Las diferencias físicas entre el hombre y la mujer son las que aseguraron la subsistencia de la especie durante su evolución. El hombre y la mujer se caracterizan por una diferencia física principal que consiste en el sexo biológico, es decir, el sexo con el que nace un individuo y que está determinado por los cromosomas de las células, los genitales y las hormonas. Puede ser de sexo femenino con cromosomas XX y ovarios, o masculino con cromosomas XY y testículos, entre otros aspectos físicos.
Llamamos característica a cada una de las cualidades que posee una persona y que sirve para identificarla respecto a otras. Las características físicas son aquellas cualidades exteriores de un animal humano, las cuales sirven para diferenciarlo del resto de sus semejantes. Si queremos enumerar las características físicas de una persona, haremos referencia a su altura, su contextura, su color de pelo y de ojos, su piel, entre otros rasgos.
Variabilidad y distinción individual
Aunque la especie humana sea un conjunto de individuos muy diferenciados del resto de formas animales, también es posible encontrar variaciones en prácticamente todos los rasgos. De hecho, que dos personas sean idénticas es la excepción, no la norma. Incluso entre gemelos monocigóticos, pequeñas mutaciones y variaciones en la expresión de genes y en el aprendizaje de conductas hacen que sean distinguibles.
Las diferencias físicas pueden ser reconocidas mediante mediciones objetivas, ya que se encuentran en la forma y tamaño de los distintos órganos del cuerpo, o bien en biomarcadores que dan información sobre el funcionamiento del organismo. Para describir a una persona, es posible considerar elementos como:
- Forma del rostro: Define muy bien una cara.
- Nariz y mentón: La barbilla puede ser cuadrada, alargada o redonda, y la nariz da mucha personalidad.
- Rasgos distintivos: Cicatrices, lunares, pecas, manchas en la piel, tatuajes o piercings.
- Detalles capilares: Peinado, color de ojos y pestañas.
- Complexión y postura: La altura, la postura general y la forma de los hombros.
Comparación facial forense y análisis técnico
En el campo de la Identificación Facial, la “Comparación Facial Forense” (CFF) comprende el proceso manual de comparar dos o más imágenes para determinar si corresponden a la misma persona. El propósito es determinar la identidad de un sujeto o, si no hay correspondencia, excluirlo. Los expertos realizan una comparación exhaustiva en busca de consistencias e inconsistencias en la morfología facial: formas, contornos, ángulos, medidas y proporciones.
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Métodos de comparación
Actualmente existen diversos métodos para realizar estas comparaciones:
- Comparación holística: Todos los rasgos faciales son evaluados simultáneamente.
- Foto-antropometría: Utiliza puntos antropométricos para medir distancias y proporciones entre puntos de referencia.
- Análisis morfológico: Método sistemático en el que se describen y comparan las características del rostro.
- Superposición: Proceso de solapamiento entre dos imágenes alineadas (especialmente en 2D-3D) para compararlas visualmente mediante barridos, fundidos o alternancias.
En términos de las últimas investigaciones cuantitativas, la evaluación de imágenes faciales usando fisionomía 3D presenta los resultados más prometedores. Estos métodos se basan en la adquisición de un modelo facial 3D, que posteriormente es comparado con las fotografías cuestionadas, solventando la mayoría de las limitaciones asociadas a la comparación de imágenes bidimensionales.
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