Vicente Riva Palacio: La Vida Fascinante del Político, Militar, Escritor y Diplomático que Marcó Historiapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Vicente Florencio Carlos Riva Palacio y Guerrero nació en la Ciudad de México el 16 de octubre de 1832 y murió en Madrid, España, el 22 de noviembre de 1896. Fue hijo de don Mariano Riva Palacio, reputado abogado (se encargó de la defensa de Maximiliano de Habsburgo) y político (fue gobernador del Estado de México, ministro y diputado), y de doña Dolores Guerrero (hija de Vicente Guerrero). Riva Palacio se destacó como general, político, escritor, diplomático e historiador, siendo una figura central en la vida intelectual y política de México durante el siglo XIX.

Formación y Primeros Pasos Políticos

Sus primeros estudios los realizó en el Instituto Literario de Toluca y desde niño mostró gran afición a los títeres. Hizo sus primeros estudios con profesores privados y posteriormente en el Instituto Literario de Toluca y en el Colegio de San Gregorio de México, donde en 1854 recibió el título de abogado.

Posteriormente tomó parte en la revolución de Ayutla, al triunfo de la cual fue designado secretario del Ayuntamiento de la ciudad de México en 1856. Casi al mismo tiempo resultó electo diputado suplente al Congreso Constituyente. En 1856 fue diputado suplente por el Estado de México en el Congreso Constituyente y secretario del Ayuntamiento.

Al comenzar los conflictos por la reforma, fue encarcelado por los generales conservadores Félix Zuloaga y Miguel Miramón, en los años 1858 y 1859. Tras el triunfo liberal en la Guerra de Reforma, fue diputado en 1861, y rehusó la invitación del presidente Benito Juárez para hacerse cargo del ministerio de Hacienda. En 1861 fue elegido diputado titular.

Trayectoria Militar y la Intervención Francesa

Al sobrevenir la intervención francesa, se alistó para la defensa de la república. Desde 1862 integró una guerrilla para unirse a las fuerzas del general Zaragoza. Fue comandante militar y jefe del Ejército del Centro en 1865. Tras la muerte del general José María Arteaga, en octubre de 1865, ocupó el cargo de jefe del Ejército del Centro hasta que Benito Juárez le quitó el mando y se lo entregó al general Nicolás Régules.

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A este hecho se debe su conocido reclamo al entonces presidente de México: “Hoy mismo estoy dispuesto a entregar el mando del Ejército a cualquier persona que fuese del agrado de usted, cuyos méritos si no son más meritorios que los míos, sí serán más recompensados”. Así intervino en diversos combates bajo las órdenes del general Régules.

Como jefe militar le correspondió recibir de Régules a los soldados belgas que, habiéndose hecho merecedores de la pena de muerte por su conducta abusiva en combate, Régules les otorgó el perdón y ordenó su canje por republicanos en manos de los franceses. Dentro de sus actividades militares, Riva Palacio participó en la toma de Zitácuaro y tomó parte en los sitios de Toluca y Querétaro en 1867, cuando le tocó conducir a Maximiliano al Convento de la Cruz, donde sería su prisión.

Además, en uso del buen humor que lo caracterizaba, también compuso hallándose en Huetamo el 14 de julio de 1866, los versos satíricos de “Adiós, mamá Carlota”, en alusión a la emperatriz que en un viaje a Yucatán dijo ser “la madre de todos los mexicanos”. Juan A. Mateos (EI Cerro de las Campanas) escribió sobre "Adiós a Mamá Carlota": "Aquel canto era incisivo... ¡Riva Palacio ignoraba que la armonía exhalada de su cerebro tendría un efecto poderoso en los campamentos, y sería el grito de guerra en el revuelto polvo de los combates!..."

Carrera Política Post-Intervención

Al triunfo de la República, Riva Palacio dejó la vida militar para dedicarse a sus asuntos privados, entre los que estaba la literatura. Era opositor a que se perpetuara en el poder el llamado grupo del Paso del Norte (Juárez, Lerdo e Iglesias). Sin embargo, pronto fue llamado al servicio público, ya que en 1867 fue designado magistrado de la Suprema Corte de Justicia, a la que renunció en 1870. En 1867 fue elegido magistrado de la Suprema Corte de Justicia y en 1876 ministro de Fomento.

Entonces partió a un viaje a Europa, del que retornó dos años después. A su regreso, se postuló para la presidencia de la Suprema Corte de Justicia, pero resultó perdedor. También se enemistó con el nuevo presidente, Sebastián Lerdo de Tejada, al que combatió en los periódicos El Radical y El Ahuizote, del que fue su fundador.

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Esa animadversión lo llevó a participar en la rebelión de Tuxtepec (fue coautor de este plan), a cuyo triunfo fue nombrado ministro de Fomento, Colonización, Industria y Comercio por el nuevo gobierno del general Díaz. Posteriormente apoyó, como director de la campaña, la candidatura del general Manuel González a la presidencia, a la vez que presentaba la suya para diputado. Triunfantes ambos, Riva Palacio atacó desde la Cámara al nuevo presidente en 1883 por acuñar monedas de níquel y pedir la destrucción de las máquinas troqueladoras, lo que le valió ser encerrado en la cárcel de Santiago Tlatelolco.

Un Prolífico Escritor y Periodista

Prefirió en esa época dedicarse al periodismo y a la literatura. Riva Palacio incursionó en distintos géneros por periodos. Participó en las tertulias que se llevaban a cabo en la casa de la Mariscala; también en las Veladas Literarias iniciadas por Luis G. Ortiz y José Tomás de Cuéllar, avaladas por Ignacio Manuel Altamirano, donde leyó algunas de sus poesías y parte de su novela Calvario y Tabor. Salvo en la poesía, la cual frecuentó a lo largo de toda su carrera como escritor, Riva Palacio incursionó en distintos géneros por periodos.

Colaboraciones Periodísticas y Pseudónimos

  • Publicó la revista La Orquesta. Fundó y colaboró en los periódicos La Orquesta (1867-1870) y El Ahuizote (1875-1876).
  • Editó y participó en El Monarca (1863) y El Radical (1873-1874).
  • Y sólo colaboró en El Pito Real (1863), El Monitor Republicano (1867), El Federalista (1871), El Correo de Comercio (1872), El Imparcial (1872-1873), El Constitucional (1874), La Exposición Internacional Mexicana (1879), El Nacional (1880-1881), La República (1882), La Ilustración Española y Americana (1888-1896), El Siglo Diez y Nueve (1892-1893) y El Tiempo Ilustrado (1892-1893).
  • Usó los seudónimos de Cero, Rosa Espino o R. E., Juan de Jarras, Antonio Pelagio Labastida y Dávalos, Leporello, Vicente, El General, El General Riva Palacio y General Riva Palacio; estos tres últimos son los más conocidos y por los que, al parecer, sentía más aprecio. En ocasiones firmó con sus iniciales: V. R. P. o R.

Obras Dramáticas

  • Creó obras teatrales, dramas y comedias, algunas en colaboración con Juan A. Mateos.
  • Entre 1861 y 1862 escribió, según Eduardo Contreras Soto, al menos quince obras de teatro junto con su amigo Juan Antonio Mateos. De éstas se conocen siete, publicadas en Las liras hermanas. Obras dramáticas (1871): “Odio hereditario”, “La politicomanía”, “La hija del cantero”, “Temporal y eterno”, “Borrascas de un sobretodo”, “Martín el demente” y “La catarata del Niágara”.

Novelas Históricas y de Costumbres

Durante buena parte de la República Restaurada, entre 1868 y 1872, dio a las prensas siete novelas:

  • Calvario y Tabor. Novela histórica y de costumbres (1868)
  • Monja y casada, virgen y mártir. Historia de los tiempos de la Inquisición (1868)
  • Martín Garatuza. Memorias de la Inquisición (1868)
  • Los piratas del Golfo. Novela histórica (1869)
  • Las dos emparedadas (Memorias de los tiempos de la Inquisición) (1869)
  • La vuelta de los muertos. Novela histórica (1870)
  • Memorias de un impostor. Don Guillén de Lampart, rey de México. Novela histórica (1872) (cabe destacar que el capítulo xix de esta novela, como lo señala José Ortiz Monasterio, lleva por nombre “Un secreto que mata”. En 1917, el diario El Demócrata publicó de ésta hasta el capítulo xxiii, con el nombre de Un secreto que mata).

Cuentos y Otros Escritos

  • En 1874 dio a la luz, a través de La Orquesta, Cuentos de un loco, antecedente de su cuento “El matrimonio desigual”, donde trata el tema de la reencarnación y las consecuencias políticas de la Intervención Francesa (1846-1848) para los diferentes países involucrados en un principio en la invasión: Francia, Inglaterra y España.
  • En 1882 publicó en el diario La República 41 “Ceros”, de los cuales 36 eran retratos serios o satíricos de personalidades del momento -sobre todo escritores-. De éstos, 18 fueron incluidos ese mismo año en su libro Los Ceros.
  • Riva Palacio dedicó su última etapa productiva a escribir los textos de su último libro, Cuentos del General (1896). Si bien la primera versión de su cuento “El buen ejemplo”, ahí incluido, data de 1882, puede decirse que dicha etapa se inició el 18 de enero de 1892, cuando el autor dictó en el Ateneo de Madrid la conferencia “Establecimiento y propagación del Cristianismo en Nueva España”, donde abordó el descubrimiento de América y la Conquista.
  • A partir de julio de ese año y hasta su muerte, acaecida en 1896, Riva Palacio dio a las prensas alrededor de 38 cuentos que aparecieron en distintos diarios y revistas mexicanos y españoles, principalmente en El Nacional, El Tiempo Ilustrado, El Siglo Diez y Nueve y El Partido Liberal, en México, y La Ilustración Española y Americana, en España.

Obras Históricas

  • Entre 1869 y 1870 Riva Palacio publicó por entregas, junto con Manuel Payno, Mateos y Rafael Martínez de la Torre, El libro rojo, 1520-1867. Hogueras, horcas, patíbulos, martirios, suicidios y sucesos lúgubres y extraños acaecidos en México durante sus guerras civiles y extranjeras.
  • México a través de los siglos, que al decir de Ortiz Monasterio es la “obra más conspicua de la historiografía mexicana del siglo xix”, apareció originalmente por entregas entre 1884 y 1889.

Diplomacia y Últimos Años

Vuelto a la libertad y con el general Porfirio Díaz de vuelta a la presidencia, éste dispuso en 1886 su nombramiento como ministro plenipotenciario en los reinos de España y Portugal. Para desarrollar sus actividades se trasladó a Madrid, en donde estableció fuertes lazos de amistad con intelectuales y políticos españoles. Fue en la capital española donde Riva Palacio falleció el 22 de noviembre de 1896.

Legado y Estudios Críticos

Las obras más estudiadas de Riva Palacio, sin duda por ser las más logradas, son Monja y casada, virgen y mártir, Martín Garatuza y Cuentos del General. Esto tiene que ver, en parte, con la lectura que Toussaint propuso en el prólogo mencionado a Cuentos del General, y que José Luis Martínez y Alfonso Reyes promovieron en La expresión nacional (1955) y en Cuestiones estéticas. Capítulos de literatura mexicana. Varia (1955), respectivamente, donde se exalta el estilo del libro de cuentos, en demérito de las novelas históricas del autor.

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Algunos destacados estudios sobre la obra de Riva Palacio se encuentran en los prólogos a sus distintos libros incluidos en la colección coordinada por Ortiz Monasterio y publicados por la Universidad Nacional Autónoma de México en coedición con el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y el Instituto Mexiquense de Cultura. Esos trabajos están firmados por críticos como Clementina Díaz y de Ovando, José Ortiz Monasterio, Luis Mario Schneider, Vicente Quirarte, Héctor Perea, Esther Martínez Luna, Leticia Algaba y María Teresa Solórzano Ponce.

De otras ediciones, sobresalen el prólogo -luego incluido en Las herencias ocultas del liberalismo mexicano- de Carlos Monsiváis a la edición de Océano de Monja y casada, virgen y mártir, así como los tres prólogos a distintas ediciones de Cuentos del General, como el de Manuel Toussaint a la edición de Cvltvra (1929), el de Clementina Díaz y de Ovando a la edición de Porrúa (1971) y el de María Teresa Solórzano Ponce a la edición de Factoría (1998).

También se cuenta con los estudios que aparecen en la antología Magistrado de la república literaria. Una antología general (2011): "Estudio introductorio. Vicente Riva Palacio: el político que quiso ser escritor", de Esther Martínez Luna; "Una lectura social de Los Ceros de Vicente Riva Palacio", de Leonardo Martínez Carrizales; "La novela histórica de Vicente Riva Palacio", de Leticia Algaba Martínez, y "Vicente Riva Palacio (y Juan A. De estudios de mayor aliento sobre la obra de Riva Palacio se tiene Un enigma de Los Ceros: Vicente Riva Palacio o Juan de Dios Peza (1994), de Díaz y de Ovando; Historia y ficción. Los dramas y novelas de Vicente Riva Palacio (1993), "Patria", tu roca voz me repetía: biografía de Vicente Riva Palacio y Guerrero (1999) y México eternamente. Vicente Riva Palacio ante la escritura de la historia (2004), los tres de Ortiz Monasterio; Las licencias del novelista y las máscaras del crítico (1997), de Algaba Martínez; La literatura como arma ideológica: dos novelas de Vicente Riva Palacio (2007) y “Cuentos del General” de Vicente Riva Palacio: entre literatura e historia (2015), ambos de Marco Antonio Chavarín González, y El romanticismo mexicano del siglo xix a través de una novela representativa: “Monja y casada, virgen y mártir” de Vicente Riva Palacio (2012), de Cecilia Colón. Aunque existen trabajos como Cuatro novelas históricas mexicanas del siglo xix. Estudio de historia literaria comparada, tesis de Algaba Martínez donde se analizan las novelas La vuelta de los muertos y Memorias de un impostor. Don Guillén de Lampart, o el artículo “Los tiempos de la historia en Los piratas del Golfo de Vicente Riva Palacio” de Verónica Hernández Landa Valencia.

Obras de Vicente Riva Palacio con Ediciones Destacadas

  • Calvario y Tabor. Novela histórica y de costumbres: Ilustraciones por D. Escalante. México, Manuel C. Villegas, 1868. También en 2ª ed. de lujo, profusamente ilustrada. Coordinado por José Ortiz Monasterio (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Universidad Nacional Autónoma de México/Instituto Mexiquense de Cultura/Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora).
  • Cuentos de un loco. Viajes de un espíritu. El ángel de México: En Antología. Clementina Díaz y de Ovando (introd. y selec.). México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1993.
  • Cuentos del General: Ediciones de Manuel Toussaint, Ermilo Abreu Gómez, Clementina Díaz y de Ovando, Héctor Perea (comp. y coord. José Ortiz Monasterio), y María Teresa Solórzano Ponce.
  • Establecimiento y propagación del Cristianismo en Nueva España: Conferencia leída el 18 de enero de 1892.
  • Las dos emparedadas (Memorias de los tiempos de la Inquisición): México, Establecimiento Tipográfico de Tomás F., 1869.
  • Las liras hermanas. Obras dramáticas: 2ª ed. José Ortiz Monasterio (comp. y coord.). México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes...
  • Los Ceros. Galería de contemporáneos: México, F. Díaz de León y S. White, 1882. También 2ª ed. con pról. de Clementina Díaz y de Ovando.
  • Los piratas del Golfo. Novela histórica: 2 t. Antonio Castro Leal (ed. y pról.).
  • Martín Garatuza. Memorias de la Inquisición: Edición de lujo, profusamente ilustrada. También 2 t. y 3ª ed. con pról. de Leticia Algaba.
  • México a través de los siglos: “El Virreinato. Historia de la dominación española en México desde 1521 a 1808”, en esta obra magna.
  • Monja y casada, virgen y mártir. Historia de los tiempos de la Inquisición: Varias ediciones, incluyendo una de lujo, y prólogos de Carlos Monsiváis y Francisco Orozco Campos.
  • La vuelta de los muertos. Novela histórica.

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