¡Descubre Cómo la Inflación Está Transformando Economías Mundiales! Comparación Impactante Entre Paísespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El objetivo de este trabajo es analizar la relación entre los niveles de inflación y desempleo al inicio de la pandemia (2016-2020), tanto de México, como de Estados Unidos de Norteamérica y evaluar si existe una diferencia de dicha relación entre ambos países; lo anterior, con el fin de justificar sus políticas monetarias y fiscales implementadas en la pandemia para mitigar el impacto en el desempleo.

La coyuntura era más complicada puesto que los cambios de gobierno y política económica en México y Estados Unidos fueron motivo de incertidumbre en la economía de ambos países; la crisis mundial causada por la pandemia de COVID-19 solo aumentó el estancamiento económico y provocó aumento de las tasas de inflación y desempleo.

En varias economías, como la de Estados Unidos de Norteamérica, se implementaron políticas monetarias y fiscales expansivas para tratar de evitar una caída drástica del desempleo y la producción, mientras que, en economías como la mexicana, el banco central implementó una política monetaria expansiva pero no se aplicó una policía fiscal expansiva como tal, acercándose a una posición o efecto más cercano al crowdingin (efecto atracción).

El daño a la cadena de suministro por la pandemia originada por el COVID-19 incidió en una disminución de la oferta global, por lo que, insuficiencias en la producción tuvieron repercusiones en la economía mundial. De tal forma que, a partir del primer trimestre del 2020, las economías de todo el mundo iniciaron una desaceleración en su actividad debido al confinamiento generado por la pandemia del COVID-19.

Es decir, se busca evidenciar si los niveles de inflación y desempleo en Estados Unidos y México difieren y, por tanto, si se explica el haber implementado políticas monetarias y fiscales expansivas en el caso del primero y, sólo una política monetaria expansiva en el caso del segundo.

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Tanto México como Estados Unidos, necesitan implementar estrategias para controlar tasas de inflación y desempleo para tener una mejor administración y creación de nuevas políticas económicas que beneficien su desarrollo.

En todo caso, políticas monetarias y/o fiscales expansivas para estimular la economía y el empleo, traen consigo el riesgo de generar inflación sin que forzosamente haya un efecto positivo o significativo en evitar el incremento del desempleo; por tanto, se puede presentar la situación de generar una alta inflación sin tener un beneficio en el nivel de empleo.

La relación entre la inflación y el desempleo fue planteada por Phillips (1958) a través del análisis de los salarios nominales y el desempleo en Reino Unido, al evidenciar una relación negativa no lineal entre ambas variables.

Sin embargo, a pesar de que es posible afrontar un nivel de inflación un poco mayor para reducir el desempleo, como sugieren Samuelson y Solow (1960), Friedman (1968) argumentaba que este efecto era de corto plazo, puesto que empezaban a coexistir el desempleo y alta inflación en la década de los setenta.

Al respecto, en la India, estudios como los de Singh et al. (2010), Mazumder (2011) y Behera et al. (2017) evidencian la existencia de la curva de Phillips en el corto plazo. Por su parte, Vijay et al. (2021) analizaron que, a pesar del paquete de estímulo fiscal y monetario para afrontar la crisis económica por COVID-19, las economías india y británica no experimentaron una mejoría económica; esta situación es explicada por Loayza y Pennings (2020) al afirmar que las políticas convencionales para incentivar la demanda pueden no ser efectivas cuando hay una crisis por factores tanto de la oferta como de la demanda.

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Los resultados del estudio de Vijay et al. También, Hayat et al. (2021) analizan los vínculos causales entre la inflación, la tasa de interés y el crecimiento económico en Pakistán, bajo la influencia de la pandemia de COVID-19; los resultados de sus pruebas de causalidad de Granger multiescala y wavelet exponen que la relación causal entre las variables en cuestión no es la misma en todos los escenarios temporales, siendo que es unidireccional a corto y mediano plazo y bidireccional para el largo plazo.

En este sentido, también coincide Kollmann (2021), pues muestra que la compensación de los cambios en la oferta y la demanda agregada explica la estabilidad de la inflación de la Eurozona frente al COVID-19. De igual manera, se indica que la demanda agregada inducida por COVID-19 y los cambios en la oferta fueron persistentes.

También se identifica una contracción de la oferta agregada como la fuerza dominante que impulsa la fuerte caída del PIB de la Eurozona en 2020. Por otro lado, Bonam y Smadu (2021) encontraron que, tras una pandemia, la tendencia de la inflación cae significativamente por debajo de su nivel inicial durante más de una década. Cuanto más prolongadas y graves son las pandemias, más pronunciados y persistentes son los efectos negativos asociados a los de la inflación.

Se concluye que esto podría no aplicarse en la actual pandemia debido a las nuevas políticas para afrontar este fenómeno, desde el lado fiscal como monetario. Además, Moran et al. (2022) concluyen que a la pandemia de COVID-19 se le ha asociado a un aumento fuerte en la incertidumbre macroeconómica en Canadá, confirmando otros resultados que muestran grandes aumentos similares de incertidumbre en Estados Unidos y otros países.

Echarte et al. (2022) sostienen que los bancos centrales han aplicado una política monetaria expansiva desde antes de la pandemia, aunque la crisis sanitaria y económica de COVID-19 impulsó los programas de compra de activos. Tras la recesión generada por la pandemia en 2020, se inició una nueva fase caracterizada por las bajas tasas de interés y las inyecciones de liquidez.

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Estas políticas se extendieron a los mercados financieros y están provocando una mayor inflación. No obstante, Echarte et al. (2022) afirman que las políticas estabilizaron la situación a corto plazo, pero si continúan indefinidamente existe el riesgo de sobre endeudamiento, errores de inversión y alta inflación en el futuro. Aunado a lo anterior, Blundell et al.

Se emplea el método desarrollado por Vijay et al. Para el caso de Estados Unidos, antes de la crisis y confinamiento por la pandemia, el desempleo había llegado a un mínimo con una tasa del 3.5% en enero del 2020, mientras que la tasa de inflación se encontraba en 1.7% en la misma fecha; los efectos de la pandemia de inmediato se dejaron sentir al pasar la tasa de desempleo a un 14.7% para el primero de abril y la inflación a una tasa del 0.99%, la menor del periodo.

En la figura 1, es evidente como mientras la tasa de desempleo va a la baja -de 4.8% a 3.5%- la inflación va al alza -de 1.4% a 1.7%-, inclusive, llegando a ser de hasta 2.1%. Ante la situación del desempleo y paro de la economía, la aplicación de medidas fiscales por el gobierno estadounidense al canalizar recursos directamente a la población, así como una baja de tasas por parte de la Reserva Federal buscó generar demanda para evitar una disminución mayor de la producción y el empleo; las consecuencias fueron que la tasa de desempleo para diciembre de 2020 bajó hasta un 6.7% y la inflación tuvo un repunte alcanzado un nivel del 1.9%.

Para el caso de México la relación no es tan constante como en el caso de Estados Unidos. En México es clara la relación inversa entre la tasa de desempleo e inflación entre enero de 2016 (con un desempleo de 4.1% e inflación de 2.6%) y agosto de 2017 (con un desempleo del 3.3% y una inflación del 6.6%).

Posteriormente, no es tan evidente la relación, puesto que el desempleo se mantiene en un rango de 3.2 y 3.6% en el periodo de septiembre 2017 y marzo de 2020 sin una clara tendencia; mientras que la inflación tuvo una tendencia a la baja y pasó de 6.3% en septiembre 2017 a 3.2% en marzo de 2020.

En la figura 3 se observa la relación del desempleo y la inflación tanto de Estados Unidos como de México; como se mencionó, es más marcada la relación inversa en el primer país mencionado, ya que la correlación entre las variables es de -0.56, mientras que en México es de -0.47 la correlación entre el desempleo e inflación.

En el primer rubro de los resultados mostrados en la tabla 1 se muestran los valores del coeficiente paramétrico representado por el término de intercepto; los demás rubros muestran las cifras para los componentes suavizados (desempleo). El coeficiente de 7.375 para Estados Unidos implica que la curva parece ser más ondulada que en el caso de México.

Las funciones suavizadas se presentan en la figura 4; cabe señalar que el modelo encontró la serie de funciones más adecuada para unir cada nodo mediante el método de spline cúbico. Si bien la relación entre el desempleo y la inflación no es lineal, en Estados Unidos (parte izquierda) sí refleja la relación inversa entre las variables con ligeras partes de correlación positiva entre niveles de 0% y 7% de desempleo, como lo muestran ciertas partes ascendentes de la curva suave.

La curva suavizada ajustada para México si bien al principio muestra una relación inversa entre las variables, cambia a una tendencia con pendiente positiva incrementándose tanto el desempleo como la inflación. La tendencia ascendente en la curva, a partir de un nivel de desempleo del 4% e inflación de casi 3%, indica una tendencia estanflacionaria en la economía; la curva suavizada ajustada proporciona una clara indicación de una relación positiva entre la inflación y el desempleo en la fase final de la gráfica.

Los resultados de la investigación son consistentes con lo encontrado por Vijay et al. El resultado obtenido en el análisis de Estados Unidos coincide con los resultados de Singh et al. (2010), Mazumder (2011) y Behera et al. (2017), puesto que evidencian la existencia de la curva de Phillips en el corto plazo.

Para el caso de México, los resultados van en línea con lo sostenido por Bresser-Pereira (2020), debido a que darle una posición especial a la restricción fiscal resulta efectivo en economías que no muestren una clara evidencia de la curva de Phillips, porque tendrían el riesgo de alcanzar altas tasas de inflación por el gasto excesivo sin lograr alcanzar pleno empleo.

La evidencia encontrada para México de una confirmación de curva de Phillips, coincidiría con la postura Reinhart (2022), ya que una política fiscal expansiva pudiere no tener efectos significativos en el empleo, por lo que más gastos y deterioro fiscal por parte del gobierno tendría un impacto significativo en la inflación más que en el empleo.

Además, conforme a lo sostenido por Echarte et al. Las cifras posteriores al inicio de la pandemia dejan ver lo anterior, puesto que la inflación anual en los meses de enero a junio 2022 en México fue menor a la de Estados Unidos en el mismo periodo; inclusive, el máximo de inflación anual en México fue de 8.7% en 2022, mientras que en Estados Unidos fue de 9%.

Por lo que, la inflación en México hubiera alcanzado los dos dígitos si hubiese habido una política fiscal expansiva además de la monetaria. También, con respecto a la relación entre desempleo e inflación, es claro que Estados Unidos y México son países muy distintos y con escalas de economía diferentes, es necesario profundizar el estudio de la relación de dichas variables en otros países desarrollados y en desarrollo, porque podría explicarse la relación entre desempleo e inflación dependiendo del tipo de economía y grado de desarrollo que se tenga.

La inflación entre los 38 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) registró una variación anual de 6% en 2023, que confirma una moderación desde el pico alcanzado al cierre de 2022, cuando llegó a 9.4 por ciento. La fluctuación interrumpió tres meses consecutivos de descensos.

En el desagregado del comparativo final del 2023, se observa que 14 países registraron también repuntes, incluido México mientras 21 miembros observaron moderaciones y tres se mantuvieron sin cambios. La gran mayoría de los países, esto es 37, registraron variaciones de inflación general inferiores a 10%, excepto en Turquía, que alcanzó una fluctuación de 64.8% anual.

Expertos de la entidad ya habían explicado en su reporte trimestral Interim Economic Outlook, que algunos factores que contribuyeron a la desinflación el año pasado, comenzaron a revertirse mientras otros son vulnerables a la geopolítica, el clima extremo o eventos impredecibles. Se refieren en específico a los precios internacionales de energía y alimentos.

“Como la inflación sigue por encima del objetivo y el crecimiento de los costos laborales unitarios se mantienen por arriba de niveles compatibles con los objetivos de inflación, sigue siendo demasiado pronto para confirmar si ha terminado el episodio inflacionario que inició en el 2021”, sentenciaron.

En su comparativo anual, la Organización desagrega los datos en función de la inflación de alimentos y la de energéticos. La inflación promedio de energéticos entre los países del conglomerado fue negativa en 2.3% anual.

El pico de inflación de energéticos para los países OCDE se alcanzó en junio de 2022, cuando registraron una variación anual de 40.7% en el índice de precios y para enero de 2023 llegó a 16.4 por ciento.

En este comparativo de energéticos, México se mantuvo entre los países con la inflación de energéticos más baja, pero observó un primer repunte tras ocho meses de registros negativos.

La información de la OCDE muestra que 22 de los 38 miembros registraron variaciones negativas de la inflación de energéticos, donde la más alta fue de 30% en la República Checa.

La inflación promedio de alimentos en la OCDE al cierre del 2023 fue de 6.7% anual.

Relación entre Inflación y Crecimiento Económico bajo Diferentes Regímenes de Política Monetaria

En la presente sección se explora la naturaleza de la relación entre inflación y crecimiento utilizando la taxonomía provista por las diferentes combinaciones de política provista en cuanto al régimen de tipo de cambio, el grado de apertura de la cuenta de capital y la autonomía monetaria.

En primer lugar se explora a profundidad la relación entre ambas variables a nivel agregado, tanto para la muestra global de países como la submuestra de países latinoamericanos, sin restricción alguna sobre el rango de las dos variables consideradas.

Posteriormente, se repite el análisis de regresión pero restringiendo las muestras a fin de sucesivamente excluir de ella a las observaciones cuya inflación es extrema en el sentido de que rebasa ciertos rangos.

Dichos rangos se van acotando a la baja de manera progresiva en cada ronda de estimación de los coeficientes de correlación a partir de los datos de panel. Como se mencionó, las observaciones extremas en el panel de datos sesgan los coeficientes de correlación estimados.

Una alternativa para corregir dicho sesgo es hacer el análisis estadístico con base en una transformación de las variables iniciales, que reduzca el efecto de las observaciones o valores extremos. Para el presente estudio se adoptó el procedimiento de sustituir la medición usual de la inflación anual del índice de precios al consumidor (π) por su transformación no lineal que se identifica usualmente como una medición del impuesto inflacionario [π/(1 + π)].

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