El orden internacional actual experimenta procesos de transformación que reconfiguran las capacidades de los actores del sistema internacional y otorgan mayor protagonismo a los países emergentes y del sur global. Uno de los cambios más trascendentes en las últimas tres décadas es el proceso de transición hegemónica del eje Atlántico Norte al Asia-Pacífico, ubicando a China en el epicentro de una histórica modificación del sistema-mundo. La reemergencia del gigante asiático como una potencia en ascenso está cambiando la distribución del poder mundial y ha puesto en disputa el liderazgo hegemónico estadounidense, que a raíz de la crisis económica de 2008 ha sido diagnosticada como una potencia en declive.
¿Qué Define a una Potencia Mundial?
El concepto de potencias mundiales hace referencia a aquellos estados con capacidad para influir a escala global mediante su poder económico, militar, tecnológico y político. Actualmente, este estatus se mide por el Producto Interior Bruto (PIB), la innovación tecnológica y el control de recursos estratégicos. Entender todo esto es esencial, ya que estos países establecen las reglas del comercio y lideran las soluciones ante crisis globales. Una potencia mundial requiere una combinación equilibrada de fuerza coercitiva y capacidad de influencia. Principalmente, el establecimiento de una potencia mundial se basa en estos pilares fundamentales:
Capacidad Económica
- Para mandar en la economía mundial no basta con tener un alto volumen de producción, ya que la verdadera potencia ejerce principalmente una hegemonía financiera.
- La clave para llegar a ser potencia mundial reside en que la moneda nacional actúe como reserva internacional (como el dólar estadounidense o el euro). Esto permite al país financiarse a menor coste y exportar su inflación.
- El dominio de los sistemas de pago internacionales (como el código SWIFT) por donde circula el dinero y el liderazgo en las instituciones multilaterales (FMI o el Banco Mundial) permite a las potencias decidir quién puede participar en el comercio global.
- Este control otorga a un país la fuerza para perjudicar a otros bloqueando sus cuentas o, por el contrario, premiar a sus aliados facilitándoles inversiones, lo que en última instancia les permite imponer las normas que rigen los negocios en el mundo.
Soberanía Tecnológica
- En el siglo XXI, la tecnología no es solo una herramienta, es el nuevo campo de batalla geopolítico. Así, la soberanía de una potencia se mide por su lugar en la cadena de valor.
- Quien domina la Inteligencia Artificial (IA), la computación cuántica y la biotecnología no solo genera riqueza, sino que establece los estándares éticos y técnicos del futuro.
- El control de los microchips (semiconductores) y las redes 5G/6G define la autonomía estratégica de las potencias mundiales.
- Un país que depende tecnológicamente de otros es vulnerable a bloqueos que pueden paralizar su industria durante días.
Poder Militar y Estabilidad Política
- Poder duro (hard power): hace referencia a la existencia de un gasto militar elevado, pero sobre todo a la capacidad de alcance. Esto incluye la posesión de armamento nuclear, presencia en el espacio o proyectos en este área y una red de bases militares que garantice la seguridad de las rutas comerciales (especialmente los estrechos marítimos).
- Poder blando (soft power): es la capacidad de obtener lo que se desea mediante la atracción en lugar de la coacción. Se basa en la exportación de cultura (por ejemplo, el cine o la música), valores políticos, tales como el respeto a los derechos humanos, y una diplomacia capaz de tejer alianzas internacionales sólidas. Sin este poder, una nación es vista como una amenaza, de lo contrario, con él, es vista como un modelo a seguir.
- Por su parte, la estabilidad política donde existe una gobernanza efectiva favorece a la evolución del desarrollo económico y social.
Infraestructura e Indicadores de Calidad
Las potencias mundiales sostienen sistemas de salud, transporte y educación de calidad, para garantizar altos estándares de calidad de vida. En este sentido, indicadores como la esperanza de vida, la satisfacción y las tasas de mortalidad infantil son clave para evaluar que un determinado país cuenta con un alto nivel de bienestar general.
El Producto Interior Bruto (PIB) como Métrica Clave
El PIB sigue siendo la métrica reina para clasificar a las naciones como potencias mundiales. Este indicador representa el valor total de todos los bienes y servicios producidos dentro de las fronteras de un país en un tiempo determinado. Así, cuando el PIB de una potencia crece, aumenta su influencia geopolítica, ya que tiene más recursos para invertir en tecnología, defensa o acuerdos comerciales.
Principales Potencias Mundiales Actuales
El panorama económico mundial sigue concentrado en cuestiones clave. La clasificación actual, según los últimos datos publicados y considerando los indicadores principales, destaca a:
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- Estados Unidos (32,1 billones de dólares): Se mantiene como la potencia mundial indiscutible. Su fuerza reside en el tamaño de su economía, en su poder financiero respaldado por su hegemonía en los mercados y en la innovación tecnológica. Además, EE. UU. domina las finanzas globales gracias al peso del dólar, que está presente en casi 9 de cada 10 operaciones de cambio de moneda y supone el 61 % de los ahorros de los bancos centrales.
- China (19,6 billones de dólares): Ocupa el segundo puesto y sigue siendo el motor industrial del planeta y domina el comercio exterior. Su influencia en mercados clave ha crecido exponencialmente. A su vez, Pekín ha modernizado su defensa hasta lograr la flota naval más grande del mundo, equilibrando su éxito comercial con una potente presencia militar.
- Alemania (5,4 billones de dólares): Es la principal potencia de la Eurozona. A diferencia de Estados Unidos y China, su economía es mucho más pequeña en escala, pero extremadamente sólida gracias a su capacidad exportadora y a una industria manufacturera muy avanzada.
La Dinámica de las Potencias Mundiales: Estados Unidos y China
La reconfiguración de las relaciones entre el auge y la caída de grandes poderes nunca es sencilla y condiciona la orientación de la política exterior de los Estados periféricos. China y Estados Unidos se encuentran en una relación de poder asimétrico decreciente; en términos económicos, la asimetría se ha reducido sistemáticamente a favor de China, mientras que en el plano militar y de defensa, Estados Unidos ocupa una posición sin rival alguno en el horizonte. El aumento relativo de poder por parte de China condicionaría la orientación de los países periféricos hacia la potencia emergente. En EE. UU. existe un consenso cada vez mayor entre los dos grandes partidos -Demócrata y Republicano- de que China es una amenaza para el poder imperial estadounidense.
El Ascenso de China: Raíces Históricas y Contradicciones Actuales
Uno de los cambios más importantes de las últimas décadas ha sido el surgimiento de China como nueva potencia del sistema mundial. El auge de China es el resultado de una combinación de factores, desde la reorientación de su producción hacia el capitalismo mundial en la década de 1980. A diferencia del bloque soviético, China encontró la manera de sacar provecho de su legado colonial, lo cual es una ironía histórica. Hong Kong, Macao y Taiwán fueron fundamentales para la modernización china, proporcionando divisas extranjeras, una plataforma para el contrabando y la importación/exportación de capitales, y la transferencia de tecnología, especialmente en la industria de los semiconductores.
En segundo lugar, China poseía lo que el revolucionario ruso León Trotsky denominaba el «privilegio del retraso histórico». El Partido Comunista de Mao se benefició del pasado precapitalista del país. Heredó un Estado absolutista fuerte que reorganizaría y utilizaría para su proyecto de desarrollo económico nacional. También se benefició de un campesinado precapitalista atomizado para extraer su mano de obra, con vistas a una acumulación denominada primitiva desde 1949 hasta la década de 1970. Más tarde, a partir de la década de 1980, el Estado chino trasladó esta mano de obra del campo a las grandes ciudades para que trabajara como mano de obra barata en las zonas francas de exportación, poniendo a trabajar a cerca de 300 millones de migrantes rurales. El retraso de China también le permitió superar las etapas del desarrollo sustituyendo los medios y métodos arcaicos por medios y métodos capitalistas avanzados, como la adopción de alta tecnología en las telecomunicaciones.
Los dirigentes chinos estaban muy interesados en modernizar su economía por razones defensivas, para evitar invasiones y colonizaciones, y por razones ofensivas, buscando restablecer el estatus de gran potencia de China, la tradición de su dinastía llamada celestial.
Dimensiones del Desarrollo Capitalista Chino
China practica dos dimensiones del desarrollo capitalista. Una es la acumulación dependiente, donde el gran capital extranjero ha invertido enormes cantidades de dinero, desarrollando el país pero manteniéndolo en la parte inferior de la cadena de valor mundial, incluso en el sector de la alta tecnología, como taller clandestino global. La mayor parte de los beneficios van a Estados Unidos, Europa, Japón y otras potencias capitalistas avanzadas y sus multinacionales.
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La segunda dimensión es la acumulación autónoma. Desde el principio, el Estado ha dirigido muy conscientemente la economía, ha financiado la investigación y el desarrollo y ha mantenido un control indirecto sobre el sector privado, que ahora representa más del 50% del PIB. En las altas esferas de la economía, el Estado mantiene el control a través de las empresas estatales y lleva a cabo sistemáticamente ingeniería inversa para copiar la tecnología occidental y desarrollar sus propias industrias.
China tiene ventajas que otros países no tienen: es enorme, no solo por el tamaño de su territorio, sino también por el de su población. Desde la década de 1990, ha sido capaz de establecer una división del trabajo entre tres partes del país, con zonas francas intensivas en mano de obra para la exportación, regiones más ricas en capital y áreas de alta tecnología. Esta diversificación forma parte de la estrategia consciente del Estado de desarrollarse como potencia económica.
Debilidades Persistentes
A pesar de su ascenso, China también adolece de debilidades. Si nos fijamos en su PIB, es el segundo país más grande del mundo, pero si se mide el PIB per cápita, sigue siendo un país de ingresos medios. Se observan debilidades incluso en áreas en las que está alcanzando a las potencias capitalistas avanzadas, como lo demuestra el hecho de que Huawei, aunque una marca mundial, dependió de la contratación de 400 científicos japoneses para su desarrollo, o el caso de ZTE que expuso la dependencia tecnológica de EE. UU. para software y componentes de alta tecnología.
Su tecnología de semiconductores está dos o tres generaciones por detrás de la de EE. UU., por lo que China está aumentando considerablemente las inversiones en investigación y desarrollo. Sin embargo, el grueso del enorme número de patentes chinas no corresponde aún al ámbito de la alta tecnología, sino a otros campos. En el ámbito de la inteligencia artificial, en cambio, está recuperando rápidamente terreno.
Además de estas debilidades económicas, China adolece de debilidades políticas. No cuenta con un sistema de gobierno que garantice una sucesión pacífica del poder de un líder a otro. Xi Jinping ha abolido el sistema de limitación de mandatos y dirección colectiva establecido por Deng Xiaoping, restableciendo la regla del líder único sin límites temporales. Xi ha cambiado radicalmente la estrategia de China en el sistema mundial, alejándose de la prudente estrategia de Deng Xiaoping y sus sucesores.
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América Latina en el Tablero Geopolítico Mundial
Los países de América Latina no escapan a las dinámicas de latente reconfiguración del nuevo orden mundial y han debido reorientar sus estrategias de inserción internacional. Su condición estructural de subordinación, tanto al sistema internacional como al orden económico mundial, sumada al hecho de pertenecer al área de influencia de los Estados Unidos, ha determinado los fines y estrategias en la formulación de la política exterior latinoamericana. A partir de la primera década del siglo XXI, la región experimentó un cambio de ciclo marcado por el recambio de élites políticas que buscaron dar un “enfoque asertivo a la política exterior latinoamericana” y apostaron por el fortalecimiento de las relaciones con socios del sur, el regionalismo y el apoyo al multilateralismo para su inserción internacional.
A la par de un crecimiento económico boyante, con China como principal socio comercial, los países latinoamericanos, sobre todo los sudamericanos, auparon el retorno de proyectos desarrollistas y revitalizaron su tradición autonómica que, con variedad de grado e intensidad, ha dado lugar a políticas exteriores contrahegemónicas. Este contexto determinó los nuevos alineamientos geopolíticos que concurrieron como péndulos entre el poder dominante y las fuerzas antisistémicas, y los países periféricos tuvieron que redefinir sus estrategias de vinculación, optimizando el uso de sus recursos para mejorar sus relaciones con el poder en ascenso sin desafiar a la potencia dominante, por medio de alternativas de alineamiento o de autonomía.
La investigación busca explicar y caracterizar el alineamiento político de los países latinoamericanos hacia las grandes potencias desde la perspectiva de una relación triangular: América Latina, Estados Unidos y China. De esta manera, se intenta verificar empíricamente la hipótesis de que los países latinoamericanos tendieron a alinearse políticamente con el país asiático alejándose de EE. UU. Una manera de operacionalizar la variable dependiente es a través del posicionamiento de los Estados en las votaciones de la Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU), tomando como base las votaciones de los países latinoamericanos desde 1970 a 2015, otorgando especial atención al análisis de patrones de alineamiento con China a partir del año 2000.
Factores Determinantes en la Política Exterior Periférica
Las estrategias de estos países hacia las grandes potencias suelen estar determinadas, por un lado, por factores estructurales relacionados con el poder y su distribución en el escenario internacional y, por otro, debido a cuestiones domésticas concernientes al rol de las élites, las instituciones y los factores sociales. El área de intersección de estas variables sistémicas y domésticas constituye la política exterior, que se desarrolla tanto desde dentro del Estado como desde las constricciones de la política internacional.
El Realismo Periférico y la Teoría de la Autonomía
Una teoría que emerge de forma externa a los centros de poder mundial, con la finalidad de explicar el esquema de vinculación de los Estados periféricos a las grandes potencias con miras a optimizar su inserción internacional, es el realismo periférico. Las visiones latinoamericanas, conformadas por la escuela cepalina, la teoría de la dependencia y, particularmente, la teoría sobre la autonomía, señalan que los Estados periféricos precisan de sus vínculos con las grandes potencias para mejorar su inserción internacional y buscar ampliar los márgenes de autonomía en el ejercicio de la política exterior, en favor de la consolidación de Estados nacionales y el desarrollo.
Desde los países dependientes, la política hacia las grandes potencias siempre es relevante, por las reacciones positivas o negativas, directas o indirectas, que puede suscitar. Así, los países periféricos en tiempos de transiciones hegemónicas tienden a implementar políticas exteriores de tipo pendular entre las dos potencias. Desde este enfoque, las opciones de política exterior para la periferia dependen de factores que conforman lo que autores como Puig y Jaguaribe denominan la permisibilidad internacional y la viabilidad nacional.
- La permisibilidad internacional está relacionada con los factores estructurales que analizan la medida en que, dada la situación geopolítica de un Estado y de sus relaciones internacionales, este dispone de condiciones para neutralizar el riesgo proveniente de terceros países dotados de suficiente capacidad para ejercer sobre él formas eficaces de coacción.
- La viabilidad nacional hace referencia a las condiciones que permiten, mas no garantizan, que un Estado pueda poner en marcha un proyecto autonómico. Ello dependerá de factores como el compromiso de las élites para llevar a cabo un proyecto autonómico; el grado de cohesión sociocultural; la existencia de un modelo de desarrollo interno; la relación existente entre los recursos humanos, naturales y tecnológicos de que dispone una nación; y la capacidad del país para la integración regional.
El desarrollo de estrategias de política exterior en los países periféricos se basa en implementar acciones tendientes a eliminar las confrontaciones políticas con las grandes potencias, reduciendo el ámbito de sus discrepancias a aquellos asuntos materiales vinculados directamente a su bienestar y base de poder. Además, sus decisiones no solo se calibran en términos de costo y beneficios sino también en función de los costos potenciales, y se redefine el concepto de autonomía, en términos de capacidad y de costo relativo de confrontación.
La Distribución del Poder Mundial y sus Efectos
Los postulados subyacentes a estas teorías fueron desarrollados en el contexto histórico determinado por la Guerra Fría, que consolidó una estructura bipolar de relacionamiento internacional. En un escenario marcado por la bipolaridad (periodo comprendido aproximadamente entre 1976 y 1991), es plausible argumentar que la potencia en ascenso demande mayor alineamiento político para marcar su área de influencia, tal como se dio en el caso de los Estados Unidos al implementar la Doctrina Monroe. Tras el colapso de la URSS, la estructura internacional se redefinió hacia el unipolarismo encabezado por EE. UU. (periodo de unipolaridad comprendido aproximadamente entre 1992 y 2002), donde las condiciones de alineamiento político para los países periféricos se relajaron. Mientras que, en una estructura multipolar, como la actual (periodo de multipolaridad comprendido aproximadamente entre 2003 y 2015), la distribución del poder mundial se traslada a varios polos como resultado del ascenso de potencias emergentes, llevando a que el ascenso de China procure buscar mayor alineamiento político de sus potenciales socios estratégicos.
Otra proposición que se deriva del realismo periférico es el posicionamiento de un Estado en la distribución del poder mundial. Se parte de la premisa de que el orden internacional es jerárquico y asimétrico, lo que da lugar a niveles de estratificación y de autodeterminación que no son estables ni permanentes, pero que permiten a los Estados optar por estrategias que les posibiliten adquirir mayores márgenes de autonomía en su accionar exterior. Existen tres tipos de Estados: los que forjan las normas, los que deben seguirlas y los rebeldes. Con base en estas premisas, el declive relativo del poder de la potencia hegemónica disminuye el alineamiento de los votos latinoamericanos con EE. UU.
Interdependencia Económica e Ideología
Otro de los factores que inciden en el alineamiento político con una u otra potencia es el grado de interdependencia económica. La lógica que subyace a esta proposición es que el aumento de relaciones comerciales con un Estado generaría mayores posibilidades de ganar adeptos políticos en la arena internacional. Cuanto más comercio exista entre los Estados, más costosas resultan las interrupciones de dicha relación comercial, por lo tanto, ambas partes tienen incentivos para converger en asuntos de política exterior, porque temen que las disputas de política externa puedan interferir en los beneficios del comercio.
Adicionalmente, el realismo periférico contempla que los factores de agencia son fundamentales para definir el relacionamiento con las potencias centrales. En el contexto específico de América Latina, el papel de las élites resulta crucial en la adopción de la estrategia internacional del Estado y, en particular, en el proceso de vinculación con sus socios internacionales. La literatura señala ampliamente que las fuerzas de izquierda han sido las que más intensamente desafían el statu quo y buscan cambiarlo a través de la política exterior; además, la izquierda política en la región ha sido tradicionalmente asociada con el sentimiento de antiamericanismo. Con base en lo anterior, se establece la hipótesis de que cuanto más a la izquierda se encuentre un país, menos convergencia de votos habrá con EE. UU. En la misma línea, otro factor que resalta en la literatura es el tipo de régimen político: a mayor democracia, mayor tendencia a alinearse con EE. UU.
La Influencia Global de las Grandes Potencias
Las grandes potencias mundiales canalizan su influencia a través de organismos como el G20, el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial del Comercio. Es en estos foros donde se dirimen las disputas comerciales y se establecen los marcos regulatorios para la economía y la fiscalidad global. Si una nación logra que el resto del mundo adopte sus normas, es que realmente tiene el poder y ejerce como potencia mundial.
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