El acoso escolar, también conocido como bullying, es una problemática compleja que puede convertir algo tan sencillo como ir a la parada del autobús escolar o un recreo en una verdadera pesadilla para un niño. Cuando las burlas o bromas son hirientes, crueles y constantes, cruzan la delgada línea que las convierte en acoso y es necesario detenerlas. En estos casos, los pares usan métodos físicos, verbales o psicológicos para atormentar a otra persona, aprovechando un desequilibrio de poder real o imaginario entre el acosador y su víctima.
¿Por qué ocurre el acoso entre niños?
Los niños acosan a otros por una variedad de motivos. A veces, escogen a un niño porque necesitan una víctima para sentirse más importantes, populares o en control de la situación. En algunos casos, los niños atormentan a otros porque esa es la forma en la que han sido tratados. Es posible que crean que su conducta es normal porque vienen de familias o de entornos en los que son habituales el enojo, los gritos y los insultos.
Es fundamental entender que los niños que golpean a otros no son totalmente conscientes de lo que hacen; sus actos responden a impulsos. El infante aprende a gestionar su autonomía con palabras, ya no solo gestos, pero si siente que se le imponen reglas sin consenso, las actitudes frente a la autoridad pueden chocar. Por ello, la psicología infantil subraya la importancia de analizar si el niño padece síntomas como cambios en el comportamiento, fobia escolar, fracaso académico o baja autoestima.
Indicadores de riesgo y señales de alerta
A menos que el niño hable del acoso o presente lesiones físicas visibles, puede resultar difícil saber lo que está ocurriendo. Sin embargo, existen señales de advertencia que los adultos deben observar:
- Cambios bruscos en el estado de ánimo o en el rendimiento escolar.
- Trastornos gastrointestinales, ansiedad o pesadillas recurrentes.
- Aislamiento social o miedo a asistir a clase.
- Dificultades para expresar emociones o desconfianza en sí mismo.
Estrategias de intervención y apoyo familiar
Si su hijo le dice que está siendo víctima de acoso, escúchelo con calma y ofrézcale apoyo y comprensión. Es importante felicitar al niño por hacer lo correcto al hablar sobre el acoso que recibe y recordarle que no está solo. Los padres deben evitar la tentación de decirle al niño que se defienda contraatacando, ya que esto puede hacer que todo se vuelva más violento.
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Recomendaciones prácticas para los niños
- Alejarse y buscar apoyo: Lo mejor es alejarse, quedarse con otros niños e informar a un adulto.
- Sistema de apoyo: Estar siempre con un amigo en el autobús, los corredores o en los recreos.
- Control emocional: Practicar formas de ignorar los comentarios hirientes y no dar rienda suelta al enojo, que es lo que el acosador busca.
- Comunicación: Hablar con una persona de confianza, como un consejero, un maestro, un hermano o un amigo.
La terapia profesional en psicología infantil es una herramienta clave, ya que ayuda al menor a superar miedos y traumas derivados de los abusos sufridos. El profesional analizará cada caso particular y utilizará métodos para disminuir el daño y potenciar las habilidades sociales del niño, trabajando tanto con la víctima como, en ocasiones, con el agresor para modificar patrones de conducta destructivos.
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