Trabajo Asalariado y Capital es un texto fundamental escrito por Karl Marx en 1849, basado en los discursos dictados durante el desarrollo de la Asociación Obrera Alemana de Bruselas en 1847. Este trabajo analiza las relaciones económicas y sociales en el modo de producción capitalista, centrando el análisis en la explotación a la que son sometidos los obreros por cuenta del trabajo asalariado íntimamente ligado al capital, exponiendo cómo esta relación termina perpetuando la esclavitud de los trabajadores y reproduciendo las desigualdades estructurales.
La naturaleza del salario y la fuerza de trabajo
Para explicar la relación entre trabajo asalariado y capital, Marx cuestiona qué es el salario y cómo se determina. La economía política clásica habla de compra y venta de trabajo, donde el capitalista compra con dinero el trabajo de los obreros y estos últimos venden por dinero su trabajo. Sin embargo, Marx subraya que esto es solo una apariencia: lo que venden en realidad los obreros al capitalista no es su trabajo, sino su fuerza de trabajo.
La fuerza de trabajo es una mercancía ni más ni menos que el azúcar o el plátano. Los obreros cambian su mercancía, la fuerza de trabajo, por el dinero del capitalista, guardándose una determinada proporción: X tiempo de fuerza de trabajo = Y dinero. En consecuencia, el salario es el precio de la fuerza de trabajo. Este pago sale de un fondo de reserva que el capitalista destina a la compra de fuerza de trabajo y medios de producción (máquinas, materias primas). Por tanto, el salario no es la parte del obrero en la mercancía por él producida, sino la parte de la mercancía ya existente con la que el capitalista compra una determinada cantidad de fuerza de trabajo productiva.
El obrero y el sacrificio de su vida
La fuerza de trabajo es la propia actividad vital del obrero, la manifestación de su vida, la cual vende a otro para asegurarse los medios de vida necesarios. Para el trabajador, el trabajo no es parte de su vida, sino un sacrificio de la misma. A diferencia del esclavo, que es propiedad de un dueño, el obrero libre vende su fuerza de trabajo en partes, subastando horas de su vida día tras día al mejor postor.
La determinación del precio: competencia y costo de producción
En el modo de producción capitalista, el precio de una mercancía, incluida la fuerza de trabajo, está determinado por la competencia y el costo de producción. La competencia se manifiesta en tres niveles:
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- Competencia entre vendedores: Presiona los precios a la baja al intentar captar mayor mercado.
- Competencia entre compradores: Impulsa los precios al alza cuando la demanda supera la oferta.
- Competencia entre compradores y vendedores: Una lucha donde unos buscan pagar lo menos posible y otros vender lo más caro.
Estas fluctuaciones giran en torno al eje del costo de producción. El salario, en forma de dinero, representa el mínimo vital requerido para la supervivencia y reproducción del obrero, fijado históricamente por la lucha de clases. El sistema no paga el valor total creado por el trabajador, sino solo lo indispensable para que siga siendo explotado, mientras el obrero genera plusvalor al trabajar más horas de las que cuesta mantenerlo.
Consecuencias estructurales: la proletarización
Marx distingue tres dimensiones del salario: el nominal (dinero recibido), el real (bienes adquiribles) y el relativo (proporción del valor creado que recibe el trabajador en comparación con la ganancia del capitalista). Aunque el salario real pueda aumentar, el salario relativo suele disminuir, profundizando la dependencia del proletariado.
El capitalismo no solo reproduce obreros, sino que constantemente amplía sus filas al arruinar a otras clases. Los pequeños propietarios y campesinos, quebrados por la competencia, terminan vendiendo su fuerza de trabajo para sobrevivir. Esta proletarización convierte a cada vez más personas en dependientes del trabajo asalariado, expandiendo masivamente la base social del proletariado. En este sistema, el capital se concentra en menos manos, mientras que la mecanización y la división del trabajo incrementan una productividad cuyo beneficio es absorbido exclusivamente por el capitalista.
| Concepto | Descripción |
|---|---|
| Salario Nominal | Cantidad de dinero recibida por el trabajador. |
| Salario Real | Poder adquisitivo en bienes y servicios. |
| Salario Relativo | Participación del trabajador en la riqueza generada frente al capitalista. |
Hacia la superación del sistema
La condición estructural del trabajador "libre" es la separación entre la propiedad de los medios de producción y su fuerza de trabajo. La disociación entre condiciones objetivas y subjetivas es la ley necesaria del intercambio bajo el capitalismo. La enseñanza de Marx es contundente: mantener el trabajo asalariado es mantener las condiciones estructurales burguesas de producción, circulación y distribución. Por lo tanto, abolir el trabajo asalariado es la clave para la superación del capital y de toda relación burguesa en la sociedad.
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