En la literatura económica los impuestos tienen un papel muy bien definido: financiar los niveles de gasto público. Los impuestos son un instrumento que está sometido a una enorme polémica, ya que, en esencia, una parte de la renta percibida por los agentes económicos pasa a manos del Gobierno. En este artículo se estudia empíricamente el impacto de la estructura tributaria sobre el crecimiento económico de México de 2005 a 2016.
Efectos de la estructura tributaria en el crecimiento económico
Se desarrolló un modelo econométrico usando como variables independientes: impuesto sobre la renta, impuesto al valor agregado, impuesto especial sobre la producción y servicios e impuesto sobre las importaciones. Los resultados mostraron un efecto negativo y significativo sobre el PIB per cápita del impuesto sobre la renta. Por el contrario, el impuesto al valor agregado mostró impactos positivos. Por lo tanto, la recomendación es apoyar una estructura tributaria donde el impuesto sobre la renta tenga poca relevancia.
Se produce un efecto en cadena que comienza con la creación o modificación de uno o varios impuestos, lo cual altera el flujo de ingresos y los precios relativos de los bienes y servicios, ello afecta las expectativas y decisiones de los agentes económicos lo cual incide en las fuerzas del mercado y finalmente repercute en el comportamiento de la economía. Una estructura impositiva mal definida, regresiva por configuración, permite que el efecto de los impuestos pueda recaer en los agentes que no se desea gravar.
Clasificación y elementos de los impuestos
Los tipos de impuestos se dividen en varias categorías, dependiendo de su naturaleza y forma de aplicación. Los impuestos directos afectan directamente a los ingresos o el patrimonio de las personas o empresas, mientras que los impuestos indirectos son cobrados por los proveedores de bienes y servicios, quienes luego lo trasladan al consumidor final. En México, la clasificación de los impuestos se hace según el ámbito de gobierno que los administra: federales, estatales y municipales.
Los gravámenes mexicanos se estructuran en base a ciertos elementos que definen cómo se generan los impuestos:
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- Sujeto activo: el ente encargado de recaudar el impuesto.
- Sujeto pasivo: la persona física o moral obligada a pagar.
- Objeto: el hecho o actividad que genera la obligación.
- Base: valor sobre el cual se calcula el impuesto.
- Tasa: porcentaje que se aplica a la base.
- Época de pago: cuándo debe cumplirse con la obligación fiscal.
Análisis de la recaudación y política fiscal
En la estructura tributaria de México hay otros dos impuestos relevantes: el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y el impuesto a las importaciones. No obstante, la contribución a la recaudación fiscal por parte de estos impuestos es baja en comparación con el ISR y el IVA, los cuales representan aproximadamente el 85 % de los ingresos tributarios. Si bien la recaudación constituye un cometido de significativa importancia, está fuera de discusión que los impuestos o sea la política tributaria también constituye uno de los instrumentos que utiliza la política económica para alcanzar los objetivos fijados por ésta.
Una estructura tributaria óptima implica reconocer las asimetrías al momento de gravar un sector. Se destaca que los sectores que tienen mayor propagación en materia tributaria son los de servicios en cuanto a los impuestos netos de producción y los impuestos excepto el IVA; para los impuestos sobre las importaciones la relación se dirige hacia los sectores industriales. Para los cuatro tipos de impuestos estudiados se destaca que los efectos directos tienen un mayor alcance en la cantidad de sectores.
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