Descubre las Impactantes Diferencias Entre la Alta y Baja Nobleza en el Antiguo Régimenpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La nobleza en el Antiguo Régimen, denominada más cultamente aristocracia, era uno de los tres estamentos sociales del medievo junto al clero y el pueblo llano, también llamado plebeyo o plebe y siervos de la gleba, y uno de los dos privilegiados junto al clero y frente al pueblo cuyo trabajo mantenía a nobleza y clero. Esta forma de distribución social proviene de la época del feudalismo en la que la sociedad respondía a un orden piramidal. La nobleza es uno de los tres estamentos del Antiguo Régimen. Se trataba aproximadamente del 5% de la población pero acumulaban los derechos políticos y la riqueza. El estamento nobiliario era una minoría social, que no suponía más del uno por ciento de la población europea.

A este grupo privilegiado se accedía, con la excepción del clero, por nacimiento o por una concesión especial del rey. La sociedad del Antiguo Régimen tenía su origen en la Edad Media y se estructuraba en estamentos, es decir, grupos cerrados a los que se pertenecía por nacimiento y que se diferenciaban por sus privilegios, ya que era una sociedad en la que primaba el principio de desigualdad. A estos estamentos se pertenecía por nacimiento, ya que para ser noble se debía ser hijo de nobles o recibir la concesión del rey.

La palabra latina nobilis, se deriva del adjetivo "notabilis", notable o notorio, o bien de noscivitas, conocido. También viene del verbo nosco y del adjetivo notus; cuyo significado es «conocer» y «conocido», respectivamente. Alude a ser distinguido por los hechos o virtudes entre los demás hombres.

Privilegios y Características Generales de la Nobleza

Los estamentos privilegiados constituían una minoría social y tenían privilegios como la exención fiscal (no pagaban impuestos), justicia propia (se les juzgaba por leyes específicas para ellos y por tribunales compuestos por sus iguales), el monopolio de cargos públicos (sobre todo en sus puestos superiores eran copados por ellos) y la posesión de señoríos feudales (no toda la nobleza y el clero las tenía, pero sólo nobleza y clero podían tenerlos). Ser noble traía consigo una serie de privilegios: derecho a elegir la mitad de los cargos de los municipios, preferencia en actos públicos frente a los plebeyos, derechos preferentes para ejercer la caza, cárceles distintas, no poder sufrir ciertos tipos de castigos (como la horca), aunque el más importante de todos era la exención del pago de impuestos. La nobleza era la propietaria de las tierras y vivía gracias a la renta que estas generaban.

Acumulaban riquezas, monopolizaban cargos y títulos y podían vivir en la corte o en las diferentes provincias. Algunas de las características de esta clase social eran que no pagaban determinados impuestos, tenían grandes extensiones de tierras y gran cantidad de campesinos o siervos que trabajaban para ellos. Los nobles poseían castillos y armas. Disponían de tiempo libre para la caza, la pesca e incluso para organizar torneos como las justas o combates con espadas en tiempos de paz. Los nobles gozaban de una serie de privilegios: disfrutaban de privilegios económicos como el mayorazgo que les permitía mantener intactos sus patrimonios, privilegios de honor o protocolo (uso de escudos y blasones, sellos, preferencia en actos públicos), y no ejercían trabajos manuales. Su principal fuente de riqueza eran las rentas procedentes de la tierra, siendo también importantes las prebendas otorgadas por los monarcas.

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La Distinción entre Alta y Baja Nobleza

El estamento nobiliario no era homogéneo. Alta nobleza y baja nobleza es una división social que se establece dentro de la nobleza como estamento desarrollado en la Edad Media y que perduró sobre todo hasta el fin del Antiguo Régimen. Es así que existían tres rangos diferentes dentro de la nobleza: la realeza, la alta nobleza y la baja nobleza. Aunque la palabra noble sea tan genérica que comprenda a cualquiera que sea señor, «hijodalgo» o incluso infanzón o caballero, suele referir solo a los que tienen la mayor nobleza (duques, marqueses, condes, vizcondes, barones), o por naturaleza de origen, o por privilegio concedido.

La Alta Nobleza

La alta nobleza estaba constituida por aquellos nobles y correspondientes linajes que poseían un título otorgado directamente por el monarca, muy cercanos a él, entre ellos tenemos a los duques, marqueses, los grandes en España y los pares en Francia, y que poseían un patrimonio, rentas y poder mucho mayor. Desde el Renacimiento, los más poderosos formaban a su alrededor también una corte de noblezas menores o ejercían un mecenazgo artístico y cultural. Todo poseedor de un feudo era noble, pero la mayor o menor importancia de los feudos contribuyó a establecer diversos grados en la nobleza. De menor jerarquía, eran los llamados en Francia barones, y en España ricos-hombres, quienes a su vez recibían el homenaje de señores de inferior categoría, poseedores de feudos más pequeños.

En la jerarquía nobiliaria ocupan un lugar importante los Grandes de España. Esta distinción se realizó en 1520, aunque en el siglo XVII otros títulos fueron recibiendo la grandeza. Todos ellos poseían grandes extensiones de tierras. Los Grandes de España recibían el tratamiento de Primos del Rey y tenían el privilegio, por ejemplo, de “cubrirse” ante el rey y las damas Grandes de España de “tomar la almohada”, es decir, sentarse en presencia de los reyes. El siguiente escalón lo ocuparían los Duques, Infantes, Marqueses, Condes, Vizcondes, Barones… con tratamiento de parientes del rey. La nobleza más poderosa se concentraba generalmente en el centro y sur de España.

Por un lado, estaba la nobleza antigua de base agraria, como los grandes y títulos de Castilla, los junkers prusianos, los pares de Francia o los lores británicos. Pero, por otro lado, a la nobleza se le fueron sumando durante el Antiguo Régimen los miembros de la denominada “nobleza de toga”, es decir, la forjada por los reyes en torno a sus cortes y las instituciones de gobierno y administración del Estado. La nobleza de toga era la nobleza adquirida por el ocupante de un cargo vitalicio al servicio de la corona, y era característica de la Francia del Antiguo Régimen. Los cargos vitalicios eran sobre todo de índole judicial (miembros de los Parlamentos de Francia), recaudadores de impuestos o inspectores de finanzas, o cargos cortesanos.

La Baja Nobleza

Frente a la alta nobleza, la baja nobleza estaba formada en España por los hidalgos, sin rentas que disfrutar, con un patrimonio mucho menor y que en muchas ocasiones se vio menguado por su continua participación en guerras en apoyo al monarca. La baja nobleza, que en España está representada por los señores, hidalgos, escuderos, infanzones, caballeros, etc., únicamente disfrutaban de su condición privilegiada, pero no tenían por qué tener rentas para sostener un modo de vida compatible con tal condición. Estos últimos constituían la pequeña nobleza y eran llamados castellanos, hidalgos o caballeros.

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En España, los hidalgos, generalmente en ambientes rurales y con poca fortuna. A esta baja nobleza las tierras que poseyeran no siempre les daban las rentas necesarias para sobrevivir, pero debido a la prohibición y deshonra de “trabajar con las manos” llevaban una vida de apariencia buscando el prestigio social, aunque murieran de hambre. Un ejemplo conocido por todos es el caballero en El Lazarillo de Tormes. En la franja cantábrica se encontraba la mitad del total de los hidalgos de España. Los hidalgos de sangre (en virtud de linaje) son "aquellos para los que no hay memoria de su origen y no se tiene conocimiento de ningún documento que menciona una concesión real, cuya oscuridad es universalmente elogiada, incluso más que aquellos nobles que conocen de otro modo su origen".

El grado de caballero, que normalmente coincidía con la pertenencia a una Orden Militar u Orden de Caballería, podía proporcionar rentas suficientes o no (había caballeros de mogollón, a los que había que mantener en la sede de la orden). La condición de señor de un señorío o feudo, dependiendo del tamaño o riqueza de este, normalmente daba los recursos necesarios para mantener una forma de vida compatible con la nobleza: es decir, el no trabajar. De hecho los hidalgos, a diferencia de los nobles con título, debían desarrollar como modo de vida una profesión ajena al ejercicio de las armas con el que originariamente obtuvieron su condición de noble.

Acceso al Estatus y Mantenimiento del Patrimonio

Otras situaciones por las que un noble podía adquirir rentas que le permitieran acceder a la alta nobleza eran la posición en la Corte -nobleza cortesana-, o en la guerra. Progresivamente la nobleza se hizo cortesana y fue el dinero el motor de ascenso: Los que se enriquecían y procedían del estado llano intentaban llegar a hidalgos. Los hidalgos, a caballeros, los caballeros, a títulos, y los títulos a grandes. Debido a la situación económica de la monarquía era relativamente fácil convertirse en noble: Felipe IV, por ejemplo, creó 118 títulos, y Carlos II, 295. La “nueva nobleza” solía poseer señoríos jurisdiccionales, es decir, que el rey no les otorgaba la tierra, sino el privilegio de gobernarlas y cobrar rentas e impuestos. Los títulos nobiliarios tienen, en su mayor parte, carácter hereditario.

La herencia de la nobleza era de sangre, es decir, la que viene por linaje. Las familias nobles durante la Edad Media y hasta la Edad Moderna estaban integradas por abuelos, padres, tíos, sobrinos e incluso los sirvientes. A esta forma se le ha llamado familia extendida o de linaje abierto. El mayorazgo era también una característica de la nobleza y consistía en que una serie de bienes se agrupaban de manera indisoluble y pasaban al heredero de la familia, normalmente el hijo mayor. Los hijos restantes sólo podían recibir los bienes “libres”. Así se evitaba que el patrimonio de una casa noble se fuera dividiendo y dividiendo hasta desaparecer.

Los matrimonios se arreglaban con otras familias cuyo apellido tuviera prestigio y contribuyera con los bienes de la familia. Era el primogénito quien tenía el derecho y la obligación de contraer matrimonio. El vínculo matrimonial era decidido por los padres y parientes mayores. Las mujeres de la familia recibían una dote, es decir, una cantidad de bienes que le eran entregados al marido en custodia y para el sustento de la esposa, lo cual se consideraba el aporte de la esposa al matrimonio. Este patrimonio era usado en negocios que, al producir ganancias, formaban parte de la familia, que se había extendido con dicho matrimonio. Cuando la mujer entraba a un convento se seguía el mismo proceder, pues estaba casándose con Dios. Muchos de los matrimonios se realizaban entre familiares por lo que la endogamia era frecuente; eso se hacía para impedir que el patrimonio se dispersase y para concentrar el poder. Inversamente, matrimoniar con la nobleza extranjera era una manera de resolver contiendas y problemas entre vecinos y generar conexiones políticas convenientes entre los reinos y los pueblos.

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La Función Militar de la Nobleza

En el caso de estallar algún tipo de conflicto armado, los nobles estaban obligados a ponerse al servicio del rey para las guerras. La función militar de la nobleza fue muy importante en la Edad Media y en la Edad Moderna, al ser considerada la contraprestación que los nobles debían a la sociedad a cambio de mantener su estatus social y económico privilegiado. En este sentido, la identificación de la nobleza con el servicio de las armas tenía como efecto que, además de reservarse a los miembros del estamento los puestos de dirección de los ejércitos, estuvieran exentos de las levas obligatorias. En España, a finales del siglo XVI la nobleza comenzó a perder su vocación guerrera, dejando los cargos militares en manos de mercenarios, mientras en otros países la nobleza seguía jugando un papel importante en el ejército.

La Nobleza Inmemorial en Diversas Regiones

La Nobleza Inmemorial es aquella establecida como existente desde antes de los registros normales de un título nobiliario. En su sentido restrictivo, se refiere a las familias nobles cuyos orígenes se pueden rastrear a partir de la caída del Imperio Romano, esto es, alrededor del año 490. El tiempo inmemorial es un tiempo que se extiende más allá del alcance de la memoria, los registros o la tradición. En el Derecho inglés, por ejemplo, tiempo inmemorial significa "un tiempo anterior a la historia legal y más allá de la memoria legal". En 1275, por el primer Estatuto de Westminster, este tiempo fue limitado al reinado de Ricardo I de Inglaterra “Corazón de León”, comenzando el 6 de julio de 1189, fecha de su ascensión al trono. En Inglaterra, el umbral para ser considerado un noble inmemorial sería el año 1189, el tradicional tiempo inmemorial.

En España se refiere a las familias nobles creadas durante las Cruzadas ibéricas o la Reconquista, comenzando con Pelayo en el Reino de Asturias en el siglo VIII y Carlomagno en la Marca Hispánica a principios del siglo IX. En Francia, estas familias son, en primer lugar, los descendientes por línea paterna y legítima de los primeros duques de Borgoña, Normandía, Gascuña y Aquitania, y de los condes de Anjou, Blois, Bretaña, Champaña, Flandes y Toulouse. En un segundo lugar, de los condes de Angoulême, Bigorre, Cominges, Foix, Forez, Perigord, Ponthieu, Rouergue y Vermandois, y los vizcondes de Limoges, Turena, Béarn, Béziers y Carcassonne, y los señores de Borbón, Coucy y Beaujeu. En Irlanda, las familias nobles pueden, con pocas excepciones, rastrear su ascendencia por lo menos hasta el siglo IV d. C. En la Rusia Imperial, existía una categoría similar llamada древнее дворянство ("Antigua nobleza").

La Decadencia Política de la Nobleza

Su carácter preponderante fue prácticamente abolido en la esfera política ante el cuestionamiento de la legitimidad de su dominio por parte del reformismo de la clase media o burguesía y el pensamiento crítico de la Ilustración, y a consecuencia de la más radical Revolución Francesa (1789), que marca el fin de la Edad Moderna y el comienzo de la Edad Contemporánea. Desde 1820 un título nobiliario es -y no es más que eso- una preeminencia o prerrogativa de honor, y por eso se entiende nemine discrepante que su concesión corresponde al Rey como uno de esos «honores» a que se refiere el art. 62 f) de la Constitución. Pero en el uso del título adquirido por concesión directa o por vía sucesoria agota el título su contenido jurídico, y no es, como en el Antiguo Régimen, signo definitorio de un estatus o condición jurídica estamental y privilegiada.

Comparativa entre Alta y Baja Nobleza en el Antiguo Régimen
Característica Alta Nobleza Baja Nobleza
Títulos Duques, Marqueses, Condes, Vizcondes, Barones, Grandes de España, Pares de Francia. Señores, Hidalgos, Escuderos, Infanzones, Caballeros.
Patrimonio y Rentas Grandes extensiones de tierras, señoríos feudales, rentas elevadas, prebendas reales. Patrimonio menor, tierras que no siempre generaban rentas suficientes, escasos bienes.
Proximidad al Monarca Muy cercanos al rey, cortesanos, ocupaban altos cargos en la administración y la corte. Generalmente en ambientes rurales, con menor influencia directa en la corte.
Fuente de Estatus Linaje antiguo, títulos otorgados directamente por el monarca, "nobleza de toga" por cargos vitalicios. Linaje (hidalgos de sangre), condición privilegiada por nacimiento sin título grande.
Estilo de Vida Lujoso, mecenazgo artístico y cultural, vida en la corte o grandes propiedades. Vida de "apariencia", lucha por mantener el prestigio social a pesar de la pobreza, prohibición de trabajos manuales.
Función Militar Liderazgo de ejércitos, exentos de levas, pérdida de vocación guerrera en algunos países (España s. XVI). Participación más activa en guerras al inicio, pero con patrimonio menguado; a veces, profesión ajena a las armas.

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