Es interesante reconocer cómo funciona nuestro corazón y conciencia. Solemos pensar en el corazón como el órgano emocional, y en la mente como el órgano intelectual, pero la Biblia no apoya esa idea. Cuando la Biblia habla del corazón no se está refiriendo a nuestro corazón físico que bombea sangre a nuestro cuerpo. Cuando la Biblia se refiere a corazón es para expresar algo interno del alma. En otras palabras, el corazón es el eje de toda nuestra vida. Es decir, el centro de nuestros pensamientos, sentimientos y actuar. Se refiere a la mente, los pensamientos, los sentimientos y al intelecto en general. Hay alrededor de 750 referencias al corazón en la Palabra de Dios. El corazón es el núcleo de quién eres como persona.
El Corazón Acusador y los Muros de Protección
Por un lado, aun el corazón regenerado por la obra de Su Espíritu continúa experimentando pensamientos de acusación al recordar nuestra vida pasada y llevándonos a cuestionar si en verdad el perdón de Dios ha sido completo, suficiente y efectivo. Por ejemplo, se ve cuando tratamos inmediatamente y vehemente de defendernos al momento de ser criticados. O cuando al servir tratamos de hacerlo como para ganarnos, o por lo menos asegurar, el perdón de Dios. Cuando no podemos decir no por el miedo y la opinión de otros, o cuando nuestros miedos e inseguridades nos paralizan. Al escuchar el comentario de mi hija me sentí un poco ofendida e inmediatamente respondí, «Pues, eso no es verdad». ¿Realmente he puesto paredes alrededor de mi corazón? Y si es así, ¿es tan obvio? Me cuesta trabajo confiar en la gente y siempre me preocupo de que la persona no sea honesta conmigo. Soy hipersensible a sentirme rechazada, traicionada, no aceptada, no amada o criticada, así que tiendo a protegerme, ocultando mis emociones y poniéndome la máscara que dice "estoy bien" con una sonrisa. Al proteger mi corazón sentía como si me estuviera protegiendo a mí misma. Pero en realidad, sólo estaba impidiendo que otras personas se acercaran demasiado a mí. Colocando paredes para proteger mi corazón de ser herido de nuevo parecía un auto mecanismo de defensa, pero finalmente me di cuenta de que esos muros en realidad estaban haciendo más daño que bien. A menudo, las cosas que nos impulsan a construir muros alrededor de nuestros corazones también nos llevan a pensar, "No debería ser así".
La Instrucción Bíblica: "Guarda tu Corazón"
Pero ¿acaso la Escritura no nos instruye a proteger nuestros corazones en Proverbios 4:23? Proverbios 4:23-26 instruye a los creyentes a que, "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios. Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos". Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida. (Proverbios 4:23). Cuando Salomón se refiere a guardar el corazón, él realmente quiere decir la esencia interna de una persona, los pensamientos, sentimientos, deseos, voluntad y decisiones que hacen lo que una persona es. Tenemos que ser conscientes de lo que decimos y hacemos, porque con el tiempo, nuestros pensamientos y acciones dan forma al estado de nuestros corazones. Solo Dios puede proteger nuestros corazones del dolor y no fuimos creadas para vivir en una prisión de nuestra propia fabricación. Él quiere que vivamos libres, llenas de alegría y paz en nuestros corazones. Les enseñamos a nuestros hijos el conocido pasaje de Proverbios 3: "Confía en el Señor con todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, Y El enderezará tus sendas" (Pr. 3:5-6).
La Naturaleza Engañosa del Corazón Humano
La Biblia declara que "el corazón es más traicionero que cualquier otra cosa, y es desesperado" (Jer. 17:9). Las Escrituras nos advierten: "Del corazón salen razonamientos inicuos, asesinatos, adulterios, fornicaciones, hurtos, testimonios falsos, blasfemias" (Mat. 15:19). Nuestro corazón simbólico -la persona que somos por dentro- puede traicionarnos y llevarnos a justificar un comportamiento que Dios condena. Nuestro mayor problema no es externo sino interno; todos nosotros tenemos un problema cardíaco. "Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre". (Mateo 15:18-20). El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. Algunos enseñan, sigue tu corazón, tengamos mucho cuidado. Dios no ve como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón (1Sam. 16:7).
Ejemplos Bíblicos del Corazón
A continuación se presenta una tabla con ejemplos bíblicos sobre el significado del corazón:
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| Pasaje Bíblico | Expresión del Corazón | Significado Bíblico |
|---|---|---|
| Éxodo 7:22 | "Faraón endureció su corazón" | Actitud de rebeldía contra Dios. |
| Salmo 14:1 | "Dice el necio en su corazón: No hay Dios" | Muestra cómo piensa el necio. |
| Salmo 119:11 | "En mi corazón he guardado tus dichos" | Guardar los dichos en la mente. |
| Hechos 13:22 | "David... varón conforme a mi corazón" | David tenía una actitud similar a la de Dios. |
| Génesis 6:5 | "todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal" | La maldad de los pensamientos internos del hombre. |
| Génesis 8:21 | "el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud" | La inclinación innata al mal desde la juventud. |
| Marcos 7:21-23 | "del corazón salen los malos pensamientos..." | El corazón como fuente de contaminación. |
| Jeremías 17:9 | "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?" | La naturaleza intrínsecamente engañosa y maligna del corazón humano. |
| Marcos 2:8 | "¿Por qué caviláis así en vuestros corazones?" | El corazón como asiento del pensamiento. |
Los adjetivos que se usan en la Biblia para describir el corazón nos abren los ojos. El corazón se describe de varias formas como adúltero, angustiado, arrogante, desviado, amargado, intachable, desgraciado, roto, cruel, circuncidado, contrito, molido, oscurecido, aliviado, embustero, crédulo, devoto, desleal, envidioso, malo, débil, fiel, distante, temeroso, necio, agradecido, feliz, duro, humilde, altivo, loco, mezquino, obstinado, perverso, orgulloso, puro, rebelde, jubiloso, receptivo, justo, enfermo, sincero, pecador, resuelto, atribulado, insensible, incircunciso, recto, insondable, cansado, retorcido, sabio y herido.
La Transformación Divina del Corazón
Para Dios poder salvarnos tiene que cambiar nuestro corazón. El corazón que está en conexión con Dios es capaz de elegir el bien todo el tiempo. Cuando decides dejar tu propia voluntad y entregar tu vida a Dios, Él limpia y purifica tu corazón. El corazón que se abre a influencias impuras se vuelve ciego y confuso cuando se trata de discernir entre el bien y el mal. El nuevo pacto en el Antiguo Testamento es una promesa para transformar el corazón. "Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que anden en Mis estatutos, guarden Mis ordenanzas y los cumplan. Entonces serán Mi pueblo y Yo seré su Dios" (Ez. 11:19-20). "Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra." (Ezequiel 36:26-27). De esta forma nace un nuevo "tú." Esto significa que obtienes una nueva actitud y una nueva voluntad, la cual es un deseo de elegir siempre el bien y el hacer la voluntad de Dios. Este corazón renovado es limpio y puro desde el principio.
¿Cómo Guardar y Purificar el Corazón?
El Papel de la Palabra de Dios y la Oración
Según escribió el apóstol Pablo, "la palabra de Dios es viva, y ejerce poder, y es más aguda que toda espada de dos filos, y penetra hasta dividir entre alma y espíritu". El mensaje de Dios que leemos en las Escrituras "puede discernir pensamientos e intenciones del corazón" (Heb. 4:12). Cuando estudiamos la Biblia, debemos examinar nuestros pensamientos y acciones; hacer esto nos ayudará a descubrir lo que realmente hay en nuestro corazón. Por lo tanto, es esencial que la leamos a diario y reflexionemos en lo que leemos. Aceptando y poniendo en práctica los principios bíblicos educamos nuestra conciencia; entonces esta facultad interna puede avisarnos si algo está mal y evitar que justifiquemos cualquier mala conducta (Rom. 9:1). Jehová examina los corazones (1 Crón. 29:17). Él "es mayor que nuestro corazón y conoce todas las cosas" (1 Juan 3:20). Si le contamos con franqueza nuestras preocupaciones, sentimientos y deseos, él nos ayudará a ver lo que somos en nuestro interior. Hasta podemos pedirle que nos dé "un corazón puro" (Sal. 51:10). Si así lo hacemos, podremos examinar con honestidad nuestro corazón. El apóstol Pablo nos instruye, "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad" (Filipenses 4:8). Señor, por favor derriba los muros que he construido y dame poder para confiar en Tu protección de mi corazón. Ayúdame a entregarte toda mi ira, amargura, dolor, ofensas y falta de perdón, para vivir en la libertad y gozo que Tú nos ofreces. Filipenses 4:6-7, Por nada estén afanosos; más bien, presenten sus peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Evitar las "Dolencias Espirituales del Corazón"
Así como hay muchas enfermedades y trastornos que pueden afectar al corazón físico, hay muchas dolencias del corazón espiritual que puede afectar el crecimiento y el desarrollo como creyente.
Endurecimiento del Corazón (Arterioesclerosis Espiritual)
La arterioesclerosis es un endurecimiento de las arterias debido a la acumulación de placas de colesterol y cicatrices en las paredes arteriales. Endurecimiento del corazón espiritual también puede ocurrir. Aunque Egipto fue afligido con calamidades una tras otra cuando el faraón se negó a liberar a los israelitas de su esclavitud, él endureció su corazón contra la verdad de que Dios todopoderoso quería liberar a su pueblo de Egipto (Éxodo 7:22; 8:32; 9:34). En el Salmo 95:7-8, el rey David le suplicó a su pueblo para que no endurecieran sus corazones en rebelión contra Dios como lo hicieron en el desierto. Hay muchas cosas que pueden endurecer el corazón y pueden llevar a una persona a negar a Dios y, al igual que el colesterol bloquea el flujo sanguíneo, no permiten que el creyente tenga un libre fluir de la paz y las bendiciones de Dios que se derivan de la obediencia.
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Quejas y Conflictos (Soplos Cardíacos Espirituales)
Los soplos cardíacos son patrones de flujo anormal debido a la falla de las válvulas cardíacas. Las válvulas cardíacas actúan como puertas para evitar el reflujo de sangre hacia el corazón. Los soplos del corazón espiritual ocurren cuando los creyentes participan en la queja, el chisme, los conflictos y las peleas. A los creyentes se les instruye en repetidas ocasiones que eviten las quejas, las murmuraciones y el descontento (Juan 6:43; Filipenses 2:14). Dios ve esto como una falta de fe, y sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). En cambio, a los cristianos se les instruye para que se esfuercen por estar contentos en todas las cosas, confiando en Dios para que provea lo que se necesita de acuerdo al tiempo de él (Hebreos 13:5).
Ira, Tentación y Orgullo (Insuficiencia Cardíaca Espiritual)
La insuficiencia cardíaca es una incapacidad del corazón para bombear la sangre correctamente a través del cuerpo debido a debilidades dentro de sus paredes. Los equivalentes espirituales son el enojo, el ceder a la tentación y el orgullo. La ira actúa como un veneno en el cuerpo, tanto física como espiritualmente, y hace que un creyente sea más vulnerable a la tentación de hacerle daño a los demás con nuestras acciones y palabras. Efesios 4:31-32 nos ordena, "Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia". Santiago 1:14-16 nos dice, "sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis". El pecado siempre comienza en la mente. Un pecador primero debe concebir y pensar en esa acción pecaminosa antes de que realmente la lleva a cabo. Por lo tanto, la primera línea de defensa debe ser el negarse incluso a contemplar la posibilidad de una acción ilícita. Proverbios 16:18 nos dice que el orgullo conduce a la destrucción. Proverbios 16:5 dice, "Abominación es a Jehová todo altivo de corazón; ciertamente no quedará impune". El orgullo fue el primer gran pecado de Satanás. También Satanás tentó a Eva en el jardín del Edén, apelando a su ego. Él dijo, "sino que sabe Dios que el día que comáis de él [el árbol prohibido], serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal" (Génesis 3:5). Por lo tanto, el orgullo también fue la caída del hombre. Evitar el enojo, el orgullo y la tentación, también son elementos esenciales para guardar el corazón.
Influencias Externas y Decisiones Diarias
Es inevitable tener algún contacto con personas que no comparten nuestra fe. Pero hacer vida social o incluso tener una amistad estrecha con ellos es algo muy diferente. "Las malas compañías echan a perder los hábitos útiles" (1 Cor. 15:33). Tal como un poco de suciedad puede contaminar el agua limpia de un recipiente, la amistad con quienes no sirven fielmente a Jehová puede contaminar nuestra espiritualidad. La tecnología moderna pone a nuestro alcance infinidad de maneras de entretenernos, y muchas de ellas no son buenas para los cristianos. El apóstol Pablo dijo que no debemos ni siquiera mencionar cosas sucias (Efes. 5:3). Aunque nuestro corazón traicionero nos haya engañado y estemos acostumbrados a justificar nuestra mala conducta, podemos cambiar (Efes. 4:22-24). No tiene nada de malo trabajar para satisfacer nuestras necesidades. Sin embargo, Jesús advirtió del peligro de poner los bienes materiales por encima de todo. Al irnos haciendo mayores, podría preocuparnos contar con suficiente dinero durante la vejez. Como resultado, tal vez busquemos pretextos para trabajar horas extras cuando tenemos reunión o puede que descuidemos nuestras responsabilidades cristianas de alguna manera. Sin duda, esta sería una tendencia muy peligrosa. Proverbios 23:20 aconseja: "No llegues a estar entre los que beben vino en exceso". Quien tiene el fuerte deseo de consumir alcohol podría beber con frecuencia y buscar excusas diciendo que no quiere emborracharse sino solo relajarse.
Testimonios de Transformación del Corazón
Miguel * tuvo que corregir su opinión sobre las posesiones. "Mi esposa, mi hijo y yo -cuenta él- somos de un país donde se da mucha importancia a tener lo mejor y lo último en tecnología y comodidades. Quise sacarle el jugo al mundo creyendo que podría hacerlo sin ser materialista. Pronto me di cuenta de que la búsqueda de bienes materiales es como viajar por una carretera sin final. Le pedí ayuda a Jehová para cambiar mi punto de vista y las intenciones de mi corazón, y le dije que nuestra familia quería servirle al máximo. Decidimos llevar una vida más sencilla y mudarnos a un lugar con más necesidad de publicadores". El caso de Leo demuestra la importancia de examinarnos con franqueza. Él lo hizo y logró dejar sus malas amistades. Leo cuenta: "Debido a mi trabajo tenía que reunirme con proveedores extranjeros. Aunque sabía que en esas reuniones se bebía mucho, a mí me gustaba ir. A menudo estuve a punto de emborracharme, y luego me molestaba la conciencia. Sentí que tenía que examinar mi corazón con honestidad. Los consejos de la Biblia y las sugerencias de los ancianos me ayudaron a ver la raíz del problema: buscaba la compañía de personas que no aman a Jehová".
Tenemos que ser honestos con nosotros mismos y descubrir las intenciones de nuestro corazón. Para conseguirlo, debemos pedirle ayuda a Jehová "porque él está enterado de los secretos del corazón" (Sal. 44:21). También contamos con su Palabra, que es como un espejo que nos permite ver la clase de personas que somos por dentro (Sant. 1:22-25). Además, recibimos valiosos consejos en las publicaciones y reuniones cristianas. Imploremos al Padre que observe nuestros corazones y cauterice todo lo malo que hay en ellos. ¡Guarda tu corazón y vive para Dios!
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