Erich Fromm fue un psicoanalista que decidió desviarse del psicoanálisis, para hacer una teoría más cultural y humanista. Para Erich Fromm, la principal tarea del ser humano en la vida es darse a luz a sí mismo para poder convertirse en lo que realmente es, en alguien más noble, más fuerte y más libre. Estas y otras reflexiones demuestran esa perspectiva humanista, a la vez que revolucionaria, de una figura de gran relevancia dentro de la psicología. Además, hablamos también del que algunos consideran el filósofo del amor.
Cuando nos referimos a la teoría psicoanalista hay quien comete el error de verla como un todo, como una misma entidad rígida y específica donde habitan conceptos, dinámicas y enfoques muy claros enunciados por el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud. Erich Fromm fue uno de estos “desviados”. Fue en los años 40 cuando este psicólogo social, de origen judío-alemán, decidió romper con la doctrina psicoanalítica con la que trabajaban en el “Instituto de Investigación Social de la Universidad de Frankfurt” y renovar por completo la teoría y la práctica, acercándolo a un enfoque mucho más cultural, humano. Por ejemplo, reformuló la idea del desarrollo de la libido por otra más factible. Una nueva concepción en la que enunciaba y articulaba los procesos de asimilación y socialización del individuo.
¿Quién fue Erich Fromm?
Erich Fromm es, sin duda, una de las figuras más notables de la Psicología, y fue un psicoanalista y psicólogo social. Erich Fromm fue un destacado psicoanalista, psicólogo social, filósofo y humanista germano-estadounidense. Erich Fromm nació en Frankfurt, Alemania en 1900. Estudió sociología en Heidelberg, y más tarde, se formó en psicoanálisis en Berlín. Se especializó en psicoanálisis en la Universidad de Múnich y en el Instituto Psicoanalítico de Berlín, que fuera fundado por Freud. Durante los años 30 daría a conocer sus primeros trabajos sobre psicología religiosa, trabando estrecho contacto con pensadores de la Escuela de Frankfurt, tales como Marcuse, Adorno o Benjamín. Emigró a Estados Unidos en 1934 debido a la persecución nazi.
Fromm, por tanto, se encuadra dentro del psicoanálisis humanista, en la que el ser humano tiene la capacidad para llegar a ser libre y decidir su propia trayectoria vital. Asimismo, podríamos decir sin equivocarnos que Fromm fue por encima de todo un pensador fascinante, un filósofo y uno de los mejores representantes del humanismo del siglo XX.
Influencias y Contexto del Pensamiento de Fromm
Para entender la teoría del psicoanálisis humanista de Erich Fromm es necesario conocer al autor, entender sus raíces, su contexto y ese mundo a la deriva que conformó su realidad más inmediata. De esta manera, estaremos en disposición de comprender aquello que le sirvió de guía e inspiración para sus teorías.
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Cuando uno lee su autobiografía, Más allá de las cadenas de la ilusión, y se detiene ante todo en su infancia y adolescencia percibe al instante que no fueron precisamente etapas felices para Erich. El padre de Fromm era un hombre de negocios bastante agresivo, su madre padecía una depresión crónica y además fue educado en un ambiente marcadamente estricto, bajo los esquemas judío ortodoxos. Dos hechos marcaron su vida profundamente. El primero fue el suicidio de una joven de 25 años de la que él estaba enamorado siendo un niño. Ella era pintora y estaba muy unida a su única familia: su padre. Este falleció de forma repentina, y unos pocos días después la joven artista decidió quitarse la vida. Su suicidio hizo que Fromm se preguntara... ¿por qué? ¿qué hace que las personas lleguen hasta tales extremos?
El segundo hecho que lo marcó fue el estallido de la Primera Guerra Mundial. A su vida llegó entonces la sombra de los nacionalismos, la radicalización de las masas, los mensajes cargados de odio y la eterna diferenciación entre “nosotros” y “ellos”, entre mi identidad y la tuya, tu religión y la mía, mi visión del mundo y la “no aceptable” visión del tuyo. El mundo se fragmentaba, y esas grietas no solo abrían distancias insalvables entre distintas potencias, sino que además, se iniciaba un periodo de crisis sistémica en toda la sociedad. Leer la obra de Erich Fromm es casi imprescindible para entender todo ese periodo de crisis de valores, de principios y de políticas sociales que se abrió en esa primera mitad de nuestro siglo XX donde las dos guerras mundiales, socavaron por así decirlo, nuestra fe en la humanidad. Sin embargo, leer a Fromm es reconciliarte precisamente con la humanidad.
Fromm, su base filosófica proviene de Aristóteles, Spinoza, y también estudiaría con gran interés a Freud y Marx, encontrando en éste primero una forma de comprender la personalidad humana y las influencias sociopolíticas expuestas por Karl Marx. Nietzsche, Kierkegaard y Heidegger (Filosofía existencial) también influyeron en la exploración existencialista de la libertad, la responsabilidad y la búsqueda de significado. Las teorías de Fromm no solo están influenciadas por Freud y Karen Horney. Hablar de Erich Fromm es también hablar de Marx. Debemos recordar una vez más ese contexto social de la época, esa crisis de valores, esos vacíos de contenido a la hora de dar respuestas al por qué del comportamiento humano, al por qué de las guerras, los nacionalismos, los odios, la diferencia de clases… Asumir la perspectiva biológico-mecanicista heredada de Freud, como ya sabemos, carecía de sentido y utilidad, de ahí que los principios defendidos por Marx se ajustaran mucho mejor a las premisas que Fromm buscaba. Estudió cómo las estructuras sociales influyen en la personalidad, superando la visión de Freud.
Postulados Fundamentales sobre la Naturaleza Humana
Erich Fromm nos habló del hombre biológico-social para ensalzar esa “psicología del yo”, donde las personas no nos limitamos únicamente a reaccionar o a defendernos de nuestros impulsos o instintos. Para Fromm los individuos del mundo moderno han sido privados de su unión prehistórica con la naturaleza y con los demás humanos, pero mantienen su capacidad de razonar, hacer previsiones e imaginar. Para él, la ansiedad básica consiste en sentimientos de soledad y aislamiento disparados por la separación de la humanidad del mundo natural. La capacidad humana para razonar, por tanto, es, al mismo tiempo, una suerte y una desgracia ya que, por una parte, permite a las personas sobrevivir, pero, por otra, las obliga a intentar resolver dicotomías básicas que no tienen solución.
La principal tarea del ser humano en la vida es darse a luz a sí mismo, para convertirse en lo que realmente es, en alguien más noble, más fuerte y más libre. Esto implica un antropocentismo radical, donde el hombre es el centro y meta de toda actividad humana. Se excluye, por tanto, toda supeditación o subordinación a metas o poderes ajenos al hombre.
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Cualquier concepción o realidad, ya sea personal o social, que pretenda imponer un sistema ajeno al ser humano será denunciada por Fromm como un autoritarismo violador de la dignidad del hombre. Este, por otra parte, no tiene que abandonar su libertad, su responsabilidad, su ser, en definitiva, supeditándose a poderes extraños por comodidad, anhelo de protección o seguridad o por otras necesidades infantiles: no debe idolatrar o idolizar.
Siendo el desarrollo del hombre la meta primordial, hay que complementar esta idea con el importante matiz de la integridad. Es el desarrollo integral del hombre en todas sus facetas y potencialidades: sensoriales, emocionales, intelectuales, activas y productivas (creativas). El hombre es un ser activo, autor de su propia realización, que pone en acción sus facultades de modo que, desarrollándolas, se va realizando a sí mismo. Además, es un ser esencialmente abierto al mundo y a sus semejantes.
En el camino de su propia realización como ser humano, el hombre posee un órgano orientativo, detector e impulsor de su desarrollo: la conciencia humanista, que es la resonancia de nuestra personalidad total a su funcionamiento correcto o incorrecto. Es la reacción de nosotros ante nosotros mismos que actúa para que evolucionemos en plenitud y armonía para que lleguemos a ser lo que somos potencialmente. No es la voz interiorizada de ninguna autoridad (padres, educadores, etc.) a la cual estaríamos ansiosos de contentar y temerosos de contrariar. Es nuestra propia voz, la voz de nuestro amoroso cuidado por nosotros mismos.
Cuando el hombre abandona, descuida o lateraliza su realización, cuando dimite de sí mismo o se traiciona continuamente, el hombre enferma psíquicamente, se enajena de sí mismo y hasta enloquece. La resonancia de nuestra personalidad total ante nosotros mismos puede debilitarse en la medida en que somos más indiferentes y destructivos con nosotros mismos. Tiene entonces manifestaciones indirectas, desde un vago sentimiento de culpa o una sensación de incomodidad poco específica o un sentimiento de desinterés, cansancio o fatiga hasta temores y miedos más específicos como el pánico a la muerte o a envejecer. Morir siempre es amargo, pero morir sin haber vivido es insoportable. También el temor excesivo a la desaprobación tiene con frecuencia este origen: se necesita la aprobación de los demás porque uno no puede aprobarse a sí mismo.
La Libertad y sus Desafíos
El ser humano es libre. Ahora bien, algo realmente interesante dentro de la teoría de Fromm es que a pesar de que el ser humano está influenciado por su cultura y por los sistemas económicos, hay un fin por el que siempre debemos luchar y que podemos conseguir: la libertad. Fromm, de hecho, animaba a las personas a ir más allá de los férreos determinismos de Freud y Marx para desarrollar algo que es inmanente a la propia naturaleza humana: nuestra libertad.
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Las personas, opina Fromm, estamos determinadas por algunos principios biológicos, al igual que el resto de animales. Nacemos con un cuerpo, maduramos, envejecemos y luchamos por nuestra supervivencia. Sin embargo, más allá de este límite, todo es posible. Si pudimos, por ejemplo, avanzar desde esas sociedades tradicionales de la Edad Media hasta la sociedad actual, no podemos rendirnos en este proceso en busca de más libertades, de más derechos y de mayor bienestar. La libertad es algo complejo de conseguir, pero para alcanzarla hay que cultivar la responsabilidad individual y el respeto social. Estas tres ideas las desarrolló en un libro imprescindible al que vale la pena volver cada poco tiempo: “El miedo a la libertad”.
Necesidades Humanas y Mecanismos de Huida
Las necesidades específicamente humanas pueden impulsar a la persona a volver a su mundo natural. Surgen en el curso de la evolución de la cultura humana, nacen de los intentos de encontrar respuestas a la vida y evitar la locura.
A continuación, se presentan las necesidades humanas fundamentales y los mecanismos de huida de la libertad según Fromm:
| Categoría | Concepto | Descripción / Ejemplos |
|---|---|---|
| Necesidades Humanas | Relación | Una de las necesidades humanas fundamentales. |
| Necesidades Humanas | Trascendencia | Una de las necesidades humanas fundamentales. |
| Necesidades Humanas | Arraigo | Una de las necesidades humanas fundamentales. |
| Necesidades Humanas | Sentido de identidad | Una de las necesidades humanas fundamentales. |
| Necesidades Humanas | Marco de orientación | Una de las necesidades humanas fundamentales. |
| Tipos de Relación | Sumisión | Uno de los 3 tipos de relación que plantea en su teoría. |
| Tipos de Relación | Poder | Uno de los 3 tipos de relación que plantea en su teoría. |
| Tipos de Relación | Amor | Uno de los 3 tipos de relación que plantea en su teoría. |
| Mecanismos de Huida de la Libertad | Autoritarismo | Mecanismo usado para escapar de la libertad, que genera ansiedad básica. |
| Mecanismos de Huida de la Libertad | Conformismo | Mecanismo usado para escapar de la libertad, que genera ansiedad básica. |
| Mecanismos de Huida de la Libertad | Destructividad | Mecanismo usado para escapar de la libertad, que genera ansiedad básica. |
El Carácter Social y las Orientaciones del Carácter
La concepción original de carácter social surge de la psicología social analítica y lo define de la siguiente manera: el núcleo de la estructura del carácter compartido por la mayoría de los individuos de la misma cultura. El carácter social, al contrario que el individual, comprende tan solo una selección de tales rasgos y saber. Esto se conecta con la idea de que Fromm estudió cómo las estructuras sociales influyen en la personalidad, superando la visión de Freud. Además, Fromm fue influenciado por Karl Marx, y estudió especialmente la influencia de la sociedad y la cultura en el individuo.
Fromm también desarrolla la idea de que la personalidad se refleja en la orientación de carácter, esto es, la manera relativamente invariable que tiene una persona de relacionarse con los demás así como con las cosas.
Orientaciones Improductivas
Existen las orientaciones improductivas, las personas pueden obtener cosas mediante cualquiera de estas. No ayudan al individuo a acercarse a la libertad positiva ni a la autorrealización, entre ellas están:
- Recepción pasiva: sienten que la fuente de todo lo bueno está fuera de ellos.
- Explotación mediante la fuerza: tienden a tomar lo que desean a través de la explotación de otros.
- Acaparamiento de objetos: tienden a mantener consigo esas cosas; reprimen.
- Venta o intercambio: para esta persona el éxito consiste en venderse a sí mismo.
Las personas con trastornos de personalidad NO son capaces de amar y pensar de manera productiva, por lo que tienen problemas al amar, establecer relaciones con otras personas y desempeñarse en la sociedad de forma eficiente. Entre ellas y para esta introducción destacó la necrofilia que son personas que les gusta el maltrato y tienen odio a la humanidad, entre otros factores. Otra orientación improductiva es la del Narcisista maligno que son aquellos que creen poseer belleza, psique perfecta. Todo su ser es maravilloso y no necesitan hacer nada más para demostrar su valor. Tienen exigencias neuróticas como las que describe Horney. Su sentido de valor depende de su imagen y no de sus logros, por lo que los comentarios contrarios a su “identidad” los toma reaccionando agresivamente. Suelen deprimirse cuando la crítica hacia ellos es fuerte y aplastante.
La Orientación Productiva
La orientación productiva se refiere a aquel que no lleva máscara y es el ideal de Fromm.
La Filosofía del Amor de Erich Fromm
Erich Fromm es también conocido como el filósofo del amor. En su teoría, Erich Fromm sostiene que el ser humano tiene necesidades psicológicas más profundas que el placer o el poder. En su libro El arte de amar, Fromm afirma que el amor no es un sentimiento pasivo, sino un arte que requiere conocimiento, práctica, constancia y responsabilidad. Fromm plantea que el amor no es solo un sentimiento, sino un arte que requiere práctica, disciplina y responsabilidad. Este libro te enseña que amar no es “encontrar a la persona adecuada”, sino ser una persona capaz de amar. El amor no es algo natural, sino que requiere disciplina, concentración, paciencia, fe y la derrota del narcisismo. Para él, el amor inmaduro dice: «te quiero porque te necesito». El amor infantil sigue el principio: Amo porque me aman. El amor maduro obedece al principio: Me aman porque amo. En estrecha relación con el desarrollo de la capacidad de amar está la evolución del objeto amoroso. ¿Qué le da una persona a otra? Da de sí misma de lo más precioso que tiene, de su propia vida.
El Psicoanálisis Humanista en la Práctica
Los fundamentos del psicoanálisis humanista de Fromm destacan una visión integral del ser humano. Algo que sin duda llama la atención de la trayectoria de Erich Fromm es que a diferencia de los psicoanalistas más clásicos que todos conocemos, él no se inició en el ámbito médico o psiquiátrico. Sin embargo, es ahí donde se halla la auténtica grandeza de Fromm, la de su visión más amplia e integral del ser humano.
Por tanto, la finalidad del profesional no es otra que facilitar el encuentro de la persona consigo misma. A la hora de tratar un paciente, no es conveniente centrarse en exclusiva en lo patológico, en los síntomas de la enfermedad o en sus condicionantes negativos. Entre ellas, la terapia se basa en el respeto por parte del profesional hacia el paciente/cliente o tener en cuenta los aspectos positivos y cualidades del ser humano, y no solamente los condicionantes negativos y la enfermedad.
El psicoanálisis debe ser receptivo a los avances de la ciencia, a los cambios de la sociedad, debe entender la cultura que nos envuelve, las condiciones económicas y políticas que nos rodean para poder ayudar mucho mejor a la persona. El profesional debe hacer uso de un vocabulario comprensible, transparente y claro. José Luis Lobo, del Centro de Estudios y Aplicación del Psicoanálisis, resalta la incidencia que tiene la teoría de Erich Fromm y su Psicoanálisis Humanista en el campo de la psicopatología y el psicoanálisis. Igualmente, Fromm ha pasado a la historia como uno de los psicólogos referentes y más reconocidos del mundo también por su redefinición del psicoanálisis. Así, abandonó el estilo “arcaico” que le venía precediendo y ofreció un “vocabulario comprensible, transparente y común” que acercó su corriente de pensamiento al resto del mundo.
El legado que nos dejó Fromm supone un paso de gigante no solo en el campo de la psicología, sino también en el de la filosofía. Así, aunque para muchos sus teorías pecaran en ocasiones de utópicas, lo cierto es que dio forma a un tipo psicoanálisis más real, donde desarrollar lo mejor de cada persona. Un enfoque nada desdeñable de un pensador que, como ya hemos señalado, vale la pena recordar y leer en profundidad. Las ideas pueden llegar a ser fuerzas poderosas, pero solo en la medida en que satisfagan las necesidades humanas especificas propias que se destacan en un carácter social dado.
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