En palabras sencillas, la obligación tributaria es el deber legal que tienen los contribuyentes de cumplir con el pago de impuestos establecidos por el Estado. El propósito de la tributación es que el contribuyente, según su capacidad financiera, cubra los costos necesarios para el mantenimiento de las estructuras e instituciones estatales. Como resultado de la obligación de pagar impuestos, surgen responsabilidades entre los contribuyentes y el órgano administrativo correspondiente.
La relación jurídico-tributaria
El sujeto activo, representado por la Administración, es quien reclama el pago de los tributos. Los sujetos pasivos, por otro lado, son aquellos legalmente obligados a efectuar dicho pago. La obligación tributaria principal implica el cumplimiento del pago de la cuota tributaria. Las obligaciones entre particulares derivadas del tributo surgen como resultado de una transacción tributaria entre los obligados fiscales.
Procedimiento de fiscalización
En base al poder del ius imperium, la Administración posee una facultad de fiscalización que contempla la inspección, investigación y el control del cumplimiento de obligaciones tributarias. Esta potestad se ejerce en el marco de un procedimiento de fiscalización, en la cual mediante diversos actos administrativos se busca corroborar, investigar y verificar la determinación de la deuda tributaria realizada por el contribuyente. Esta actuación de la Administración tiene como último propósito emitir una Resolución de Determinación que manifieste su conformidad o disconformidad.
El procedimiento de fiscalización se puede dar de dos maneras:
- Total: La Administración revisa cada uno de los elementos de la obligación tributaria.
- Parcial: Solo revisa uno o algunos de los elementos de la obligación tributaria, pero no todos.
Procedimiento de verificación
De acuerdo al Código Tributario, no existe una definición expresa de la verificación; sin embargo, se puede esbozar una conceptualización concreta sobre su ejercicio. La actividad verificadora es comprendida como una tarea de vigilancia de la verdad expuesta por el contribuyente, donde la administración buscará comprobar que los datos efectuados por ellos tengan un lugar en la realidad. Es fundamental que la Administración Tributaria no realice reparos, ni objeciones o comentarios adicionales sobre la materia en cuestión a verificar, dado que ello ya no sería considerado como un proceso de verificación, por presentar las características de un proceso de fiscalización.
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Liquidación de la obligación tributaria
La liquidación tributaria es el acto resolutorio mediante el cual la Administración realiza las operaciones de cuantificación necesarias y determina el importe de la deuda tributaria, según define el artículo 101 de la Ley General Tributaria. El objetivo de la liquidación tributaria es determinar la cantidad de impuestos que una persona o empresa tienen que pagar al Estado.
Tipos de liquidaciones
Existen dos formas principales en las que se materializa este proceso:
- Liquidaciones obligatorias: Son aquellas que se realizan desde el Estado, donde la Administración comunica al contribuyente la existencia de un hecho imponible.
- Auto-liquidaciones: Es el propio obligado tributario quien califica los hechos y determina el importe a ingresar o a devolver.
Sea como sea, todas las liquidaciones tienen en común aspectos básicos como la comparativa entre lo que se declara y lo que se debe, resultados que pueden ser positivos o negativos, y plazos límites para resolverse. Una vez la aceptas, ya no hay marcha atrás: tendrás que pagar o recibir la cantidad propuesta por la Administración.
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