Es perfectamente justificado distinguir la moral personal de la moral social. La moral es originariamente y materialmente social, pero es fundamentalmente personal o autónoma. Que la moral sea originariamente social quiere decir que la raíz de la que se nutren los contenidos de la moral es la sociedad y que, por tanto, el aprendizaje de los valores y normas morales es un ejemplo más del aprendizaje de los valores y normas socio-culturales. Sin embargo, a pesar de ser la moral social por su origen y por sus metas y contenidos, es, al mismo tiempo, fundamentalmente personal o autónoma.
El papel personal en la moral es imprescindible y el lugar que ocupa la conciencia moral autónoma es irremplazable. Aunque la raíz de la moral sea social, no hay algo similar a una imposición, sino examen, aceptación o rechazo personal de los valores y normas. La conciencia moral de cada uno obra con total libertad y autonomía, tanto si decide observar la moral vigente como si decide poner en cuestión o desdeñar las normas establecidas. El que acepta, observa, pone en cuestión o rechaza determinados modelos de conducta es el hombre en su más estricta individualidad y, como tal, no puede transferir la responsabilidad de su opción a nadie.
Las dimensiones de la moral personal según Aranguren
Aranguren, en el plano de la moral personal, establece tres dimensiones distinguibles teóricamente, pero no separables en la práctica:
- Moral como estructura: El hombre es constitutivamente moral porque la moral emerge desde sus propias estructuras antropológicas. Los actos humanos, al ser inteligentes, racionales y libres, son siempre estructuralmente morales. El hombre es constitutivamente moral porque ha de hacer, necesariamente, su vida.
- Moral como contenido: No basta con que el hombre haga por sí mismo su vida y su carácter; es preciso que la realice conforme a una idea de hombre, a una norma moral y a una escala de valores. La vida debe hacerse conforme a un determinado proyecto fundamental y con arreglo a unas normas de razón.
- Moral como actitud: Se distingue la actitud ética como esfuerzo activo del hombre por ser justo y por implantar la justicia, frente a la actitud religiosa como entrega creyente, confiada y amorosa a la gracia. Ambas no deben separarse, sino buscar el justo equilibrio y complemento.
Factores del comportamiento moral
El comportamiento humano se diferencia del animal -determinado por instintos y pautas fijas- en que los instintos humanos son controlados y dominados por la capacidad racional. Esta facultad nos permite imaginar alternativas y anticipar consecuencias. La libertad consiste, pues, en la posibilidad de elegir entre varias opciones, lo que convierte al ser humano en responsable de sus actos. Para que una acción sea moral, debe reunir las siguientes características:
- Voluntariedad: La acción ha de ser libre y consciente.
- Normatividad: Debe estar sometida a normas morales, que son reglas o mandatos que nos imponemos a nosotros mismos.
- Sociabilidad: Es esencial para la moralidad, pues una elección moral directa o indirectamente afecta a otras personas.
| Factor | Descripción |
|---|---|
| Impulsos/Deseos | Motivos primarios de origen corporal que empujan a la acción de modo irreflexivo. |
| Voluntad | Facultad que permite ejecutar lo que la razón aconseja. |
| Valores morales | Etiquetas mentales que orientan nuestras acciones y juicios sobre lo bueno y lo malo. |
Los valores morales sólo se pueden aplicar a las personas o a sus acciones libres y responsables. Cuando dos o más valores entran en conflicto, nos encontramos ante un dilema o conflicto moral, cuya resolución requiere organizar los valores según un orden de prioridades, lo que llamamos escala de valores.
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