Comparación Impactante de la Inflación entre Países: Datos y Análisis que Debes Conocerpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El alza de precios sigue siendo un tema preocupante para algunas de las principales economías de América Latina. La inflación es uno de los principales factores económicos que afectan la vida cotidiana de las personas, y su impacto varía considerablemente según el contexto económico de cada país.

Situación Actual de la Inflación en América Latina

Según un estudio de Bloomberg, en Brasil, la inflación ya se ubica en 5.48% interanual, mientras que Argentina continúa su camino a la desaceleración (55.9% interanual en marzo), aunque el índice de precios al consumidor arrojó un valor mensual mucho más alto que el de los últimos meses, al sorprender al mercado con un 3.7%. En México, la inflación interanual volvió a ubicarse por debajo del 4% en marzo (3.8%). Banxico, el banco central mexicano, espera que la inflación general converja a la meta de 3% hacia el tercer trimestre de 2026. En tanto, en Colombia, el dato inflacionario de marzo fue mejor al esperado (5.09% interanual, contra una previsión de 5.15%), mientras que en Chile se mantuvo dentro de la expectativa (4.9%). Los países en los que la preocupación crece son Bolivia y Venezuela.

  • Bolivia: Los precios tuvieron alza interanual de 14.6% en marzo y acumulan un movimiento ascendente de 5% en el primer trimestre del año (entre enero y marzo de 2024 la inflación acumulada en Bolivia era de 0.74%).
  • Venezuela: Entre enero y febrero la inflación acumulada llegó a 37.7%, mientras que la cifra interanual llega a 136%, según marcan las estadísticas que publica el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF).

Según los datos más recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI), publicados en octubre de 2024, Argentina se posiciona como el segundo país con la tasa de inflación más alta del mundo, alcanzando casi un 230%. Por su parte, Venezuela ocupa el sexto puesto, marcando su undécimo año consecutivo con una de las tasas de inflación más altas a nivel global. Aunque la situación sigue siendo crítica, la inflación en Venezuela ha experimentado una notable disminución en comparación con años anteriores, cuando en 2018 superó los 65,000% y en 2023 llegó al 337,5%.

La inflación en América Latina puede estar relacionada con factores como la devaluación de las monedas, la oferta y la demanda, la geopolítica y los shocks externos. Puede tener un impacto significativo en la población, especialmente en los grupos más vulnerables, debido a la pérdida del poder adquisitivo.

Inflación en los Países de la OCDE

En un nuevo boletín sobre el comportamiento de la inflación interanual en los 38 países del bloque de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la organización informó que este indicador tuvo una leve caída en enero de este año, pasando de 9.4%, cifra registrada en diciembre de 2022, a 9.2 por ciento.

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"Se registraron descensos en la inflación entre diciembre de 2022 y enero de 2023 en la mitad de los países miembros, en comparación con dos tercios entre noviembre y diciembre de 2022", se lee en el informe. En cuanto a cuáles son los países que aún no ceden en la subida precios de la economía, la OCDE mencionó que las tasas de inflación más altas se registraron en Hungría, Letonia, Lituania y Turquía (todos ellos por encima de 20 %).

Uno de los datos positivos que más resalta el organismo internacional es la bajada de la inflación energética. "Tras el pico observado en junio de 2022, la inflación energética siguió cayendo en la OCDE, aunque a un ritmo más lento que el mes anterior. Alcanzó 16.4 % en enero de 2023, su nivel más bajo desde marzo de 2021, frente al 18.2 % de diciembre de 2022".

Según la OCDE, la caída de la inflación de la energía se debió en parte al cambio de política en los Países Bajos (introducción de un precio tope para la energía) e Italia (disminución del precios regulados de productos energéticos). En Bélgica, Dinamarca, Italia y Turquía, la desaceleración de los precios de la energía en enero de 2023 se explicó en gran medida por el fuerte aumento del índice de precios al consumidor de la energía en enero de 2022 (es decir, efecto de base). La inflación de alimentos en el bloque se redujo a 15.2%, desde 15.6% en diciembre de 2022, mientras que la inflación excluyendo alimentos y energía se mantuvo estable", explicó.

Inflación en el G7 y G20

En el reporte de los países que hacen parte del G7, en enero de 2023, la inflación se mantuvo prácticamente estable en su conjunto, con algunas excepciones según se indicó.

La presión inflacionaria, aumentó en Alemania, Japón y, en menor medida, en Francia, mientras que se mantuvo prácticamente estable en Estados Unidos. Italia registró un marcado descenso, mientras que Canadá y el Reino Unido registraron caídas significativas pero menos sustanciales.

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"En el G20, la inflación interanual se mantuvo prácticamente estable y alcanzó 8.4% en enero de 2023. La inflación disminuyó en Indonesia y Sudáfrica, pero aumentó en Argentina, China e India.

Impacto de la Pandemia y Políticas Económicas

El daño a la cadena de suministro por la pandemia originada por el COVID-19 incidió en una disminución de la oferta global, por lo que, insuficiencias en la producción tuvieron repercusiones en la economía mundial. A partir del primer trimestre del 2020, las economías de todo el mundo iniciaron una desaceleración en su actividad debido al confinamiento generado por la pandemia del COVID-19.

En varias economías, como la de Estados Unidos de Norteamérica, se implementaron políticas monetarias y fiscales expansivas para tratar de evitar una caída drástica del desempleo y la producción, mientras que, en economías como la mexicana, el banco central implementó una política monetaria expansiva pero no se aplicó una policía fiscal expansiva como tal, acercándose a una posición o efecto más cercano al crowdingin (efecto atracción). La coyuntura era más complicada puesto que los cambios de gobierno y política económica en México y Estados Unidos fueron motivo de incertidumbre en la economía de ambos países; la crisis mundial causada por la pandemia de COVID-19 solo aumentó el estancamiento económico y provocó aumento de las tasas de inflación y desempleo.

Políticas monetarias y/o fiscales expansivas para estimular la economía y el empleo, traen consigo el riesgo de generar inflación sin que forzosamente haya un efecto positivo o significativo en evitar el incremento del desempleo; por tanto, se puede presentar la situación de generar una alta inflación sin tener un beneficio en el nivel de empleo.

Análisis Comparativo de Inflación y Desempleo: México vs. Estados Unidos

Se busca evidenciar si los niveles de inflación y desempleo en Estados Unidos y México difieren y, por tanto, si se explica el haber implementado políticas monetarias y fiscales expansivas en el caso del primero y, sólo una política monetaria expansiva en el caso del segundo. Tanto México como Estados Unidos, necesitan implementar estrategias para controlar tasas de inflación y desempleo para tener una mejor administración y creación de nuevas políticas económicas que beneficien su desarrollo.

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Para el caso de Estados Unidos, antes de la crisis y confinamiento por la pandemia, el desempleo había llegado a un mínimo con una tasa del 3.5% en enero del 2020, mientras que la tasa de inflación se encontraba en 1.7% en la misma fecha; los efectos de la pandemia de inmediato se dejaron sentir al pasar la tasa de desempleo a un 14.7% para el primero de abril y la inflación a una tasa del 0.99%, la menor del periodo. Ante la situación del desempleo y paro de la economía, la aplicación de medidas fiscales por el gobierno estadounidense al canalizar recursos directamente a la población, así como una baja de tasas por parte de la Reserva Federal buscó generar demanda para evitar una disminución mayor de la producción y el empleo; las consecuencias fueron que la tasa de desempleo para diciembre de 2020 bajó hasta un 6.7% y la inflación tuvo un repunte alcanzado un nivel del 1.9%.

Para el caso de México la relación no es tan constante como en el caso de Estados Unidos. En México es clara la relación inversa entre la tasa de desempleo e inflación entre enero de 2016 (con un desempleo de 4.1% e inflación de 2.6%) y agosto de 2017 (con un desempleo del 3.3% y una inflación del 6.6%). Posteriormente, no es tan evidente la relación, puesto que el desempleo se mantiene en un rango de 3.2 y 3.6% en el periodo de septiembre 2017 y marzo de 2020 sin una clara tendencia; mientras que la inflación tuvo una tendencia a la baja y pasó de 6.3% en septiembre 2017 a 3.2% en marzo de 2020.

Como se mencionó, es más marcada la relación inversa en el primer país mencionado, ya que la correlación entre las variables es de -0.56, mientras que en México es de -0.47 la correlación entre el desempleo e inflación.

Coeficientes Paramétricos y Componentes Suavizados
País Intercepto Suavizado (Desempleo) Correlación (Desempleo e Inflación)
Estados Unidos 7.375 Ondulada, relación inversa -0.56
México [Valor] Inicialmente inversa, luego positiva (estanflación) -0.47

Los resultados de la investigación son consistentes con lo encontrado por Vijay et al. El resultado obtenido en el análisis de Estados Unidos coincide con los resultados de Singh et al. (2010), Mazumder (2011) y Behera et al. (2017), puesto que evidencian la existencia de la curva de Phillips en el corto plazo.

Para el caso de México, los resultados van en línea con lo sostenido por Bresser-Pereira (2020), debido a que darle una posición especial a la restricción fiscal resulta efectivo en economías que no muestren una clara evidencia de la curva de Phillips, porque tendrían el riesgo de alcanzar altas tasas de inflación por el gasto excesivo sin lograr alcanzar pleno empleo. La evidencia encontrada para México de una confirmación de curva de Phillips, coincidiría con la postura Reinhart (2022), ya que una política fiscal expansiva pudiere no tener efectos significativos en el empleo, por lo que más gastos y deterioro fiscal por parte del gobierno tendría un impacto significativo en la inflación más que en el empleo.

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