. De otra parte, están de por medio la titularidad de la representación -que, normativamente, ni se transfiere ni se renuncia mientras se está en funciones- y la acción deliberada del representante que debiera ser ajena a cuestiones fortuitas o caprichosas. Entre estas premisas, cabe entonces resaltar la materia prima sobre la cual opera el representante pues en ella radica en gran medida la complejidad de su tarea.

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