El llamado de Dios en nuestra vida comienza con una invitación. Entonces de una forma sencilla Jesús nos llama a todos a Seguirle y a hacer discípulos. Las Escrituras nos invitan a meditar en la verdad de Dios día y noche. La Biblia es más que literatura, historia o las crónicas de una nación; es la PALABRA escrita de DIOS para toda persona. Por medio de prepararnos, tomando acción con disposición y aplicando algunas claves prácticas, podemos hacer que declarar la Palabra sea nuestro estilo de vida.
La importancia de conocer y vivir las Escrituras
El primer paso esencial para prepararnos para declarar la Palabra de Dios es permitir que Su Palabra more en abundancia en nosotros. Toda la Escritura es inspirada por el Espíritu y beneficiosa para todo tipo de buenas obras que deben hacer los ministros, como enseñar y corregir. Cuando la Palabra de Dios entra en nuestros corazones y mentes, se convierte en nuestra fuerza y es nuestra arma cuando nos enfrentamos a la tentación de pecar o hacer el mal.
- Estudiar: Estudiar la Palabra de Dios significa que pasemos tiempo en oración y estemos atentos en obtener un mayor conocimiento sobre un personaje en particular, un tema, un pasaje o un libro de la Biblia.
- Memorizar: Memorizar las Escrituras produce en nosotros un pozo del que podemos beber continuamente, especialmente en los momentos en que no podemos leer nuestras Biblias.
- Meditar: La meditación abre el terreno del alma y permite que el agua de la Palabra de Dios se filtre profundamente.
Cómo aplicar la Palabra de Dios en la vida diaria
Aplicar la Biblia es el deber de todos los cristianos. "La aplicación" implica acción, y una acción obediente es el paso final para que la Palabra de Dios se haga vida en nuestras vidas. Para declarar la Palabra de Dios con autoridad y fe, primero debemos conocerla. Cuando te enfrentes a desafíos o situaciones difíciles, declara las promesas de Dios sobre esa situación.
Consejos prácticos para declarar la Palabra
Si deseamos que la Palabra "eche raíces" en nuestras vidas para que produzcamos una cosecha que agrade a Dios, debemos considerar, reflexionar y meditar sobre lo que leemos. Podemos seguir estos pasos para integrar la Palabra en nuestra cotidianidad:
| Acción | Propósito |
|---|---|
| Ser observador | Buscar maneras de ser de ayuda a las personas y entablar conversaciones. |
| Preparar un compartir | Tener listo un mensaje claro y breve de su historia de fe. |
| Hablar con fe | Elegir palabras de esperanza, evitando la duda o la negatividad. |
Cuando hablamos con fe, alineando nuestras palabras con la verdad de Dios, podemos presenciar transformaciones impactantes en nuestras circunstancias. El Espíritu nos guiará fielmente a la voluntad de Dios, haciéndonos hacer siempre lo que es correcto. Para empezar, ¿quién mejor que el Espíritu Santo que inspiró la Biblia, nos puede enseñar a vivir de acuerdo a todo lo que está escrito en ella?
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