Elena Poniatowska, premio Cervantes 2013, ha atraído la atención mediática en los últimos días tras denunciar que el escritor mexicano Juan José Arreola la violó y la embarazó en 1954. Este suceso ha llevado a la familia de Arreola a desmentirlo publicando varias epístolas. Poniatowska confirmó al diario Excelsior que tuvo un hijo con el ya fallecido escritor y editor Juan José Arreola en 1955, fruto de un ataque sexual del mexicano en 1954, cuando esta era su alumna.
La prestigiosa escritora, hoy de 87 años, plasmó en su más reciente libro “El amante polaco” una parte de esta historia, que se refleja a través de un personaje, el Maestro, al que visitaba una vez por semana y que una vez la atacó sexualmente. Ante la pregunta de si el Maestro era el escritor Juan José Arreola, Poniatowska dijo que sí.
“Ya se sabía, muchos lo saben. Pero no hay que decirlo, para qué, además, ya pasaron tantos años. Él usaba su capacidad de convencer, de ser muy seductor, para hacerle daño a la gente”, explicó al Excelsior. El abuso ocurrió cuando Poniatowska era una joven escritora que asistía a los talleres literarios de Arreola por recomendación de una amiga. Ella llevó textos periodísticos que no interesaron al escritor, que le pidió que le presentara una pieza literaria. Era su discípula y estaba “encandilada” con lo que describe como un “discurso apantallador, que te seducía. Arreola era un gran actor de sus sentimientos”.
Describió a Arreola como “un adulto, un hombre casado, con tres hijos, 20 años mayor que yo”, con quien vivió una relación de “adulto casado que sabía lo que hacía con una joven inexperta e ingenua en todos los sentidos”. Poniatowska añadió: “Yo no sabía lo que era un seductor y él lo era con sus alumnas. Lo sucedido lo determinaría como un abuso de un hombre adulto con una muchacha totalmente encandilada, que además salía de un convento de monjas y, es horrible decirlo, pero que no sabía lo que le estaba sucediendo”.
Cuando le preguntaron si Arreola se comportaba así con todas las mujeres del taller, Poniatowska respondió: “Solo con las bonitas”. Ante la posibilidad de que Arreola hubiera abusado de otras chicas, ella declaró: “No tengo idea. Yo no puedo decir eso. Incluso si lo supiera no me toca a mí decir esas cosas”.
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Fruto de la agresión sexual nació su primer hijo, Emmanuel Mane Haro Poniatowski. Poniatowska se marchó a Francia y luego a Italia, a un convento donde dio a luz. “Nadie me dirigía la palabra, porque era un convento de novicias y de monjas y al llegar una güera con una panza no era bien visto”. Y aunque mantuvo correspondencia en aquella época con el escritor, fallecido en 2001, asegura que decidió guardar silencio. Hasta ahora, más de seis décadas después, lo ocurrido ha aflorado tras la publicación de su libro *El amante polaco*, donde la premio Cervantes cuenta lo sucedido sin identificar al personaje, que aparece citado como “el maestro”.
“Estoy sola. No sé qué es el amor. Lo que me ha sucedido. El catre, la amenaza, el ataque nada tiene que ver con lo que leí en los libros”, escribe Poniatowska. Este hecho se reveló por casualidad y nunca por una voluntad suya. “Me da pudor, porque no es nada del estilo de mi familia. Yo sé que a mi madre y a mi padre los enfermaría, porque es algo de lo que hemos guardado totalmente silencio. Mi hijo ya tiene 64 años. ¡Imagínate, 64 años de silencio!”. Aunque asegura que lo sucedido la marcó, también es generosa en relación con su experiencia al lado de Arreola. “Me cambió toda mi vida. Yo era una niña bien, privilegiada, y me ayudó mucho, porque me acerqué a muchísima gente a la que no me hubiera acercado”.
El “chisme”, como lo llama, la tiene “estupefacta”, según comentó a EL PAÍS. Se refiere al hecho de haber desvelado que sufrió en 1954 una agresión sexual del escritor Juan José Arreola y la respuesta de la familia Arreola, que ha desacreditado públicamente la veracidad de sus palabras. Aunque mantiene la discreción sobre el caso, está convencida de que su denuncia “es muy importante” en un país donde son asesinadas 10 mujeres al día y ellas sufren todo tipo de abusos. “Creo que es muy importante proteger a las mujeres, sobre todo en México”.
La Respuesta de la Familia Arreola y Otras Acusaciones
El pasado fin de semana, familiares de Arreola, quien falleció en 2001, publicaron una “fe de erratas” con la que pretendían proteger la figura de Juan José Arreola, ganador de numerosos premios literarios y considerado uno de los más prestigiosos escritores, académicos y editores de la época.
“El tiempo parece haber afectado a la memoria (nos rehusamos a creer que se trate de vender libros). De cualquier manera, es una lástima que el querido Juan José no esté aquí para desahogar su derecho de audiencia”, contó la familia en un comunicado compartido a medios. Aseguran, en el texto, que quienes conocieron a Arreola saben “de lo que era y no capaz”, y a continuación adjuntan una carta escrita por Elena Poniatowska en 1955, durante su embarazo en Europa. En ella, la escritora -que tenía entonces apenas 22 años- se dirige a su “querido Juan José” y le dice que “no tienen derecho a hablar del asunto”. “Ahorita lo que importan son tus hijos grandes, y no el bebé. (...) Que yo estoy bien y estaré bien”, le dice la escritora. Y continúa, unos párrafos después: “Yo de ti nunca hablaré una palabra con nadie, ni después del bebé”.
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La familia adjuntó otra carta, fechada en 1956, que solo dice: “Tápame, Juan Josesito”, que supuestamente se adjuntó a una flor, una “amapola” que es “de parte de nuestro niño”.
En este comunicado, los Arreola también quisieron defender la figura del escritor de otra grave acusación lanzada por la poeta y pianista Tita Valencia (Ciudad de México, 1938), donde afirmaba que una de sus obras más populares “Minotauromaquia”, reflejaba la violencia de género vivida con Arreola en los años 1960. La familia, en respuesta, publicó dos cartas de Valencia donde reflejan cercanía, y también algunos malos entendidos, entre ambos. No obstante, en la carta del 23 de marzo ella califica a Arreola de “bueno” y le pide perdón por su actitud cambiante.
La Réplica de Poniatowska a la Familia Arreola
Esta semana, Poniatowska respondió a la familia Arreola con un “derecho de réplica” en el diario Reforma. “Son las 4.37 de la tarde del domingo 8 de diciembre de 2019 y leo estupefacta la carta de la familia del escritor Juan José Arreola. Jamás, en 64 años, he hecho declaración alguna acerca de Arreola y su entorno”, apuntó. En este mensaje, la escritora de origen polaco recuerda que en su libro solo habla del Maestro.
“Cuando conocí a Arreola en 1954 (nací en 1932 y cumpliré 88 años el 19 de mayo del 2020), era una jovencita totalmente dispuesta al deslumbramiento”, dijo. “Aunque la familia de Arreola habla de respeto, la respetuosa fui yo, la que nunca pidió nada fui yo, la que no volvió a verlo nunca fui yo, la que guardó silencio fui yo”, dice Poniatowska. La escritora recuerda que Arreola ni vio a su hijo, ni lo conoció ni lo mantuvo.
Poniatowska lamentó que los familiares de Arreola “festejen” las conquistas de este, y defendió que las cartas suyas divulgadas por la familia solo prueban que ella sí se preocupó por sus hijos. “El silencio y el respeto del que habla la familia Arreola han sido de mi familia y míos durante 64 años”, defiende. Y define su carta de 1955 como la de “una incauta que intenta proteger” al escritor.
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Sobre las cartas publicadas por la familia, Poniatowska expresó: “Me quedé muy asombrada de que hubieran guardado una carta. Me dio ternura la carta, el papel, la máquina. Finalmente es una carta en la que ellos se ponen la soga al cuello, porque ahí le digo a Juan José: cuida mucho de tus hijas, no vengas. No le pido nada a él”. La autora reconoce: “Pienso que la familia cometió un error. En la novela yo lo llamo el maestro (a Arreola), nunca aparece su nombre. Yo ni siquiera pensé que él, estando casado, podría compartir sus cartas y que la familia las guardara, ¿para qué? Estoy estupefacta con todo este asunto, jamás me lo esperé”.
La premio Cervantes espera que la controversia desatada desaparezca y pueda volver a su trabajo, a encerrarse en su estudio para corregir la segunda parte de *El amante polaco*. Además, dice, quiere que desaparezca el sentimiento de culpa que la ha envuelto desde que se hizo público el abuso. “Tengo una formación de niña de convento de monja, de católica, me siento culpable de todo. Van a decir que yo me puse a provocarlo, a bailar encuerada [desnuda] el chachachá delante de él”. Y agrega: “Me parece imposible que ahora sea yo a la que sientan en el banquillo de los acusados”.
Aunque el abuso lo mantuvo en silencio, ahora la autora de *La noche de Tlatelolco* reconoce que era un runrún en el ambiente literario. “Desde muy joven, cuando iba a hacer entrevistas, sentía que debajo decían ahí viene la muchacha que le pasó eso. Había una atmósfera, o una sensación de que ya se sabía, ese rumor. Pero yo seguí trabajando y hasta la fecha”. Poniatowska reconoce que su caso puede alentar a otras mujeres a no callar los abusos, ahora que en México se consolida un movimiento feminista que denuncia la violencia de hombres poderosos. “Yo estoy totalmente con ellas. Me considero feminista”.
Juan José Arreola: El Intelectual Cuestionado
Juan José Arreola fue uno de los intelectuales más destacados de México, donde fue reconocido con múltiples premios literarios, como el Juan Rulfo, y ovacionado por la que es considerada su obra maestra, *Confabulario*, publicada en 1952. Además de ser un reconocido autor de cuentos, amigo de Rulfo y Jorge Luis Borges, Arreola fue un hombre de gran poder e importancia en la cultura mexicana, tanto así que su visto bueno abría las puertas de editoriales o periódicos.
Nació en Ciudad Guzmán, en el Estado de Jalisco, en 1918. Recibió una educación refinada al ser educado en un colegio de monjas francesas y más tarde se mudaría a Ciudad de México, donde estudió en la Escuela Teatral de Bellas Artes, primero, y más tarde en el Colegio de México. Además de escritor, fue editor de revistas literarias y el creador de una colección, Los Presentes, que publicó medio centenar de títulos entre 1954 y 1957. La colección se estrenó con *Lilus Kikus*, una colección de cuentos de Elena Poniatowska, que se publicó en 1954, el mismo año que ella sufrió la agresión sexual. En los años ochenta y noventa el escritor alcanzó una gran popularidad al dirigir y presentar los programas de televisión Aproximaciones y Arreola y su mundo. Falleció en 2001 en Guadalajara. Desde entonces, su familia ha intentado mantener vivo el mito del intelectual comprometido con la cultura mexicana.
| Evento | Año | Descripción |
|---|---|---|
| Nacimiento de Juan José Arreola | 1918 | En Ciudad Guzmán, Jalisco. |
| Publicación de Confabulario | 1952 | Considerada la obra maestra de Arreola. |
| Agresión sexual a Elena Poniatowska | 1954 | Cuando era su alumna en un taller literario. |
| Publicación de Lilus Kikus | 1954 | Primer libro de cuentos de Poniatowska, editado por Arreola. |
| Nacimiento de Emmanuel Mane Haro Poniatowski | 1955 | Hijo de Poniatowska y fruto de la agresión. |
| Fallecimiento de Juan José Arreola | 2001 | En Guadalajara. |
| Publicación de El amante polaco | Reciente | Novela de Poniatowska que narra el abuso a través de "el Maestro". |
| Denuncia pública de Poniatowska | Noviembre 2019 | Confirmación de la agresión al diario Excelsior. |
| Respuesta de la familia Arreola | Diciembre 2019 | Publicación de "fe de erratas" y cartas. |
| Réplica de Elena Poniatowska | Diciembre 2019 | En el diario Reforma, defendiendo su versión. |
Otras Críticas de Intelectuales a Elena Poniatowska
A lo largo de su carrera, Poniatowska también ha sido objeto de críticas por parte de otros intelectuales. El escritor Vicente Leñero, por ejemplo, mencionó en un texto: "Un video subido a YouTube me obliga a aclarar un asunto, espero que por última vez: No, no, yo no demandé a Elena Poniatowska por plagio, como se le dijo al término de una conferencia en Estocolmo. Le pedí, hace 11 años, desde nexos de octubre, que corrigiera varias decenas de citas que señalé con página y párrafo, puntualmente. No la podía demandar por plagio porque la autoricé a citar el manuscrito de mi relato sobre el 68, Los días y los años".
Leñero explicó: "Ocurrió así: en 1970 yo, aún preso, tenía concluido mi relato. Elena iba a Lecumberri a entrevistarnos a los presos para escribir su crónica La noche de Tlatelolco. Replica en Estocolmo, y con razón, que me tardé 30 años en pedirle esas precisiones. Lo repito: así fue. Me tardé porque, como tanta gente ahora, sentía absoluta veneración por Elena y un proceso, llamado por Freud 'represión', me hizo olvidar que, desde mi primera lectura de su crónica, había observado inexactitudes. No les había dado importancia. Y aunque hubiera querido responderlas, estaba preso y no tenía voz alguna en la prensa."
El escritor continuó describiendo cómo su percepción de Poniatowska cambió: "Pero la figura de Elena se me comenzó a derrumbar: la primera piedra la quitó Carlos Monsiváis: yo, como muchos lectores, creí por años que la dedicatoria de su narración 'A Jan. 1947-1968' significaba que su hermano Jan había muerto a causa de lo que Elena relata en ese libro. Monsiváis, esa fuente de información variopinta, me hizo saber que Jan había muerto en un accidente de carretera sin relación alguna con Tlatelolco."
Leñero criticó además la falta de rigor en algunos de sus trabajos: "Mi ruptura definitiva vino cuando atacó injustamente a un entonces desconocido José Woldenberg sin haber siquiera leído lo que citaba (como me reconoció ella) y sin disculparse con él cuando la convencí de su error garrafal. El capítulo de La presidencia imperial, de Enrique Krauze, acerca del presidente Díaz Ordaz, donde me atribuye un lenguaje tan cursi que me sonrojé, me llevó a descubrir que Krauze no me citaba directamente, sino tomado del libro de Elena. Ya sin el mecanismo de defensa freudiano de mi adoración por la frágil, delicada y afable Elena, subrayé todos los errores y le pedí corregirlos. Ella y nuestros comunes editores, ERA, se negaron y lo exigí por vía legal."
Concluyó su crítica sobre Poniatowska: "Elena se ha seguido hundiendo en un mar de pensamiento trivial y ha enseñado a sus lectores a practicarlo: es su peor daño al país. En resumen: se ofreció a sacar de Lecumberri mi manuscrito, luego me pidió autorización para tomar citas y se la di. No hubo pues plagio. Pero no autoricé los cambios que hizo, algunos graves, como poner a relatar la llegada del Ejército a Tlatelolco al miembro del CNH que no la vio. Esa página la eliminó en la edición corregida."
La Figura de Elena Poniatowska y la Importancia de la Crítica
Más allá de las controversias, la figura de Elena Poniatowska ha recibido el reconocimiento de otros intelectuales y periodistas. La periodista Adriana Malvido expresó: “Elena es una figura única pero también ha sido una mujer muy inspiradora. Yo creo que para mi generación y para muchas”. La escritora Sabina Berman comentó que “a veces los escritores y las escritoras suelen obviar esta parte de Elena, la influencia que ha tenido en especial en las mujeres escritoras; creo que es un dato misógino, el obviar eso. Creo que es muy importante, porque la irrupción de las escritoras mujeres le da un nuevo sabor a la literatura mexicana”.
La escritora y coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, Rosa Beltrán, afirmó: “Siempre Elena ha estado allí para conversar, para saber de ti, porque así es Elena, siempre te pregunta cómo estás, qué estás haciendo. Es curiosa, pero a la vez está interesada en los demás. Le tengo un enorme cariño, agradecimiento”. Beltrán celebró la presencia de una figura que ha acompañado la vida cultural y política del país. “La periodista, la escritora, la novelista, la activista” entró a una redacción en 1953, y “para nuestra fortuna nunca volvió a salir”.
En cuanto a la crítica en general, la escritora Elena Poniatowska sostiene que “exista la crítica permite pensar que se vive en un país en el que funciona la inteligencia”. Señala que todos los gobiernos deben aceptar las críticas pues éstas vuelven a la sociedad más pensante. “Un crítico es siempre mucho más útil que un adulador. Un crítico se la juega porque puede ser rechazado pero puede dar una idea de un país en donde funciona la inteligencia. La crítica es parte de la inteligencia y nosotros tuvimos en literatura muy buenos críticos y en general pues sí los intelectuales ejercen la crítica porque es una obligación también moral”.
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