Las Controversias de Mel Gibson: Revelaciones Impactantes y Cómo Cambiaron Hollywoodpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El actor, director y productor Mel Gibson, nacido el 3 de enero de 1956 en Peekskill, Nueva York, y criado en Sídney, Australia, ha protagonizado tanto películas aclamadas como numerosas polémicas a lo largo de su carrera. Ha sido reconocido por su profesión en títulos como “Braveheart” (1995), “La pasión de Cristo” (2004), “Arma letal” (1989), “Mad Max” (1979) o “Hasta el último hombre” (2016). Sin embargo, el intérprete también arrastra varias controversias que, aunque en su momento no fueran tan sonadas como habrían sido hoy, sí se le tienen en cuenta.

Mel Colm-Cille Gerard Gibson se trasladó con sus padres a Sídney cuando tenía doce años. Estudió interpretación en el Instituto Nacional de Arte Dramático (NIDA) en Sídney, donde actuó en producciones como ‘Romeo y Julieta’ y una versión experimental de ‘Sueño de una noche de verano’. Después de graduarse en 1977, Gibson comenzó inmediatamente a trabajar en el rodaje de ‘Mad Max’ y continuó como actor teatral. Recibió críticas favorables cuando apareció por primera vez en la escena cinematográfica, así como comparaciones con varias estrellas clásicas. Vincent Canby, en 1982, escribió que «el Sr. Gibson recuerda al joven Steve McQueen». Posteriormente, se expandió hacia dramas humanos como la versión cinematográfica de ‘Hamlet’ (1990) de Franco Zeffirelli, y papeles cómicos como los de ‘Maverick’ (1994) y ‘What Women Want’ (2000).

Primeros Indicios de una Personalidad Polémica

La Entrevista con Isabel Coixet

Isabel Coixet, una de nuestras directoras de cine más celebradas, nunca ha tenido pelos en la lengua, ni ahora ni cuando empezó a trabajar antes de ser cineasta, concretamente, como redactora de la mítica revista de cine Fotogramas. Con poco más de 20 años, una joven Isabel Coixet ya mostraba un gran interés por el séptimo arte, por lo que en 1984 empezó a colaborar con tan conocida revista como redactora y entrevistadora. Sin embargo, no tenía previsto que una de sus primeras entrevistas se convirtiera en un caos en plena Sagrada Familia de Barcelona y con los famosos Mel Gibson y George Miller de por medio.

En 1985 se estrenaba ‘Mad Max: más allá de la cúpula del trueno’, la tercera parte de la famosa saga postapocalíptica dirigida por George Miller y protagonizada por Mel Gibson. Durante la promoción de la película, cineasta y actor visitaron España, y como parte de sus actividades promocionales se dieron una vuelta por la Barcelona preolímpica, visitando monumentos tan de actualidad ahora mismo como la Sagrada Familia. A una joven Isabel Coixet le tocó acompañar a ambas estrellas y pudo entrevistarlos en tan icónico emplazamiento. Sin embargo, las chispas empezaron a saltar rápidamente.

Así lo contó la propia Isabel Coixet a Fotogramas: “Esa tarde casi nos matamos porque él empezó a defender a la iglesia católica y a mí me cogió esta cosa anticlerical que tengo y claro, casi nos tiramos por la torre”, admitió la conocida cineasta. Y es que Mel Gibson, ferviente conservador cristiano, chocó de frente con la actitud más progresista de Coixet. Coixet recordó en otra entrevista para Jot Down: “Hacía entrevistas. Entrevistas marcianas. Recuerdo una a Mel Gibson en la que no nos pegamos de milagro, y te estoy hablando de cuando yo tenía diecinueve años. Era cuando estrenó la tercera parte de ‘Mad Max’, creo. Le llevé a él y a George Miller por todo Barcelona, a la Sagrada Familia y todo eso, y al final acabamos discutiendo sobre Dios, sobre el aborto, Franco... Y bueno, terrible”.

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“Ya estaba algo mal de la cabeza”, continuó explicando Isabel Coixet sobre Mel Gibson. “Diferencias aparte, me pareció alguien muy desagradable. Luego tuve que hacer dos versiones de la entrevista, por cierto. Una verdadera, la que había vivido, y otra más suave. En Fotogramas siempre me decían que hacía entrevistas muy personales, demasiado personales, pero es que no sabía hacerlo de otra manera”, concluía la directora.

"El Hombre Más Sexy del Año" y las Primeras Críticas

En 1985, el famoso actor australiano Mel Gibson era elegido El hombre más sexi del año por la revista estadounidense People. Nadie recuerda quién pronunció la frase en una producción de tapa de la revista People, con Mel Gibson como protagonista, en 1985: “¡Dios mío! ¡Es el tipo vivo más sexy!”. El actor estaba en pleno éxito de la saga Mad Max, tenía 29 años, porte de galán y los ojos más azules que había visto Hollywood en mucho tiempo: lo comparaban con Steve McQueen, Clark Gable y Humphrey Bogart, la clase de varón que podía proteger, enamorar y hacer reír, sin perder ninguna batalla en el intento.

En la entrevista realizada en Australia, el periodista de People, David Wallace, tomó nota sobre el humor habitual de Gibson fuera de la ficción: se quejaba de que no quería hacer la charla, se fumaba un atado de cigarrillos diarios y tomaba a escondidas seis latas de cerveza, mientras contaba la historia de su infancia tradicional a cargo de los curas cristianos del colegio St Leo’s, en la costa australiana. El personaje que vendía en sus películas estaba ahí, pero había una verdad que entonces ninguno quiso leer entre líneas: el tipo más sensual del planeta era un borracho. Es cierto: nadie podía saber tampoco entonces que, con el tiempo, la quintaesencia de la belleza masculina se transformaría en una máquina de atacar minorías.

Declaraciones y Actitudes Antisemititas

"Los judíos son los culpables de todas las guerras del mundo"

Para entender las palabras de Mel Gibson de manera completa hay que rebobinar varios años hacia atrás. En 2006, el actor decidió culpar públicamente a los judíos “de todas las guerras del mundo” tras ser detenido por la policía por conducir bajo influencia del alcohol. La noche de 2006 en la que fue detenido por manejar borracho y filmado en medio de su ataque de ira, Gibson supo que también él acababa de convertirse en cadáver.

Audio con Oksana Grigorieva

Pero no fueron los únicos comentarios antisemitas que envolvieron la imagen de Gibson, sino que volvió a ocurrir en 2010, cuando un audio suyo dio la vuelta al mundo. Se lo envió a Oksana Grigorieva, su ex pareja, a quien, según ella explicó, había roto los dientes durante una pelea en la que ella sostenía a su hija recién nacida. El mismo actor que hasta encarnó el papel de un publicista que entendía con empatía total el alma femenina, en ‘Lo que ellas quieren’ (2000), grabó ese mensaje en el contestador de su segunda mujer, la pianista Oksana Grigorieva, que se viralizó. El heredero de McQueen no sólo le gritó a la grabadora de su ex: “¡Te lo merecías!”, sino que se las arregló para sintetizar en una frase un discurso de odio de amplio espectro, capaz de ofender a cualquiera: “Si te violase una manada de negros, te lo merecerías. Voy a ir allí, y voy a prender fuego a la casa, pero primero me la vas a chupar”, dijo el actor, que posteriormente se defendió diciendo que esas palabras estaban sacadas de contexto.

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Winona Ryder y Otros Testimonios

Asimismo, varias de las polémicas que ha tenido Gibson han tenido también algo que ver con la también actriz Winona Ryder, quien le ha denunciado en más de una ocasión. Asegura haber sido testigo de comentarios antisemitas y homófobos del de “Mad Max”: “Estábamos en una fiesta llena de gente con uno de mis buenos amigos. Mel Gibson estaba fumando un cigarro, todos estábamos hablando y le dijo a mi amigo, que es gay, ‘oh, espera, ¿voy a contraer el sida?’”. Otra controversia, aunque referida a un encuentro en los noventa, surgió cuando la actriz Winona Ryder contó como Mel Gibson hizo un chiste sobre cámaras de gas al enterarse de que ella era judía. “Lo único que me sorprende del comentario de Mel Gibson es que implica que cree en el Holocausto”, bromeó el cómico también judío Seth Rogen.

"La Pasión de Cristo" y el Antisemitismo

Mel había tratado de convencer a medio Hollywood para que lo acompañara en la faraónica realización de ‘La tentación de Cristo’ (La Pasión de Cristo) que, además de estar hablada en arameo, culpa por la crucifixión del mesías a los judíos de entonces y a sus descendientes. La primera entrega marcó el origen de las polémicas sobre el antisemitismo de Mel Gibson, al mostrar a los judíos como principales responsables de la muerte de Jesús. Los más amables le dijeron que estaba loco. Pero el efecto de los comentarios previos y de la censura en varios países, terminó por generar un interés fuera de lo común para una película bíblica: fue un batacazo en las salas que él disfrutó sin tener que repartir las ganancias con ningún socio. Había producido la película solo desde su productora, y terminó ganando US$600 millones. La pasión de Cristo había sido también la suya, y lo volvió mucho más rico de lo que era hasta entonces.

El documental ‘Mel Gibson: De héroe a villano’ bucea en la figura de su padre, Hutton Gibson, un ultracatólico negacionista del Holocausto fallecido en 2020 a los 101 años, que no reconocía la autoridad de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II al considerar aquello “una trama masónica orquestada por los judíos”.

Declaraciones Homófobas y Misóginas

Comentarios Homófobos de 1991

A estas amenazas antisemitas y machistas, se les sumaron unas insultando al colectivo LGTBI: fue en 1991 cuando, durante una entrevista con “El País” para promocionar “Hamlet”, dio las siguientes declaraciones: “¿Quién va a pensar que soy gay con esta vestimenta? ¿Acaso hablo como un homosexual? ¿Me muevo como ellos? Esto es solo para hacer caca”, dijo señalándose el trasero. Después de que sus palabras tuvieran impacto internacional, la estrella se negó a pedir perdón, sin mayor consecuencia.

Cuando en 1991 hizo declaraciones homofóbicas en el diario madrileño El País, le ofrecieron la oportunidad de disculparse en un programa de televisión al día siguiente. “No le voy a pedir disculpas a nadie. Me voy a disculpar cuando se congele el infierno. Se pueden ir todos a la mierda”, respondió.

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Oksana Grigorieva y otras mujeres

De esa y otras declaraciones se defendió con el argumento de que lo habían sacado de contexto, o que estaba tan borracho que no sabía lo que decía. También amenazaba periodistas. La cita se volvió tan (tristemente) célebre como la más importante de sus películas, pero era solo una entre una cantidad innumerable de ataques -en muchos casos registrados- contra los latinos y los afroamericanos. O situaciones de acoso directo a mujeres en cualquier situación imaginable -como cuando llamó a otra agente “tetitas dulces” o a su ex “chancho caliente”. Era lo que pensaba realmente con la desinhibición del alcohol como porrista de los monstruos de su mente.

Feminismo y Desigualdad

En 1984, dijo que el feminismo era “un término inventado por una mujer a la que rechazaron”. Unos años antes de depilarse el pecho y las piernas para ‘Lo que ellas quieren’, lo puso más fácil: “Los varones y las mujeres no son iguales. Una vez tuve una socia, pero no funcionó. Era una conchuda”.

El Impacto en su Carrera y la "Cultura de la Cancelación"

Declive y Ostracismo

Tras diversos problemas legales y la filtración pública de declaraciones controvertidas, la popularidad de Gibson en Hollywood disminuyó, lo que afectó a su carrera. El actor y cineasta, que ya posee dos Oscar como director y productor de ‘Braveheart’ (1995), se había pasado diez años refugiado, sobre todo, en papeles de películas de acción, a veces como villano. “A Mel Gibson le ocurre lo mismo que a muchos de sus coetáneos, como John Travolta o Bruce Willis”, cree Erich Schwartzel, periodista de The Wall Street Journal. “Ellos también han visto cómo sus carreras se movían en una dirección similar, a caballo entre los estrenos convencionales y las producciones de bajo presupuesto que se aprovechan de la desvanecida notoriedad de los actores. El controvertido pasado de Gibson, sin embargo, le complica las cosas.”

Mel Gibson es “políticamente incorrecto, eso es cierto”, dijo el actor en diciembre de 2020, durante una entrevista en Fox News. “La corrección política para mí es simplemente terrorismo intelectual. Me parece realmente aterrador, y no me dejaré intimidar para cambiar de opinión. No todos te amarán todo el tiempo”.

La Nominación al Oscar por 'Hasta el último hombre'

Para alguien que en 2017 logró una nueva nominación al Oscar aun después de que le grabasen diciendo a un policía “Los judíos son los culpables de todas las guerras del mundo” o a su exmujer “Te mereces que te viole una manada de negros”, difícilmente la crisis reputacional de su colega le debe de parecer gran cosa. Aquella nominación como Mejor Director por el drama bélico ultracristiano ‘Hasta el último hombre’, que sigue siendo su último trabajo tras la cámara, fue interpretada por muchos como la readmisión oficial de Gibson en Hollywood.

En Vulture, el periodista Kevin Lincoln analizaba: “Para las personas adecuadas, la Academia puede ser un grupo increíblemente indulgente. A pesar de haber pasado décadas en el exilio para escapar de una condena por violación, Roman Polanski ganó el premio al Mejor Director en los Oscar de 2003, y fue muy aplaudido en la ceremonia”.

El Movimiento #MeToo

Y entonces, ese mismo 2017, llegó el #MeToo. La campaña de normalización de la imagen de Gibson había seguido, hasta ese momento, su curso: en Navidades, estrenaba la comedia familiar ‘Dos padres por desigual’, junto a Will Ferrell y Mark Wahlberg. Durante la promoción, el intérprete demostró que iba muy en serio en su esfuerzo por volver a ser aceptado y, con motivo de las acusaciones contra Harvey Weinstein o Kevin Spacey, dio titulares insólitos para una persona, por lo general, muy reacia a los gestos simbólicos y a quedar bien. “Mi corazón está del lado de las víctimas, me alegro de que hayan hablado. Y el resto de nosotros estamos dentro del problema. Creo realmente que tenemos que analizarlo. Se ha arrojado mucha luz sobre lugares donde había sombras y eso es algo saludable”, llegó a afirmar en la presentación de la película, además de calificar de “dolorosos” los abusos descritos y de desear que las revelaciones fueran “precursoras de un cambio”.

Trabajos Recientes y el Debate de la "Cancelación"

Pero, aunque la película funcionó en taquilla, el gran regreso de Gibson se congeló y ningún gran sello se atrevió a suceder a Paramount (la distribuidora de aquella comedia) contando con los servicios del actor de Mad Max; la saga en la que, aparte, también se había prescindido ya de él como protagonista en 2015. Así, el australiano-estadounidense retomó su camino de secundario de cine de acción, pero en una división aún más baja que la que había ocupado en su anterior etapa de ostracismo, con películas concebidas exclusivamente para formato doméstico y streaming, sin grandes plataformas detrás.

Al mismo tiempo, Mel Gibson prepara el rodaje como director y protagonista de la quinta entrega de ‘Arma letal’, prevista para lanzarse en HBO Max y ha fichado por la serie ‘The Continental’, precuela de la saga ‘John Wick’. “Puede que sea el momento de dejar de publicar artículos de opinión sobre el poder de la ‘cultura de la cancelación’ porque, si él puede seguir encontrando dinero y aprobación en Hollywood, la ‘cultura de la cancelación’ simplemente no existe”, reflexionó el actor Joshua Malina en una tribuna en The Atlantic, a propósito del anuncio de ‘Arma letal 5’. “Que sea contratado o no para poner su voz a una película de animación es algo que no me importa”, declaraba el ensayista Frank Rich a Variety, en referencia a la expulsión de Gibson de la secuela de ‘Chicken Run: Evasión en la granja’ (2000), en cuya primera entrega participó.

La última polémica significativa que la estrella ha protagonizado tuvo lugar el pasado 2021, cuando un vídeo le mostró realizando un saludo militar al expresidente Donald Trump, tras coincidir en un combate de boxeo. Su acción fue ampliamente celebrada en redes por los ultraderechistas estadounidenses, entre quienes Gibson es un icono por sus posicionamientos y su política de jamás retractarse ni pedir perdón.

Defensa de sus Colegas y Amigos

Lealtad de Hollywood

En el amplio perfil que le dedicó Vanity Fair en 2011, ‘The Rude Warrior’, el historiador cinematográfico Peter Biskind señalaba como claves de su mantenimiento a flote las grandes amistades de Gibson en Hollywood, como Jodie Foster, Whoopi Goldberg, Robert Downey Jr. o su compañero en Arma letal Danny Glover. La primera, que, como directora, le dio el papel principal de su drama ‘El castor’ (2011), ha hablado de Gibson como el hombre que más ama en el mundo del cine y ha negado tajantemente que sea racista ni machista. Por su parte, Downey Jr., en una entrega de premios en Los Ángeles en 2011, pidió el perdón público para el actor porque “quien esté libre de pecado, está en la puta industria equivocada”.

Otros amigos lo defienden cuando aseguran que es un provocador. “No cree en todo lo que dice, pero es como un chico: nada lo hace más feliz que ver cómo se le caen las mandíbulas a la gente cuando dice algo.” El actor de ‘Ironman’ había sido cercano a Gibson desde que trabajaron juntos en ‘Air America’ (1990), y volvió a actuar para su productora al salir de la cárcel por su consumo problemático de drogas, cuando nadie quería darle un papel. “Mel me eligió para ‘Singing Detective’ (2003) aún aunque ni las aseguradoras cubrían mi participación en la película, porque técnicamente era la película de un ex convicto”, dijo Downey Jr. Su partenaire en ‘Arma Mortal’, Danny Glover, asegura que jamás lo vio cometer ningún acto reprochable en el set y Robert Downey Jr. dice que le debe su regreso al cine.

Las Disculpas y la Falta de Arrepentimiento

El director de ‘Braveheart’ o ‘La Pasión de Cristo’ ha asegurado llevar también más de una década sobrio. En 2012, como parte del juicio por malos tratos a su expareja, fue obligado a completar una terapia de gestión de la ira. Sin embargo, en los claroscuros de una personalidad asediada por el monstruo del alcohol, son muchos los amigos en los estudios que lo defienden hasta hoy, por su lealtad a prueba de todo, como Dean Devlin -productor de ‘El Patriota’ (2000), quien asegura que Gibson sí le pidió perdón a él y a su familia por sus declaraciones antisemitas-.

Hace unos años, ya de novio con la escritora y ex campeona hípica Rosalind Ross, con quien tuvo otros dos hijos, por lo que suma diez, se presentó al Late Night Show de Stephen Colbert, con la misma barba tupida que había usado para ‘Hacksaw Ridge’, la primera película que dirigió en una década. Colbert trató de ayudarlo, una vez más, a que se disculpara por ofender a buena parte de su público. “¿Cuando mirás atrás, hay algo de lo que te arrepentís?, le preguntó. “No, nada”, dijo él. La audiencia se rió como si hubiera sido un chiste. “¿En serio, de nada? Pasaste por situaciones duras en estos diez años…”, siguió Colbert. “Sí, no estoy orgulloso, pero trabajé mucho en mí mismo, estoy sano, y me siento afortunado, hago lo que amo, que es contar historias”, respondió Gibson. “Ok -se impacientó el interlocutor-. ¿Pero aprendiste algo de todo lo que te pasó?”.

Contexto Personal y Factores Influyentes

Alcoholismo Crónico

El personaje que vendía en sus películas estaba ahí, pero había una verdad que entonces ninguno quiso leer entre líneas: el tipo más sensual del planeta era un borracho. El mismo confesó que empezó a beber a los 13 años. Hay quienes dicen que la espiral comenzó antes, cuando viajó a México a filmar ‘Apocalypto’. Un amigo de Gibson le confió en off the record a Vanity Fair en 2011: el actor le había dicho a quien entonces era su mujer que iba a estar dos meses de rodaje en la selva, cerca de Veracruz. Se quedó nueve, y en ese tiempo, el equipo de filmación notó que había tenido una severa recaída con el alcohol: “Todos sabían que él solo tomaba agua, pero se dieron cuenta de que en las comidas la reemplazaba por vodka, creyendo que nadie lo advertiría”. Cuando volvió a su casa de Los Ángeles, la encontró vacía. Robyn se había ido con todos los chicos.

Lo que dice el mismo amigo, que como muchos otros en Hollywood aún lo defiende con la épica de los films que lo hicieron famoso, es que fue precisamente eso lo que desató la furia antisemita de Gibson esa noche de julio de 2006: si ya era un cadáver, prefería estar muerto. “Sintió que había fallado como ser humano. Mel trató de incitar al policía para que terminara de una vez con su sufrimiento, quería que lo matara -dijo el amigo a Vanity Fair, siempre aclarando que lo hacía desde su especulación personal-. No creo que esto haya tenido que ver con que él sea antisemita, lo que quería era que el policía se enfureciera lo suficiente como para dispararle.”

Hutton Gibson: Padre e Influencia

El documental ‘Mel Gibson: De héroe a villano’ también bucea en la figura de su padre, Hutton Gibson, un ultracatólico negacionista del Holocausto fallecido en 2020 a los 101 años, que no reconocía la autoridad de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II al considerar aquello “una trama masónica orquestada por los judíos”.

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