Descubre las Impactantes Consecuencias del Déficit Fiscal en México que Nadie te Cuentapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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En México, la reducción del déficit del sector público ha sido un objetivo permanente de la política económica desde el 1 de diciembre de 1982, cuando se instrumentó el Programa Inmediato de Reordenación Económica (PIRE). El fundamento teórico de las medidas de saneamiento fiscal impulsadas por el gobierno desde aquel entonces se encuentra en el denominado enfoque fiscal de la inflación. De acuerdo con éste, una de las principales fuentes de inestabilidad en los precios radica, precisamente, en un déficit público persistente y excesivo.

Por supuesto, además de inflación, un déficit fiscal de magnitud considerable engendra una deuda pública creciente. Asimismo, el déficit y la deuda consolidada del gobierno pueden conducir no sólo a problemas de liquidez y de solvencia, sino a incrementos en los impuestos que desincentiven el consumo, la inversión privada y el crecimiento económico en el largo plazo.

La finalidad del presente trabajo consiste en analizar a grandes rasgos la problemática fiscal del país, la necesidad de una reforma hacendaria que fortalezca la recaudación y amplíe la base gravable, y los efectos de una caída en el déficit público sobre las tasas de interés, el tipo de cambio, la inflación y el crecimiento económico. Adicionalmente, se hace una reflexión acerca de los principios fundamentales que podrían orientar una reforma del sistema hacendario en nuestro país.

Efectos del Déficit Fiscal: Una Revisión Teórica

Las corrientes teóricas sobre los efectos del déficit fiscal en la economía son esencialmente cuatro:

  • La keynesiana.
  • La de la equivalencia ricardiana.
  • La tradicional.
  • La del riesgo país.

En esencia, la teoría keynesiana establece que una política fiscal expansiva alimenta la demanda agregada y estimula, por esa vía, el crecimiento de la economía. Algunos estudios recientes señalan que la política fiscal surte efectos positivos en la actividad económica solamente cuando la deuda gubernamental se ubica en niveles relativamente bajos.

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De acuerdo con la teoría de la equivalencia ricardiana (ER), un aumento o disminución del déficit fiscal no surte efecto alguno sobre las tasas de interés ni sobre el crecimiento de la economía. La explicación de ello radica en que los agentes económicos saben que una política fiscal expansiva desemboca en una mayor deuda pública y, eventualmente, en incrementos impositivos para hacer frente a los crecientes pasivos del gobierno.

Por otra parte, la llamada teoría tradicional, señala que una expansión del déficit fiscal eleva tanto los precios como las tasas de interés y desincentiva, por ese medio, el crecimiento de la economía. Asimismo, al aumentar los rendimientos en moneda doméstica se propicia una mayor entrada de inversión extranjera de cartera y una apreciación del tipo de cambio.

La cuarta corriente teórica incorpora la variable riesgo país en el análisis, por lo cual podría llamársele teoría del riesgo país de la política fiscal. Esa vertiente de pensamiento establece que un mayor déficit fiscal, aun cuando efectivamente presiona las tasas de interés a la alza y el nivel de actividad económica a la baja, no induce una apreciación, sino una depreciación de la moneda doméstica.

Déficit Fiscal y Deuda Pública en México: Un Análisis de Datos

Con la finalidad de estabilizar los precios y las tasas de interés, crear condiciones más propicias para que la economía crezca y revertir la tendencia de crecimiento de la deuda pública, el gobierno federal se ha venido empeñando en cerrar gradualmente la brecha entre el gasto y los ingresos públicos. El esfuerzo de saneamiento fiscal referido ha permitido que la deuda pública neta total descienda de manera sostenida -como porcentaje del PIB- a partir de mediados de la década de los noventa.

Es importante precisar que, en 2005, el déficit público y los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP, en lo sucesivo) representaron 0.2 y 1.7% del PIB del país, respectivamente. Asimismo, en el año referido, la deuda pública y el SHRFSP alcanzaron una magnitud equivalente a 21.9 y 37.5% del PIB, respectivamente.

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Durante décadas se discutió si México debía o no mantener un bajo déficit fiscal, por las consecuencias que tiene. Ante la falta de una recaudación suficiente para que el Estado logre mantener el gasto público en infraestructura, educación, salud, seguridad nacional, seguridad pública, los gobiernos tenían la disyuntiva de aumentar el circulante, la deuda pública o bajar el gasto. Ninguna era popular.

Con AMLO las cosas cambiaron, el gasto público se utilizó como detonador de prebendas sociales con fines electorales, se decidieron obras sin planeación y sin costos, se revirtió la reforma energética y se paralizó la inversión privada en el sector, si bien creció el salario mínimo al separarse de multas, y se incrementó la masa salarial con las dádivas, al final cayó el sistema nacional de salud, fracasó y se desmoronó el sistema educativo, la inversión crece gracias a remesas e inversiones de nearshoring. No crecemos más porque no hay infraestructura, ni electricidad suficiente para mantener el desarrollo.

El gobierno rompió con las finanzas sanas. En 2024 tendremos el mayor déficit fiscal del sexenio, al subir al 5.4 por ciento del PIB, y que hasta 2022 era alto, de 3.2 por ciento, pero hoy, ampliamente rebasado. Al efecto se contrató deuda por un billón 737 mil millones de pesos, es decir, casi el 20 por ciento del gasto público se pagará con deuda.

El Banco de México y la Inflación

La inflación baja y estable que ha prevalecido en México (y en el mundo industrializado) durante los dos decenios del presente siglo ha sido atribuida, por una parte, a las virtudes de la autonomía del Banco Central y, por otra, a la disciplina fiscal del gobierno mexicano (y a la de los gobiernos del resto del mundo).

En efecto, dadas ciertas condiciones iniciales (plena utilización de los recursos productivos, inelasticidad del ahorro, exogeneidad total del gasto público, por citar sólo algunas), cualquier estímulo fiscal de la demanda agregada impedirá usos productivos alternativos de los insumos y de los capitales existentes y el choque de demanda será absorbido por los precios nominales.

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Carranza estableció normas que, al mismo tiempo, inhabilitaban a los bancos, incautándolos, y condenaban a los movimientos sociales que amenazaban a la marcha económica del país. Promulgó un decreto que abrogaba la legislación bancaria vigente, es decir, la Ley General de Instituciones de Crédito de 1897 y las reformas de 1908, con lo cual desmanteló el sistema monetario y bancario del antiguo régimen.

En 1936, el General Lázaro Cárdenas había empleado el déficit creador (gasto público mayor que el ingreso gubernamental, endeudamiento y política monetaria expansiva), antes de la publicación de la Teoría General de Keynes.

Déficit Fiscal: Impacto y Medidas Correctivas

El déficit fiscal es una de las variables económicas más cruciales que los gobiernos deben gestionar cuidadosamente. Según los estándares del Fondo Monetario Internacional (FMI), un déficit fiscal sostenible no debería superar el 3% del Producto Interno Bruto (PIB) de un país. Un déficit fiscal elevado puede llevar a un círculo vicioso de endeudamiento, inflación y devaluación de la moneda.

El Paquete Económico para 2025 se enfocará en responder a las inquietudes de los inversionistas sobre el elevado déficit fiscal, buscando una reducción considerable del mismo, según afirmó el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O. Subrayó que el gobierno tiene previsto plantear una disminución en el déficit fiscal.

El titular de la Secretaría de Hacienda destacó que, además de la reducción del déficit, se mantendrán los programas que impulsan la inversión, especialmente en infraestructura y en el gasto social, lo cual permitirá continuar con la dinamización de la economía. En este contexto, prometió que se trabajará en mejorar el perfil de la deuda.

Para abordar el déficit fiscal, el gobierno puede implementar medidas como aumentar los impuestos, reducir el gasto público, o una combinación de ambos. También puede buscar financiamiento externo, aunque esto puede aumentar la deuda pública.

Dominancia Fiscal y Política Monetaria

El concepto de “dominancia fiscal” empezó a formar parte de la terminología usual en materia de política monetaria y de la literatura relativa a ese tema hacia finales de la década de los ochenta y principios de la siguiente. En la experiencia de política económica de muchos países en vías de desarrollo -no pocos de ellos en América Latina- se había hecho bien visible el fenómeno de que a bancos centrales carentes de autonomía no les quedaba más remedio que financiar déficits fiscales muy amplios mediante el recurso al crédito primario con sus ineludibles consecuencias inflacionarias.

La dominancia fiscal ha tenido obviamente su origen en la incapacidad -o la falta de voluntad- de los países para conservar sus finanzas públicas en una situación de relativo equilibrio. En un escenario como el descrito, si el gobierno ha emitido en una proporción importante deuda denominada en moneda local, “con frecuencia las dificultades fiscales se resuelven no mediante una elevación de los ingresos tributarios sino a través de la generación de una inflación alta que reduce el valor real de las deudas gubernamentales”.

La perspectiva más deseable desde el punto de vista de la banca central es siempre que sea posible transitar de una situación de “dominancia fiscal” a la opuesta que el experto Philip Turner denomina de “dominancia monetaria”.

Lo cierto es que en el mundo real los choques de tipo fiscal suelen afectar a la demanda agregada además de que los agentes económicos pueden adoptar conductas incompatibles con el paradigma de la “Equivalencia Ricardiana”.

Panorama Actual y Perspectivas Futuras

En septiembre de 2023, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, aseguró que su Gobierno tendría un manejo responsable de las cuentas públicas. Un año más tarde, el escenario de cara al futuro no es tan luminoso. El equilibrio entre ingresos y gastos que hasta entonces había caracterizado a su Administración, inclusive en los momentos más críticos de la pandemia, se desdibujó en pleno año electoral y ante la urgencia de cerrar los proyectos emblema de su mandato como el Tren Maya o la refinería Dos Bocas, en Tabasco.

El resultado es que el Gobierno de Claudia Sheinbaum hereda el desbalance fiscal más pronunciado de los últimos 36 años y un tren de gastos que desafía el equilibrio de las finanzas públicas en el corto y medio plazo. En los primeros ochos meses de 2024, el déficit supera ya los 1,1 billones de pesos, un alza de 54% respecto al mismo periodo del año pasado, de acuerdo con cifras oficiales.

A poco más de un mes de que la Secretaría de Hacienda, lleve al Congreso el Paquete Económico para 2025, los financieros y expertos se preguntan cuál será la estrategia del Gobierno de Sheinbaum para reducir en más de dos puntos porcentuales el déficit y, a la par, cubrir la andanada de gastos federales sin incurrir en más deuda, una tarea que más de uno califica como imposible, al menos, el siguiente año.

Las previsiones apuntan a una desaceleración económica derivada de una debilidad en el consumo y la inversión. En línea con estas cifras, el Banco de México ajustó en agosto, por tercera vez consecutiva, sus previsiones. La institución prevé que este año el PIB crezca solo un 1,5%, lejos del 2,4% estimado en su reporte anterior. El banco central señaló que el país atraviesa por un periodo de “marcada debilidad”.

En el sexenio pasado, los impuestos a grandes contribuyentes fueron uno de los pilares de la política fiscal. Sheinbaum se ha pronunciado en contra de la creación de más gravámenes en su Gobierno y apuesta elevar los ingresos tributarios mediante el combate a la evasión fiscal.

Alfredo Coutiño, director para América Latina en Moody’s Analytics, explica que la ampliación del desequilibrio en 2024 es el resultado de la expansión fiscal del gobierno de López Obrador ante una aceleración del gasto de inversión para terminar las obras de infraestructura del sexenio, de un mayor financiamiento del proceso electoral, un mayor gasto para programas sociales y un mayor pago de intereses de la deuda del Gobierno anterior.

Carlos Serrano, economista jefe de BBVA en México, advirtió que para mantener estable el nivel de la deuda no solo será necesario reducir dicho déficit a un nivel de entre 3% y 3,5%, como ha prometido Hacienda, sino que se debería disminuir a un piso cercano a 2% a partir de 2025 para mantener estable el cociente de la deuda pública.

Félix Boni, director general de Análisis de HR Ratings, incide en que todos los reflectores estarán puestos en el Paquete Económico de 2025. Es entonces cuando se conocerá el plan financiero de este Gobierno.

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