La enajenación parental es una forma de abuso emocional y psicológico, siendo una de las formas más sutiles de maltrato infantil. Esta práctica, la cual es más común de lo que se piensa y ocurre a través de todas las estratas sociales, es dañina para un menor, pues puede tener consecuencias nefastas insospechadas para toda su vida. Crear presión sobre el hijo con frases y comentarios negativos sobre el otro padre es una forma de maltrato sutil que tiene efectos a corto y largo plazo más nefastos de los que se pueda pensar.
¿Qué es el Síndrome de la Alienación Parental (SAP)?
Hablamos de Síndrome de Alienación Parental cuando un progenitor manipula o modela a su hijo con el fin de que rechace al otro progenitor. El Síndrome de la Alienación Parental es el rechazo continuado por parte del menor con uno de sus progenitores. Este proceso es muy común en los procesos de divorcio, sobre todo, en aquellos con alta conflictividad tras la ruptura o en las disputas por la custodia del niño. Cabe destacar que la enajenación también se pudiera extender a los familiares del progenitor enajenado tales como abuelos, tíos y primos.
Indicadores y síntomas en el menor
Las separaciones sentimentales pueden ocasionar numerosos sentimientos negativos en los cónyuges. Sin embargo, los niños también son susceptibles al sufrimiento, mayormente cuando los padres los hacen partícipes de los conflictos ocasionados por la separación y los utilizan como arma para atacar o perjudicar. A continuación, se detallan los principales indicadores de alienación parental en los niños:
- Rechazo injustificado: Una campaña de denigración intensa y constante hacia el progenitor alienado.
- Lenguaje adulto y argumentos prestados: Los niños que sufren alienación parental frecuentemente utilizan un lenguaje que no corresponde a su edad y presentan argumentos que parecen ensayados.
- Ausencia de culpa o ambivalencia: Indiferencia total hacia los sentimientos del progenitor rechazado.
- Fenómeno del "pensador independiente": El niño insiste en que su rechazo es una decisión propia, negando cualquier influencia del progenitor alienador.
Etapas de la alienación parental
La alienación parental es un proceso que se desarrolla gradualmente, pasando por diferentes etapas de intensidad identificadas por Richard A. Gardner:
| Fase | Características principales |
|---|---|
| Leve | Los niños cooperan con las visitas, aunque muestran críticas intermitentes. |
| Moderada | Aumenta la negatividad y el menor busca justificaciones para el rechazo. |
| Severa | El rechazo es fóbico, la comunicación es imposible y puede haber violencia. |
Consecuencias y prevención
La alienación parental puede tener graves consecuencias para los niños y las relaciones familiares. Algunas de estas podrían ser problemas de confianza en relaciones de pareja y otras relaciones afectivas familiares o de amistad o eventuales problemas con relaciones interpersonales en el área de empleo durante ocasiones de trabajo en equipo. Además, estudios indican que la mayoría de los menores que fueron víctimas de enajenación parental padecen de depresión y continúan el ciclo convirtiéndose en enajenadores con sus propios hijos.
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Es por eso que la enajenación parental debe ser tratada con seriedad y se tienen que buscar opciones reales para evitarla. La educación es clave para evitarla. Es importante que ambos progenitores comprendan que deben respetarse mutuamente, pues el menor aprende de su ejemplo. Si a los progenitores se les dificulta la comunicación asertiva, buscar ayuda es importante. Existen organizaciones de bienestar familiar como Renacer Social, el cual cuenta con el Proyecto Crecemos, mediante el cual se ofrecen talleres educativos para desarrollar las destrezas de comunicación efectiva teniendo como enfoque el bienestar de los menores.
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