Descubre Cómo las Corporaciones Moldaron la Sociedad Estamental del Antiguo Régimenpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

El Antiguo Régimen es una expresión que comenzó a utilizarse durante la Revolución francesa para referirse a la forma de gobierno y a la organización social imperantes antes de 1789. Normalmente, la cronología del Antiguo Régimen se establece entre los siglos XVI y finales del XVIII o principios del XIX, ya que existen pequeñas diferencias según la evolución histórica de cada país. La historiografía más reciente ha ampliado el análisis de la expresión hablando de la existencia de varios "Antiguos Regímenes": el demográfico, el económico, el cultural, el social, etc.

Para muchos historiadores, este modelo socioeconómico es una continuidad del régimen feudal. Sus fundamentos teóricos se constituyeron durante la Edad Media sobre las bases del pensamiento caballeresco, que justificaba su papel social, y de algunos postulados del cristianismo, en especial la concepción de que la sociedad era un todo orgánico inspirado en lo divino y en el que cada estamento tenía una relación simbiótica con los demás al realizar una función específica -rezar, combatir, trabajar- que beneficiaba al resto.

En la sociedad del Antiguo Régimen, los individuos obtenían su posición social en función de la comunidad en la que nacían; su nacimiento determinaba también sus derechos y obligaciones jurídicas. Cada comunidad -que también puede denominarse orden, estamento, cuerpo o estado- tenía su estatus, sus deberes y sus privilegios que la identificaban y la distinguían de los demás. Se trata, por tanto, de una organización que se fundamentaba en la comunidad y no en el individuo, que está subordinado a su grupo de referencia, sea este la familia, el oficio, la ciudad o el pueblo, el señorío o la Iglesia. Como ya hemos señalado, en el mundo feudal, etapa de origen del Antiguo Régimen, la sociedad aparecía definida por dos grandes contraposiciones: Lo seglar y lo eclesiástico, y Lo nobiliario y lo popular.

Según Domínguez Ortiz, del entrecruzamiento de estos conceptos surgió el conocido esquema tripartito de la sociedad estamental:

  • Un grupo conformado en función de criterios religiosos. Es el clero, poseedor de privilegios (Oratores).
  • Otro grupo conformado basándose en criterios político-sociales. Es la nobleza, también poseedora de privilegios (Bellatores).
  • Y otro definido por la exclusión y formado por quienes no pertenecían a ninguno de los anteriores. Estos grupos ha recibido diversos nombres: tercer estado, estado general, pueblo llano (Laboratores).

Cada uno de estos grupos se denominó estamento, por ello se habla de sociedad estamental. Dicha división consagraba la impermeabilidad de cada grupo y, sobre todo, la diferenciación entre privilegiado o no. Las personas nacían predestinadas a ser nobles o plebeyos y poco o nada podían hacer para variar esa situación.

Lea también: Recorrido Histórico por la Hacienda

Estamento Características principales Privilegios
Clero Grupo religioso (Oratores), dividido en regular y secular, alto y bajo clero. Abierto en teoría a todos los nacidos. Exención fiscal (no pagaban impuestos), tribunales propios, exacción del servicio militar, propiedad de tierras ("manos muertas"), monopolio de cargos eclesiásticos.
Nobleza Grupo político-social (Bellatores), aristocracia con gran poder, jerarquizada (duque, marqués, conde, etc.). Se pertenecía por nacimiento. Exención fiscal, tribunales propios, monopolio de cargos públicos y militares, posesión de señoríos feudales (mayorazgos).
Tercer Estado / Pueblo Llano Heterogéneo, sin privilegios jurídicos ni económicos, representaba más del 90% de la población. Incluye burguesía, gremios, artesanos, campesinado, pobres y marginados. Carecía de privilegios y soportaba la opresión fiscal.

Los Estamentos Privilegiados

Los estamentos privilegiados constituían una minoría social y tenían privilegios como la exención fiscal (no pagaban impuestos), justicia propia (se les juzgaba por leyes específicas para ellos y por tribunales compuestos por sus iguales), el monopolio de cargos públicos (sobre todo en sus puestos superiores eran copados por ellos) y la posesión de señoríos feudales (no toda la nobleza y el clero las tenía, pero sólo nobleza y clero podían tenerlos).

El Clero

El clero era uno de los estamentos privilegiados. Disponía de sus propias instituciones y tribunales. Su financiación se basaba en el impuesto del diezmo -décima parte de la cosecha que se aplicaba a algunas producciones: cereales, vino, aceite, ganado, etc.-. Pero su mayor fuente de ingresos eran las rentas que les proporcionaba la propiedad de las tierras, conocidas como "manos muertas". Entre los privilegios legales que ostentaban estaban la exacción del servicio militar, así como de determinados impuestos. Sus funciones no se limitaban al ejercicio del culto y a la intermediación entre las personas y Dios, sino que también estaban encargados de celebrar las festividades religiosas y proporcionar educación tanto en escuelas de pueblo como en universidades. Además, se encargaban de la asistencia social y médica mediante la construcción y mantenimiento de orfanatos, hospitales, etc.

El clero se podía dividir en dos grupos:

  • El clero regular, formado por monjes y monjas y otros miembros de las órdenes religiosas que vivían en comunidad de acuerdo con una regla y hacían votos de castidad, pobreza y obediencia.
  • El clero secular, que incluía al resto de los miembros de la Iglesia (sacerdotes, vicarios, obispos, etc.) y no estaban sujetos a ninguna regla.

Pero el clero también se jerarquizaba en función de su poder político y, sobre todo, económico. A partir de esta división se puede establecer otra división:

  • Alto clero (obispos, abades, cardenales, arzobispos, etc.) que controlaban enormes riquezas y, en ocasiones, ocupaban altos cargos políticos. Eran también señores que disponían de grandes feudos. Los puestos del alto clero eran copados por los nobles.
  • Bajo clero. Formado por la mayoría de los sacerdotes, frailes, monjes y monjas. Vivían de forma modesta, incluso en la pobreza, y eran el grupo eclesiástico más cercano al pueblo llano. Los puestos del bajo clero eran ocupados por miembros del Estado Llano.

No obstante, en el caso de los eclesiásticos, este rasgo de impermeabilidad se rompía, ya que no se accedía por nacimiento o herencia; fue el único estamento abierto a todos, al menos en teoría.

Lea también: Historia de la contabilidad en Egipto

La Nobleza y la Aristocracia

La nobleza, otro estamento privilegiado, había ido perdiendo poder político conforme la monarquía absoluta ampliaba sus poderes y cedía la administración del Estado a profesionales (abogados, diplomáticos, escribanos, …). Conservaba, no obstante, la dirección de los ejércitos y los cargos militares. Al igual que el clero, disponía de numerosos privilegios -tribunales propios, exacción de impuestos, …-, aunque existían numerosas diferencias internas, pues el grado de riqueza determinaba su posición social. Pero, incluso empobrecidos, nunca perdían sus privilegios.

La aristocracia era el grupo nobiliario que poseía más poder. Estaba conformada por las grandes familias nobiliarias, ricas y poderosas y se les reservaba los altos cargos de la Administración y del ejército. Los nombres de los distintos niveles nobiliarios varían según el país, pero es posible establecer la siguiente jerarquía: duque, marqués, conde, vizconde, barón e hidalgo o infanzón. A estos estamentos se pertenecía por nacimiento, ya que para ser noble se debía ser hijo de nobles o recibir la concesión del rey. La propiedad de la tierra, principal factor de la producción, estaba sometida a vinculaciones que incluían los mayorazgos en poder de la nobleza.

No obstante, la jerarquización social no se basaba, al menos nominalmente, en el poder económico, sino en el reconocimiento proporcionado por el resto de la sociedad a través del honor y la dignidad, expresados mediante el privilegio.

El Tercer Estado o Pueblo Llano: Corporaciones y Grupos

El tercer estado o pueblo llano agrupaba a todas aquellas personas que no se incluían en el estamento eclesiástico o en el nobiliario. En prácticamente todas las sociedades europeas representaba más del 90 % de la población y sus rasgos socioeconómicos eran muy diversos, aunque todos tenían en común la carencia de privilegios jurídicos y económicos.

La Burguesía

La burguesía era un grupo muy amplio y heterogéneo, pues incluía a propietarios de talleres artesanales, comerciantes, funcionarios y profesionales (médicos, abogados, artistas, …). Su papel político era muy reducido -solamente podía acceder a ciertos cargos municipales en las ciudades-, excepto en algunos países como las Provincias Unidas, Suiza y parcialmente en Inglaterra, donde alcanzó niveles de poder elevados. Su papel económico era fundamental y proporcionaba al Estado abundantes rentas a través de los impuestos. Por ello, a partir del siglo XVIII, comenzó a demandar una mayor participación tanto en cargos políticos como eclesiásticos. La burguesía también utilizó la vía de los matrimonios con una nobleza empobrecida como medio de ascenso social. Mientras la Aristocracia perdía su poder y su riqueza, la burguesía ascendía, diferenciándose sólo en relación a sus derechos. La burguesía ansiaba los puestos del funcionariado y utilizaba sus ganancias para comprar un puesto público. No tardaría la burguesía en superar a la Nobleza en el número de exentos del pago de ciertos impuestos.

Lea también: la pirámide social del Antiguo Régimen

Gremios y Otras Corporaciones Urbanas

En las ciudades vivía un amplio número de personas que tenían una posición socioeconómica inferior a la burguesía. Nos referimos a los aprendices y oficiales de los gremios, criados, empleados de las tiendas, etc. Los gremios eran asociaciones de artesanos que en cada ciudad regulaban con gran detalle quién podía ser artesano, cómo podía fabricar sus productos y a qué precio podía venderlo. La existencia de los gremios, asociaciones de artesanos que regulaban bajo régimen de monopolio una determinada actividad artesanal en cada localidad o zona, limitaba la oferta y la fragmentaba en pequeños talleres artesanales. La búsqueda del pequeño privilegio, las luchas por la preeminencia y la vanidad de las pequeñas corporaciones desarrollaron un individualismo colectivo contrario al sentido común y al interés público. El grupo social más bajo lo formaban los pobres que no tenían trabajo y vivían de la caridad, así como los marginados sociales, dedicados a la mendicidad, la delincuencia o la prostitución.

El Campesinado

Este sector social constituía la mayor parte de la población. También se puede dividir al menos en dos subcategorías, pues su posición social podía variar notablemente. Así, algunos campesinos trabajaban las tierras de la nobleza como arrendatarios, mientras que otros eran siervos, es decir, estaban sujetos a su señor y no podían abandonar la tierra libremente. Junto a ellos, existía un pequeño grupo de campesinos propietarios. Sin embargo, el campesinado -la absoluta mayoría de la población- siguió soportando la preeminencia de los derechos feudales y la opresión fiscal, sin apenas diferencias con lo que había ocurrido en el mundo feudal. El nivel de vida de la mayoría siempre rozaba la mera subsistencia y sus posibilidades de mejora social eran nulas. Por esta razón no fueron infrecuentes las revueltas campesinas en toda Europa, especialmente en Francia. La propiedad de la tierra, principal factor de la producción, estaba sometida a vinculaciones que incluían las tierras comunales de los ayuntamientos.

El Sistema Político y las Asambleas Estamentales

El Antiguo Régimen, caracterizado por la monarquía absoluta o, como poco, monarquía autoritaria, predominó en Europa durante la Edad Moderna. Durante el siglo XV, los monarcas fueron sometiendo a los señores feudales y acumulando todo el poder político en sus manos, justificando la medida en el origen divino de su poder. Pese a todo ello, el poder efectivo del rey quedaba en realidad limitado por distintas circunstancias, como la resistencia de los poderes locales, la falta de medios de control e información efectivos por el retraso de las comunicaciones y la existencia de asambleas estamentales.

En cuanto a estas últimas, recibían distintas denominaciones según el reino (Cortes en España, Parlamento en Inglaterra, Estados Generales en Francia) y estaban integradas por representantes de los tres estamentos sociales (nobleza, clero y estado llano, en este último caso la burguesía rica de las ciudades), que se reunían de manera separada y votaban por estamento, lo que hacía que las votaciones siempre fueran ganadas por los estamentos privilegiados. Durante la Edad Media las asambleas estamentales tenían poderes como jurar al príncipe heredero, aprobar ciertas leyes y dar el consentimiento a la aprobación de nuevos impuestos por parte del rey. Sin embargo, durante la Edad Moderna, las monarquías absolutas fueron quitándoles estos poderes e incluso dejaron de reunirlas periódicamente. En la realidad, la capacidad de actuación del rey estaba algo limitada por la tradición de cada reino y la religión. Además, muchas familias nobles e instituciones eclesiásticas mantenían, como herencia de la Edad Media, el control sobre territorios en los que eran la máxima autoridad y poseían el dominio de la mayoría de la tierra.

La Crisis de la Sociedad Estamental

La sociedad de órdenes se desestabiliza por los cambios sociales y económicos que se desarrollan a lo largo del siglo XVIII. En esta centuria aparecen con solidez algunos elementos que trastocan el modelo:

  • La desvaloración del papel social y político de la nobleza tradicional a causa del aumento de la autoridad real por un lado y del crecimiento del poder económico de la burguesía por otro.
  • El desprestigio de la justificación religiosa del modelo social, sacudida por la Reforma y la Contrarreforma.

El crecimiento demográfico y económico en el siglo XVIII fortaleció a la burguesía, un grupo social perteneciente al Estado Llano que, teniendo riqueza, comenzó a demandar cambios. El Antiguo Régimen, caracterizado por la monarquía absoluta, la sociedad estamental y el estancamiento demográfico y económico por el predominio de una agricultura de subsistencia, se hubo de enfrentar a la creciente presión de la burguesía, fortalecida por el crecimiento del siglo XVIII y que se concretó en el surgimiento de un movimiento cultural: la Ilustración. Las reformas económicas del Despotismo Ilustrado favorecieron la tendencia general al crecimiento económico del siglo XVIII pero provocaron el descontento de los estamentos privilegiados, contrarios a las reformas, y la insatisfacción de la burguesía, que deseaba también reformas políticas y sociales. Las monarquías absolutas reaccionaron ante ella con el Despotismo Ilustrado, que no solucionó el problema político y fortaleció aún más a la burguesía.

tags: #información #corporaciones #del #antiguo #regimen