La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, conocida como la Unión Soviética o la URSS por sus siglas, fue un Estado federal de régimen marxista-leninista (comunista) que existió entre 1922 y 1991. Se inició formalmente en diciembre de 1922, cuando se firmaron los tratados de integración de las repúblicas socialistas soviéticas de Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia.
El modelo de país impuesto por la Revolución bolchevique en 1917 significó una reorganización de la administración política del territorio ruso. Los soviets de trabajadores y soldados conformaron la base de la organización social del Estado bolchevique según el principio de que el poder político debía fluir de abajo hacia arriba y no al revés. Este principio fue el que llevó a nombrar a las repúblicas que integraron la URSS como “repúblicas socialistas soviéticas”.
Orígenes y Consolidación del Poder Soviético
Con el triunfo en la guerra civil, la revolución tuvo que hacerse gobierno. Este proceso no fue un camino de rosas, pues hubo muchos intereses encontrados. En marzo de 1918 los congresos de los Sóviet habían trasladado la capital de San Petersburgo a Moscú y en julio aprobaron la primera Constitución de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia. Mediante este documento el poder político quedó en manos del Congreso de los Sóviets de todas las Rusias y del Consejo de Comisarios del Pueblo. Sin embargo, en la práctica las autoridades del Partido Comunista ejercieron una influencia central y sus líderes fueron concentrando el poder político. Este último aparato se encargó de organizar el Partido Comunista Bolchevique, que a su vez desplazó a los Congresos de Sóviets para controlar la nueva Rusia. Cuando se institucionalizó la URSS en 1922, los soviets perdieron cada vez más poder y se consolidó el control centralizado del Partido Comunista de la Unión Soviética bajo la autoridad de su secretario general.
Uno de los problemas que tanto Lenin como el grupo socialista criticaron al gobierno republicano de Alexander Kerensky fue la continuación de la guerra contra Alemania, la cual afectó severamente al aparato productivo y poblacional ruso desde 1914, y dejó tras de sí hambruna y un cansancio general respecto al conflicto. Otro punto de toral importancia fue la negociación y firma de un tratado de paz con Alemania, en Brest-Litovsk, el 3 de marzo de 1918, en el cual Rusia perdió 30% del territorio imperial aproximadamente.
El Comunismo de Guerra y la Nueva Política Económica (NEP)
Con la política del comunismo de guerra, el gobierno bolchevique implementó medidas drásticas para evitar el hundimiento del nuevo régimen. Se adoptó la nacionalización de la industria y la socialización de la tierra, se militarizó el trabajo y se suprimió el libre comercio, se impuso un rígido control sobre los precios y el mercado, y se prohibió la oposición política. Mientras enfrentaba una peligrosa situación de supervivencia, el gobierno bolchevique ejecutó diversas medidas para revertir el curso de la guerra a su favor. En primer lugar, estableció una política estricta de organización administrativa, militar y económica en los territorios controlados denominada “Comunismo de Guerra”, la cual permitió canalizar todos los recursos hacia el aparato militar y sostener los embates de los ejércitos blancos. Con el fin de reformar y constituir real y formalmente al Ejército Rojo, y gracias a las labores de Lev Trotsky y a la movilización social general, encabezada por el Partido Bolchevique, se incrementó y profesionalizó, en 1922, a 5 500 000 efectivos de las fuerzas del recién creado Ejército Rojo. De esta forma, el Estado bolchevique -posteriormente soviético- adquirió un carácter predominantemente militar.
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Tras derrotar al ejército de los blancos y en medio de una fuerte crisis económica, Lenin implementó la Nueva Política Económica (NEP) en marzo de 1921. Esta reforma planteaba una liberalización económica mediante la adopción de un tipo de capitalismo de estado y con ello abandonó la política del comunismo de guerra. Esta nueva política tuvo éxito en la práctica y a mediados de los años 20´s se recuperó el campo y la industria. Aunque el comercio exterior se mantuvo bajo el control del Estado soviético, las tensiones y eventuales choques políticos entre Lenin y su grupo que abogaba por el mantenimiento de la NEP y el “Grupo de los Trabajadores” que demandaba una reforma de la política para detener los abusos a la clase obrera fueron aumentando hacia 1923.
La Fundación de la URSS y la Era de Stalin
Con base en la Constitución de 1923 se estableció la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) uniendo a las Repúblicas Rusa y Transcaucásica, a Ucrania y a Bielorrusia. La URSS era una gran estructura federal que, en teoría, respetaba el autogobierno de las distintas nacionalidades. La integración que dio origen a la URSS fue posible al concluir la etapa del “comunismo de guerra” (1917-1921), cuando el gobierno bolchevique logró recuperar gran parte de los territorios que habían pertenecido al Imperio zarista.
La República Soviética es una forma estatal socialista basada en el sistema de sóviets, que existió principalmente en la primera mitad del siglo XX. Sus representantes típicos incluyen la República Soviética de China (1931-1937) y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1922-1991). La Unión Soviética mantuvo una unión multiétnica mediante un sistema económico y de defensa unificado, convirtiéndose en el estado soviético de más larga duración.
Aquí se muestra la integración de las repúblicas en la URSS:
| Año de Integración | Repúblicas Miembro |
|---|---|
| 1922 | Rusia, Transcaucasia (Georgia, Azerbaiyán, Armenia), Ucrania, Bielorrusia |
| 1924 | Uzbekistán, Turkmenistán (se unieron al año siguiente a la Constitución de 1923) |
| 1929 | Tayikistán |
En 1922 Lenin había sido sufrido un atentado que diezmó de manera acelerada su calidad de vida. El problema para el Estado soviético era que no se había establecido un mecanismo para la sucesión del poder del líder revolucionario. Tras la muerte de Lenin en 1924, Josef Stalin logró imponerse y a partir de entonces el destino de la URSS estuvo vinculado con su historia personal hasta que murió en 1953. Paulatinamente, Stalin se deshizo de sus competidores políticos (los expulsó del partido o los obligó a exiliarse) entre los años 1924-1927. Una vez en el poder, Stalin logró centralizar cada vez más funciones como Secretario General del partido y, con el tiempo, el “centralismo democrático” se convirtió en una dictadura totalitaria. A través de la propaganda, Stalin buscó educar a la sociedad dentro de los parámetros de la ideología comunista y soviética. Para consolidar el apoyo popular, desarrolló un culto a la personalidad del líder. En términos económicos, Stalin sostenía que se debían aplicar medidas para construir el “socialismo en un solo país”. Estos planes económicos quitaron recursos a las empresas destinadas a producir manufacturas para el mercado local. Propulsó la Industrialización en la URSS gracias a los Planes Quinquenales. Fue uno de los artífices de la derrota del nazismo en la Segunda Guerra Mundial.
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El Estado Social Soviético: Características y Evolución
El Estado social soviético se formó sobre la base del modelo keynesiano, que constituyó en los años 20 y 30 del siglo pasado una respuesta a la crisis económica mundial. El Estado ruso nació, en esencia, como síntesis de dos modelos de superación de la crisis social: el político-represivo y el de estímulo socioeconómico. La crisis económica mundial privó a la URSS de la posibilidad de industrializarse mediante la importación de maquinaria proveniente de los países occidentales a cambio de la exportación de recursos naturales. Todos los recursos y los mecanismos de control social estaban concentrados en las manos del Estado, lo que le daba a este la posibilidad de iniciar y coordinar los procesos sociales con un único objetivo y según principios generales. Así pues, el poder soviético, intentando asegurar la indispensable base socioeconómica de la industrialización, se encaminó hacia aquello que el famoso especialista en temas campesinos Teodor Shanin denominó «colonización interna del campo». Desde 1926, cuando se preparaba la industrialización, quedó clara la necesidad de que el crecimiento de la productividad del trabajo superara el del salario. En esencia, el poder soviético introdujo en forma consciente un régimen de sobreexplotación de la población. Esas duras medidas económicas requerían inevitablemente un determinado respaldo político. El carácter represivo de la economía era sostenido por la represión del régimen político.
Por otra parte, desde 1926 el Estado frenó primero el aumento de los servicios públicos y pronto se hizo cargo por completo de los costos de la vivienda. En paralelo, se desarrolló la sanidad pública estatal y gratuita, subordinada al objetivo general de garantizar la salud y una capacidad laboral prolongada y efectiva de la población. No obstante, el sistema de acceso universal a la medicina se estableció en la URSS desde sus comienzos. Después de la guerra se difundieron ampliamente los viajes gratuitos y las facilidades para alojarse en balnearios y sanatorios otorgados a obreros y empleados de las fábricas, así como a los sectores intelectuales, y también las colonias de verano para los niños. También desde los comienzos se creó un sistema de jardines infantiles a un precio muy accesible; en los establecimientos educativos se proporcionaba comida a los niños, un alimento frugal pero permanente y gratuito. No llamaremos a la URSS de preguerra un Estado social debido a los acentuados elementos represivos en las esferas socioeconómica y política, pero la base institucional del apoyo social a la población empezó a formarse desde los inicios del régimen soviético.
Logros de la Política Social Soviética
La política social de la URSS fue mucho más lejos que la institucionalización de la protección social. La acelerada industrialización requería la preparación de una gran cantidad de obreros calificados, cuadros técnicos e ingenieros, administradores y directores. Para asegurar el progreso técnico se necesitaban científicos e inventores, y para un sistema educativo capaz de formar todos los cuadros necesarios se requerían maestros y profesores. Era preciso crear un amplio sistema de educación e instrucción que proveyera de manera constante cuadros bien formados a la economía nacional. A la vez, se requerían cuadros e instituciones adecuadas para garantizar el funcionamiento de un sistema de formación e instrucción de gran escala, para satisfacer las necesidades culturales de los ciudadanos, definidas escrupulosa y centralizadamente por el Estado. Se extendió la red de centros formativos, científicos y culturales y se desarrolló -bajo control ideológico y organizativo- la producción cultural en masa y su consumo en el ámbito del cine, el teatro y la música.
En la URSS comenzó a desarrollarse bastante pronto el sistema de sociedades y círculos de interés gratuitos para niños y adolescentes. La vasta red de escuelas y círculos deportivos para niños fue el principal factor de la gloria deportiva soviética y contribuyó al crecimiento de la popularidad de la gimnasia y del deporte en general entre la población. La formación musical y coreográfica, que llegó a ser muy popular en los años de posguerra, sirvió como una variable adicional de ascenso social para muchos niños, creó las bases para el desarrollo de la música y del ballet, y sencillamente contribuyó a elevar el nivel cultural general de la población. Las formas elitistas de arte -la ópera y el ballet- se hicieron populares en la URSS y gozaban de amplia difusión entre las masas. El desarrollo del sistema de formación complementaria, por tanto, fue incorporado al proyecto de ilustración general, que constituía una parte inalienable y muy importante del Estado social soviético.
El rasgo característico de la política social soviética fue la realización consecuente de los principios que estaban al servicio del principal objetivo estratégico: la creación y el desarrollo del poderoso potencial sociocultural e intelectual del país. Eran principios de comunidad y accesibilidad a los bienes sociales, de estándares unificados, vinculados a la concepción general de desarrollo del país. La realización de estos principios suponía la unidad integral de la dirección y la eliminación de todo elemento de mercado de la esfera social. Constituyéndose sobre la base de los principios mencionados, el Estado soviético integró en su estructura institucional todos los sectores de la esfera social: sanidad pública, educación, vivienda, seguridad social, cultura. Efectivamente, el rasgo único del Estado social soviético fue la amplia cobertura institucional de las funciones educativas.
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Contradicciones y el Ocaso del Estado Social Soviético
El sistema ideológico de la URSS era complejo y reconocía múltiples niveles. Incluso en los duros tiempos estalinistas la movilización ideológica de la población se realizaba apoyándose en la idea de construcción de una sociedad nueva y mejor. Además de la lealtad política hacia el Estado, el sistema ideológico en la URSS hacía propaganda de ideales humanistas y de principios morales que iban más lejos que la primitiva idea de fidelidad al gobierno. Otra cosa era que estos principios entraran en contradicción con la realidad soviética, con las represiones políticas y la escasez económica de la época de Stalin, con la incompetencia de la dirigencia, el voluntarismo político y la hipocresía, la desorganización cotidiana, la desigualdad creciente y demás rasgos del periodo postestalinista.
El proyecto soviético quedó inacabado y hoy se lo ve como una utopía. Pero su fracaso no estuvo dado por el carácter utópico de los objetivos que se propuso, sino porque los métodos para alcanzarlos fueron inadecuados. Si bien desarrolló e instruyó de modo consecuente a la sociedad, el Estado soviético reprimió muy severamente las iniciativas autónomas, alentándolas solo dentro de límites muy restringidos. El Estado ofrecía a la sociedad cierto proyecto de desarrollo reprimiendo, al mismo tiempo, aquellas fuerzas sociales que podían darle a ese proyecto un mayor impulso y garantizar su máxima efectividad social, pero a la vez llevarlo más allá del marco previamente establecido. En esencia, el proyecto de transformaciones sociales se imponía forzosamente a la sociedad incluso en un momento en que la sociedad en su conjunto lo apoyaba. Los resultados fueron devastadores tanto para la sociedad como para el propio proyecto.
El descontento de los ciudadanos respecto de las formas de actuar del Estado y su creciente desconfianza hacia la propaganda del gobierno pusieron en duda, sin excepción, todos los elementos de la ideología oficial, inclusive los de carácter moral. La situación era agravada por la falta de libertades civiles y políticas plenas, así como por la formación de una sociedad que alentaba motivaciones y orientaciones consumistas. El principio autoritario del Estado social soviético entró desde un mismo comienzo en contradicción con su orientación estratégica de desarrollo y predeterminó el desfase entre la política social y los ánimos y aspiraciones corrientes. El ciudadano soviético, agotado por el desorden cotidiano, el déficit de mercaderías y el control burocrático por parte del Estado, se convirtió en un consumidor frustrado que añoraba la libertad y la independencia e identificaba involuntariamente en sus fantasías la libertad política y espiritual con la posibilidad de consumir sin límites.
El Estado social constituye, a nuestro entender, el núcleo de las actuales transformaciones socioeconómicas, políticas y culturales de la sociedad rusa. Dicho metafóricamente, en lo que hace al desarrollo del Estado social, Rusia se encuentra hoy con el rostro vuelto hacia el pasado. Hacia el pasado soviético y, en particular, hacia el Estado social soviético, que aún no fue comprendido ni en sus logros ni en sus fracasos. Hoy por hoy es imposible retornar al Estado social soviético; este fue hijo de su tiempo, con todas sus fortalezas y debilidades, con sus aspectos luminosos y oscuros. Pero las lecciones de la política social soviética siguen siendo sumamente valiosas para el futuro de Rusia.
