A lo largo de la vida independiente de México, los intentos de transformar las estructuras políticas y sociales sobre las que se apoyaba el Estado, provocaron invariablemente una violenta reacción que, por medio de asonadas, motines y revoluciones, obligaba a dar marcha atrás a los promotores de estos cambios. En escasas tres décadas de existencia se habían ensayado ya casi todas las formas políticas de gobierno y todas habían fracasado. Para combatir estas rebeliones, el presidente Arista, a través de su ministro de Hacienda Guillermo Prieto, pidió al Congreso la autorización para contratar un préstamo por tres millones de pesos y aumentar todas las contribuciones directas en un 50 por ciento. El poder Legislativo hizo oídos sordos a las demandas económicas y se negó también a otorgar facultades extraordinarias al ejecutivo. Viéndose maniatado, Arista presentó su renuncia.
El Retorno al Poder y el Inicio del Último Mandato
A pesar de la leyenda negra que rodea su persona, Santa Anna accedió a su último mandato por expresa invitación de sus paisanos y no mediante un golpe de Estado. Tampoco se hizo del poder omnímodo por medio de intrigas y amenazas, esa facultad le fue otorgada de forma deliberada por quienes lo convocaron a ocupar la presidencia. El viernes 1 de abril de 1853, Santa Anna desembarcó del paquete inglés Avon que lo había trasladado a Veracruz desde su exilio en Sudamérica; era un poco más del medio día y fue recibido por las autoridades del puerto y por comisiones de varios estados de la República. El día 20 del mismo mes, en la Ciudad de México, fue investido con la banda presidencial y, conforme a lo acordado, designó a Alamán ministro de Relaciones, puesto que equivalía a nombrarlo primer ministro de su gobierno. Conociendo su carácter, se pensó que la presencia de Lucas Alamán en su gabinete serviría como un contrapeso que equilibraría o frenaría los posibles excesos del general. Pese a encontrarse muy quebrantado de su salud, tan sólo dos días después de haber tomado posesión del Ministerio, Alamán presentó las Bases para la administración de la República (documento 3), documento que regiría mientras fuera expedida una nueva constitución. También fundó el Ministerio de Fomento, Colonización, Industria y Comercio, así como el Consejo de Estado compuesto por 21 individuos, divididos en cinco secciones que corresponderían a cada una de las Secretarías de Estado; reorganizó el Cuerpo Diplomático, creó la figura del Procurador General de la Nación y dispuso que fueran separados del Ejército Mexicano los militares que en la guerra de 1847 se constituyeron prisioneros voluntarios de los norteamericanos.
La Consolidación del Despotismo
En teoría, las facultades extraordinarias de Santa Anna debían terminar el 6 de febrero de 1854; no obstante, un pronunciamiento ocurrido en Guadalajara el 17 de noviembre de 1853, exigió que sus facultades fueran prorrogadas de forma indefinida. No obstante las esperanzas de pacificación del país y de las promesas emitidas a su retorno, Santa Anna construyó un régimen despótico y autoritario. Cobijó de manera desmedida a sus favoritos, coartó las libertades ciudadanas, se rodeó de un boato propio de las monarquías europeas resucitando la Orden de Guadalupe creada durante el Imperio de Iturbide (documento 4) y para sí adoptó el título de Alteza Serenísima (documento 5). Para sostener su tren de vida, cargó a los contribuyentes de impuestos exorbitantes. Además de restituir las alcabalas, decretó gravámenes sobre la propiedad y el trabajo y otros más extravagantes, exigiendo el pago de un peso mensual por cada perro. El incumplimiento era castigado con multas hasta de 20 pesos y la muerte del animal. Uno de los más recordados fue el impuesto que debía pagarse por cada puerta o ventana. El descontento se transformó en irritación y en lugar de moderar su conducta, el gobierno publicó un bando contra los que murmurasen contra la autoridad, censuraran sus disposiciones o publicaran malas noticias. En él se imponía una multa de 200 pesos a cualquiera que, viendo cometer esas faltas, no denunciara a sus autores. Se canceló la libertad de imprenta (Documento 6) y se impuso la pena de destierro a todo sospechoso de conspiración, la cual se aplicó sin distinción a hombres, mujeres y jóvenes, sin hacer excepción por vejez o enfermedad, quedando las familias en completo desamparo. Para causar mayores aflicciones a los desterrados, a los habitantes de tierras frías se les enviaba a climas ardientes del sur, o se confinaba a los habitantes de éstos a las regiones del norte; los desgraciados proscritos eran obligados a vivir en poblaciones insignificantes donde no encontraban medios para subsistir. En suma, el régimen de Santa Anna se convirtió en el gobierno de un hombre “poseído de algo como un delirio del poder”, que veía en cada individuo un conspirador y con esa óptica hizo de la persecución una forma de gobernar.
El Levantamiento contra la Dictadura: El Plan de Ayutla
El 1 de marzo de 1854 el coronel Florencio Villarreal, de acuerdo con Juan Álvarez, promulgó en la Hacienda de la Providencia el Plan de Ayutla, que fue reformado el día 11 en Acapulco por Ignacio Comonfort. La rebelión que hasta ese momento no había traspasado los límites regionales, de súbito se convirtió en una auténtica revolución nacional. El 13 de abril de 1854, en el punto conocido como el Coquillo, en el cruce del río Papagayo, tuvo lugar el primer enfrentamiento entre las tropas de Santa Anna y las revolucionarias; el éxito fue contrario a los revolucionarios. El 20 de abril de 1854, Antonio López de Santa Anna atacó sin éxito, en dos ocasiones, el fuerte de San Diego, defendido por Ignacio Comonfort. Tratando de demostrar la legitimidad de su gobierno y la popularidad de su persona, don Antonio convocó a la celebración de un plebiscito en el que la población decidiría si debía continuar al frente de la presidencia. La consulta se llevó a cabo el 1º de diciembre de 1854; los resultados fueron dados a conocer por El Universal, periódico conservador que se había caracterizado por su desmedida adulación al régimen. Ayer fue un día de júbilo para esta capital: el comercio se cerró a las doce, se pusieron colgaduras en los balcones, y por la noche hubo una iluminación general. Pero el panorama no se presentaba como se había dibujado: la revolución se extendía y sus triunfos, cada vez más frecuentes, minaban los cimientos de la dictadura.
El Año Crucial de 1855: La Renuncia y el Exilio
El 16 de enero de 1855, después de ocho días de sitio, Huetamo cayó en manos de los revolucionarios comandados por Luciano Martínez e Ignacio Díaz. El 18 de enero de 1855, la brigada de Félix Zuloaga acordó desconocer al gobierno de Santa Anna y engrosar las filas revolucionarias. El 15 de mayo de 1855, Antonio López de Santa Anna ocupó Zamora, abandonada por Miguel Negrete sin presentar batalla. Si bien los revolucionarios abandonaban sus posiciones, no se rendían por lo que la campaña en su contra no puede juzgarse exitosa. El 29 de julio de 1855, Dolores Tosta, esposa de López de Santa Anna, salió de la capital de la República. Pese a que sus voceros se afanaron por desmentir los rumores de su eminente renuncia, el 9 de agosto por la madrugada salió Santa Anna de la capital, casi a hurtadillas. Se dijo oficialmente que viajaba a Veracruz para encargarse en persona de restablecer el orden alterado por pequeños disturbios en aquel departamento. Ese mismo día, fue publicado un decreto que establecía que, en caso de necesidad, un triunvirato compuesto por el presidente del Supremo Tribunal, licenciado Ignacio Pavón, y los generales Mariano Salas y Martín Carrera sucedería al dictador. Como suplentes fueron señalados los generales Rómulo Díaz de la Vega e Ignacio Mora y Villamil. Su principal obligación consistiría en convocar a la nación para que se constituyese según su voluntad. Muy temprano en la mañana del 13 de agosto, en la Alameda comenzó a reunirse un grupo de personas que pronto alcanzó el grado de multitud. Mientras tanto, Santa Anna desde Perote dirigió un manifiesto a la nación en el que se llenaba de autoelogios y recordaba a sus ingratos compatriotas que lo habían llamado de un destierro para salvar a México de la anarquía y que de forma casi unánime las autoridades de los estados se habían pronunciado por su regreso, produciendo el decreto de 17 de marzo de 1853, que declaraba que era voluntad de la nación que él ocupara la primera magistratura con facultades omnímodas. Después de este amargo y prolongado recuento de agravios, presentó su renuncia a la presidencia y vía telegráfica ordenó que a las doce de ese mismo día fuera instalado el triunvirato que señalaba el decreto del 9. El 18 de agosto de 1855, siendo despedido con todos los honores por los miembros del ejército, se embarcó en Veracruz.
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Cronología de Eventos Clave en la Caída del Régimen de Santa Anna
La siguiente tabla resume los eventos más significativos que llevaron a la caída del último régimen de Antonio López de Santa Anna:
| Fecha | Evento |
|---|---|
| 1 de abril de 1853 | Santa Anna arriba a Veracruz, regresando del exilio. |
| 20 de abril de 1853 | Santa Anna es investido como presidente en la Ciudad de México. |
| 17 de noviembre de 1853 | Pronunciamiento en Guadalajara exige la prórroga indefinida de las facultades de Santa Anna. |
| 1 de marzo de 1854 | El coronel Florencio Villarreal promulga el Plan de Ayutla. |
| 11 de marzo de 1854 | Ignacio Comonfort reforma el Plan de Ayutla en Acapulco. |
| 13 de abril de 1854 | Primer enfrentamiento entre tropas de Santa Anna y revolucionarias en El Coquillo; victoria para las fuerzas de Santa Anna. |
| 20 de abril de 1854 | Santa Anna ataca sin éxito el fuerte de San Diego, defendido por Ignacio Comonfort. |
| 1 de diciembre de 1854 | Se lleva a cabo un plebiscito convocado por Santa Anna sobre su permanencia en la presidencia. |
| 16 de enero de 1855 | Huetamo cae en manos de los revolucionarios. |
| 18 de enero de 1855 | La brigada de Félix Zuloaga desconoce al gobierno de Santa Anna. |
| 15 de mayo de 1855 | Santa Anna ocupa Zamora, pero la campaña contra los revolucionarios no es exitosa. |
| 29 de julio de 1855 | Dolores Tosta, esposa de López de Santa Anna, sale de la capital. |
| 9 de agosto de 1855 | Santa Anna sale de la capital; se publica decreto para un triunvirato. |
| 13 de agosto de 1855 | Santa Anna renuncia a la presidencia desde Perote. |
| 18 de agosto de 1855 | Santa Anna se embarca en Veracruz, partiendo al exilio. |
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