El caso de García Guzmán, un presunto feminicida de Toluca, expuso no solo la brutalidad de sus crímenes sino también la inquietante naturaleza de sus propias declaraciones. Su captura fue el resultado de una meticulosa labor de rastreo y de la crucial colaboración de la activista Frida Guerrera, quien se involucró directamente en la comunicación con el asesino.
El Caso de Jessica Jaramillo y los Inicios de la Investigación
El feminicidio de Jessica Jaramillo en el estado de México, una entidad donde ocurre un asesinato de una mujer cada día según cifras oficiales*, fue el caso que expuso a García Guzmán como el presunto feminicida. La joven desapareció el 24 de octubre pasado tras acudir a la universidad esa tarde. No volvió a responder por ningún medio a su familia.
La desesperada búsqueda de los padres los llevó a sospechar de García Guzmán, a quien conocían porque hacía un tiempo acosaba a Jessica Jaramillo, cuando ambos estudiaban en la Universidad Tecnológica (Unitec) campus Toluca. "Jessi le tenía mucho miedo. Ella fue cambiada de universidad porque él la acosaba", dice Guerrera, quien documentó el caso tras hablar con la familia un par de días después de la desaparición.
Insistentemente buscaron una autorización de un juez para registrar la vivienda de García Guzmán, que llegó demasiado tarde: la madrugada del 1 de noviembre encontraron en el interior de la casa el cuerpo sin vida de Jessica Jaramillo. García Guzmán vivía en la colonia Villas Santín, de la ciudad de Toluca. El hombre había huido previamente, el 26 de octubre, y desde entonces estaba fugado.
Hallazgos y Revelaciones Tempranas
Notas en una libreta de García Guzmán, según pudo saber la Fiscalía, revelaron que en el patio trasero estaban enterradas otras dos mujeres. "Él las cazaba. Seleccionaba a estas chicas y las cazaba. A mí me parece que también tenía alucinaciones", explica la activista.
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La Inesperada Comunicación con el Asesino
La activista Frida Guerrera se encontró inmersa en una peligrosa interacción con García Guzmán. "La noche que este sujeto escribió que 'para atrapar a un asesino en serie debes pensar como uno' me molesté mucho, mucho por el cinismo y cómo los medios estaban muy pendientes de lo que dijera", recuerda. "Lo tomé muy personal porque yo vivo muy cerca del lugar, así que acudí al domicilio de este sujeto", explica Guerrera.
Ella relata el inicio de su comunicación: Le contesté a su mensaje "¿qué quieres?", y me dijo: "Quiero saber de mis mascotas, son tres, quiero que las busques y me hagas saber que están bien'. Me dio los nombres y yo le pedí tiempo, porque las tenía la Fiscalía. El comandante de la investigación me dijo que lo mantuviera así, interesado. Pensé que ellos, o el área de inteligencia, intervendrían a través de mí con una negociadora. Pero ellos solo querían la IP de donde estaba conectado.
Guerrera intercambió mensajes vía chat durante más de dos semanas, pues García Guzmán, le dijo, temía que rastrearan su ubicación por la señal celular o de algún teléfono convencional. "Yo buscaba que lo detuvieran, que se hiciera justicia por Jessi y por las otras chicas. El nivel de detalle me hizo tener un ataque de ansiedad en una ocasión", explica.
Confesiones de Crímenes Adicionales
Durante sus conversaciones, García Guzmán reveló detalles espeluznantes de otros asesinatos. "También dijo que a Adriana la asesinó en febrero de 2018. A Martha Patricia en febrero de 2019", relata la activista. "Me mandaba videos de qué quería hacer. ¿Le creo que pretendía serlo? Sí, sí lo creo", añade Guerrera. El asesino le decía: "Dile a esos pendejos (de la Fiscalía) que le digan a mi pinche madre que me conteste, porque le he estado marcando para que reciba a mis mascotas, pero no me contesta".
Amenazas y Actitudes Delirantes
El lenguaje de García Guzmán hacia Guerrera era perturbador. "A mí me decía '¿ya te enamoraste de mí?'. Me decía que era su perra, igual que todas sus perras. Me decía que en cuanto me tuviera enfrente me iba a hacer lo mismo que había hecho con todas", añade la activista. Él también hizo otras declaraciones intimidantes: "Me dijo que sus mascotas estaban muy mal, que se iban a arrepentir, que iba a matar a otra mujer".
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Además, en sus conversaciones tan delirantes, "me habló de que mató a su papá. Me habló muy mal de su mamá, con quien no tenía relación, pero en esos días intentaba comunicarse con ella". Sentía impotencia al no poderle contestar como merecía cuando le decía que "todas las mujeres son putas", que todas nos "merecíamos que nos sacaran los ojos", como lo hizo con Jessica.
El Perfil Psicológico del Asesino a Través de sus Palabras
Las conversaciones le llevaron a entender a Guerrera cómo era su interlocutor, relata la activista. "Yo lo veía como uno de los pacientes que llegué a tener en mis consultas de psicología." Ella le decía: "pareces niño, haces berrinches". "Sabía cuándo y cómo decírselo. Y él hacía comentarios sobre las mujeres, porque sabía que es un tema que me importa."
El asesino le reclamó a Guerrera después de que ella escribiera en su blog: "Me dijo: 'Ya sé que por tu culpa mi cara está pegada por todo el pinche barrio' en los carteles de 'Se busca'". Ella concluye: "Es un sujeto lleno de mucha ira, y sobre todo ávido de mucha atención. Los medios se lo dieron en un primer momento, se convirtieron en voceros del criminal. Y eso a veces genera imitadores".
Declaraciones Desde Prisión
García Guzmán fue ingresado en una prisión y acusado en principio del asesinato de Jessica Jaramillo, pero también es sospechoso de haber matado a las otras dos mujeres halladas enterradas en su casa. Esta semana, el caso volvió a ocupar titulares con motivo de la filtración de una supuesta llamada de García Guzmán a su madre desde la cárcel, en la que se le escucha decir que no se arrepiente de lo sucedido y pide a su madre que cuide de sus mascotas.
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