La Contaminación Marina: Descubre el Impacto Devastador en Nuestros Océanos y Cómo Combatirlopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El agua es esencial para la vida en la Tierra, para la flora y la fauna y para los seres humanos, que hemos proliferado alrededor de los cuerpos de agua desde el principio de los tiempos. Sin embargo, los mares, ríos y lagos están sufriendo una contaminación sin precedentes. La contaminación del agua es un desafío que demanda un compromiso global de gobiernos e industrias y una acción constante por parte de la ciudadanía.

¿Qué es la Contaminación Marina?

La contaminación marina es un problema que afecta la vida y las interrelaciones que existen entre los organismos que viven en el mar. Como resultado de nuestras actividades, los mares y océanos hoy enfrentan un grave problema de contaminación por basura marina, de la cual el 80% proviene de actividades terrestres y en su mayoría está compuesta por residuos plásticos. La basura marina no solo afecta a los ecosistemas en general y a la salud humana, también representa un fuerte impacto a los sectores económicos que dependen de él como la pesca, el transporte marítimo o el turismo. La contaminación marina afecta directamente la fauna natural de los océanos y mares, e indirectamente a la salud humana.

Principales Causas y Fuentes de Contaminación

Una enorme cantidad de los contaminantes marinos se generan por la acción humana. Durante cientos de años, los mares y océanos han actuado como enormes alfombras bajo las que ocultar la suciedad, convirtiéndose en el lugar de descanso final de millones de toneladas de residuos químicos, industriales y radiactivos, como es el caso de los miles de bidones hallados frente a las costas gallegas. Debido a la cantidad de residuos que llegan al mar, estos se pueden clasificar en diversos tipos entre los que se incluyen la contaminación química, lumínica, acústica y plástica.

  • Vertidos industriales: Provenientes de diversas actividades industriales.
  • Plásticos y residuos sólidos: Millones de toneladas de plástico llegan cada año a los ríos, mares y océanos.
  • Agricultura intensiva: El vertido incontrolado de fertilizantes agrícolas es un culpable principal en la contaminación por nutrientes.
  • Aguas residuales: Muchas ciudades no cuentan con un sistema de tratamiento adecuado de las aguas residuales y el agua contaminada fluye hacia ríos y océanos.
  • Derrames de petróleo: Los derrames dañan los ecosistemas marinos y fluviales y afectan a las comunidades que dependen de actividades como la pesca y el turismo, de forma inmediata y a largo plazo.
  • Actividad minera: Entre otras consecuencias, las explotaciones mineras (en especial las ilegales) producen un “drenaje ácido”: el agua se acidifica con sulfatos y metales pesados. Las aguas subterráneas, que representan aproximadamente el 30% del agua dulce del planeta, se filtran con pesticidas, fertilizantes y químicos de la minería.

Contaminación por Plástico

La humanidad lleva alrededor de un siglo produciendo plásticos. Desde que llegaron, estas sustancias han mostrado propiedades casi milagrosas: son resistentes, imperecederos, maleables, inertes y adaptables a distintas funciones. Pero estas propiedades que los hacen tan atractivos también los vuelven peligrosos. Durante los últimos 100 años el mundo poco a poco se ha ido llenando de plástico, llegando a encontrarse en los lugares más remotos del planeta, como la isla Henderson, la más aislada del mundo, o la fosa de las Marianas, a 11 kilómetros de profundidad bajo el Pacífico. Cualquier vistazo en una de las paradisíacas costas españolas muestra cómo la arena se mezcla con pequeñas partículas plásticas procedentes de las aguas donde se agolpan los bañistas. Estos plásticos son un síntoma de un problema global.

Se estima que cada año los humanos producimos alrededor de 500 millones de toneladas de plásticos, un número que cuesta comprender, equivalente a 77 pirámides de Keops en Egipto. De estos, únicamente se reciclan alrededor del 9% y el resto o se depositan en vertederos o acaban en las aguas. Buena muestra de ello son las enormes parches de basura que se arremolinan en los distintos océanos, que alcanzan superficies mayores que ciertos países, como la Gran Isla del Pacífico, que ya ha sido apodada “el sexto continente”. Enorme cantidad de bolsas, envases, espumas y desechos plásticos son vertidos en el océano desde tierra o desde los barcos. Las islas de plástico en el Pacífico septentrional y océano Atlántico están compuestas de billones de objetos plásticos en descomposición. Uno de los mares que peor parte se ha llevado es el Mediterráneo, donde hasta el 95% de los residuos que acaban en sus aguas son plásticos y en la actualidad contiene la mayor densidad de microplásticos flotantes. La mala gestión de residuos es la respuesta corta a cómo llegan los plásticos hasta el mar.

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Hace años, diversos estudios indicaban que la contaminación por plásticos provenía principalmente de 20 ríos, una cifra relativamente manejable para frenar en seco el problema. Sin embargo, estudios posteriores indican que en realidad son más de 1000 ríos los que aportan un 80% de los vertidos de plástico totales al mar, siendo los ríos urbanos pequeños los más contaminantes en proporción.

El plástico es responsable de la muerte de más de un millón de animales marinos al año. Este contaminante no solo provoca la muerte de especies por enredo, estrangulamiento o asfixia, también tiene repercusiones “invisibles”. No sorprende, pero sí preocupa, que muchos de los animales que aparecen varados en las costas tengan en sus estómagos grandes cantidades de plásticos.

Contaminación Química

Muchos de los compuestos que llegan al océano contienen pesticidas, herbicidas, detergentes, fertilizantes u otros productos químicos de origen industrial y aguas residuales. Generalmente, dichos residuos provienen de las aguas interiores, a cientos de kilómetros de las costas, y afectan a todo el ecosistema fluvial. El problema de estos vertidos es que aumentan de forma explosiva la cantidad de nutrientes disponibles. Las bacterias y algas, al tener barra libre, proliferan sin control y consumen todo el oxígeno presente en las aguas, por lo que el resto de organismos marinos se asfixian.

El caso del río Mississippi en su desembocadura en el golfo de México es un ejemplo grave de lo que sucede por la contaminación química; se encuentra tan lleno de contaminantes y con una cantidad tan pobre de oxígeno que forma una zona muerta del tamaño de la Comunitat Valenciana en el que la vida marina no puede sobrevivir. Uno de los casos más sonoros de estas contaminaciones en nuestro país es el Mar Menor, una albufera en la región de Murcia que recoge las aguas cargadas de fertilizantes y otros compuestos químicos de campos, fábricas y minas cercanas.

En la actualidad, la comunidad científica ha puesto su foco en la presencia de compuestos denominados PFAS. Estos compuestos, que molecularmente tienen cierto parecido con las grasas naturales, se acumulan en los organismos y van pasando por la cadena trófica hasta llegar a los humanos. En la actualidad se cree que todos los seres humanos y animales de nuestro mundo contienen PFAS en su sangre o en sus fluidos, donde si se acumulan a una concentración suficiente pueden provocar problemas de salud.

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Contaminación Lumínica y Acústica

La contaminación no está únicamente relacionada con vertidos. En los últimos años también se ha podido observar cómo tanto la contaminación lumínica como la acústica pueden tener un fuerte impacto en los ecosistemas marinos. En zonas cercanas a la costa, las luces pueden alterar los ritmos circadianos de los peces y organismos. Estos cambios, pueden modificar sus comportamientos reproductivos o alimentarios, creando desequilibrios en los ecosistemas. Por ejemplo, se ha podido observar que ciertos depredadores marinos de zonas costeras urbanas están más activos y cazan durante más tiempo que otros ejemplares que viven en zonas con mayor oscuridad. Además, en caso de especies concretas, como los peces payaso, la luz artificial puede impedir la eclosión de sus huevos, afectando a su reproducción.

Por otro lado, la contaminación acústica procedente de sónares, plataformas petrolíferas o el motor de los navíos y buques también altera el entorno marino. Este tipo de contaminación afecta especialmente a animales marinos que han desarrollado sistemas de comunicación subacuática, como los delfines y ballenas, o sistemas de ecolocalización de presas, como las ballenas dentadas. Debido a la contaminación acústica, estos sistemas fallan y ponen en peligro tanto su alimentación como las migraciones y sus patrones de reproducción. Estas ondas se propagan muchos kilómetros sin perder intensidad y alterando patrones de migración, reproducción, comunicación y caza de animales marinos.

Consecuencias de la Contaminación Marina

La contaminación de los mares y océanos tiene múltiples efectos devastadores:

  • Pérdida de biodiversidad acuática: Amenaza la supervivencia de numerosas especies.
  • Afectación de la cadena alimentaria: Los contaminantes afectan a la reproducción del plancton marino, que es la base de toda la cadena alimentaria marina. También se bioacumulan en los organismos, desde las pequeñas especies a los grandes mamíferos acuáticos. Un gran número de estos contaminantes acaban en los fondos marinos, donde los ingieren pequeños organismos y entran en la cadena trófica.
  • Alteración de los ecosistemas: Los humedales, que actúan como áreas de descanso para aves migratorias y son hábitats para muchas especies, y las charcas temporales, que proporcionan hábitats críticos para anfibios e insectos, también son vulnerables.
  • Problemas para la salud humana: Trazas de químicos y medicamentos van pasando de animal a animal, acumulándose en una concentración cada vez mayor hasta llegar a los niveles superiores donde pueden repercutir en la salud de los animales y humanos. Varios estudios también han encontrado microplásticos y otros contaminantes en productos procedentes del mar como la sal marina.
  • Impacto en la economía: Los sectores de la pesca, el turismo y la agricultura son especialmente vulnerables a la contaminación de las aguas.

Medidas y Soluciones para Combatir la Contaminación Marina

Frenar la contaminación marina es un esfuerzo complejo que requiere una acción coordinada a múltiples niveles. Desde hace años, se han implementado diversas iniciativas para abordar este desafío global.

  • Reducción de plásticos: Es fundamental empujar a la industria a producir envases libres de plásticos y reducir drásticamente nuestro consumo individual.
  • Tratamiento adecuado de aguas residuales: Invertir en infraestructuras que garanticen la depuración antes de su vertido a ríos y océanos.
  • Políticas y regulaciones: Implementar normativas que limiten los vertidos industriales y agrícolas.
  • Concienciación ambiental: Llevar a cabo programas educativos en escuelas y fomentar en las comunidades prácticas más sostenibles y responsables.
  • Mejores prácticas ganaderas e industriales: Promover métodos que minimicen el uso de químicos y la generación de residuos.

Atisbando la magnitud del problema, en 1972 comenzaron una serie de regulaciones para acabar con este tipo de vertidos. El convenio de Londres, que fue ratificado por España en 1975 fue el primero de muchos acuerdos que comenzaron a dar pasos hacia unos océanos libres de residuos. En 2006, la mayor conciencia social con respecto al futuro del planeta acabó por materializarse en el Protocolo de Londres, que prohíbe verter la mayoría de materiales al mar, salvo algunas excepciones potencialmente inocuas.

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La solución es posible. En la actualidad existen cada vez más leyes y acuerdos internacionales que tratan de evitar el vertido de sustancias a las aguas. Sin embargo, controlar que se cumplen las normas es un desafío mucho más complejo. Muchos de los vertidos se realizan de forma incontrolada y en regiones con regulaciones más laxas. Dicha contaminación, además, puede acumularse durante años, lo que dificulta en gran medida su limpieza.

Lo que está claro es que se necesita una nueva forma de abordar el problema del plástico, y la solución va desde cambiar sus métodos de producción hasta aumentar de forma drástica el porcentaje que se recicla. Por ello en marzo de 2022, la ONU comenzó los preparativos de un tratado con el que desarrollar un instrumento legal vinculante acerca de la problemática del plástico. El objetivo de dicho convenio es «proteger la salud humana y el medio ambiente de la contaminación por plásticos, incluso en el medio marino». El 2 de marzo de 2022, la Asamblea de Naciones Unidas para el Medio emitió una resolución, que establece la necesidad de generar un acuerdo internacional vinculante con el fin de mitigar y controlar la contaminación marina por plásticos y microplásticos.

Hasta ahora, se ha podido ver cómo los esfuerzos de las comunidades pueden tener un gran impacto en la recuperación de entornos afectados por la contaminación. Por ello, diversas organizaciones agrupan voluntarios para la recolección de desechos en distintos parajes, como playas y pantanos. Además, existen campañas de concienciación que se centran en la responsabilidad que tenemos cada individuo de no dejar basuras en los entornos naturales y tratar de reducir la cantidad de plásticos que utilizamos.

Por su parte, las organizaciones gubernamentales cada vez están creando más medidas para reducir los residuos plásticos y favorecer la inversión en nuevos métodos más sostenibles. Sin embargo, muchas de las políticas son contradictorias o contienen resquicios legales que impiden su implementación. Además, la falta de transparencia ha ido horadando la confianza en las instituciones, por lo que muchas medidas se quedan en el camino.

La respuesta a los incidentes de contaminación marina es una tarea muy técnica, que requiere conocimientos y experiencia especializados, así como equipos y herramientas adecuados para su finalidad. El OPRC 90 y el Protocolo OPRC-HNS 2000 establecen colectivamente el marco jurídico internacional y los requisitos para la preparación y respuesta ante la contaminación por hidrocarburos y SNP. La OMI ha elaborado una amplia gama de herramientas y orientaciones prácticas para ayudar a los países a desarrollar su capacidad de respuesta, incluyendo modelos de cursos de formación, manuales y documentos de orientación.

El área del Tratado Antártico (área al sur de los 60° de latitud sur) incluye la mayor parte del Océano Austral. El Anexo IV del Protocolo sobre Protección del Medio Ambiente, que complementa la convención MARPOL, prohíbe la descarga de hidrocarburos o mezclas petrolíferas, sustancias nocivas líquidas, sustancias químicas en cantidades o concentraciones perjudiciales y residuos dentro del área del Tratado Antártico. También contiene reglas para la descarga de aguas residuales, instalaciones de recepción, inmunidad soberana y medidas preventivas de preparación y respuesta ante emergencias.

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