En Lucas 18, versículo 9, Jesús presenta una parábola dirigida "a unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros". Esta parábola ilustra dos actitudes contrastantes hacia Dios y hacia los demás, personificadas en un fariseo y un publicano (recaudador de impuestos).
Dos Hombres en el Templo
“Dos hombres subieron al templo a orar…” ya que nos dice que uno era fariseo, que significa doctor de la ley y el otro era publicano, recaudador de impuestos; dos polos opuestos, uno el conocedor de la ley, conocedor de la palabra, y el otro un traidor de la patria. Recuerden que los publicanos eran traidores de la patria, ¿Por qué eran traidores de la patria los publicanos? es publicano, no republicano ¿ok?, va a estar usted agarrándola ahí contra los republicanos.
Porque como Jesús nació bajo el imperio romano, era César quien gobernaba en aquel entonces, entonces lo que hacía el imperio romano era bien sencillo, ellos tenían que colectar impuestos, pero, no ponían romanos a colectar impuestos, sino que llamaban a un judío, y les decía, “mira ven para acá, tú vas a colectar impuestos en toda esta cuadra, todo este bloque que está acá, a mí dame cinco mil piezas de plata, todo lo que tú recojas demás, es tuyo”, entonces el judío, iba y recogía impuestos de su propia gente, y le decían “traidor, ¿Cómo es posible que nos estás recogiendo impuestos si nosotros somos judíos y esta tierra son nuestras?” sí, pero quien gobernaba era Roma, entonces los veían con desprecio a los que eran publicanos, y aquí tenemos a un doctor de la ley, conocedor de toda la religión, y a uno que era publicano, y los dos fueron al templo a orar y mire lo que lo que enseña el Señor.
Los dos judíos suben a la actividad de la oración, tres veces al día el judío ora. La forma tradicional de orar es de “pie”. Con voz a bajo volumen. Los dos personajes en el templo emiten realidades: el fariseo siente que al cumplir la ley está exento de un juicio negativo: el fariseo: 12 Ayuno dos veces por semana y doy la décima parte de cuanto poseo. Son argumentos de que le hacen sentir seguro.
La Oración del Fariseo
Versículo 11: “El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros,” y luego me imagino que vio de reojo y dijo: “ni aún como este que está aquí a la par mía que no digo su nombre para evitar problemas”.
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Mire cómo comienza a justificarse este hombre en el versículo siguiente, “ayuno dos veces a la semana…” porque la ley le decía que por lo menos un día, entonces él está diciendo, “yo hago más de lo que exige la ley” y mire y solamente para mostrarle este punto, doy diezmos de ¿Cuánto? “pastor, ¿y hay que diezmar de las horas extras?”, ¿Qué dijo ese hombre?. “pastor, fíjese que vendí mi terrenito por allá ¿verdad? entonces, pero, ¿Verdad que de eso no hay que diezmar pastor?” ¿Qué dice el versículo? y eso no lo escribí yo, se lo cuento, lo escribió el Señor, dice: ´”de todo”, pero yo le voy a explicar el principio detrás de todas estas cosas.
El fariseo piadoso ora de pie, su conciencia está limpia, es inocente. El fariseo centrado en sí mismo no salió justificado; ya se había justificado a sí mismo y por sí mismo. Lo decisivo al final, más allá de ser piadoso, es participar del amor misericordioso de Dios, ‘porque al atardecer de la vida, nos examinarán del amor’, como nos enseña san Juan de la Cruz.
La Oración del Publicano
El publicano sabe las injusticias en las que se ve involucrado, sabe que no ha cumplido con la ley, sí se suma que ha participado para el empobrecimiento y esclavitud su pueblo, es lógico que se sienta totalmente indigno: 13 El recaudador de impuestos, de pie y a distancia, ni siquiera alzaba los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: -Oh Dios, ten piedad de este pecador.
El publicano reconoce con honda sinceridad que es pecador; está en el camino de la verdad. Da el primer paso a la conversión.
Enseñanza de Jesús
Jesús destaca las actitudes de estos dos personajes: 14 Les digo que éste volvió a casa absuelto y el otro no. Porque quien se alaba será humillado y quien se humilla será alabado.
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Para sentirse bueno evaluaron lo que hacen según como garantía de su santa persona como lo hizo recordando el diezmo, el ayuno etc. Para sentirse bueno tuvieron por fuerza comparar conductas (ladrones, adúlteros, injustos) por las que da gracias el fariseo.
Lc 18:14 Les digo que éste volvió a casa absuelto y el otro no. Es una escena maravillosa, Jesús al ver la actitud de judíos que se sienten justos, santos, intachables en su conducta, creyendo en su corazón que ya están a salvo, le urge ubicar la conducta del discípulo y es cuando de manera sencilla pero con el efecto suficiente para revolucionar el corazón, expone la siguiente parábola donde suben al templo dos hombres a hacer su oración privada, estos hombres tienen una particularidad: “extremadamente son juzgados por sus compatriotas de manera totalmente opuesta.
Aplicación a la Vida Cristiana
La humildad, no juzgar a los demás, la sinceridad de reconocer sus faltas y la sincera contrición con factores que se elogian para los católicos que quieren dar un giro a la forma de hacer vida el catolicismo.
A veces tenemos actitudes neofarisáicas; dentro del cristianismo se llaman posturas ‘pelagianas’, de los que pretenden salvarse por sí mismos; o las posturas gnósticas cuyo conocimiento, -gnosis, se presenta como la misma salvación.
Jesús, Dios diferente y desconcertante, nos ofrece el camino de la felicidad: amar como él, perdonar como él, actuar como él.
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