A lo largo del tiempo, siempre se ha relacionado el estar delgado o mantener un peso bajo con estar saludable. De esta situación se ha derivado incluso el estigma social que existe alrededor de las personas con sobrepeso. Claramente la evidencia demuestra constantemente como el sobrepeso es uno de los principales factores desencadenantes de muchas enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes. No obstante, esto no debe interpretarse como que todas las personas con algún nivel de sobrepeso están enfermas o que todas las personas con un peso “adecuado” están saludables. Existe una delgada línea entre tener un peso adecuado y ser una persona saludable; y tener un peso adecuado, pero con algunas patologías asociadas o como consecuencia de un trastorno de alimentación.
La definición de salud es un estado completo de bienestar físico y mental, que incluye muchos componentes físicos, bioquímicos y emocionales. Es por esto que el peso corporal no es un indicador aislado de salud.
Cuando la delgadez no es sinónimo de salud
Condiciones de salud que pueden causar delgadez no saludable
Existen algunas condiciones de salud en donde estar delgado puede estar más relacionado con algún problema de salud mental o físico. Algunas de estas situaciones pueden ser:
- Hipertiroidismo: Es una condición en la cual la glándula de la tiroides produce más hormonas de lo debido. La tiroides controla muchos procesos metabólicos del cuerpo, entre ellos los relacionados con el peso corporal, lo que hace que personas con esta condición mantengan pesos bajos a pesar de sus hábitos o estilo de vida.
- Trastornos de la conducta alimentaria: Son tal vez la condición de salud más común que puede ocasionar pesos bajos no saludables. Uno de los más frecuentes es la anorexia, trastorno en el cual las personas que lo padecen dejan de comer del todo y provocan depleción de reservas de músculo y grasa en el cuerpo.
- Dislipidemias en personas delgadas: Algunas personas pueden mantener pesos “adecuados” pero por cuestiones genéticas y/o malos hábitos de alimentación pueden mantener indicadores de salud como el perfil de lípidos alterados. Si estos valores implican algún riesgo para cada persona en particular es probable que sea necesario que usen medicamentos para controlarlos.
- Patologías crónicas asociadas: En algunos casos, las personas pueden mantener un peso saludable, pero con una patología asociada, como el caso de los hipertensos, en donde el estilo de vida puede que no sea la causa predominante sino más bien un aspecto hereditario o genético.
- Estilo de vida poco saludable: En ocasiones, algunas personas pueden mantener un peso adecuado, pero bajo un estilo de vida poco saludable con la ausencia de actividad física regular y una alimentación deficiente en calidad nutricional, lo que puede ocasionar una composición corporal no idónea con un nivel de masa muscular muy bajo y de grasa corporal elevado.
El fenómeno de la "grasa flaca" o Obesidad Metabólica con Peso Normal (MONW)
Hay una idea errónea común de que los cuerpos delgados indican buena salud. El término «grasa flaca» no tiene un significado estandarizado y no es un término médico. Una persona que tiene un IMC «normal» pero tiene un gran porcentaje de grasa corporal y una pequeña cantidad de masa muscular se considera grasa flaca. A pesar de tener un IMC «normal», se asocia menos tono muscular y fuerza, y un porcentaje de grasa corporal relativamente alto.
El desarrollo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2 se asocia con la obesidad metabólica con peso corporal normal (en inglés metabolic obesity with normal body weight o MONW). Este trastorno metabólico se asocia con una mayor tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades relacionadas. Es necesario crear modelos de diagnóstico apropiados que identifiquen personas con «peso normal» y estas anomalías metabólicas. De esto depende la prevención y el tratamiento.
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Causas y riesgos de la condición "grasa flaca"
Tu composición corporal también puede verse afectada negativamente por una dieta alta en azúcar refinada. Tu cuerpo produce insulina cuando come alimentos azucarados. La resistencia a la insulina ocurre cuando tu cuerpo deja de responder a la insulina y estos niveles están crónicamente elevados. Las proteínas y otros nutrientes son esenciales para construir tejido muscular de manera eficiente.
Hay más probabilidad de desarrollar DM2 y la cardiopatía coronaria con el almacenamiento excesivo de grasa abdominal, en comparación con la obesidad periférica o glúteo-femoral. La salud humana tiene un efecto negativo por un exceso de tejido adiposo visceral. Aunque ambos tipos de tejido adiposo son responsables de la resistencia a la insulina, el tejido adiposo visceral exhibe una actividad metabólica y hormonal mucho mayor, con probabilidad de lipólisis. A esto se asocia también la DM2, la intolerancia a la glucosa, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares. La grasa visceral se convirtió en un tema de interés desde 1980, desde que se observó a un paciente con síntomas de síndrome metabólico, a pesar de un índice de masa corporal (IMC) normal.
Una forma de reducir estos factores de riesgo es seguir un estilo de vida saludable. La mejor manera de lograr esto es hacer ejercicio regularmente, seguir una dieta saludable y dejar de fumar. Sin embargo, no todos los factores se pueden controlar.
Pérdida de peso involuntaria: Un signo de alarma importante
La pérdida de peso involuntaria es aquella que se produce cuando una persona no está haciendo dieta o intentando perder peso. Es una disminución del peso corporal, cuando no se está buscando bajar de peso. El peso de una persona sube y baja ligeramente con el tiempo (como sucede durante una enfermedad), por lo que en general los médicos solo se preocupan por la pérdida de peso involuntaria cuando la persona pierde más de 10 libras (4 a 5 kilogramos) o, en personas más menudas, el 5% de su peso corporal. Esta pérdida de peso puede ser un signo de una afección física, emocional o mental grave.
Muy a menudo, la pérdida de peso se debe a que la persona ingiere menos calorías de las que su cuerpo necesita. Es posible que consuma menos calorías porque su apetito ha disminuido o porque tiene un trastorno que impide que su tracto digestivo absorba nutrientes (malabsorción). Con menos frecuencia, las personas sufren un trastorno que les hace utilizar más calorías (por ejemplo, una glándula tiroidea hiperactiva). A veces, ambos mecanismos están involucrados. Por ejemplo, el cáncer tiende a disminuir el apetito, pero también aumenta el gasto calórico, lo que lleva a la pérdida de peso rápida. Además de la pérdida de peso, pueden presentarse otros síntomas, como pérdida de apetito, fiebre, dolor o sudores nocturnos, causados por la enfermedad subyacente.
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Causas comunes de pérdida de peso involuntaria
Casi cualquier enfermedad prolongada que sea lo suficientemente grave puede provocar la pérdida de peso (por ejemplo, una insuficiencia cardíaca grave o un enfisema). Sin embargo, por lo general dichos trastornos ya se han diagnosticado cuando se produce la pérdida de peso; la presente explicación, en cambio, se centra en la pérdida de peso como primer signo de enfermedad. Las causas se pueden dividir en las de personas cuyo apetito ha aumentado y las de personas cuyo apetito ha disminuido.
En caso de aumento del apetito, las causas no reconocidas más comunes de pérdida de peso involuntaria son:
- Hiperactividad de la glándula tiroidea (hipertiroidismo)
- Diabetes no controlada
- Trastornos que causan malabsorción
En caso de disminución del apetito, las causas no reconocidas más comunes de pérdida de peso involuntaria son:
- Trastornos emocionales (por ejemplo, depresión)
- Cáncer, incluso cuando no hay otros síntomas
- Efectos secundarios de los fármacos
- Dependencia de las drogas
- Infecciones crónicas como sida o tuberculosis
- Enfermedades crónicas como EPOC o enfermedad de Parkinson
- Estrés o ansiedad
- Problemas crónicos del sistema digestivo que disminuyen la cantidad de calorías y nutrientes que absorbe su cuerpo, incluso:
- Enfermedad celíaca
- Diarrea y otras infecciones que duran mucho tiempo, como parásitos
- Inflamación crónica del páncreas
- Extracción de alguna parte del intestino delgado
- Uso excesivo de laxantes
Evaluación de una pérdida de peso involuntaria
La siguiente información puede ayudar a las personas con pérdida de peso involuntaria a decidir si es necesaria la valoración de un médico y a saber qué esperar durante la evaluación. Dada la gran cantidad de trastornos que pueden causar pérdida de peso involuntaria, por lo general el médico debe llevar a cabo una exploración muy completa.
Signos de alarma que requieren atención médica inmediata:
- Fiebre y sudoración nocturnas
- Dolor óseo
- Dificultad respiratoria, tos y expectoración de sangre
- Sed excesiva y aumento de la micción
- Dolor de cabeza, dolor en la mandíbula al masticar y/o alteraciones de la visión de nueva aparición (por ejemplo, visión doble, borrosa o puntos ciegos) en una persona de más de 50 años
Las personas que no presentan signos de alarma deben ver a un médico cuando sea posible. Normalmente, un retraso de aproximadamente una semana no es perjudicial. Comuníquese con su proveedor si usted o un familiar suyo pierde más peso de lo que se considera saludable para su edad y altura, o si ha perdido más de 10 libras (4.5 kilogramos) o del 5% del peso corporal normal en 6 a 12 meses o menos sin una explicación clara. También es crucial consultar a un médico si se han presentado otros síntomas además de la pérdida de peso.
Actuación del médico en la evaluación:
En primer lugar, el médico pregunta acerca de los síntomas del paciente y su historial médico y social. A continuación, realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física a menudo sugieren la causa de la fatiga y las pruebas que pueden ser necesarias. El médico pregunta a la persona afectada cuánto peso ha perdido y en qué periodo de tiempo, así como:
- Los cambios en la talla de la ropa, el apetito y la ingesta de alimentos
- Si tiene dificultad para tragar
- Si los patrones intestinales han cambiado
- Qué otros síntomas tiene, tales como fatiga, malestar general, fiebre y sudores nocturnos
- Si tiene antecedentes de un trastorno que cause la pérdida de peso
- Qué medicamentos, incluyendo los fármacos con o sin receta médica, drogas ilícitas y productos hechos con hierbas, está tomando la persona
- Si ha sufrido algún cambio en su vida (por ejemplo, la pérdida de un ser querido, la pérdida de independencia o de trabajo, la pérdida de una rutina de alimentación común)
Durante la exploración física, los médicos miden las constantes vitales para determinar si existen fiebre, palpitaciones, respiración rápida o hipotensión arterial. La exploración física general es muy completa, ya que muchos trastornos pueden causar la pérdida de peso involuntaria. Se examinan el corazón, los pulmones, el abdomen, la cabeza y el cuello, los senos, el sistema nervioso, el recto (que incluye un examen de próstata para los hombres y pruebas de sangre oculta en heces), los genitales, el hígado, el bazo, los ganglios linfáticos, las articulaciones y la piel. El médico también evalúa el estado de ánimo. Se mide el peso y se calcula el índice de masa corporal (un cálculo que relaciona el peso de una persona con su estatura).
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Pruebas complementarias:
Los síntomas y los resultados de la exploración física sugieren la causa de la pérdida de peso en, aproximadamente, la mitad de las personas, incluyendo muchas a las que finalmente se les diagnostica un cáncer. Las pruebas de cribado para detectar cánceres comunes (por ejemplo, la colonoscopia para el cáncer de colon o la mamografía para el cáncer de mama) se realizan a menudo. También se realizan otras pruebas en función de qué trastornos se sospechan. Cuando los antecedentes clínicos y la exploración física no sugieren causas específicas, algunos médicos llevan a cabo una serie de pruebas, incluyendo una radiografía de tórax, un análisis de sangre y de orina, para reducir el número de causas posibles. Después de realizar estas pruebas se hacen otras más específicas según sea necesario. Si todos los resultados son normales, los médicos suelen revaluar a la persona al cabo de unos meses para ver si se han desarrollado nuevos síntomas o signos.
Tratamiento de la pérdida de peso involuntaria
Se trata el trastorno subyacente que causa la pérdida de peso involuntaria. Para ayudar a la persona afectada a comer más, los médicos a menudo prueban con medidas comportamentales, tales como animar a la persona a comer, ayudándole con la alimentación, proporcionando alimentos favoritos o de sabor fuerte y ofreciendo solo porciones pequeñas. Si las medidas de comportamiento son ineficaces, se puede probar con suplementos alimenticios de alta nutrición. La alimentación a través de un tubo insertado en el estómago es el último recurso, pero puede valer la pena en ciertas situaciones. Por ejemplo, la alimentación por sonda puede ser útil si una persona tiene un trastorno que finalmente se curará o resolverá, mientras que la alimentación por sonda puede no ser útil si una persona deja de comer debido a la enfermedad de Alzheimer grave.
Aspectos esenciales para las personas mayores: pérdida de peso involuntaria
La frecuencia de la pérdida de peso involuntaria aumenta con la edad, alcanzando a menudo el 60% entre los residentes de hogares de ancianos. Las personas de edad avanzada son más propensas a sufrir pérdida de peso involuntaria, ya que las enfermedades que causan la pérdida de peso son más comunes en estas personas. También hay cambios normales relacionados con la edad que contribuyen a la pérdida de peso. Por lo general, muchos factores están involucrados.
Los cambios normales relacionados con la edad que pueden contribuir a la pérdida de peso son:
- Disminución de la sensibilidad a ciertos mediadores estimulantes del apetito y aumento de la sensibilidad a ciertos mediadores inhibitorios en el organismo.
- Disminución de la tasa de vaciamiento gástrico (prolongando la sensación de saciedad).
- Disminución de la sensibilidad del gusto y del olfato.
- Pérdida de masa muscular (sarcopenia).
Además, el aislamiento social es común en las personas de edad avanzada, con lo que tiende a disminuirse la ingesta de alimentos. La depresión y la demencia son factores contribuyentes muy comunes, especialmente entre los residentes de hogares de ancianos. Los problemas dentales (por ejemplo, la periodontitis) se vuelven más frecuentes con el envejecimiento y pueden comprometer la ingesta de nutrientes y la digestión. A menudo resulta difícil separar la contribución exacta de los factores específicos. Las personas de edad avanzada pueden beneficiarse de los complementos nutricionales para corregir carencias de vitaminas (por ejemplo de vitaminas D y B12). Sin embargo, los suplementos deben administrarse entre las comidas y antes de acostarse. De lo contrario, los suplementos podrían disminuir el apetito a la hora de comer.
La influencia de la genética en la delgadez
Un grupo de científicos de la Universidad de Cambridge afirma que ha descubierto el secreto de por qué algunas personas son flacas mientras que otras suben de peso con mucha facilidad. Su trabajo revela la existencia de regiones genéticas recién descubiertas que están vinculadas con la delgadez. El equipo internacional dice que sus hallazgos confirman la idea de que, para algunas personas, ser delgado tiene más que ver con heredar un conjunto de genes "afortunados" que con seguir una dieta o un estilo de vida perfectos.
A cada uno nos correspondería situarnos, por determinación genética, más cerca del 20 o más cerca del 25 (en el rango de IMC saludable). Los hábitos alimentarios y de actividad física terminarían por posicionarnos en un punto u otro de ese continuo (siempre aproximadamente), incluso superar los márgenes.
Evaluación del peso y la composición corporal para una salud integral
Técnicamente, la salud en el peso debemos valorarla mediante la determinación del IMC (Índice de Masa Corporal). Este índice establece la relación entre el peso y la talla de la persona, de manera que la cifra resultante nos da una idea de cómo están combinados ambos parámetros. El resultado que obtengamos de esta operación, si se encuentra entre 20 y 25, significa que nuestro peso está dentro de los parámetros saludables (sería Normopeso). Sobra decir que el Infrapeso puede implicar carencias nutritivas que afecten a la salud. ¿Puede alguien estar y mantenerse en un IMC de 19 o incluso algo menor, y sin embargo tener una buena salud?
La otra cuestión es que una persona no debe moverse en ese rango de IMC (20-25) “como Pedro por su casa”. Si estos hábitos alimentarios son correctos y estables, nuestro IMC será sano y podría no variar con el paso de los años en la edad adulta. Pero… si una persona con esos hábitos alimentarios correctos y un IMC de 23 estable decide que le apetece perder “unos kilitos”, y acaba situándose en un IMC de 20 ¿esto sería perjudicial? Sí, esto podría ocasionar alteraciones en su salud (muy especialmente debido al tiempo y a la forma en que haya alcanzado ese peso). ¿Significa esto que una persona no se puede “permitir” estar más delgado de forma sana? Para nada, puede hacerse, por supuesto, pero… ¿cómo hacerlo bien? Lo aconsejable sería hacer una valoración de sus costumbres alimentarias y estilo de vida y, por supuesto, descartar que esa decisión no esté escondiendo otros aspectos como baja autoestima, inseguridades o ciertas creencias con respecto a lo que sería una vida con menos peso.
Cada persona tiene una definición diferente de lo que constituye el peso «saludable». Puede ser más importante prestar atención a la relación cintura-cadera que a tu IMC o peso. Es difícil mantener una buena salud con este estilo de vida moderno que llevamos. La obesidad se suma con trabajo sedentario, poca actividad física, dieta inadecuada, comidas irregulares, bocadillos entre comidas y comer en exceso por la noche.
La importancia de la evaluación profesional y un estilo de vida saludable
En temas de peso corporal, lo más importante es acudir a un profesional para una adecuada evaluación nutricional y de esta manera tener claro cuáles son sus puntos de mejora y si es necesario corregir algunos hábitos. Tu proveedor de atención médica puede sugerirte cambios en tu dieta y un programa de ejercicio dependiendo de la causa de la pérdida de peso. Es posible que necesites ver a un nutricionista para recibir asesoramiento nutricional.
La mejor manera de lograr un estilo de vida saludable es hacer ejercicio regularmente, seguir una dieta saludable y dejar de fumar. Las proteínas y otros nutrientes son esenciales para construir tejido muscular de manera eficiente.
