Tras años de bloquear mentalmente su calvario, Jorge Flores Silva, de 35 años, recordó que había sido abusado sexualmente a los 14 años por Francisco Serrano Limón, un religioso del seminario de La Salle en Ciudad de México. De familia muy católica, Jorge siempre quiso convertirse en sacerdote. Sin embargo, su agresor destruyó sus ilusiones.
Los abusos y el perfil del acusado
Serrano Limón -hermano de un famoso activista provida acusado de peculado- se volvió su amigo y gran confesor. En confidencia Jorge le relató que había sido abusado por un familiar cuando era niño, y él se aprovechó. Serrano Limón tenía infinito contacto con niños: estaba a cargo de los campamentos que realizaban todos los colegios de La Salle de la zona sur de la capital mexicana.
Los abusos a Jorge comenzaron entre 2000 y 2001, durante el primer retiro al que el joven asistió. Con ayuda psicológica, el afectado ha logrado contabilizar al menos 11 situaciones de abuso durante un semestre con este religioso. En algunos casos le decía que lo hacía para ayudarle a sanar del primer abuso sexual, en otros, que se trataba de una terapia para comprobar si era gay, y en unos cuantos, que quería asegurarse si estaba preparado para estar en el seminario.
El entorno institucional y la influencia de El Yunque
Lo que pasaba tras los muros de La Salle, asegura, era un secreto a voces. A algunos chicos los tocaba en los juegos y frente a todos, incluso frente a los hermanos y las autoridades. Además de los abusos físicos, también se colaba por las puertas del colegio la ideología de El Yunque, una organización ultraderechista de la que formaba parte su agresor y señalada como una agrupación paraestatal de raíz violenta. Serrano Limón jalaba a sus consentidos, los manipulaba, los hacía pensar como él, les daba a leer libros de ultraderecha de Hitler o de Salvador Borrego, y les metía en la cabeza pensamientos completamente fascistas.
El camino hacia la denuncia y la resolución
El proceso de denunciar fue muy desgastante y doloroso. Por un lado, Jorge debía enfrentarse al peso de toda la Iglesia, y por el otro, debía afrontar los riesgos que pudiera implicar ir contra El Yunque. Finalmente se animó a hacerlo en 2018, en un congreso sobre pederastia clerical. Denunció porque se enteró que el acusado estaba abusando de otros y que lo habían cambiado de lugar para esconderlo.
Lea también: Procedimiento para actualizar pérdidas fiscales
Tras contar su calvario, decidió resolver el caso ante las dos justicias, civil y eclesiástica:
- Justicia civil: No se pudo proceder judicialmente debido a que el delito ya había prescrito.
- Justicia eclesiástica: Inicialmente ignorado, tras presionar a cada paso, el pasado 15 de febrero recibió el perdón por parte de las autoridades de La Salle en un evento privado.
A pesar de las dificultades, se logró que apartaran a Francisco Serrano Limón de la institución y que la congregación preparara protocolos para atender a posibles futuras víctimas.
Lea también: O.J. Simpson: El guante ensangrentado
Lea también: Análisis de Auditoría
