Descubre el Impactante Choque entre el Nuevo Régimen y los Mencheviques en la Historia Rusapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Los mencheviques (en ruso меньшевики, menshevikí, «miembro de la minoría») eran la facción moderada del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR) que emergió de su segundo congreso en el verano de 1903 tras la disputa entre Vladímir Lenin y Yuli Mártov. Los mencheviques y los bolcheviques fueron dos facciones que rivalizaban dentro del Partido Laborista Socialdemócrata de Rusia (PLSDR), también conocido como el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR). La ruptura entre ambas ocurrió en 1903, y continuó hasta la década de 1920. El Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR) se fundó en 1898, pero no fue un partido político en el sentido moderno de la palabra, sino más bien un grupo revolucionario clandestino debido a que la Rusia del zar no permitía las agrupaciones políticas. Los mencheviques desempeñaron un papel importante tanto en la revolución rusa de 1905 como en la de 1917.

Orígenes y Diferencias Ideológicas

El ala más moderada y prudente, los mencheviques, estaba liderada por Julius Mártov (1873-1923), mientras que el lado más revolucionario y pragmático, los bolcheviques, tenía como líder a Vladímir Lenin (1870-1924). Las diferencias fundamentales de cada facción radicaban no sólo en sus tácticas o estrategias políticas inmediatas, sino esencialmente en sus interpretaciones filosóficas del marxismo y del camino hacia la revolución socialista. Los mencheviques defendían una postura ideológica distinta que giraba en torno a su creencia en la importancia de un proceso democrático y una coalición social de amplia base para el éxito de una revolución socialista. Su ideología estaba profundamente arraigada en el marxismo ortodoxo, y creían en la dialéctica marxiana del desarrollo social, que postula que la revolución de la clase obrera debe seguir necesariamente a un periodo de dominio burgués.

La preferencia de los mencheviques por una revolución que abarcara dos etapas, primero entre los burgueses y luego entre la clase obrera, estaba más en consonancia con las ideas del filósofo alemán Karl Marx (1818-1883), quien pareciera haber sugerido, en su obra, que una revolución socialista solo podría tener éxito en un estado industrializado y capitalista, algo que distaba mucho de Rusia. Solamente, en una etapa posterior, se podría propiciar la revolución obrera o del «proletariado». Entre esas dos revoluciones, los mencheviques instarían a los trabajadores a abstenerse de tomar el poder ellos mismos y, en su lugar, presentar una oposición permanente en forma de consejos obreros (soviets), federaciones de comercio, cooperativas y consejos deliberantes. Esta «oposición revolucionaria» sería un método efectivo para obligar a las instituciones burguesas a promover algunas medidas, aunque fueran mínimas, del programa socialista. Los mencheviques, a diferencia de otros bloques políticos, no creían que una revolución a gran escala y el establecimiento de un Estado marxista fuera posible, en las condiciones de la Rusia de ese entonces.

Asimismo, los mencheviques consideraban que esta estrategia de dos pasos permitía desarrollar la industria y libertad política rusa hasta el punto de que los proletarios pudieran tomar el mando y alcanzar el socialismo puro. El Menchevismo, en este punto, seguía las ideas de Karl Marx, o lo que ellos consideraban como tales. Los mencheviques también eran seguidores de los conceptos presentados por Georgi Plekhanov (1856-1918), más en concreto el que señalaba a la «revolución burguesa» como esencial para el desarrollo ruso en materia económica y política, el advenimiento de una revolución obrera total, o «maximalista» como se la ha llamado, sería prematura y solo llevaría a la aparición de otra forma de despotismo similar al régimen zarista. En agudo contraste, los mencheviques creían en la necesidad de una revolución democrático-burguesa en Rusia como requisito previo para el socialismo.

Estructura y Tácticas del Partido

Los bolcheviques querían que la dirigencia del partido fuera un núcleo hermético, centralizado y elitista para mantenerlo a salvo de las garras de la policía secreta del zar. En contraposición a estas posturas, Lenin afirmaba que la organización del partido debía mantenerse controlada por una dirección jerárquica y disciplinada, que incluyera solo la militancia de trabajadores comprometidos con la causa revolucionaria. Por su lado, los mencheviques buscaban una dirigencia más abierta y un partido más inclusivo en general. Algunos líderes, como Pável Axelrod y Yuri Martóv, sostenían que para lograr avances era necesario aumentar el tamaño del partido y flexibilizar su filiación. Axelrod creía que el control del partido se debía transferir directamente a los trabajadores.

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Ante este desacuerdo, en el Segundo Congreso se rompió la unidad del partido y quedaron claramente delimitadas las dos facciones. En cambio, los bolcheviques sostenían que era fundamental preservar la organización clandestina del partido y mantener una estructura compacta y revolucionaria. Los mencheviques, a diferencia de sus homólogos, también apoyaban una estructura de partido más democrática con una disciplina más laxa. La parte más seria de todo esto era la actitud menchevique que consideraba que la autoridad no debería situarse en torno al POSDR, lo que se traduciría como cortar su propia injerencia en la toma de decisiones del partido y menguar sus posibilidades de hacerse con el control de los bolcheviques. En síntesis, los mencheviques se transformaron en una rama incoherente dentro del partido, dado que evolucionaron para ser «más una tendencia amplia que un partido político».

Participación Menchevique en la Revolución de 1905 y Febrero de 1917

Muy activos en la organización de los sóviets, especialmente del Sóviet de San Petersburgo, durante la Revolución de 1905, tras el fracaso de ésta abandonaron la idea de la lucha armada, se centraron en tratar de formar un partido legal y abogaron por una liquidación progresiva del zarismo mediante una revolución burguesa, en la que el tercer estado compartiera el poder. Los mencheviques fueron muy activos en la conformación del soviet de San Petersburgo y lideraron la reunión de obreros, dirigentes y activistas de diferentes corrientes. En ese contexto, los mencheviques abandonaron la idea de la lucha armada y concentraron sus esfuerzos en hacer crecer el partido de forma legal, como un partido de masas con la fuerza y el respaldo suficiente para lograr cambios graduales.

La Revolución de Febrero de 1917 logró la renuncia del zar Nicolás II y el establecimiento de un Gobierno Provisional con base en el Parlamento. En este contexto, los mencheviques lograron ocupar bancas del Parlamento y ubicar a Aleksandr Kérenski como primer ministro del Gobierno Provisional. Un ejemplo del enfoque menchevique en la práctica fue su apoyo al Gobierno Provisional tras la Revolución de Febrero de 1917. El Gobierno Provisional estaba constituido en gran parte por elementos burgueses liberales. Los mencheviques intentaron colaborar con estos elementos para llevar a cabo nuevas reformas políticas y sociales.

Divisiones Internas durante la Primera Guerra Mundial

El Menchevismo también tenía sus propias divisiones internas. Los desacuerdos se hicieron especialmente visibles durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918). La decisión sobre si apoyar o no el esfuerzo bélico ruso dividió las filas mencheviques entre internacionalistas, «zimmerwaldistas siberianos» y defensistas. Irakli Tsereteli fue el principal representante del «defensismo revolucionario» y de la posición favorable a la alianza con la burguesía más progresista. La postura mayoritaria hubo de enfrentarse a dos minorías de oposición: por la derecha, Potrésov defendía con más vehemencia la continuación de la guerra; por la izquierda, otra corriente más numerosa, la de los internacionalistas, se oponían a la coalición con los burgueses.

Los Internacionalistas Mencheviques surgieron dentro del movimiento menchevique más amplio durante la Primera Guerra Mundial. Este periodo marcó una escisión ideológica dentro del partido, con un desacuerdo principalmente sobre la cuestión de qué postura adoptar ante la guerra. Estos Internacionalistas, que incluían a mencheviques influyentes como Julius Martov y Pavel Axelrod, adoptaron una postura internacionalista, considerando la guerra como un conflicto imperialista que solo servía a los intereses de las clases dominantes de los países beligerantes. Se opusieron enérgicamente a la guerra y fueron defensores consecuentes de una revolución proletaria internacional. Aunque compartían la creencia menchevique en una revolución democrática y de amplia base, los Internacionalistas también destacaban la importancia del internacionalismo proletario, sosteniendo que las luchas obreras en los distintos países estaban intrínsecamente conectadas y no debían confinarse dentro de las fronteras nacionales. Aunque Mártov se opuso abiertamente a esta política de colaboración y Axelrod aconsejó abrir las negociaciones de paz con Alemania y Austria, el menchevismo apoyó las políticas de Fiódor Dan y del ministro del Gobierno provisional Tsereteli de seguir la guerra, aplazar la reforma agraria y retrasar las elecciones a la asamblea constituyente; con ello perdió la simpatía de las masas obreras.

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La Revolución de Octubre y el Nuevo Gobierno Bolchevique

En los meses siguientes a la Revolución de Febrero, el Gobierno Provisional no logró resolver los problemas urgentes de la sociedad rusa. Con el descontento general, los mencheviques perdieron influencia dentro y fuera del gobierno. Los sectores liberales de derecha intentaron un golpe de Estado, liderado por Larv Kornilov, que fue desarticulado por el accionar de los obreros bolcheviques. Las arengas del Bolchevismo por una revolución inmediata y sus promesas de «Pan, paz y tierra» gozaron del agrado de los obreros y campesinos en una medida mayor que las promesas vagas de una revolución en el futuro, que los mencheviques proyectaban a varios años.

La noche del 24 de octubre, los obreros y revolucionarios bolcheviques ocuparon la sede del Gobierno Provisional y tomaron los despachos clave del gobierno, con poca resistencia. En octubre del mismo año, los bolcheviques derrocaron el Gobierno Provisional e instalaron un nuevo gobierno liderado por Lenin y el movimiento obrero. Cuando los mencheviques se marcharon de una reunión en el soviet de Petrogrado, Trotsky, quien oficiaba de orador desde una plataforma, los insultó con las ahora memorables palabras: «Ustedes son actores lamentables, su papel está acabado. Vayan a donde pertenecen: al basurero de la historia».

Tras la Revolución de Octubre y hasta la disolución forzosa de la Asamblea Constituyente por los bolcheviques, los mencheviques trataron de mediar entre el nuevo Gobierno bolchevique y los socialrevolucionarios y de llegar a un acuerdo pacífico entre los partidos políticos socialistas. Tras la disolución, intentaron arrebatar el poder a los bolcheviques no mediante insurrecciones, sino a través de victorias electorales que les devolviesen la influencia perdida en 1917.

La Represión Bolchevique y la Prohibición del Partido

En enero de 1918, hubo elecciones para la formación de una nueva Asamblea Constituyente, pero debido a que los bolcheviques solo obtuvieron un cuarto de los votos, Lenin la disolvió en cuestión de días. Durante el año siguiente, los mencheviques ganaron popularidad y comenzaron a tener grandes victorias electorales en los soviets, que eran la base del poder bolchevique. Su popularidad aumentó en la primavera de 1918, tanto por la crisis económica como por sus propuestas políticas y económicas.

Como reacción a las victorias electorales de la oposición, el Gobierno bolchevique disolvió los sóviets en los que había perdido el control, lo que condujo a protestas que provocaron la represión gubernamental. La prensa de la oposición fue clausurada, algunos de sus dirigentes fueron arrestados y se expulsó a mencheviques y socialrevolucionarios del Comité Ejecutivo Central Panruso. Después de una prohibición temporal en julio, toda la prensa no bolchevique quedó prohibida definitivamente en agosto, a excepción de un puñado de publicaciones, una de ellas menchevique. Tras diversos periodos de represión y cierta tolerancia durante la guerra civil, el partido fue finalmente prohibido en 1921. La forma en que el nuevo régimen bolchevique consolidó su poder fue efectiva, pero implicó una guerra civil en la que los bolcheviques eventualmente ganaron.

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Legado e Impacto del Menchevismo

Al trazar la trayectoria del socialismo en Rusia, los mencheviques ocupan una posición integral. Como una de las primeras facciones socialdemócratas que abogaban por los derechos de los trabajadores, la reforma agraria y una transición al socialismo impulsada democráticamente, los mencheviques influyeron en la trayectoria del socialismo en Rusia. La lucha por la democracia en Rusia puede entenderse profundamente a través de los esfuerzos de los mencheviques. Su defensa de las normas democráticas, el constitucionalismo y la descentralización del Estado les distinguió de sus homólogos autocráticos.

Las aportaciones ideológicas y las acciones políticas de los mencheviques configuraron significativamente el pensamiento político ruso moderno. Su creencia en un sistema económico mixto, en la democracia de base y en el control obrero de la producción influyó en los elementos socialistas democráticos de la Rusia actual. En general, apreciar la lente menchevique permite una comprensión más matizada de la historia rusa.

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