La reforma fiscal es un instrumento que es usado por los gobiernos para cambiar el sistema tributario.
En un contexto globalizado y en constante cambio, las reformas fiscales en México han cobrado una importancia significativa, afectando a diversos sectores económicos y, en particular, a los profesionales encargados de la contabilidad y la administración. Estas reformas no solo tienen repercusiones en la recaudación fiscal, sino que también imponen nuevas normativas que modifican el marco en el que operan empresas e individuos.
Las reformas fiscales en México han sido una constante en las últimas décadas, impulsadas por la necesidad del gobierno de fortalecer su base recaudatoria, combatir la evasión fiscal, y adaptarse a las dinámicas económicas internacionales. Entre las reformas más destacadas se encuentra la implementación de la Miscelánea Fiscal 2022, que trajo consigo cambios en el Régimen Simplificado de Confianza, modificaciones en la declaración anual para personas físicas, y un mayor control sobre la facturación electrónica.
Impacto en la Recaudación y el Gasto Público
La severa crisis económica de los últimos dos años ha puesto en evidencia -una vez más-, la fragilidad de las finanzas públicas en México, caracterizada, entre otras cosas, por una muy baja capacidad de recaudación tributaria. Los reducidos ingresos tributarios se han parcialmente compensado mediante los recursos extraordinarios que la producción y exportación de petróleo le proporciona al fisco federal -notablemente por la vía de los ingresos no tributarios: i.e., en particular el derecho ordinario sobre hidrocarburos- y la limitada colocación de deuda pública, en particular la interna.
El estancamiento de la carga tributaria ha significado que el equilibrio en las finanzas públicas de los últimos años, se haya logrado principalmente mediante la contención del gasto público, particularmente el de inversión. El relativamente reducido gasto público es inferior al indispensable para atender adecuadamente en cantidad y calidad las necesidades de la población en materia social y generar las condiciones para un mejor funcionamiento de la economía y mayores ritmos de crecimiento en el país.
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Como resultado de la insuficiencia de gasto público, adecuadamente financiado con ingresos tributarios crecientes, se ha ido construyendo, a lo largo de los años, un déficit acumulativo de desarrollo económico, que ya ha puesto en entredicho las posibilidades de crecimiento económico y desarrollo social en el país en los años por venir. El vacío que dejó la inversión pública no fue colmado por la privada. El resultado de todo ello es el relativo estancamiento de la economía mexicana. El crecimiento promedio anual del PIB por persona en el periodo 1983-2009 no superó 0.5% en términos reales, en comparación con el promedio superior a 3.2% registrado entre 1933 y 1982.
La posibilidad de que en México se de una recuperación económica sólida, sostenida, acelerada y duradera en los años por venir está, en lo fundamental, determinada por la existencia de un Estado fiscalmente fuerte. Un Estado que pueda promover, orientar, estimular y actuar efectivamente en la promoción de la economía, el bienestar social y la distribución más equitativa los beneficios del crecimiento de la economía. Los países con más alto desarrollo económico y bienestar social, presentan, en común, la característica de altos niveles de recaudación tributaria.
En efecto, los países de la OCDE recaudan, en promedio, 25% del PIB por concepto de ingresos tributarios. Aunque el rango es bastante amplio. Por ejemplo, para 2007, Dinamarca recaudó 46% del PIB; Suecia, Francia, España y Nueva Zelanda alrededor de 34%. México, por su parte, tan sólo 10%, también muy por debajo de Brasil (que recauda más de 30% del PIB), Chile (22%) y Argentina (20%), economías con similar nivel de desarrollo.
El incremento de los ingresos tributarios en México es fundamental para ampliar el desarrollo social, aunque a la par, debe darse en sintonía con la promoción del crecimiento y la competitividad de la economía en los mercados mundiales. Existen diferentes ejemplos, principalmente en las economías del Este asiático -Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Malasia, entre otras-, pero también de América Latina -Brasil y Chile-, de cómo es posible construir un sistema tributario y promotor del crecimiento y desarrollo económico.
Desafíos y Oportunidades para Contadores y Administradores
Las reformas fiscales han transformado profundamente el panorama contable en México. Los contadores, quienes desempeñan un papel crucial en el cumplimiento de las obligaciones fiscales, han tenido que adaptarse rápidamente a los cambios normativos. Uno de los cambios más significativos es la obligación de utilizar la facturación electrónica, la cual ha evolucionado con el tiempo para incluir nuevos requisitos de información y validación.
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Además, las reformas han introducido nuevas reglas para la deducibilidad de ciertos gastos, lo que ha obligado a los contadores a estar más atentos a las operaciones financieras de sus clientes. Un caso emblemático es el de una empresa manufacturera en el Estado de México, que tuvo que reestructurar su departamento contable para cumplir con las nuevas normativas fiscales. Esta empresa, que anteriormente gestionaba gran parte de su contabilidad de manera manual, se vio obligada a adoptar un sistema de gestión contable digital para poder cumplir con las exigencias de la facturación electrónica y los reportes fiscales.
Las reformas fiscales no solo afectan a los contadores, sino que también tienen un impacto directo en la administración de las empresas. Con las reformas fiscales recientes, los administradores han tenido que adoptar un enfoque más proactivo en la gestión de los recursos financieros y humanos de la empresa.
Además, la administración debe ser capaz de anticiparse a los cambios fiscales y adaptar sus planes financieros en consecuencia. Un ejemplo claro de cómo las reformas fiscales han afectado la administración de empresas en México se observa en el sector de servicios.
Los cambios constantes en el entorno fiscal representan un desafío considerable para los contadores y administradores en México. La complejidad de las reformas fiscales ha hecho que la educación continua sea esencial para los profesionales de la contabilidad y la administración. La educación continua no solo es crucial para mantenerse actualizado, sino que también es una herramienta clave para enfrentar los desafíos que surgen de las reformas fiscales.
A pesar de los desafíos que representan las reformas fiscales, también existen oportunidades para los profesionales de la contabilidad y la administración. El entorno fiscal cada vez más complejo ha dado lugar a nuevas áreas de especialización para los contadores y administradores. Las empresas, conscientes de la importancia de cumplir con las normativas fiscales, están dispuestas a invertir en servicios especializados que les permitan cumplir con las regulaciones y, al mismo tiempo, optimizar sus operaciones.
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Para ilustrar el impacto de las reformas fiscales en el ámbito empresarial, es útil analizar casos específicos de empresas que han enfrentado estos desafíos y han encontrado formas innovadoras de adaptarse. Un caso notable es el de una cadena de tiendas de retail en el norte de México, que enfrentó dificultades significativas para cumplir con los nuevos requisitos de facturación electrónica. La empresa decidió invertir en un sistema integral de gestión empresarial que no solo cumplía con las normativas fiscales, sino que también mejoraba la eficiencia operativa en todas sus tiendas.
Evolución de la Política Tributaria en México
El problema de la baja carga tributaria en México es un asunto añejo y, junto con la concentración de las rentas públicas en manos federales y la abultada aportación al total de los tributos que hace la Ciudad de México, donde se concentra el domicilio fiscal de muchos de los contribuyentes, han caracterizado el sistema impositivo mexicano a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI. En este período, se han llevado a cabo diversas reformas tendientes al incremento de la recaudación tributaria, aunque con resultados bastante limitados.
Durante el desarrollo estabilizador, una de las prioridades del gobierno del presidente Adolfo López Mateos (1958-1964) fue incrementar, y de manera sustancial, la capacidad recaudatoria en México. Se entendía que la baja presión tributaria era un serio obstáculo para el desarrollo del país. En el documento Política económica nacional, preparado en 1958 por Antonio Ortiz Mena, se señalaba que "la política tributaria se ha caracterizado hasta ahora principalmente por dos rasgos definitivos: impuestos relativamente bajos y regresividad de los mismos." Y se proponía toda una serie de medidas para superar dichos rasgos.
En 1960 el gobierno mexicano contrató a Nicolás Kaldor, destacado economista británico, para que preparara un estudio sobre la Reforma Fiscal Mexicana. En sus conclusiones y recomendaciones, presentadas en dicho año, destacaban:
- El sistema tributario es ineficiente e injusto
- La recaudación es excesivamente baja (de las más bajas del mundo), lo que obliga a frenar el gasto social e imponer restricciones severas a la política monetaria
- El problema de fondo está en la escasa base gravable derivada del hecho de que una parte sustancial del ingreso nacional recibe un trato privilegiado
- El trato privilegiado que recibe una parte sustancial del ingreso nacional, especialmente el proveniente del capital, reduce la capacidad de recaudación
- La necesidad de revisar a fondo los diversos subsidios y estímulos con el afán de eliminarlos o reducirlos
En suma, se señalaba la "...necesidad urgente de una reforma radical y general del sistema impositivo en México... los ingresos corrientes provenientes de los impuestos son inadecuados para las necesidades... de un desarrollo acelerado. El ingreso fiscal... es alrededor de 9% del Producto Nacional Bruto (PNB) y se encuentra entre los más bajos del mundo" concluye el estudio.
También en 1960, dentro del programa Alianza para el Progreso, que promovió el gobierno de Estados Unidos, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), elaboró y presentó el Plan de Acción Inmediata. Entre otras cosas, se pretendía elevar a más del doble la carga tributaria en algo menos de diez años, es decir, llevarla a 19.8% en 1970.
A pesar de las diferentes reformas a los diversos tributos que se hicieron en 1961 y en 1964, la recaudación del gobierno federal en 1970 fue de 8.9% del PIB, muy por debajo de las metas planteadas en 1960 e igual al porcentaje que en ese año preocupó a Nicolás Kaldor, pero diez años después, y luego de varias modificaciones que buscaban elevar la recaudación federal.
Con el gobierno del presidente Luis Echeverría se renovaron los esfuerzos para aumentar los ingresos tributarios del gobierno federal. En los primeros años se hace un nuevo intento de modificaciones a las leyes (se les llamó adecuaciones fiscales), pero fue poco lo que se logró: un aumento de 3 a 4% en el Impuesto a los Ingresos Mercantiles (IIM) y, con ello, una mayor armonía tributaria entre el gobierno federal y las entidades federativas, pues se subscribió un acuerdo de coordinación con ellas.
Hubo, también, varios aumentos a diversos impuestos indirectos a productos específicos y ajustes al Impuesto Sobre la Renta (ISR). Posteriormente, durante el gobierno del presidente José López Portillo se buscó aumentar los ingresos al introducir el Impuesto al Valor Agregado (en sustitución del IIM), que sirvió de base para el actual sistema de coordinación fiscal entre la federación y las entidades federativas. También se hicieron cambios al ISR, para incorporar los efectos que sobre los ingresos de las personas y de las empresas tiene la inflación y se eliminó, en parte, el carácter celular (cada tipo de ingreso tenía su propio impuesto) que el régimen tributario tenía.
Se fueron sumando los ingresos de diferente origen para globalizarlos y hacer una sola declaración anual de ISR. Con esas modificaciones, la recaudación tributaria del gobierno federal no disminuyó a pesar de las fuertes presiones inflacionarias. Aunque tampoco aumentó: se mantuvo en torno a 10% del PIB.
A partir de 1982, después de la crisis de la deuda externa, el gobierno del presidente Miguel de la Madrid sometió a la sociedad y su aparato productivo, a un severo ajuste externo y fiscal que tuvo como objetivo principal crear el excedente necesario para continuar pagando cabal y puntualmente la deuda externa del país. Con ello -se pensaba en el gobierno-, se podría regresar a los mercados de capital internacionales para, así, recobrar el crecimiento económico. La estrategia no rindió los resultados esperados. Más bien se convirtió en una "política económica del desperdicio." Y la deuda externa como porcentaje del PIB no disminuyó.
A finales de la década de los años ochenta, ya con el gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari, se modifica una vez más el ISR para adaptarlo a una economía abierta con tasas semejantes a las de Canadá y Estados Unidos -lo que entrañó ajustes a la baja en las tasas-, y, entre otras cosas, se llevó a cabo: la eliminación progresiva de los impuestos al comercio con el exterior; también se eliminan muchas de las bases especiales de tributación que existían para una serie de sectores productivos (las que prácticamente las mantenía exentos del ISR); se intensifica la fiscalización; se unifica el IVA a una sola tasa de 10% -en lugar de la más alta que existía-, incluyendo la zona fronteriza; y se establece un esquema tributario para la repatriación de capitales.
Durante los primeros años del gobierno del presidente Ernesto Zedillo, la producción y exportación de petróleo le dio margen al gobierno federal para introducir ciertos alicientes tributarios para paliar los efectos de la crisis económica de 1995-1996 (el llamado "error de diciembre"). También se estableció el régimen para pequeños contribuyentes (Repecos) y se elevó a 15% la tasa del IVA -con tasa cero a alimentos y medicinas-. Posteriormente, en 1999, se aprueban por el Congreso de la Unión una serie de medidas tributarias con un claro afán recaudatorio. Entre otras, se eliminan o disminuyen ciertos privilegios fiscales (se acota la consolidación de resultados fiscales para los grupos empresariales, se elimina la deducción inmediata de las inversiones, se limita el subsidio a investigación y desarrollo en las empresas); la tasa del ISR a personas físicas sube a 40% y la de las morales a 35%, más 5% a las utilidades distribuidas.
No obstante estas reformas, en 1999 la OCDE señaló que "... México tiene por lejos uno de los ingresos tributarios más bajos en relación al PIB entre los países de la OCDE... la baja capacidad para recaudar ingresos limita severamente la esfera del gasto público, incluyendo áreas donde el potencial para el beneficio social es muy alto."
Durante el gobierno del presidente Vicente Fox se envía al Congreso de la Unión una propuesta de cambios en materia tributaria. Algunas modificaciones propuestas fueron aprobadas y otras no. En cuanto al ISR, se aprueba reducir las tasas para personas físicas (de 40 a 32%) y morales (de 35 a 32%), se elimina la retención de 5% sobre utilidades distribuidas y se reintroduce la deducción inmediata de las inversiones. En IVA, se propuso eliminar las exenciones a alimentos, medicinas, libros, revistas y periódicos. Esto último no fue aprobado.
En los años que van del presidente Felipe Calderón se ha buscado introducir algunos cambios: se establece el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), que reemplazó el Impuesto al Activo (IMPAC) y que, en principio, podría reemplazar al ISR en 2011. También se introduce el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE) y, recientemente, en 2009, se eleva a 16 la tasa del IVA y ligeramente las tasas del ISR para personas físicas y morales.
A lo largo de los años, la baja carga tributaria ha significado recurrir a otras fuentes de financiamiento para complementar el gasto público, entre otras: el crédito externo, el crédito interno y el encaje legal.
Implicaciones Sociales de la Reforma Fiscal
Desde una perspectiva general, se han tomado algunas medidas que eventualmente podrían contribuir o facilitar el establecimiento de un sistema de seguridad social universal, como la expansión de la cobertura del Seguro Popular, del Seguro de Vida para Amas de Casa y la Pensión para Adultos Mayores. Asimismo, la mayor carga tributaria ha recaído en gran parte sobre los contribuyentes cautivos que conforman la economía formal, lo que fomenta la evasión fiscal y la informalidad.
Se podría decir que en términos generales esta reforma fiscal no ha contribuido a sentar bases más firmes para una mayor movilidad social intergeneracional en México.
Entonces, ¿cómo serían la reforma hacendaria y del sistema de seguridad social que necesita el país para promover la igualdad de oportunidades, la movilidad social, y con ello un crecimiento económico sostenido e incluyente?
Herramientas y Recursos del SAT
El Registro Federal de Contribuyentes es un elemento clave cuando se habla de reformas y cambio tanto en personas físicas y morales. El SAT ofrece diversos recursos y herramientas para facilitar a los contribuyentes el cumplimiento de sus obligaciones fiscales. Un factor primordial en la determinación de la obligación fiscal es la suma de los ingresos obtenidos por personas físicas y morales. El cumplimiento de las obligaciones fiscales es un pilar fundamental para la recaudación en México.
Con la digitalización de los procesos fiscales, el SAT se ha visto en la necesidad de aumentar sus herramientas de supervisión para detectar inconsistencias y posibles irregularidades de manera automatizada.
Tabla Comparativa de Recaudación Tributaria en Países de la OCDE (2007)
| País | Recaudación Tributaria (% del PIB) |
|---|---|
| Dinamarca | 46% |
| Suecia | 34% |
| Francia | 34% |
| España | 34% |
| Nueva Zelanda | 34% |
| México | 10% |
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