Históricamente, México y España se encuentran comprometidas con la protección de los menores; no obstante, las cifras de delitos de abuso sexual de menores resultan alarmantes. El objetivo del presente artículo ha sido conocer las características del agresor sexual de menores, realizándose una revisión de la literatura científica. Se identificaron distintas variables del agresor, como: sexo, relación con la víctima y el lugar donde perpetra el abuso, entre otras.
El abuso sexual infantil es un fenómeno que se ha empezado a estudiar hace relativamente poco, y en los últimos años el estudio se ha centrado en las víctimas. Sin embargo, es relevante analizar a quienes llevan a cabo tal violencia contra los menores, puesto que se considera que se podría prevenir o actuar con mayor rapidez ante los casos de abuso sexual. Una herramienta para la prevención de la violencia contra los menores es investigar el perfil de quienes perpetran dicha violencia, según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México (2020).
Teniendo en cuenta lo expuesto, en este estudio se ha establecido el objetivo general de acercarnos a conocer las características del agresor sexual de menores, lo que ha partido de la pregunta de investigación: ¿cuáles son las características que presentan los agresores sexuales de menores? Para el desarrollo de este estudio, el tipo de investigación empleado ha sido exploratorio y descriptivo, con una estrategia cualitativa. Es exploratorio, puesto que se trata de un problema de investigación poco estudiado (Benavente et al., 2016), y este tipo de investigación resulta de utilidad para identificar variables promisorias, además de para estudiar problemas del comportamiento humano (Santiesteban, 2014). Y es descriptivo, puesto que, como refiere Santiesteban (2014), “los estudios descriptivos buscan especificar las propiedades importantes de personas, grupos, comunidades o cualquier otro fenómeno que sea sometido a análisis” (p.57), siendo el objeto principal “la descripción del objeto que se estudia” (p.58). Para ello, se ha llevado a cabo una revisión de la literatura científica sobre las características del agresor sexual de menores.
Definición y Contexto de la Violencia contra Menores
Según el Informe mundial sobre la violencia y salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2002), la violencia se clasifica en función de quién realiza el acto violento: a) uno mismo, b) interpersonal, que incluye desde el maltrato a los menores a la violencia sexual, entre otras, c) o colectiva. A su vez, se subdivide tal clasificación en otros tipos de violencias más específicas, entre ellas, la violencia contra los menores.
Centrándonos en la violencia contra los menores, si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2000) reconoció que “una única definición de maltrato de menores no puede ser válida para todos los fines” (p. 14), conceptualiza que dicho maltrato “hace referencia a todo acto u omisión de acto que viole los derechos del niño, que ponga en peligro su salud, supervivencia o desarrollo óptimo” (p. 14). Esta definición se extiende a cualquier forma de abuso o desatención que afecte a un menor de 18 años, abarcando todo tipo de maltrato físico o afectivo, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otra índole que dañe o pueda dañar la salud, el desarrollo o la dignidad del menor o que pueda poner en peligro su supervivencia en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder (OMS, 2024, párrafo).
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El abuso sexual se da en los contactos e interacciones entre un niño y un adulto cuando el adulto (agresor) usa al menor para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona (Wekerle et al.).
Panorama del Abuso Sexual de Menores en México y España
Como países en los que se concibe que el maltrato infantil requiere de protección, encontramos los casos de México y España. Por lo expuesto, tanto México como España se encuentran comprometidos en la protección de los menores ante el abuso sexual y se enfrentan a cifras más que alarmantes sobre dicha problemática. Las autoridades federales, de las entidades federativas, municipales y de las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México, en el ámbito de sus respectivas competencias, están obligadas a tomar las medidas necesarias para prevenir, atender y sancionar los casos en que niñas, niños o adolescentes se vean afectados por el descuido, negligencia, abandono o abuso físico, psicológico o sexual. Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a disfrutar del más alto nivel posible de salud, así como a recibir la prestación de servicios de atención médica gratuita y de calidad de conformidad con la legislación aplicable, con el fin de prevenir, proteger y restaurar su salud.
Datos en México
Atendiendo a los datos proporcionados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNP, 2025), existen datos registrados sobre el delito de abuso sexual. Si bien no se encuentran registros específicos sobre el abuso sexual contra los menores, analizando los datos disponibles, se halla que en el periodo comprendido entre el 1 de enero de 2017 y el 31 de diciembre de 2024, el total nacional de delitos de abuso sexual ha sido de 212.380.
| Entidad Federativa | Número de Delitos de Abuso Sexual (2017-2024) |
|---|---|
| Estado de México | 29.086 |
| Ciudad de México | 28.874 |
| Jalisco | 25.038 |
| Chihuahua | 12.752 |
| Baja California | 11.787 |
| Nuevo León | 11.404 |
| Campeche | 1.235 |
| Nayarit | 588 |
| Tlaxcala | 239 |
La suma de la incidencia delictiva para este tipo de delito, según Entidad Federativa, es mayor en el Estado de México (29.086), seguido de Ciudad de México (28.874), Jalisco (25.038), Chihuahua (12.752), Baja California (11.787) y Nuevo León (11.404), siendo Campeche (1.235), Nayarit (588) y Tlaxcala (239) los lugares que registraron un menor número de delitos de abuso sexual.
Asimismo, se ha evidenciado que una de las consecuencias del abuso sexual infantil es el embarazo (De Manuel, 2017; Padmapriya y Alagesan, 2024). Analizando las cifras proporcionadas por la Secretaría General del Consejo Nacional de Población de México (CONAPO, 2025), se encuentran datos sobre fecundidad forzada en niñas de 10 a 14 años, hallándose que en el periodo que abarca del año 2008 al año 2024, en el total nacional, se encuentran registrados 217.114 embarazos de niñas. La fecundidad forzada en niñas en el año 2024 era de 8.218 casos, en el 2023 de 8.603 y en el 2022 de 9.386, por lo que se podría decir que la tendencia es decreciente. En el estudio de Boyce et al. (2018), se evidencia que la mayoría de víctimas de trata sexual infantil en México tuvieron un primer embarazo antes de los 16 años, por lo que tal edad se considera un factor de riesgo, así como que la mayoría de las experiencias de abuso sexual fueron entre los 10 y 12 años. También encontraron que la violencia sexual en niñas antes de los 16 años fue más frecuente en Tijuana que en Ciudad Juárez.
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Datos en España
En el caso de España, atendiendo a los datos proporcionados por el Ministerio del Interior (2023), con respecto al número de detenciones e investigados a nivel nacional, según tipología penal, no referido específicamente a violencia contra los menores, se encuentra que, en el periodo del año 2017 al año 2023 el número de detenciones e investigados por agresión y abuso sexual ha sido de 39.671, y por agresión y abuso sexual con penetración, la cifra ha sido de 15.350. La suma de ambas tipologías penales en el periodo de 2017 a 2023 es de 55.021 detenciones e investigados. Asimismo, se observa que el número de detenciones e investigados ha ido en aumento del año 2020 al año 2023.
| Tipología Penal (España) | Número de Detenciones e Investigados (2017-2023) |
|---|---|
| Agresión y Abuso Sexual | 39.671 |
| Agresión y Abuso Sexual con Penetración | 15.350 |
| Total General | 55.021 |
Continuando con España, se encuentran cifras referentes a la violencia sexual contra los menores, concretamente, según la tipología penal de la que son víctimas de 0 a 17 años (Ministerio del Interior, 2023), hallándose que, en el año 2023, en la tipología de agresión y abuso sexual se registraron 5.208 víctimas menores, de las cuales, el 83% eran mujeres menores (4.330) y el 17% hombres menores (875).
Características Generales del Agresor Sexual de Menores
La literatura analizada muestra que el agresor sexual de menores casi siempre es un hombre (DGEVG, 2024; Echeburúa y Guerricaechevarría, 2021; McLachlan, 1998; Rodríguez 2006). Concretamente, en el 90% de los casos el agresor es un hombre y la preferencia sexual es hacia las niñas en el 95% de los casos (Benavides, 2024).
Además, el estudio de Kinnear (2007) evidencia que los agresores sexuales proceden de todos los ámbitos de la vida, niveles socioeconómicos y orígenes étnicos, y que los abusos sexuales contra los menores no solo son cometidos por personas adultas, sino también por otros menores, como pueden ser hermanos, hermanas u otros familiares.
Según Benavides (2024), el imaginario colectivo sobre el agresor sexual de menores se relaciona con el pensamiento de una persona solitaria, que transita por parques o lugares con poca iluminación y que abusa sexualmente de forma violenta. Sin embargo, Groth (1982) refiere que no existe ninguna característica demográfica o social que diferencie a la persona pederasta del resto de la población general.
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De hecho, según la investigación de Echeburúa y Guerricaechevarría (2021), son personas con aspecto normal, de inteligencia media, sin trastornos mentales graves y con un estilo de vida convencional, siendo la aparente normalidad la característica más señalada en este tipo de criminales. Aunque, suelen presentar introversión e inestabilidad emocional o inmadurez en forma de infantilismo. Refieren, a su vez, que la pedofilia puede darse al tiempo que otra parafilia como puede ser el exhibicionismo, pudiendo estar asociado a trastornos como una personalidad obsesiva o antisocial. Estas autorías coinciden con Groth (1982), quien indica que mayormente no se trata de personas mentalmente enfermas, sino con problemas emocionales, con defectos no cognitivos o perceptivos, sino interpersonales.
Distinción entre Pedofilia y Pederastia
Atendiendo a la literatura analizada, es importante no confundir la pedofilia con la pederastia. Según Echeburúa y Guerricaechevarría (2021, p.161), la pedofilia es una parafilia que radica en “la excitación o el placer sexual derivados principalmente de actividades o fantasías sexuales repetidas o exclusivas con menores prepúberes (en general, de 8 a 12 años)”. Aunque el pedófilo puede excitarse con ambos sexos, es más frecuente la atracción hacia las niñas que hacia los niños.
Por su parte, Benavides (2024) explica que la diferencia entre el pedófilo y el pederasta es que el pedófilo es la persona que siente atracción sexual hacia las niñas y los niños, y el pederasta es la persona que comete los delitos sexuales contra las niñas y los niños. Según los estudios revisados, la diferencia entre el pedófilo y el pederasta radica en que, según Barcelo (2023), aunque el pedófilo y el pederasta tengan fantasías sexuales hacia los menores, el pederasta además comete el abuso sexual hacia los menores.
Agresores Sexuales Adolescentes
Como se ha evidenciado, un 20% de las agresiones sexuales a menores son cometidas por adolescentes (Echeburúa y Guerricaechevarría, 2021).
Tipologías de Agresores Adolescentes (Echeburúa y Guerricaechevarría, 2021)
- Agresores sexuales adolescentes que actúan en grupo cometiendo agresiones leves (tocamientos): el grupo actúa como impulsor y la responsabilidad es compartida. Hay deficiencia en el desarrollo de una moralidad, y existe una escasa capacidad de reflexión sobre el delito cometido.
- Agresores sexuales adolescentes que actúan en grupo cometiendo agresiones graves (penetración): la responsabilidad es compartida en el grupo.
- Agresores sexuales adolescentes que actúan en solitario cometiendo todo tipo de agresiones leves (en ocasiones la gravedad va en escalada): los actos son perpetrados hacia más de una víctima, son reincidentes, tienen problemas graves de conducta, están involucrados en otro tipo de delitos y cuentan con antecedentes judiciales.
Clasificación de Agresores Juveniles (Benedicto et al., 2017)
Benedicto et al. (2017) los denominan agresores sexuales juveniles y, en función de la víctima, los clasifican en:
- Adolescentes abusadores o agresores sexuales de menores: Presentan baja autoestima, consumen menos drogas, y generalmente, un estilo de afrontamiento pasivo. Se encuentran más aislados socialmente, cuentan con un menor historial antisocial y presentan mayor victimización previa ya sea por abuso sexual y/o por acoso escolar. Del estudio se extrae también que en este perfil de abusadores el porcentaje de niños y de niñas víctimas es similar, no mostrando preferencia porque sus víctimas sean de un sexo u otro.
- Adolescentes abusadores o agresores sexuales de iguales o adultos: Presentan un perfil similar al de los menores infractores de delitos en general, es decir, sin antecedentes de delitos sexuales. Consumen más drogas, cuentan con un estilo de afrontamiento agresivo, con un mayor historial delictivo, se relacionan con un grupo de iguales más disocial, tienen un ajuste escolar peor y presentan creencias y actitudes más antisociales. Del estudio se extrae también que este perfil de abusadores tiene preferencia porque sus víctimas sean niñas.
No obstante, aunque Benedicto et al. (2017) y Aragonés (1998) realicen una clasificación de agresores adolescentes o juveniles, Galleguillos (2018) sostiene que es importante indicar que el abuso sexual entre menores es un concepto discutible, dado que si un niño o una niña establece una relación de abuso contra otro menor, podría ser que este sea víctima por parte de un tercero, por lo que sería recomendable que, en lugar de conceptualizarlo en origen como abuso sexual, se denomine como sexualidad traumatizada o conductas erotizadas.
Factores Múltiples y Cogniciones del Agresor
Se evidencia que la conducta de un agresor sexual no se considera como causa de un solo factor, sino como consecuencia de múltiples factores (Barcelo, 2023). Un estudio de Lellis, Dantas de Oliveira, Morais Cordeiro y Soares Carlos (2025) sobre agresores sexuales encarcelados tuvo como objetivo comprender sus cogniciones, específicamente, describir las características sociodemográficas, identificar sus cogniciones sobre lo que significa ser un niño, conocer sus cogniciones sobre el abuso sexual infantil y comprender el sentimiento de los agresores sobre el abuso sexual que llevaron a cabo. Participaron veinte internos del sistema penitenciario, quienes respondieron un cuestionario sociodemográfico y una entrevista, y los datos se analizaron utilizando el software Iramuteq.
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