El principio de negocio en marcha es una hipótesis fundamental que debe ser evaluada a la hora de presentar información financiera. Este principio asume que una entidad continuará operando en el futuro previsible, permitiendo así que sus estados financieros se preparen bajo esta premisa. Se considera que una empresa continúa en el negocio en el futuro previsible sin interrumpir sus actividades, estableciendo que la contabilidad debe registrarse bajo la suposición de que la entidad no tiene intención ni necesidad de liquidar o cesar sus operaciones en un futuro cercano.
La entidad económica se presume en existencia permanente, dentro de un horizonte de tiempo ilimitado, salvo prueba en contrario, por lo que las cifras en el sistema de información contable representan valores sistemáticamente obtenidos, con base en las NIF. El principio de empresa en marcha es un pilar fundamental en la contabilidad financiera que garantiza que los estados financieros reflejen la realidad operativa y económica de una entidad bajo la premisa de continuidad. Su objetivo es que en la cuenta de resultados de cada ejercicio figuren tanto los ingresos como los gastos que se realicen en él.
Importancia y aplicación de la hipótesis
La aplicación del principio de empresa en marcha influye directamente en la confianza que los inversionistas, acreedores y otros interesados depositan en los estados financieros. La importancia de este tipo de revelaciones obedece a que los terceros que interactúan con la compañía toman decisiones esperando que el negocio continúe por un tiempo indefinido. Bajo el principio de empresa en marcha, los activos fijos como maquinaria o edificios se registran a costo menos depreciación acumulada, dado que su uso futuro está garantizado.
Ejemplos de aplicación práctica
- Clasificación de pasivos: Una empresa con un préstamo a largo plazo de 120,000 USD que vence en 5 años, bajo el principio de empresa en marcha, lo mantiene clasificado como pasivo no corriente.
- Continuidad operativa: Una empresa sigue siendo negocio en marcha cuando la venta de sus activos no afecta su capacidad para continuar operando; por ejemplo, el cierre de una pequeña sucursal que reasigna sus empleados a otros departamentos dentro de la empresa.
- Situación de cese: Supongamos una empresa que se dedica a la venta de productos perecederos; si la empresa no va a continuar con el negocio, ya no será de aplicación este principio.
Evaluación de la continuidad y riesgos
Antes de preparar los estados financieros bajo este principio, los contadores deben evaluar si existen indicios sobre problemas financieros o situaciones que pongan en riesgo la continuidad operativa. Cuando existen dudas significativas sobre la continuidad, las normas requieren revelar esta situación en las notas a los estados financieros, explicando las causas, efectos y medidas adoptadas para mitigar riesgos. Entre las condiciones que generan dudas sustanciales están las tendencias negativas en los resultados operativos, pérdidas continuas, impagos de préstamos y denegación de crédito por parte de los proveedores.
Factores relevantes en el juicio de la gerencia
La valoración por parte de la gerencia de la capacidad de la entidad para continuar como negocio en marcha implica formular un juicio en un determinado momento, sobre resultados futuros e inciertos. Para ello, se consideran los siguientes elementos:
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- Grado de incertidumbre: Aumenta significativamente mientras más adelante en el futuro ocurra el evento o condición.
- Contexto de la entidad: La dimensión, complejidad y naturaleza del negocio afectan el juicio sobre el resultado de los hechos.
- Información disponible: Todo juicio sobre el futuro se basa en la información disponible en el momento del análisis.
Responsabilidades del auditor
El auditor tiene la responsabilidad de obtener evidencia de auditoría suficiente y oportuna sobre la idoneidad del uso por la gerencia del supuesto de negocio en funcionamiento. En caso de identificarse eventos que pongan en duda la continuidad, el auditor debe efectuar procedimientos para determinar si existe una incertidumbre material. Si una empresa no es una empresa en marcha, significa que la compañía se ha declarado en quiebra y sus activos han sido liquidados, por lo que el valor de una empresa que se supone es un negocio en marcha es mayor que su valor de liquidación.
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