Descubre la Guía Definitiva para la Amortización Contable de Activos con Factura ¡Paso a Paso!post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Seguramente te suena el concepto de amortización, lo habrás escuchado muchas veces en el ámbito empresarial, pero ¿sabes cómo funciona y cómo aplicarlo? En economía, el término amortización hace referencia a la reducción del valor de un activo o un pasivo con el paso del tiempo. Dependiendo de si estamos ante un activo (cualquier tipo de bien) o un pasivo (una deuda o una obligación) hablaremos, por una parte, de amortización en contabilidad, y por otra, de amortización financiera. En el ámbito de la contabilidad, la amortización se refiere al proceso de distribuir el costo de un activo intangible o tangible a lo largo de su vida útil estimada. La amortización es esencial para determinar los gastos operativos y calcular los ingresos netos de una empresa de manera más precisa. Es especialmente relevante para activos de larga duración, como maquinaria, edificios, vehículos, patentes y otros activos intangibles. El concepto de amortización hace referencia a la cuenta contable que asume la pérdida de valor de los activos, independientemente de la causa, que puede ser por depreciación por el paso del tiempo o bien por el uso. Así cedemos como gasto del ejercicio un porcentaje de su valor. Con las amortizaciones, el coste de una inversión se divide entre todos los años de uso, por ejemplo, cuando compramos un coche, lo vamos amortizando año a año.

Activos Amortizables: ¿Cuáles son?

Las empresas, para desarrollar su actividad, adquieren todo tipo de bienes que pasan a formar parte de su activo. Esos bienes constituyen el inmovilizado, que puede ser material (como un vehículo, una máquina o un ordenador) o inmaterial (como por ejemplo las patentes, el gasto en I+D+i, el fondo de comercio, o licencias de programas informáticos). Dentro del activo de las empresas, nos encontramos el inmovilizado, que está constituido por elementos patrimoniales tangibles e intangibles no destinados a la venta, que se utilizan en la actividad permanente y productiva de la empresa. La amortización de activos implica reflejar en la contabilidad de la empresa de forma periódica la depreciación del valor que experimentan a lo largo de su vida útil estos bienes.

Es importante diferenciar que los activos corrientes no se amortizan ya que no alcanzan más de un año de vida útil. Por lo que únicamente se amortizarán los activos no corrientes pertenecientes al inmovilizado. Por lo tanto, cualquier activo no corriente que se vea deteriorado, ya sea de manera natural o mediante otras causas, o bien su valor haya disminuido por su uso, son considerados activos amortizables. En resumen, cualquier inmovilizado que contribuya al desarrollo de tu actividad empresarial durante más de un año y no esté destinado a venderse se podrá amortizar y, por lo tanto, deducir.

Elementos Clave para la Amortización

A la hora de amortizar un bien, debes tener en cuenta varios aspectos fundamentales:

  • Precio de adquisición del bien: Es el costo original o el valor en el que se adquirió el activo, sin impuestos. La base de la amortización está constituida por el precio de adquisición del elemento, incluidos los gastos adicionales que se produzcan hasta su puesta en condiciones de funcionamiento, o por su coste de producción, excluido, en su caso, el valor residual.

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  • Vida útil: Es el período de tiempo durante el cual se espera que el activo sea utilizado y genere beneficios económicos. La vida útil puede variar según el tipo de activo y su desgaste esperado durante el término. Es el periodo de tiempo que el bien va a ser útil para la empresa.

  • Valor residual: Es el valor estimado del activo al final de su vida útil. Representa el valor que se espera que el activo retenga después de haber sido utilizado durante su vida útil.

  • Amortización acumulada: Es la cantidad que ya hemos amortizado hasta este momento.

  • Valor contable: Es el valor que tiene ese bien en un determinado momento (Precio de adquisición - Amortización acumulada = Valor contable).

Métodos Comunes de Amortización Contable

Existen varias formas para reflejar en la contabilidad de una empresa la amortización de sus activos. Hay varios tipos de amortización utilizados en contabilidad y finanzas. A continuación, te mostramos las diferentes maneras de agrupar las amortizaciones:

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Amortización Lineal (o Constante)

El más común es la amortización lineal, que distribuye el costo de manera uniforme a lo largo del tiempo. Este método contable es utilizado para distribuir el costo de un activo tangible a lo largo de su vida útil. Este enfoque implica asignar una cantidad constante de gasto de amortización en cada período contable. Para calcularlo, se divide el costo inicial del activo por su vida útil estimada en términos de períodos contables. Este método es especialmente útil para activos cuyo valor disminuye de manera uniforme con el tiempo, como maquinaria o vehículos. Lineal o constante: la depreciación de los activos se produce de manera igual y repetida año tras año, y se distribuye en función de los años útiles asignados al activo. Con la amortización lineal, se amortiza el valor del activo con un porcentaje anual fijo o con un importe anual fijo durante el período de amortización.

La fórmula general para la amortización lineal es: Amortización contable = (Precio adquisición / Vida útil).

Ejemplo práctico: Un activo fijo tiene un costo de adquisición de $100 000. Su vida estimada es de ocho años. Utilizando la amortización lineal, el cálculo anual sería $100 000 / 8 años = $12 500 al año. La evolución del valor contable sería la siguiente:

Año Amortización Anual Amortización Acumulada Valor Contable Final
0 - $0 $100 000
1 $12 500 $12 500 $87 500
2 $12 500 $25 000 $75 000
3 $12 500 $37 500 $62 500
4 $12 500 $50 000 $50 000
5 $12 500 $62 500 $37 500
6 $12 500 $75 000 $25 000
7 $12 500 $87 500 $12 500
8 $12 500 $100 000 $0

Amortización Decreciente

La amortización decreciente es un método de depreciación utilizado en contabilidad y finanzas para calcular la disminución del valor de un activo a lo largo del tiempo. Este método de amortización asigna la mayor parte del costo de un activo en los primeros años de su vida útil. Esto significa que en los primeros períodos de vida útil del activo, la cantidad de depreciación es mayor, y a medida que pasa el tiempo, disminuye. En este caso, se aplica un porcentaje al valor pendiente de amortizar, valor que va disminuyendo en cada ejercicio.

Amortización por Suma de Dígitos

Para calcular el gasto anual se recurre a la “suma de dígitos”. Se debe sumar cada año de vida de manera correlativa. Por ejemplo, si amortizamos en 5 años, se recurre a la siguiente suma de dígitos: 1+2+3+4+5.

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Amortización por Unidades Producidas

Depende de la producción de unidades sobre la vida útil del bien. Este es un método más especializado que considera el uso real del activo.

Proceso Paso a Paso para Amortizar un Activo

La amortización en contabilidad se realiza con carácter anual: en cada ejercicio la empresa debe registrar la efectiva depreciación del activo durante el periodo. A continuación, se detalla una guía para llevar a cabo la amortización de un activo:

  1. Identificar las facturas de inmovilizado correctamente: Es vital para su registro contable. No es extraño que determinadas facturas de inmovilizado se contabilicen como gastos en un ejercicio, cuando deberían ser activos amortizables.

  2. Registrar el activo y abrir una cuenta de amortización asociada: Una vez identificada la factura del inmovilizado, se procede a su registro en el balance. Paralelamente al registro contable del inmovilizado, debemos abrir una cuenta de amortización asociada para ir acumulando la depreciación.

  3. Determinar los elementos clave del activo: Esto incluye el precio de adquisición, la vida útil estimada y, si aplica, el valor residual. La amortización comenzará para el inmovilizado material e inversiones inmobiliarias desde su puesta en condiciones de funcionamiento.

  4. Elegir un método de amortización: Selecciona el método que mejor se adapte al tipo de activo y a la política contable de la empresa (lineal, decreciente, etc.).

  5. Calcular la cuota de amortización anual: En cada cierre de ejercicio, se calcula la parte del costo del activo que se asignará como gasto de amortización para ese período.

  6. Verificar el estado del inmovilizado: De cara al cierre del ejercicio y antes de calcular las amortizaciones, debemos verificar que los inmovilizados que se encuentran contabilizados en el activo del balance se encuentran en la empresa y están operativos. Debemos realizar esta comprobación, ya que la empresa puede haberse deshecho de determinados inmovilizados por averías u obsolescencia.

  7. Registrar la amortización: Contabiliza el gasto de amortización en la cuenta de resultados y la amortización acumulada en el balance. Las pymes suelen determinar las cuotas de amortización al final del ejercicio.

Los programas de contabilidad modernos suelen disponer de módulos específicos para el tratamiento del inmovilizado y sus amortizaciones. Esto facilita la gestión de las amortizaciones y genera confianza en el proceso del cálculo de la cuota de amortización.

Implicaciones Fiscales de la Amortización

Las amortizaciones tienen una gran importancia en la empresa, por lo que deben ser calculadas con rigor para no distorsionar el resultado contable y fiscal. ¿Sabías que puedes deducirte las amortizaciones? Una vez tengas clara esta norma, podrás deducirte aquellas cantidades declaradas en concepto de amortización de los elementos que se hayan visto depreciados.

Dependiendo de la forma jurídica y tu régimen de tributación deberás basarte en una tabla de amortización u otra. Según la Ley del Impuesto sobre Sociedades (LIS), la depreciación será efectiva cuando se practique conforme a alguno de los métodos establecidos en la LIS y desarrollados reglamentariamente. Para ello, se establecen las tablas de amortización, con coeficientes lineales y periodos de amortización máximos, estableciendo la libertad de amortización para algunos bienes de escaso valor. Además de la amortización según las tablas establecidas en la LIS, en donde se aplican los coeficientes de amortización fijados en la tabla recogida en el artículo 12.1 a) de la ley, hay otros métodos de amortización que se pueden aplicar.

Es importante mencionar que el artículo 7 de la Ley 16/2012, de 27 de diciembre, estableció para los contribuyentes que no cumplían los requisitos para ser considerados de empresas de reducida dimensión, una limitación a la deducibilidad de la amortización contable del inmovilizado material, intangible y de las inversiones inmobiliarias en los ejercicios 2013 y 2014 de hasta el 70 por 100 del importe que hubiera resultado fiscalmente deducible. La amortización contable que no resultó fiscalmente deducible (el 30 por 100) se puede deducir desde 2015 de forma lineal durante un plazo de diez años u, opcionalmente, durante la vida útil del elemento patrimonial. Las empresas de reducida dimensión pueden acogerse a la libertad de amortización si cumplen determinadas condiciones.

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