Descubre Qué es el Pasivo a Corto Plazo y Cómo Impacta tus Finanzaspost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La contabilidad implica el uso de un gran número de términos especiales. Entre los más utilizados están el activo y el pasivo. Cabe señalar que se usan tanto en la ejecución de numerosos documentos, incluido el tradicional balance, como en el discurso ordinario de contables y economistas. Por lo tanto, tiene sentido considerar el significado de cada palabra con más detalle.

¿Qué son los Activos?

En términos sencillos, un activo es un recurso capaz de generar ingresos. El término se refiere a todo tipo de bienes, tanto materiales como inmateriales. Los activos tangibles incluyen propiedades, equipos y vehículos, y los intangibles incluyen dinero o derechos de autor.

Para clasificar los activos se utilizan diferentes atributos que se enumeran en la siguiente sección. Aquí también es necesario mencionar una de sus principales características: la presencia del valor inicial que se refleja en el balance de la empresa.

Tipos de Activos

Como se ha señalado, los activos son los bienes de una entidad económica, y una variedad de ellos se clasifican según tres parámetros principales. El primero de ellos es la funcionalidad. Según este parámetro se distinguen los siguientes tipos de activos:

  • Activos materiales. Se trata de propiedades (terrenos, edificios), productos, equipos, transporte, materias primas para la producción.
  • Intangible. Ejemplos ilustrativos de este tipo de activos son las marcas, las licencias, las patentes y los derechos de autor.
  • Financiera. Un recurso sencillo y claro que se expresa en forma de activos dinerarios y no dinerarios, así como de deudas de las contrapartes.

El segundo criterio de clasificación es la participación en el proceso de producción. En este caso se distingue entre activos corrientes y no corrientes. Los primeros se utilizan en las principales actividades económicas de la empresa. Los activos corrientes incluyen:

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  • Dinero en cualquier forma
  • Inversiones a corto plazo
  • Inventarios de producción en forma de materias primas, existencias y productos acabados
  • Deudas de los deudores en el plazo de un año
  • El IVA que es objeto de compensación

Los activos no corrientes intervienen muchas veces en las operaciones de una empresa. Transfieren el valor al precio de los bienes de forma gradual, a través de la depreciación. A pesar de la complejidad de la definición, los ejemplos de activos no corrientes proporcionan una imagen clara de la esencia del término. Incluyen edificios, inversiones a largo plazo, equipos y activos intangibles.

El último criterio de división en tipos es la fuente de formación de los activos. Según este parámetro, se clasifican en activos brutos y netos. La adquisición de los primeros implica el uso de fondos propios o prestados. La compra de este último implica el uso de recursos exclusivamente propios.

En la literatura temática se pueden encontrar otros dos tipos de activos: los activos ocultos y los activos imaginarios. El primero se refiere a los activos que no se reflejan en el balance. Por ejemplo, el gasto corriente en la compra de una licencia sin ningún resultado.

Los activos imaginarios son activos que figuran en el balance pero que no tienen valor real. Un ejemplo típico es la deuda que no se va a devolver. La mayoría de los activos falsos se cancelan posteriormente.

¿Qué son los Pasivos?

El pasivo se refiere a los gastos de la empresa destinados a la formación de activos, así como a las obligaciones de una entidad empresarial frente a las contrapartes que actúan como acreedores.

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Ejemplos de pasivos son:

  • Impuestos
  • Hipotecas y préstamos al consumo
  • Dinero prestado
  • Varios tipos de bienes

El último punto requiere una explicación aparte. La cuestión es que cualquier propiedad es tanto un activo como un pasivo de una empresa, dependiendo de la naturaleza de su uso práctico. Por ejemplo, la compra de un departamento conlleva gastos y es un pasivo. Pero en el caso de alquilarlo, genera ingresos y se convierte en un activo.

El ejemplo muestra la diferencia entre un activo y un pasivo. La relación entre ambos se muestra claramente, y se explica con más detalle a continuación.

Tipos de Pasivos

La clasificación de los pasivos se basa en dos criterios básicos. La primera es la naturaleza de la formación. Según este parámetro, los pasivos se dividen en las siguientes categorías:

  • Patrimonio y reservas. Se trata de capital fundacional, fondos de acumulación, ganancias retenidas y otras fuentes similares de formación de activos.
  • Pasivo de una empresa. Se dividen en dos grupos más: pasivos a corto plazo que vencen en un año y pasivos a largo plazo con un periodo de cierre de más de 12 meses. Ejemplos de pasivos financieros de una organización son los atrasos de préstamos, los pagos de impuestos diferidos, las deudas con las contrapartes, etc.

Los pasivos se dividen en tres categorías según su reconocimiento en el balance y su necesidad de reembolso:

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  • Imaginario. Similar al activo, registrado en el balance, pero ya cerrado o que no requiere reembolso.
  • Escondido. Deudas que existen, pero que, por la razón que sea, no figuran en el balance. Normalmente se contabiliza en el siguiente periodo contable.
  • Actual. Un tipo de pasivo común que existe realmente y se muestra en el balance.

Pasivos a Corto Plazo: Una Visión Detallada

Como propietario de una empresa, probablemente te hagas acreedor a algunos pasivos al administrar tu negocio. Independientemente de lo que vendas o haga en tu empresa, necesitarás capital para realizar tus operaciones. Es posible que ya tenga algo de capital disponible, pero en muchos casos, tendrá que conseguir financiación de una fuente externa, como un banco o un prestamista.

Dicho esto, no todos los pasivos o deudas para tu empresa son iguales. En la contabilidad empresarial, un pasivo es cualquier obligación legalmente vinculante de pagar dinero o activos a otra parte. En otras palabras, es una deuda para las empresas. Existen dos tipos de pasivos en la contabilidad empresarial: pasivos corrientes y pasivos no corrientes o a largo plazo.

A continuación, se presentan algunos ejemplos de pasivos corrientes:

  • Salarios a pagar: es el monto total de ingresos acumulados que los empleados han ganado pero que aún no han recibido.
  • Intereses a pagar: Las empresas suelen utilizar el crédito para comprar bienes y servicios.
  • Ingresos no devengados: se trata de la obligación de una empresa de entregar bienes o servicios en una fecha futura después de haber recibido el pago por adelantado.
  • Pasivos de operaciones discontinuadas: este es un pasivo único. Las empresas deben contabilizar el impacto financiero de una operación, división o entidad que actualmente se encuentra en venta o que se vendió recientemente.

Por otro lado, un pasivo a largo plazo es dinero adeudado con una fecha de vencimiento superior a un año. Al igual que con los pasivos corrientes, los pasivos a largo plazo también se registran en el balance de tu empresa. Se pueden clasificar varios tipos de pasivos como de largo plazo. Los pasivos son fundamentales para las empresas.

Los gestores recurren habitualmente a la deuda para comprar activos, financiar la investigación y el desarrollo y generar capital de explotación, ya que suele ser la forma más barata y eficaz de recaudar fondos. Los pasivos a largo plazo generalmente implican la distribución de los pagos a lo largo del tiempo.

Ni los pasivos corrientes ni los de largo plazo son “mejores” que los demás. Dicho esto, los pasivos corrientes tendrán el mayor impacto en el flujo de efectivo de tu empresa. Con su fecha de pago más corta, tendrás que gastar el efectivo disponible de tu empresa para cumplir con las obligaciones actuales.

Importancia de los Pasivos Financieros

Los pasivos financieros son de mucha importancia dentro de la organización, porque son deudas de la empresa y si no se cumplen en su pago con las entidades de crédito o las entidades bancarias, existe un riesgo latente de pérdidas; es capital que debemos contemplarlo dentro de la contabilidad, ya que de no hacerlo, podría traer fuertes consecuencias para tu empresa.

Por lo general, todas las compras que realiza una empresa son a crédito. Al efectuarse la compra, el negocio adquiere una responsabilidad por pagar, la cual debe liquidarse en algún momento o fecha futura.

A continuación, se presentan algunos tipos de cuentas relacionadas con pasivos:

  • Proveedores: en esta cuenta se registran los aumentos y disminuciones derivados de la compra de mercancías, únicamente a crédito, ya sea documentado o no.
    • Se carga: del importe de los pagos parciales o totales a cuenta o en liquidación del adeudo con proveedores.
    • Se abona: del importe de su saldo acreedor, que representa la obligación de la empresa de pagar a sus proveedores por las compras de mercancías a crédito, documentadas o no.
    • Tipo de saldo: acreedor.
  • Acreedores diversos: en esta cuenta se registra los aumentos y disminuciones derivados de las compras de conceptos distintos a las mercancías o la prestación de servicios, los préstamos recibidos y otros conceptos de naturaleza análoga.
    • Se carga: del importe de los pagos parciales o totales a cuenta, o en liquidación, del adeudo por la compra de bienes o servicios a crédito sin garantía documental, o por los préstamos recibidos.
    • Se abona: del importe de su saldo acreedor, que representa la obligación de pagar por las compras de conceptos distintos a las mercancías a crédito sin garantía documental, o por los préstamos recibidos.
    • Tipo de saldo: acreedor.
  • Documentos por pagar: en esta cuenta se registran las operaciones que quedan garantizadas con títulos de crédito a cargo del negocio, tales como letras de cambio, pagarés, etc.
    • Se abona: cada vez que se pague o se cancele uno de estos documentos.
    • Tipo de saldo: acreedor.
  • Impuestos por pagar: en esta cuenta se registran los aumentos y disminuciones derivados de los impuestos y derechos a cargo de la entidad, de las cuales está sujeta. Representa la obligación de la empresa de contribuir con el estado, mediante el pago de impuestos.
    • Se carga: del importe de los pagos efectuados para liquidar los impuestos y derechos a cargo de la empresa.
    • Se abona: del importe de las provisiones efectuadas por el cálculo de los impuestos y derechos de que la empresa es sujeto.
    • Tipo de saldo: acreedor.
  • IVA por pagar o IVA trasladado: en esta cuenta se registran los aumentos y las disminuciones de la obligación que las autoridades imponen a la empresa para retener impuesto al valor agregado (IVA) por la venta de mercancías o la prestación de servicios, y posteriormente efectuar el entero correspondiente, previa disminución del IVA pagado en la adquisición de mercancías, bienes o servicios.
    • Se carga: del importe del IVA que se genere por una devolución, rebaja o descuento sobre venta, o por la cancelación de una.
    • Se abona: dada su naturaleza, esta cuenta no tiene saldo, toda vez que al finalizar el ejercicio, se salda ya sea contra el IVA acreditable o contra los impuestos por pagar.
    • Tipo de saldo: acreedor.

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