Descubre las Principales Desventajas y Riesgos del Régimen Aduanero de Recinto Fiscalizado Estratégicopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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En el comercio exterior mexicano, existen programas y herramientas que permiten a las empresas operar de forma más eficiente, tanto fiscal como logísticamente. El Recinto Fiscalizado Estratégico (RFE) es una herramienta poderosa para empresas que buscan eficiencia fiscal y operativa en el comercio exterior. Un RFE es un inmueble que se encuentra dentro del área de influencia de una aduana y que ha sido habilitado oficialmente por la autoridad aduanera (ANAM).

El régimen aduanero tipo Recinto Fiscalizado Estratégico (RFE) permite introducir mercancía que proviene del extranjero, que es nacional o nacionalizada por un tiempo limitado para manejarla, almacenarla, custodiarla, exhibirla, venderla, distribuirla, elaborarla, transformarla o repararla. La mercancía destinada al RFE, exceptuando petrolíferos, debe de tener procedencia legal. No obstante, a pesar de sus ventajas fiscales y operativas, el RFE presenta desventajas significativas y riesgos importantes que es fundamental conocer.

Vulnerabilidades en la Seguridad y el Control Aduanero

La porosidad en la frontera México-Estados Unidos -que posibilita el tráfico ilegal de armas de alto poder a nuestro país, y el tráfico de drogas ilícitas al vecino del norte- es uno de los temas más sensibles en la relación bilateral. Al respecto, se ha identificado que además de los cruces ilegales, uno de los puntos más vulnerables es el de los “recintos fiscales estratégicos”, que operan como “aduanas privadas” y en los que se facilita el contrabando de mercancías, pero también el trasiego de precursores del fentanilo y la piratería.

El tráfico ilegal de armas de alto poder a México, así como el tráfico de drogas ilícitas a Estados Unidos ocurre a diario, por la aún persistente porosidad de la frontera. Fuentes consultadas explican que el riesgo de tráfico de drogas y contrabando de mercancías por ese régimen aduanal -recinto fiscalizado estratégico- es muy alto, pues al ser operado por particulares, carece de reglas de control eficaces. El problema, exponen las fuentes, es que los inmuebles autorizados como recintos fiscalizados estratégicos, que están dentro de las aduanas, son administrados por privados. El presunto uso indebido de esos sitios ha quedado en evidencia con diversos aseguramientos de mercancías prohibidas.

Ejemplos de Tráfico Ilegal y Contrabando

Se han documentado diversos incidentes que ilustran las vulnerabilidades del RFE. Por ejemplo, el 25 de marzo pasado, elementos de la Policía Federal Ministerial aseguraron 300 bolsas que contenían un total de 138 kilos de metanfetaminas, en una empresa de paquetería en Hermosillo, Sonora. Este tipo de hechos resalta la persistencia de la corrupción y el uso indebido de las facilidades que ofrece el régimen.

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Otro caso que se ventiló ante el Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA) ejemplifica los problemas de este régimen aduanero. Lo que se demostró en este caso es que en el recinto fiscal estratégico se introdujo de forma ilegal un total de 495 bultos con 5 mil 940 pares de tenis marca Converse, con un peso total de 5.4 mil kilogramos, de diferentes tallas y modelos. Aunque esto implicaría un acto de corrupción, solo se sancionó al agente aduanal con una multa de 2 mil 330 pesos, mismos que tampoco quería pagar, por lo que recurrió al TFJA.

Problemas Derivados de Fallos Judiciales

Las fuentes consultadas detallan que el problema de los recintos fiscales estratégicos se ha agravado tras algunos fallos del Tribunal Federal de Justicia Administrativa en casos en los que -a pesar de que se comprobó el tráfico ilegal de mercancías, e incluso se realizaron operativos para su aseguramiento- consintió que empresas de mensajería, paquetería y de otros rubros y servicios se aprovechen de ese régimen. La problemática, explican, puede presentarse respecto a las empresas autorizadas para destinar mercancías de mensajería y paquetería (importación y exportación) con agentes aduanales y con las propias mercancías.

En el caso de las empresas de mensajería y paquetería, se considera correspondencia con carácter de inviolable, y por ello no se revisa constantemente, a menos que haya una sospecha muy documentada de que se está violando la ley. En un juicio, la empresa de mensajería y paquetería -Control y Comercio Valem, SAPI de CV- no podía tramitar los pedimentos para extraer la mercancía del recinto fiscalizado estratégico, ya que no estaba autorizada para ello. No obstante, en la sentencia definitiva dictada en ese juicio, se resolvió declarar la nulidad de la resolución impugnada. Esto es que se obligó a la autoridad a permitir, sin restricción, la importación de mercancías de mensajería y paquetería desde un recinto fiscalizado estratégico, incluso mediante el trámite de pedimentos con descripción y clasificación arancelaria genérica. Estas resoluciones pueden crear lagunas que facilitan el contrabando.

Acerca del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, la presidenta Claudia Sheinbaum ha declarado que “tiene que sanearse”, lo que subraya la preocupación gubernamental por las decisiones de esta instancia que pueden impactar negativamente la efectividad de los controles aduaneros.

Riesgos Operativos por Mala Gestión

Un Recinto Fiscalizado Estratégico (RFE) es un inmueble que pocos importadores saben realmente cómo funciona y cuáles son sus beneficios, pues muchos lo confunden con un depósito o un almacén fiscal. Usar un recinto fiscalizado sin conocer a fondo su funcionamiento puede traer más problemas que soluciones. Multas, retrasos en la liberación de mercancías e incluso el decomiso de bienes son algunas de las consecuencias de una mala gestión.

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Las consecuencias de una mala gestión no son menores y pueden incluir:

  • Multas significativas: Pueden ir desde montos moderados hasta cifras considerables dependiendo de la gravedad de la omisión.
  • Retrasos en la liberación de mercancías: Cada día de retención en un recinto fiscalizado implica costos adicionales de almacenaje, pago a transportistas y, en algunos casos, incumplimientos contractuales con clientes o proveedores.
  • Decomiso de bienes: En situaciones más graves, cuando se exceden los plazos de permanencia sin regularización o se detectan irregularidades serias en la documentación, la autoridad aduanera tiene la facultad de decomisar los bienes.
  • Daño a la reputación: Las empresas que enfrentan constantes problemas en recintos fiscalizados suelen ser catalogadas como poco confiables por clientes, distribuidores e incluso autoridades.

Entre los errores más frecuentes al utilizar estos espacios se encuentran:

  • Falta de control riguroso: Uno de los errores más graves es no llevar un control riguroso de los movimientos de mercancía dentro del recinto fiscalizado. Cada ingreso, permanencia y salida debe estar respaldado por pedimentos, facturas y registros oficiales. En muchas ocasiones, este error surge porque las empresas delegan completamente la gestión al operador del recinto, sin verificar por sí mismas que toda la documentación esté en regla.
  • Ignorancia de plazos de permanencia: Los recintos fiscalizados tienen plazos legales máximos para la permanencia de las mercancías. Una vez vencidos, los bienes deben nacionalizarse, exportarse o cambiar de régimen aduanero. El plazo de permanencia de las mercancías será de 60 meses para mercancía en general y por la vigencia de la autorización para maquinaria y equipo.
  • Falta de comunicación con el agente aduanal: Un error común es pensar que la gestión del recinto puede llevarse de manera aislada, sin mantener comunicación fluida con el agente aduanal, que es un aliado indispensable.
  • Almacenamiento de mercancía restringida sin autorización: Otro malentendido frecuente es creer que en los recintos fiscalizados se puede almacenar cualquier tipo de mercancía sin restricciones. Algunas empresas cometen el error de ingresar mercancía restringida sin prever estos requisitos, lo que deriva en retenciones prolongadas y posibles sanciones.

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