Tras un divorcio, no es extraño encontrar casos de padres y madres que ponen a sus hijos en contra del otro progenitor. ¿Te sientes atrapado tratando de criar a tus hijos con un ex que realmente no te agrada? Criar hijos ya es bastante difícil, pero tratar de hacerlo con otro adulto con quien preferirías no tener contacto alguno lleva las cosas a otro nivel.
Es importante comprender que, independientemente de cuán seguido veas a tus hijos, uno de los maltratos más dañinos que una madre o un padre puede hacerle a sus hijos es hablarles mal de su otro progenitor. Hacerlo es violencia y maltrato infantil y el daño es a un nivel muy profundo para tus hijos. Este fenómeno técnicamente se llama Síndrome de Alienación Parental y se define como un conjunto de comportamientos y síntomas distintivos mostrados por los niños que han sido manipulados psicológicamente por uno de sus progenitores.
Consecuencias de hablar mal del otro progenitor
Cuando los padres utilizan este tipo de conductas para hacer daño a su ex-pareja, a los únicos que les provoca un daño emocional y psicológico es a los propios hijos. Estos son algunos de los efectos negativos que pueden experimentar los menores:
- Confusión emocional: Los niños sienten culpa o miedo al relacionarse con el progenitor alienado.
- Trastornos de salud: Ansiedad, estrés, angustia, trastornos del sueño y trastornos de alimentación.
- Dificultades escolares: Problemas de aprendizaje, baja autoestima y dificultades de concentración.
- Impacto en la personalidad: Se altera el curso normal y sano de las bases que sentarán la vida adulta.
Estrategias para una crianza saludable
En ningún caso se recomienda que pagues con la misma moneda: aunque te parezca injusto, no promuevas que tu hijo sea desleal a su madre o padre, porque podrías causarle un verdadero conflicto interior. Para navegar esta difícil situación, considera las siguientes recomendaciones:
Trátalo como una relación de negocios
Muchos expertos recomiendan ver la relación con tu ex como una obligación profesional que requiere comportamiento profesional. Esto ayuda a eliminar las emociones de la ecuación. Si sientes que no has tenido opción en la decisión del divorcio, pregúntate: ¿realmente quieres estar en una relación con alguien que no te aprecia ni valora? Mientras antes asumas que la relación se terminó, antes podrás deshacerte de la necesidad de sufrir.
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Prioriza a los niños
Tus hijos necesitan ser libres para mantener y disfrutar una relación con ambos padres. No necesitan estar cargados con el equipaje emocional creado por tus propios resentimientos. Debes entender que cualquier cosa que tú hagas que hiera al otro padre, herirá a tu hijo también.
Mantén límites y registros
Si tu ex no responde a tus solicitudes sobre decisiones importantes o no cumple con las visitas, mantén documentación. Al mismo tiempo, coloca límites de comportamiento sanos en tu hogar; las reglas en tu casa pueden ser diferentes de las que hay en la casa de tu ex. Comparte tus expectativas con tu hijo sobre tareas, trabajos hogareños y horarios.
Busca ayuda profesional
Si tus esfuerzos para ejercer la crianza compartida continúan estancados, el asesoramiento es una buena opción. Tener una tercera parte neutral que trabaje con ambos para resolver las dificultades puede ser invaluable. Si no logras controlar la rabia que sientes, puedes acudir a un psicólogo que pueda orientarte sobre cómo controlar y superar estas emociones sin contaminar tu rol protector.
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