La declaración anual es una obligación fiscal que deben cumplir los contribuyentes en México que hayan obtenido ingresos durante el año fiscal anterior y se presenta antes del 30 de abril del siguiente año. Aunque presentar dicha declaración puede parecer difícil y abrumador, es importante recordar que la declaración anual puede ser una oportunidad para obtener un reembolso de impuestos o para reducir la cantidad que se debe pagar al Servicio de Administración Tributaria (SAT).
¿Quiénes están obligados a presentar la declaración anual?
De manera general, todas las personas físicas que obtengan ingresos deben presentar la declaración anual ante el SAT, salvo que se trate de ciertos ingresos exentos. Debes presentar tu declaración anual si durante el ejercicio obtuviste ingresos por:
- Sueldos y salarios: Si excedieron los $400,000 MXN anuales, si tuviste dos o más empleadores simultáneamente, si dejaste de trabajar antes del 31 de diciembre o si recibiste ingresos por indemnización o jubilación.
- Servicios profesionales: Aquellos que trabajan por cuenta propia y emiten recibos de honorarios.
- Actividades empresariales: Incluye plataformas tecnológicas, región fronteriza y RIF con coeficiente de utilidad.
- Arrendamiento: Por cobrar rentas de casas, departamentos o locales comerciales.
- Otros conceptos: Intereses, dividendos o enajenación de bienes.
Pasos para realizar tu declaración anual
Para hacer tu declaración, necesitas tener tu RFC y una contraseña o e.firma vigente. Sigue estos pasos para cumplir con tu obligación:
- Ingresa al Portal del SAT: Entra a sat.gob.mx, busca "Declaraciones" y posteriormente da clic en la opción "Presenta tu Declaración Anual para personas físicas".
- Accede al sistema: Ingresa con tu clave del Registro Federal de Contribuyentes (RFC), contraseña o e.firma.
- Realiza la declaración: Selecciona el ejercicio, tipo de declaración "Normal" y el periodo del ejercicio. Es fundamental que verifiques el tipo de ingreso que debes declarar de acuerdo al Régimen Fiscal en que estás inscrito.
- Verifica la información precargada: Aparecerá un desplegado con información precargada basada en datos que ya tiene el SAT, como facturas, sueldos y salarios. Cabe señalar que puedes editar la información para que concuerde con tu documentación fiscal.
- Valida tus deducciones personales: La información de tus deducciones aparecerá precargada. En caso de que falte alguna, puedes agregarla.
- Envía y obtén el acuse: Una vez capturados y verificados los datos, el sistema calculará el saldo a favor o a cargo. Envía la declaración y guarda tu acuse de recibo.
Deducciones personales: tu oportunidad de obtener saldo a favor
Las deducciones personales son gastos que la legislación permite aplicar contra nuestros ingresos. Si tuviste gastos médicos, dentales, hospitalarios, colegiaturas, transporte escolar o aportaciones a tu Afore, puedes incluirlos para reducir tu base gravable. Si pagaste estos gastos con medios electrónicos (tarjeta o transferencia), declarar se convierte en una oportunidad para que el SAT te devuelva el ISR que te retuvieron de más durante el año.
Opciones ante un saldo a favor
En el apartado de "Determinación" podrás saber si tienes saldo a favor y elegir entre las siguientes opciones:
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- Compensación: Puedes dejarlo en el SAT para usarlo posteriormente para pagar algún saldo.
- Devolución: Entra a un proceso de devolución automática; para ello, es necesario que esté registrada una cuenta CLABE Interbancaria a tu nombre.
¿Qué pasa si tengo saldo a cargo?
En caso de que resulte un saldo negativo, tendrás que pagar el monto correspondiente al SAT. Los contribuyentes pueden pagar en una sola exhibición o solicitar el pago en parcialidades de hasta 36 meses, considerando el pago del 20% inicial y el resto con los intereses aplicables.
Recomendaciones importantes
El SAT detecta tus ingresos automáticamente, pero si los datos precargados son incorrectos, tú eres quien carga con las consecuencias si la declaras sin revisarla. Antes de enviar, descarga tus documentos de respaldo como recibos de nómina y constancias de retención. Recuerda que no presentar a tiempo tiene un costo real, ya que puedes hacerte acreedor a multas, sanciones y recargos por mora.
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